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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2009

Espejos

Eduardo Galeano
La Jornada


Mexicanas

Tlazoltotl, luna mexicana, diosa de la noche huasteca, pudo hacerse un lugarcito en el panten macho de los aztecas.

Ella era la madre madrsima que protega a las paridas y a las parteras y guiaba el viaje de las semillas hacia las plantas. Diosa del amor y tambin de la basura, condenada a comer mierda, encarnaba la fecundidad y la lujuria.

Como Eva, como Pandora, Tlazoltotl tena la culpa de la perdicin de los hombres; y las mujeres que nacan en su da vivan condenadas al placer.

Y cuando la tierra temblaba, por vibracin suave o terremoto devastador, nadie dudaba:

Es ella.

Egipcias

Herdoto, venido de Grecia, comprob que el ro y el cielo de Egipto no se parecan a ningn otro ro ni a ningn otro cielo, y lo mismo ocurra con las costumbres. Gente rara, los egipcios: amasaban la harina con los pies y el barro con las manos, y momificaban a sus gatos muertos y los guardaban en cmaras sagradas.

Pero lo que ms llamaba la atencin era el lugar que las mujeres ocupaban entre los hombres. Ellas, fueran nobles o plebeyas, se casaban libremente y sin renunciar a sus nombres ni a sus bienes. La educacin, la propiedad, el trabajo y la herencia eran derechos de ellas, y no slo de ellos, y eran ellas quienes hacan las compras en el mercadomientras ellos estaban tejiendo en casa. Segn Herdoto, que era bastante inventn, ellas meaban de pie y ellos, de rodillas.

Hebreas

Segn el Antiguo Testamento, las hijas de Eva seguan sufriendo el castigo divino.

Podan morir apedreadas las adlteras, las hechiceras y las mujeres que no llegaran vrgenes al matrimonio; marchaban a la hoguera las que se prostituan siendo hijas de sacerdotes.

Y la ley divina mandaba cortar la mano de la mujer que agarrara a un hombre por los huevos, aunque fuera en defensa propia o en defensa de su marido.

Durante cuarenta das quedaba impura la mujer que para hijo varn. Ochenta das duraba su suciedad, si era nia.

Impura era la mujer con menstruacin, por siete das y sus noches, y trasmita su impureza a cualquiera que la tocara o tocara la silla donde se sentaba o el lecho donde dorma.

Romanas

Cicern haba explicado que las mujeres deban estar sometidas a guardianes masculinos debido a la debilidad de su intelecto.

Las romanas pasaban de manos de varn a manos de varn. El padre que casaba a su hija poda cederla al marido en propiedad o entregrsela en prstamo. De todos modos, lo que importaba era la dote, el patrimonio, la herencia: del placer se encargaban las esclavas.

Los mdicos romanos crean, como Aristteles, que las mujeres, todas, patricias, plebeyas o esclavas, tenan menos dientes y menos cerebro que los hombres y que en los das de menstruacin empaaban los espejos con un velo rojizo.

Plinio el Viejo, la mayor autoridad cientfica del imperio, demostr que la mujer menstruada agriaba el vino nuevo, esterilizaba las cosechas, secaba las semillas y las frutas, mataba los injertos de plantas y los enjambres de abejas, herrumbraba el bronce y volva locos a los perros.

Griegas

De un dolor de cabeza, puede nacer una diosa. Atenea brot de la dolida cabeza de su padre, Zeus, que se abri para darle nacimiento. Ella fue parida sin madre.

Tiempo despus, su voto result decisivo en el tribunal de los dioses, cuando el Olimpo tuvo que pronunciar una sentencia difcil.

Para vengar a su pap, Electra y su hermano Orestes haban partido de un hachazo el pescuezo de su mam.

Las Furias acusaban. Exigan que los asesinos fueran apedreados hasta la muerte, porque es sagrada la vida de una reina y quien mata a la madre no tiene perdn.

Apolo asumi la defensa. Sostuvo que los acusados eran hijos de madre indigna y que la maternidad no tena la menor importancia. Una madre, afirm Apolo, no es ms que el surco inerte donde el hombre echa su semilla.

De los trece dioses del jurado, seis votaron por la condenacin y seis por la absolucin.

Atenea decida el desempate. Ella vot contra la madre que no tuvo y dio vida eterna al poder macho en Atenas.

Amazonas

Las amazonas, temibles mujeres, haban peleado contra Hrcules, cuando era Heracles, y contra Aquiles en la guerra de Troya. Odiaban a los hombres y se cortaban el seno derecho para que sus flechazos fueran ms certeros.

El gran ro que atraviesa el cuerpo de Amrica de lado a lado, se llama Amazonas por obra y gracia del conquistador espaol Francisco de Orellana.

l fue el primer europeo que lo naveg, desde los adentros de la tierra hasta las afueras de la mar. Volvi a Espaa con un ojo menos, y cont que sus bergantines haban sido acribillados a flechazos por mujeres guerreras, que peleaban desnudas, rugan como fieras y cuando sentan hambre de amores secuestraban hombres, los besaban en la noche y los estrangulaban al amanecer.

Y por dar prestigio griego a su relato, Orellana dijo que ellas eran aquellas amazonas adoradoras de la diosa Diana, y con su nombre bautiz al ro donde tenan su reino.

Los siglos han pasado. De las amazonas, nunca ms se supo. Pero el ro se sigue llamando as, y aunque cada da lo envenenan los pesticidas, los abonos qumicos, el mercurio de las minas y el petrleo de los barcos, sus aguas siguen siendo las ms ricas del mundo en peces, aves y cuentos.

Cuando el hgado era la casa del alma

En otros tiempos, mucho antes de que nacieran los cardilogos y los letristas de boleros, las revistas del corazn bien pudieron llamarse revistas del hgado.

El hgado era el centro de todo.

Segn la tradicin china, el hgado era el lugar donde el alma dorma y soaba.

En Egipto, la custodia del hgado estaba a cargo de Amset, hijo del dios Horus, y en Roma quien se ocupaba de cuidarlo era nada menos que Jpiter, el padre de los dioses.

Los etruscos lean el destino en el hgado de los animales que sacrificaban.

Segn la tradicin griega, Prometeo rob para nosotros, los humanos, el fuego de los dioses. Y Zeus, el mandams del Olimpo, lo castig encadenndolo a una roca, donde un buitre le coma el hgado cada da.

No el corazn: el hgado. Pero cada da el hgado de Prometeo renaca, y sa era la prueba de su inmortalidad.

Fundacin del machismo

Por si fuera poco ese suplicio, Zeus tambin castig la traicin de Prometeo creando a la primera mujer. Y nos mand el regalo.

Segn los poetas del Olimpo, ella se llamaba Pandora, era hermosa y curiosa y ms bien antolondrada.

Pandora lleg a la tierra con una gran caja entre los brazos. Dentro de la caja estaban, prisioneras, las desgracias. Zeus le haba prohibido abrirla; pero apenas aterriz entre nosotros, ella no pudo aguantar la tentacin y la destap.

Las plagas se echaron a volar y nos clavaron sus aguijones. Y as lleg la muerte al mundo, y llegaron la vejez, la enfermedad, la guerra, el trabajo...

Segn los sacerdotes de la Biblia, otra mujer, llamada Eva, creada por otro dios en otra nube, tambin nos trajo puras calamidades.

Heracles

Zeus era muy castigador. Por mala conducta, vendi como esclavo a su hijo Heracles, que despus, en Roma, se llam Hrcules.

Heracles fue comprado por Onfale, reina de Lidia, y a su servicio liquid a una serpiente gigante, lo que no exigi un gran esfuerzo a quien despedazaba serpientes desde que era beb, y captur a los mellizos que en las noches, convertidos en moscas, robaban el sueo de la gente.

Pero a la reina Onfale no le interesaban ni un poquito esas proezas. Ella quera un amante, no un guardin.

Pasaban encerrados casi todo el tiempo. Cuando se mostraban, el luca collares de perlas, brazaletes de oro y coloridas enaguas que poco duraban, porque sus msculos reventaban las costuras, y ella vesta la piel del len que l haba asfixiado, con sus brazos, en Nemea.

Segn se deca en el reino, cuando l se portaba mal, ella le pegaba con una sandalia en el culo. Y se deca que en los ratos libres, Heracles se echaba a los pies de su duea y se distraa hilando y tejiendo, mientras las mujeres de la corte lo abanicaban, lo peinaban, lo perfumaban, le daban de comer en la boca y le servan vino de a sorbitos.

Tres aos duraron las vacaciones, hasta que Zeus, el pap, mand que Heracles regresara de una buena vez a su trabajo y culminara sus doce hazaas de supermacho universal.


http://www.jornada.unam.mx/2009/03/22/index.php?section=opinion&article=a03a1cul



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