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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2009

Las nerviosas monarquas de Oriente Prximo
Por qu Marruecos rompi relaciones con Irn

Rannie Amiri
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El Reino de Marruecos ha decidido romper sus relaciones diplomticas con la Repblica Islmica de Irn desde este viernes dice la declaracin emitida por el Ministerio de Exteriores de Marruecos el 6 de marzo.

Pareca anmalo que esa nacin norafricana alejada de los problemas que plagan a Gaza e Israel, Iraq y Afganistn rompiera vnculos con un pas distante como Irn. Por qu, por lo tanto, lo hizo? Segn Rabat, fue debido a un funcionario iraqu quien cuestion la soberana de Bahrin, y la amenaza planteada a la estabilidad de Marruecos por los supuestos intentos de Tehern de difundir el Islam chi en ese pas.

Esos motivos de queja, aparentemente inconexos, presentados por el gobierno marroqu son indicios de la ansiedad y presin que muchas monarquas de Oriente Prximo sienten cada vez ms (especialmente despus de la guerra de Gaza). A fin de distraer la atencin de la (i)legitimidad de su rgimen, vuelven una vez ms a emplear el embuste de la interferencia persa.

Pero comencemos por las acusaciones, y los motivos que se ocultan tras ellas.

En observaciones hechas en un discurso del 11 de febrero, conmemorando el 30 aniversario de la Revolucin Islmica, el ex presidente del parlamento y actual asesor de Ayatol Jamenei, Ali Akbar Nateq-Nouri, afirm segn se dice que Bahrin fue la 14 provincia de Irn hasta 1970, cuando el Shah renunci a reivindicaciones al respecto.

Aunque Nateq-Nouri aclar posteriormente que slo estaba describiendo un evento histrico y no estaba cuestionaba la soberana o la independencia de Bahrin, no cay bien en la familia real, los Al-Khalifa, o

los pases del Consejo de Cooperacin del Golfo.

Para mostrar su enojo, los otros reyes y dictadores no elegidos de la regin saltaron rpidamente en defensa de Bahrin: el rey Abdullah de Jordania y el (Rey) Hosni Mubarak de Egipto visitaron Manama mientras que Arabia Saud no perda tiempo en condenar los comentarios hostiles e irresponsables de Nateq-Nouri. No es sorprendente que los tres pases hayan evitado recientemente una conferencia de dos das en Irn intitulada Palestina: Manifestacin de Resistencia; Gaza: Vctima de un Crimen, que llamaba a levantar el bloqueo de Gaza un bloqueo que los tres apoyan tctica o abiertamente.

Aunque la explicacin de Tehern de las declaraciones de Nateq-Nouri era previsible, es ms importante colocar sus comentarios en el contexto de la situacin poltica de Bahrin.

Isla pequea, represin grande

Bahrin es gobernado por el Rey Hamad bin Isa Al-Khalifa y la familia Al-Khalifa musulmanes sunes que gobiernan a una poblacin que es predominantemente chi. Sin embargo, el cisma religiosa no es de por s el problema. Ms bien, la base de todos sus problemas es la total marginacin poltica y econmica de la poblacin chi de Bahrin y su falta de toda representacin significativa dentro del gobierno.

El Centro por los Derechos Humanos de Bahrin (BCHR) ha documentado desde hace tiempo los abusos de derechos humanos y cvicos del pas. Recientemente determin que de 1.000 empleados que trabajan para el Aparato Nacional de Seguridad (NSA) del pas, ms de dos tercios no son bahreines, mientras el porcentaje de ciudadanos chies bahreines empleados es de menos de un 5% (a pesar de que los chies, segn un clculo conservador constituyen ms de dos tercios de la poblacin). Adems ocupan puestos de bajo nivel o actan como informantes pagados. Las Fuerzas Especiales de Seguridad (SSF) paramilitares, que actan bajo la supervisin del NSA, son 20.000 un 90% de los cuales son no-bahreines, y sin un solo miembro es bahrein chi.

Por Decreto Real, el NSA y las SSF pueden arrestar e interrogar al que quieran, son inmunes contra procesamiento, y no estn bajo la supervisin de ningn organismo de control. Segn el BCHR, son responsables por el arresto de cientos de activistas, por la tortura de ciudadanos, y por campaas de calumnia que llevan a la detencin y encarcelamiento de cualquier sospechoso de oponerse al rgimen de la familia Al-Khalifa.

Los chies tampoco se encuentran en ningn ministerio importante, y estn mal representados en el sector pblico.

En enero, miles de ellos protestaron pacficamente contra las leyes de ciudadana del reino que, en efecto, son el equivalente rabe de la infame Ley de Ciudadana de Israel. Permiten que sunes de otras partes del mundo musulmn se conviertan por procedimientos simplificados en ciudadanos naturalizados de Bahrin con el nico propsito de manipular la composicin confesional y de alterar el equilibrio sectario del pas a favor de los partidarios naturales de Al-Khalifa. La poblacin chi, y sus demandas, son as debilitadas.

Infiltracin cultural en Marruecos?

En cuanto a la segunda acusacin, el ministro de exteriores de Marruecos acus a Irn de infiltracin cultural y de intentos de implantar la ideologa musulmana chi en el pas. Suministr pocos datos especficos aparte de afirmaciones de activismo chi de los representantes diplomticos de Irn.

Qu subyace a la paranoia de Marruecos y de otros pases rabes ante los musulmanes chies?

La respuesta est en la historia moderna y antigua del Islam. Fue la Revolucin Islmica de Irn de 1979 que depuso al otro monarca, y muchos diran tirano, Shah Reza Pahlavi. Por lo tanto se percibe que los musulmanes chies (siempre confundidos con iranes), tienen una tendencia inherente a derrocar el orden establecido.

La historia de esa secta minoritaria est ciertamente repleta de historias de desafo contra califas y gobernantes percibidos como injustos. Esto condujo en gran parte a su persecucin histrica por las dinastas

Umayyad y Abbasid.

Pero lo que esos dirigentes no consideran es que los ciudadanos rabes chies son leales a su propio pas, no Irn. Sin embargo, si no se les reconocen derechos humanos y cvicos, y si estn marginados poltica y socioeconmicamente, no hay modo de demostrarlo. Como resultado, cuando Irn una nacin musulmana chi se pronuncia a favor de sus correligionarios, se crea una polmica artificial rabe-iran.

El Reino de Marruecos rompi vnculos diplomticos con Irn porque fue cuestionada una monarqua afn tanto interior como exterior, que subyuga y controla a sus ciudadanos mediante un aparato de seguridad dirigido por una familia y eso fue considerado inaceptable.

Irn no cuestion la soberana de Bahrin pero cuestion implcitamente la legitimidad de los Al-Khalifa de gobernar sobre la base de polticas que excluyen la participacin de una mayora de sus ciudadanos. Como lo ha hecho el dictador egipcio Hosni Mubarak, el rey Mohamed VI de Marruecos el auto-nombrado Comandantes de los Fieles utiliz el chivo expiatorio chi para sus propios propsitos interiores.

La guerra de Israel contra Gaza, y la complicidad en ella de los monarcas y dictadores respaldados por EE.UU. en el mundo rabe, sacaron a la luz la grande y tenebrosa brecha entre ellos y los pueblos que gobiernan. Para distraer la atencin de los efectos perjudiciales que ha forjado su propio servilismo, creen que la reorientacin de su energa hostil hacia Irn, fomentando la animosidad histrica entre rabes y persas, haciendo ostentacin de sectarismo y culpando por todo a los musulmanes chies les dar algn respiro. Tcticas similares tambin son evidentes en Egipto y Arabia Saud.

Pero los muros se cierran rpido.

Todas las acciones mencionadas son caractersticas de una autoridad que se evapora. Al tomar medidas tan desesperadas, esos dirigentes de Oriente Prximo nos dicen que se acaban los das de la monarqua y de la dictadura perpetua.

Rannie Amiri es comentarista independiente de Oriente Prximo

Para contactos escriba a: [email protected]

 

http://www.counterpunch.org/amiri03202009.html



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