Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2009

Ha llegado nuestro momento sudafricano

Omar Barghouti
The Palestine Chronicle

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Introduccin

Mientras Israel gira continuamente hacia una derecha fantica y racista, tal como han demostrado los resultados de las ltimas elecciones parlamentarias, los palestinos que estn bajo su control son tratados cada vez peor por sus cada vez ms dura polticas coloniales y de apartheid, diseadas para echarlos de su patria con el objetivo de hacer una profeca de autocumplimiento a partir de la vieja mentira sionista de una tierra sin pueblo. De forma paralela, segn muchos indicadores la sociedad civil internacional est llegando a un momento decisivo en su percepcin de Israel como un Estado paria que acta por encima de la ley de las naciones y, en consecuencia, tambin en su accin efectiva para penalizarlo y aislarlo como hizo con el apartheid sudafricano.

Las comunidades palestinas de Jerusaln, Jaffa, Hebrn, el valle de Jordn y el Naqab (Negev), entre otras, han estado sometidas recientemente a algunas de las peores y continuas campaas israeles de limpieza tnica con el objetivo de judaizar su espacio. Qalqilya est asfixiada por el Muro del apartheid que la rodea por todas partes, mientras que Nablus est sometida a un constante asedio. Hace unos meses la comunidad palestina de Acre fue brutalmente atacada por judos fundamentalistas y xenfobos en uno de los peores pogromos de los que han sido testigo los palestinos de Israel. Gaza sigue destacando hoy como una prueba de nuestra humanidad comn y nuestra indispensable moralidad. Un minucioso anlisis del papel desempeado por occidente y por algunos gobiernos rabes en relacin a la criminal guerra de agresin de Israel contra Gaza demostrar un rotundo fracaso en ambos. Durante todo el atroz ataque, el occidente oficial junto con los gobiernos de Egipto, Arabia Saud, la Autoridad Palestina de Ramala y los dirigentes de la ONU [1] fueron cmplices voluntarios de las graves violaciones por parte de Israel del derecho internacional y de los derechos humanos fundamentales.

En unas palabras que pueden ser utilizadas con bastante correccin para describir a Israel, Robert Kagan, un destacado idelogo neo-conservador, justifica las tendencias hegemnicas como una prerrogativa de los ms poderosos [2]:

Estados Unidos permanece envuelto en la historia y ejerce su poder en el anrquico mundo hobbesiano en el que no se puede contar con la legislacin y las normas internacionales, y en el que la verdadera seguridad y la defensa y promocin de un orden liberal siguen dependiendo de la posesin y uso del poder militar.

Fiel a este paradigma, Israel ha mantenido durante dcadas un rgimen de ocupacin, colonizacin y apartheid sobre la poblacin originaria de Palestina por medio de la posesin y uso del poder militar, junto con la indispensable connivencia de las potencias occidentales cuya generosidad incondicional ha permitido a Israel durante seis dcadas mantener y desarrollar su polifactico sistema de opresin colonial contra el pueblo palestino.

Contribuyendo al bloqueo ilegal y a la criminal guerra contra Gaza, la Unin Europea y otros Estados occidentales han llegado a un estadio cualitativamente diferente de complicidad y se han convertido, de manera ms flagrante que nunca, en cmplices totales de la poltica israelo-estadounidense de minar el imperio de la ley y de apoyar en su lugar la ley de la selva, promoviendo con ello la profeca de autocumplimiento de Bush-Bin Laden de un mundo dicotmico dividido quirrgicamente entre el bien y el mal y en el que cada lado considera al otro el mal.

En respuesta a esta alianza fatal del capitalismo salvaje en occidente con el racismo, la exclusin y el sometimiento colonial israeles, el movimiento global de boicot, desinversin y sanciones (BDS) a Israel presenta no slo una forma de resistencia civil no violenta progresista, antirracista [3], elaborada, sostenible, moral y eficaz, sino que es una oportunidad real de convertirse en la catlisis poltica y el ancla moral de un movimiento internacional fortalecido y vigorizado capaz de reafirmar los derechos de todos los seres humanos a la libertad, la igualdad y la dignidad, y el derecho de las naciones a la autodeterminacin.

Gaza: la complicidad occidental en los crmenes de guerra

Ya en 2007, Richard Falk, un destacado experto en derecho internacional de la Universidad de Princeton y actual Relator Especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) calific el asedio israel a Gaza apoyado por occidente de preludio al genocidio[4] y, ms adelante, de Holocausto en gestacin [5]. Falk, que es judo, argument que el asedio es especialmente alarmante porque expresa de manera vvida un intencin deliberada por parte de Israel y sus aliados de someter a toda una comunidad humana a unas condiciones que ponen en peligro la vida humana y que son de una crueldad sin paliativos [6].

Utilizando un lenguaje ms diplomtico, Sara Roy [7], una experta de la Universidad de Harvard en desarrollo en los TPO, acusa a la UE y a Estados Unidos de complicidad con una poltica deliberada israel de des-desarrollo de los TPO que cercena toda posibilidad de crear una Estado palestino independiente y soberano. Roy argumenta que al proporcionar a los palestinos unos beneficios tangibles, como ingresos ms altos y una mejora de las infraestructuras la UE esperaba comprar el apoyo palestino a unas concesiones fundamentales en las denominadas negociaciones de paz. Y concluye: se abandon la lgica del derecho internacional en inters de mantener un fallido proceso poltico.

Un examen del asedio israel a Gaza, la mayora de cuya poblacin son refugiados a los que los sionistas (y ms tarde Israel) desplazaron por la fuerza durante la Nakba de 1948 [8], puede arrojar luz a esta poltica de des-desarrollo que, como lo consideran la mayora de los expertos, equivale a un castigo colectivo. Durante este asedio que todava continua (desde hace ya 21 meses), ms del 80% del milln y medio de palestinos encerrados en la mayor crcel al aire libre del mundo han sido castigados a la pobreza y a depender de la ayuda humanitaria internacional; toda la infraestructura econmica ha sido diezmada sistemticamente, ms del 95% de sus fbricas han tenido que cerrar lo que ha provocado una pobreza y un paro que se sita en unos ndices inferiores a los subsaharianos; la instituciones educativas no han podido funcionar debidamente a causa de la falta de combustible y de electricidad durante largos periodos; el sistema sanitario est a punto de colapsar y cientos de pacientes que necesita cuidados mdicos crticos, especialmente los pacientes de cncer y de enfermedades renales, han muerto despus de que se les denegara el acceso a instalaciones mdicas fuera de Gaza.

Los efectos a largo plazo del asedio son an ms sobrecogedores [9]. Segn al Organizacin Mundial de la Salud, la desnutricin crnica y las enfermedades relacionadas con la dieta han aumentado de forma alarmante, lo que ha provocado que se dispare el nmero de bebs que nacen con bajo peso, la anemia en ms de dos tercios de los nios de hasta un ao y raquitismo en cerca del 13.2% de los nios menores de cinco aos. Adems, se han empezado a propagar desenfrenadamente enfermedades que son prevenibles. Miles de personas, la mayora nios, han sufrido graves problemas auditivos debido al uso intenso y continuado de bombas snicas durante semanas. Estudios sanitarios han demostrado que en el futuro toda una generacin de nios palestinos de Gaza sufrirn graves problemas de desarrollo y mentales durante muchos aos. Tambin hay ya un significativo a aumento del ndice de incidencia del cncer y de otras enfermedades mortales relacionadas directamente con la contaminacin provocada por Israel y con el hecho de que ste niegue la atencin mdica.

Karen Abu Zayd, Comisionada General de UNRWA, advirti del devastador impacto del asedio israel [10]:

Gaza est al lmite de convertirse en el primer territorio que es reducido intencionadamente a un estado de indigencia abyecta con el conocimiento y el consentimiento de la comunidad internacional y se podra decir que alentado por ella El trabajo humanitario y de desarrollo humano nunca ha sido un trabajo que funcione en un medio carente de esfuerzos constructivos para resolver un conflicto o tratar sus causas subyacentes. Adems, el trabajo humanitario est profundamente minado en un contexto en el que hay una complicidad implcita o activa para crear unas condiciones de sufrimiento generalizado.

Es este aspecto del asedio, el proceso que lleva a la muerte lenta de miles de personas y a inhibir el desarrollo de una generacin de nios palestinos, lo que llev a la reveladora descripcin hecha por Falk del asedio de Israel como actos constitutivos de genocidio.

La ex-ministra de educacin israel y dirigente de izquierda, Shulamit Aloni, adopt hace aos esta denominacin de las polticas de Israel respecto a los palestinos que estn bajo su ocupacin. Ya en 2003, ella conden una atrocidad israel que parece nimia en comparacin con las masacres que Israel acaba de cometer en Gaza al afirmar [11]:

As que todava no existe un genocidio del terrible y nico estilo del que nosotros fuimos vctimas en el pasado. Y como me dijo uno de los inteligentes generales [israeles], nosotros no tenemos crematorios ni cmaras de gas. Es consecuente con la tica juda todo lo que no sea esto? Oy l alguna vez cmo todo un pueblo deca que no saba lo que se estaba haciendo en su nombre?.

Y esto se dijo antes de la devastadora masacre en Gaza.

Segn respetadas organizaciones de derechos humanos activas sobre el terreno, la ofensiva militar israel de 23 das que empez el 27 de diciembre de 2008 provoc la muerte de ms de 1.400 palestinos, aproximadamente un 83% de los cuales son civiles [12] y la destruccin completa o parcial de miles de hogares, de la principal universidad, de 45 mezquitas, de varios ministerios incluyendo los de Educacin y Justicia, de decenas de escuelas [13], de un hospital del Creciente Rojo y de decenas de ambulancias [14] y clnicas, as como de miles de fbricas y pequeas empresas. Se cometieron varias masacres que estn bien documentadas. En un tono inusualmente duro, el Comit Internacional de Cruz Roja (ICRC, en sus siglas en ingls, como todas las que vienen a continuacin) [15] acus a Israel de no haber proporcionado atencin mdica a los heridos y de haber impedido que la ayuda mdica llegara hasta ellos, lo que provoc que se desangraran hasta morir. Ambas cosas son graves violaciones del derecho humanitario internacional. Ms de 400 nios palestinos murieron durante las tres semanas de bombardeos, muchos de ellos a causa de las quemaduras provocadas por el uso ilegal por parte de Israel de bombas de fsforo blanco.

En el primer da de su ataque a Gaza el ejrcito israel caus una destruccin generalizada de la infraestructura civil y mat a casi 200 civiles palestinos, muchos de ellos estudiantes de polica que no eran combatientes, mientras que no muri ningn civil israel. Sin embargo, los dirigentes occidentales emitieron rpidamente declaraciones expresando su preocupacin por la prdida de vidas y por el sufrimiento de ambos bandos, culparon a la resistencia palestina de haber provocado estas atrocidades y absolvieron a Israel de toda responsabilidad con el pretexto de su derecho a defenderse.

Sin embargo, destacados juristas internacionales [16] rechazaron categricamente el argumento de su auto-defensa esgrimido por Israel y le acusaron de cometer crmenes de guerra. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU y el Secretario General de sta han pedido una investigacin imparcial e independiente de los crmenes de guerra. Amnista Internacional [17], Human Rights Watch [18], las principales organizaciones israeles de derechos humanos, BTselem [19], la Federacin Internacional para Derechos Humanos (FIDH) y la Red Euro-Mediterrnea de Derechos Humanos [20], entre muchas otras organizaciones, han acusado igualmente a Israel de cometer crmenes de guerra y han rechazado tajantemente su afirmacin de que ejerca su derecho a defenderse, particularmente puesto que Israel fue el primero en violar el acuerdo de alto el fuego con Hams de junio de 2008 el da 4 de noviembre cuando atac y mat a 6 resistentes sin que mediara provocacin alguna.

Gerald Kaufman, un judo veterano diputado del Parlamento britnico por el Partido Laborista compar alguna de las acciones israeles con las de los nazis [21]. Lo mismo hicieron Noam Chomsky [22] y el superviviente del Holocausto y acadmico, Hajo Meyer [23], del grupo A Different Jewish Voice de los Pases Bajos. Hacindose eco de Kaufman, Chomsky y Meyer, destacados intelectuales y acadmicos britnicos judos compararon Gaza con el Ghetto de Varsovia en una carta publicada en The Guardian [24] y lo mismo hizo la Red Internacional Juda Antisionista en el Da de Conmemoracin de Holocausto de este ao [25].

Otras polticas coloniales y de apartheid de Israel

Adems de Gaza, la sociedad civil palestina y un nmero cada vez mayor de influyentes abogados de derechos humanos reconocen que el rgimen de Israel sobre el pueblo originario de Palestina constituye ocupacin, colonizacin y apartheid. Especficamente, la opresin desde hace dcadas por parte de Israel adopta tres formas bsicas que son el centro del llamamiento palestino al BDS [26]:

(1) La prolongada ocupacin y colonizacin de Gaza y Cisjordania, incluyendo Jerusaln y otros territorios rabes,

(2) El sistema de discriminacin racial contra los ciudadanos palestinos de Israel,

(3) La persistente negacin de los derechos, sancionados por la ONU, de los refugiados palestinos, el principal de los cuales es su derecho a reparaciones y a retornar a sus hogares originarios segn la resolucin 194 de la Asamblea General de la ONU.

Acabar con estas tres formas de opresin es el requisito mnimo para lograr una paz justa en nuestra regin.

La ms importante de estas tres injusticia es, sin lugar a dudas, la negativa por parte de Israel del derecho de los refugiados palestinos a retornar. El centro de la cuestin palestina siempre ha sido la difcil situacin de los refugiados que fueron limpiados tnicamente durante la Nakba y continan sindolo desde entonces. El hecho de que los refugiados son la mayora del pueblo palestino unido a sus sufrimientos en el exilio desde hace sesenta aos supone el reconocimiento de sus derechos bsicos, incluyendo el derecho a reparaciones y a retornar a sus hogares de origen, lo cual es la prueba decisiva de la moralidad de cualquiera que sugiera una solucin justa y duradera para el conflicto palestino-israel. Aparte de los derechos morales y legales, negar los derechos de los refugiados palestinos garantiza la perpetuacin del conflicto [27].

Por lo que se refiere a la ocupacin [28], nada expresa su profunda injusticia tanto como el colonial Muro de Israel. A pesar de las graves repercusiones que tiene el Muro sobre los medios de vida palestinos, su medio ambiente y los derechos polticos, prcticamente todos los judos israeles lo apoyan [29]. Sin embrago, el ex- ministro israel de Medio Ambiente, Yehudit Naot, protest por este aspecto especfico (medioambiental) del Muro afirmando [30]:

El muro de separacin corta la continuidad de las zonas abiertas y es perjudicial para el paisaje, la flora y la fauna, los corredores ecolgicos y el drenaje de los arroyos. Su sistema de proteccin afectar irreversiblemente a los recursos de la tierra y crea enclaves de comunidades a los que se corta de su entorno.

Incluso despus de que se trasladaran los lirios y de que se crearan corredores para los animales pequeos, el portavoz de las Autoridades para la Proteccin de la Naturaleza y los parques Naturales de Israel segua quejndose [31]:

Los animales no saben que ahora hay una frontera. Estn acostumbrados a determinado espacio vital y lo que nos preocupa es que su diversidad gentica se vea afectada porque diferentes grupos de poblacin no podrn aparearse y reproducirse. Aislar a las poblaciones a ambos lados del muro definitivamente crea un problema gentico.

Mientras que estaba tan preocupado por el bienestar de las flores silvestres y de los conejos, Israel trataba a los nios palestinos como criaturas de las que se puede prescindir. Tiradores adiestrados profesionalmente disparaban contra ellos durante incidentes sin importancia de lanzamiento de piedras. Por ejemplo, fuentes mdicas [32] y organizaciones de derechos humanos, incluyendo Mdicos por los Derechos Humanos, han documentado en los primeros momentos de la actual Intifada una pauta en la que se dispara a los ojos [33] y a las rodillas de los nios palestinos con la clara intencin de hacer dao [34].

Y cuando no haba un incidente de lanzamiento de piedras tras el que esconderse, los soldados israeles lo provocaban. El veterano periodista estadounidense Chris Hedges expuso [35] cmo antes de replegarse fuera de Gaza los soldados israeles haban provocado sistemticamente a los nios palestinos que jugaban en las dunas de la zona de Rafah para disparar contra ellos y conclua: En otros conflictos que he cubierto se ha disparado a nios [] pero nunca haba visto a soldados atraer a nios como se atrae a un ratn hacia una trampa y matarlos por deporte.

Gran cantidad de personalidades, como el arzobispo Desmond Tutu, el ex-presidente de Estados Unidos Jimmy Carter y el ex-Relator Especial de Derechos Humanos de la ONU John Dugard, entre otros, han considerado que las polticas represivas y racistas ejercidas por Israel en los territorios palestinos ocupados en 1967 constituyen apartheid. En la misma lnea, el ex-fiscal general israel, Michael Ben-Yair, escribi en 2002 un artculo en Ha'aretz en el que describa el rgimen de Israel en los TPO: Elegimos entusiasmados convertirnos en una sociedad colonial, que ignora los tratados internacionales, expropia tierras, transfiere colonos desde Israel a los territorios ocupados, est implicada en el robo y encuentra justificacin para todas estas actividades En efecto, establecimos un rgimen de apartheid en los territorios ocupados. [36].

Sin embargo, la aplicabilidad a Israel del crimen de apartheid tal como lo definen las convenciones de la ONU en general o bien se ha pasado por alto inadvertidamente o bien se ha ignorado intencionadamente al ser un tema delicado que tiene todas las posibilidades de suscitar la ira vengativa de los poderosos lobbies en favor de Israel. Con todo, no se puede menos que examinar los hechos y analizar en consecuencia el sistema de gobernanza de Israel.

El argumento ms firme que dan (a veces bien intencionadamente) los expertos que rechazan aplicar el calificativo de apartheid a Israel es que la analoga entre ste y Sudfrica no es exacta y que, en muchos aspectos, la represin de Israel es incluso ms severa y requiere una definicin totalmente diferente. El problema de este argumento es que asume, bastante incorrectamente, que el apartheid es un sello caracterstico de Sudfrica y, por consiguiente, se debe demostrar que todo rgimen acusado de practicarlo es idntico al rgimen de apartheid sudafricano de antao. Sin embargo, aunque el apartheid atrajo la atencin del mundo entero y recibi su nombre del racista rgimen de Sudfrica, haba sido reconocido por Naciones Unidas desde haca dcadas como un crimen generalizado con una definicin universal.

La Convencin para la Supresin y Castigo del Crimen del Apartheid de 1976 define apartheid [37] como polticas y prcticas de segregacin y discriminacin racial similares a las que se practicaron en frica del Sur que tienen el propsito de establecer y mantener la dominacin de un grupo racial de personas sobre cualquier otro grupo racial de personas y de oprimirlas sistemticamente, en particular por medios como la segregacin, la expropiacin de la tierra y la negacin del derecho a salir y regresar a su pas, el derecho a la nacionalidad y el derecho a la libertad de movimientos y de residencia (Artculo II). La similitud con Sudfrica se cita no como una condicin sino en reconocimiento de su estatuto como un precedente histrico.

Como se afirma en un reciente y exhaustivo documento de toma de postura del Comit nacional de BDS Palestino [38], el origen de Israel, su legislacin y sus polticas contra el pueblo palestino coinciden en buena medida con la definicin de apartheid. Los orgenes conceptuales de esta forma nica de apartheid de Israel se encuentran en el Sionismo, una ideologa racista europea que fue adoptada por la corriente dominante del movimiento sionista (Organizacin Sionista Mundial, Agencia Juda, Fondo nacional Judo) para reclutar apoyo politico, y justificarlo, para su proyecto colonial de establecer un Estado exclusivamente judo en la Palestina histrica. Los sionistas polticos despreciaron a la poblacin originaria de Palestina como no existente en la famosa consigna sionista de una tierra sin pueblo. Al convertir a esta consigna en una profeca de autocumplimiento, las fuerzas sionistas desplazaron por la fuerza de su patria a entre 750.000 y 900.000 palestinos y destruyeron cientos de pueblos palestinos previamente despoblados por ellos en una operacin calificada de limpiar el paisaje que dur hasta 1960 [39].

El rgimen de Israel sobre el pueblo palestino equivale al apartheid precisamente porque presenta muchos de los principales caractersticas de este crimen tal como lo define el derecho internacional:

1. La discriminacin racial contra los palestinos originarios que se convirtieron en ciudadanos del Estado de Israel se formaliz e institucionaliz por medio de la creacin por ley de la nacionalidad juda, que es distinta de la ciudadana israel. En Israel existe la nacionalidad no israel y el Tribunal Supremo [de Israel] se ha negado una y otra vez a reconocer una [sola nacionalidad] ya que eso acabara con el sistema de primaca juda en Israel. La Ley del Retorno de 1950 da derecho a todos los judos (y slo a los judos) a los derechos de los nacionales, concretamente en derecho a entrar en Eretz Yisrael (Israel y los TPO) y a disfrutar inmediatamente de todos los derechos legales y polticos. La nacionalidad juda segn la Ley del Retorno es extraterritorial lo que contraviene el derecho pblico internacional referente a la nacionalidad. Incluye a ciudadanos judos de otros pases, sin tener en cuenta si desean pertenecer al colectivo de los judos nacionales, y excluye a los no judos (esto es, a los palestinos) de los derechos nacionales en Israel.

2. La Ley de Ciudadana de 1952 [40] ha creado un discriminatorio sistema legal a dos niveles segn el cual los judos poseen la nacionalidad y la ciudadana mientras que los ciudadanos palestinos originarios que permanecen [en Israel] slo tienen la ciudadana [41]. Segn la legislacin israel, el estatuto de nacionalidad juda va acompaado de derechos y beneficios de primera clase que no se conceden a los ciudadanos palestinos.

3. La Ley del Estatuto Israel de 1952 autoriza a la Organizacin Sionista Mundial/Agencia Juda y a sus filiales, incluyendo el Fondo Nacional Judo, a controlar la mayor parte de la tierra de Israel para beneficio exclusivo de los judos. En 1998 El Comit para los Derechos Econmicos, Sociales y Culturales (CESCR) expres [42] su grave preocupacin por esta ley y afirm que la confiscacin sistemtica y a gran escala de tierras y de propiedades palestinas por parte del Estado y la transferencia de estas propiedades a dichas agencias constituye una forma institucionalizada de discriminacin, porque estas agencias deniegan por definicin el uso de estas propiedades a los ciudadanos no judos del Estado.

4. Basndose en motivos racistas se ha impedido por medio de la fuerza y de la legislacin el retorno de los refugiados y de los desplazados internos palestinos, tal como exige el derecho internacional. Simplemente porque no son judos, los refugiados palestinos estn excluidos del derecho a la ciudadana en el Estado de Israel segn la Ley de la Ciudadana de 1952. Fueron desnacionalizados y devueltos a la condicin de refugiados sin Estado en violacin de la ley de sucesin del Estado. Sus tierras y otras propiedades fueron confiscadas por el Estado. Los aproximadamente 150.000 palestinos que permanecieron en Israel tras la Nakba de 1948 quedaron bajo un rgimen militar (1948 1966) similar al regimen actualmente en vigor en los TOP.

Durante dcadas la norma ha sido la discriminacin racial contra los ciudadanos palestinos de Israel en cada uno de los aspectos vitales de la vida. Desde al propiedad de la tierra hasta la educacin parando por el trabajo y la vivienda, las leyes y las polticas del Estado ha negado la igualdad a los palestinos originarios. Por ejemplo, no se les permite comprar o alquilar tierra en aproximadamente el 93% del territorio del Estado de Israel [43]. Hasta la fecha las encuestas de opinin demuestran que una abrumadora mayora de judos israeles se oponen a la total igualdad con los palestinos originarios del Estado [44]. El hecho de que, a diferencia de los negros africanos bajo el apartheid, los palestinos puedan votar es casi una formalidad, podramos decir que un formulismo claramente diseado para proyectar una imagen engaosa de democracia y eludir las bien justificadas acusaciones de apartheid [45].

El apartheid israel est fuertemente presente incluso en la investigacin del cncer [46]. En junio de 2001 el ministerio de Sanidad public un mapa de la distribucin geogrfica de enfermedades malignas en Israel durante los aos 1984-1999. El informe no inclua a una sola comunidad palestina en Israel, excepto Rahat, supuestamente debido a problemas de presupuesto. Esta investigacin es particularmente importante porque en Israel slo cuando se demuestra una correlacin entre la presencia de lugares contaminantes y la incidencia de enfermedades malignas es posible impedir la instalacin de nuevos peligros o solicitar mayores controles medioambientales. Al omitir intencionadamente las ciudades palestinas en sus exhaustivos mapas del cncer, el ministerio de Sanidad ha dado indirectamente luz verde a los contaminadores para que se trasladen a las ciudades palestinas dentro de Israel, por no hablar de los TPO. Los resultados de esta poltica sanitaria de apartheid no auguran nada bueno. En las ltimas tres dcadas el ndice de enfermedades malignas entre la poblacin palestina en Israel ha aumentado de 3 a 4 veces en relacin a la poblacin juda. Un portavoz del Centro Israel contra el Racismo comentaba: El informe ha producido dos grupos diferentes. Uno, un grupo sobreprivilegiado, cuyas vidas son preciosas para el Estado y el ministerio de Sanidad, y un segundo, cuyas vidas carecen de importancia para el Estado.

Hay que considerar esta discriminacin en el ms amplio contexto de la percepcin que tienen en Israel de los palestinos los principales polticos, intelectuales, acadmicos y medios de comunicacin israeles como una amenaza demogrfica que hay que tratar con resolucin y de ah el ascenso de los partidos polticos abiertamente fascistas en las recientes elecciones parlamentarias. Hacindose eco de un punto de vista popular en Israel, un prominente acadmico, el general de divisin (de la reserva) Shlomo Gazit del Centro Jaffee de Estudios Estratgicos, preconiza: La democracia tiene que estar subordinada a la demografa [47]. Y ahora, el fantico dirigente de la derecha israel Avigdor Lieberman y sus partidarios afirman que la democracia tiene que estar subordinada a la lealtad a la supremaca juda.

La complicidad de los gobiernos occidentales con toda esta abominable violacin del derecho internacional y de los derechos humanos bsicos ha llevado a muchos analistas a considerar el papel de Occidente como profundamente fallido, tanto moral como legalmente. La total impunidad de la que disfruta Israel le ha permitido presentarse y actuar como un incontrolable perro rabioso (una imagen evocada hace dcadas por Moshe Dayan y refrendada ms recientemente por el historiador militar israel Martin Van Creveld [48]) en un intento de hacer que los palestinos se sometan a su deseo colonia, de que acepten la esclavitud como su destino.

Ms que ninguna otra cosa, esta impunidad criminal y la categrica denegacin de derechos es lo que fundamentalmente motiv la campaa palestina de BDS.

Desde el 9 de julio de 2005 prcticamente toda la sociedad civil palestina de todas partes ha estado defendiendo el boicot, la desinversin y las sanciones como una forma eficaz de solidaridad que tiene una posibilidad real de provocar el final de la complicidad occidental con Israel y, por consiguiente, de la ocupacin, la colonizacin y el apartheid de Israel. Desde el mismo momento en que se inici el ataque criminal de Israel contra Gaza y durante este ataque la sociedad civil palestina ha permanecido ms unida que nunca en urgir a las personas de conciencia de todo el mundo para que hagan que Israel asuma su responsabilidad por sus crmenes tratndolo como se trat a Sudfrica durante el rgimen de apartheid. En respuesta, sindicatos, grupos de acadmicos, organizaciones religiosas, partidos polticos, movimientos sociales y otros han adoptado campaas de BDS creativas, acordes con el contexto y sostenibles, desde Sudfrica hasta Noruega, desde Australia a Canad, desde Gran Bretaa a Venezuela, e incluso desde el estrado del Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas [49].

El terrorismo de Estado de Israel en Gaza, permitido por el prcticamente ilimitado apoyo de Estados Unidos y de los gobiernos occidentales en general, fue un catalizador clave en la difusin y profundizacin de la campaa de BDS por todo el mundo que hizo que los defensores de los derechos palestinos sintieran que finalmente haba llegado nuestro momento sudafricano. Ahora, a nivel de los movimientos de base, se considera a Israel un paria internacional que comete con impunidad crmenes de guerra y que tiene que ser considerado responsable segn el derecho internacional y los principios bsicos de los derechos humanos.

Slo las ltimas semanas han sido testigo de algunos de los indicios ms significativos para datar este fenmeno. El Sindicato Canadiense de Funcionarios (CUPE)-Comit de Coordinacin de los Trabajadores de la Universidad de Ontario (OUWCC) en su conferencia anual del pasado mes de febrero apoy [50] el boicot a las instituciones acadmicas israeles. Hace unos das la Fdration autonome du collgial (FAC) de Quebec tambin se uni a la campaa de BDS [51]. En Durban, Sudfrica, el sindicato de estibadores afiliados a COSATU se neg a principios de febrero a descargar un bardo de carga israel [52], lo que nos record acciones similares emprendidas contra los barcos sudafricanos durante la poca del apartheid. Un grupo de estibadores australianos y un grupo de dirigentes sindicales progresistas estadounidenses suscribieron la accin de BDS sudafricana. En Estados Unidos el College de Hampshire estableci un precedente histrico [53] al anunciar que retiraba sus inversiones en seis compaas que se benefician de la ocupacin israel. De manera significativa, Hampshire fue tambin el primer college en Estados Unidos en retirar sus inversiones de la Sudfrica del apartheid en los aos setenta. En Gales la Universidad de Cardiff accedi [54] a las demandas de los estudiantes y decidi retirar sus inversiones de compaas que apoyaban la ocupacin. Incluso en Francia, donde la campaa de BDS ha tenido que hacer frente a una dura batalla durante aos, recientemente un grupo de destacados acadmicos emiti una declaracin [55] apoyando explcitamente la campaa de BDS para acabar con la impunidad de Israel.

Este ltimo fortalecimiento espectacular de la campaa de BDS, especialmente desde la agresin israel contra Gaza, nos da esperanzas de que un da acabar la impunidad de Israel y la connivencia con l de Occidente, Naciones Unidas y [del mundo] rabe, lo que permitir que en Palestina y en toda la regin florezca una paz genuina. Slo as la coexistencia tnica tiene una posibilidad real de realizarse.

El poeta alemn de la resistencia contra los nazis, Henk van Randwijk, escribi en su poema Mensaje a los vivos:

Un pueblo que cede ante los tiranos

pierde ms que el cuerpo y sus bienes

se extinguir la luz.

El sbado 24 de enero de 2009, dos das despus de que cesaran las hostilidades israeles y a pesar de todas las muertes, la devastacin y del trauma, cientos de miles de nios palestinos surgieron casi literalmente de los escombros a los que haba quedado reducida la mayor parte de Gaza y acudieron con entusiasmo a sus destrozadas escuelas llevando sus gastadas mochilas, sus maltrechos libros y sus almas heridas. Su agona era profunda y su ira lo era an ms, pero sus ojos seguan brillando con rebelda, ambicin y esperanza de emancipacin. No extingan su luz.

- Omar Barghouti es un analista politico y cultural palestino independiente y miembro fundador de la campaa de Boicot, Desinversin y Sanciones (BDS).Este artculo se basa en una ponencia presentada recientemente en universidades canadienses como parte de la Semana del Apartheid Israel.

Notas:

[1] http://electronicintifada.net/v2/article10089.shtml

[2] Robert Kagan, "Power and Weakness," Policy Review, No. 113, junio de 2002.

[3] la campaa palestina de BDS ha rechazado sistemticamente toda forma de racismo, incluyendo la islamofobia, el sionismo y el antisemitismo www.BDSmovement.net

[4] http://www.kibush.co.il/show_file.asp?num=22676 

[5] http://www.transnational.org/Area_MiddleEast/2007/Falk_PalestineGenocide.html

[6] Ibid.

[7] CIDSE Seminar Report, The EUs Aid to the Occupied Palestinian Territory, Bruselas, 7 de noviembre de 2008.

[8] Para ms informacin vase: Ilan Pappe, La limpieza tnica de Palestina, Crtica, 2008

[9] http://www.countercurrents.org/audeh210108.htm

[10] http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2008/jan/23/israelandthepalestinians.world

[11] http://www.counterpunch.org/aloni03072003.html

[12] http://www.pchrgaza.org/files/W_report/English/2008/22-01-2009.htm

[13] http://right2edu.birzeit.edu/news/article706

[14] http://www.amnesty.org/en/news-and-updates/news/ambulance-20090128

[15] http://www.nytimes.com/2009/01/09/world/middleeast/09redcross.html?_r=1&em

[16] http://www.timesonline.co.uk/tol/comment/letters/article5488380.ece

[17] http://www.amnesty.org/en/appeals-for-action/time-accountability-gaza-and-southern-israel

[18] http://www.hrw.org/en/news/2009/01/27/israelgaza-international-investigation-essential

[19] http://www.btselem.org/English/Gaza_Strip/20090112_Use_of_White_Phosphorus.asp

[20] http://www.euromedrights.net/pages/560/news/focus/68859

[21] http://jta.org/news/article/2009/01/16/1002308/mp-kaufman-likens-israelis-to-nazis

[22] http://www.zmag.org/znet/viewArticle/20316

[23] http://alanhartdiary.blogspot.com/2009/01/new-nazis.html

[24] http://www.guardian.co.uk/world/2009/jan/10/letters-gaza-uk

[25] http://www.ijsn.net/home/

[26] http://www.bdsmovement.net/?q=node/52

[27] para ms detalles, vase: Omar Barghouti, On Refugees, Creativity & Ethics, ZNet, 28 de septiembre de 2002.

[28] Cit por primera vez algunos de los siguientes ejemplos en: http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=124

[29] Editorial de Haaretz, A Fence Along the Settlers Lines, 3 de octubre de 2003.

[30] Mazal Mualem, Old Habitats Die Hard, Haaretz, 20 de junio de 2003.

[31] Ibid.

[32] El Dr. Aghlab Khouri del Hospital St. John Eye de Jerusaln explica en su declaracin jurada a una organizacin de derechos humanos el efecto del impacto en el ojo de una bala de metal recubierta de caucho: Los casos que he tratado durante los enfrentamientos fueron casos de tiros directos a los ojo con balas de metal recubiertas de caucho. Este tipo de bala no es afilada pero tiene un trozo de metal en su interior; golpea el ojo a gran velocidad y causa un impacto que destroza el ojo.

[33] Tanya Reinhart, Dont Say You Didnt Know, Indymedia, 6 de noviembre de 2000.

[34] Physicians for Human Rights, Evaluation of the Use of Force in Israel, Gaza and the West Bank, 3 de noviembre de 2000. http://www.phrusa.org/research/forensics/israel/Israel_force_2.html

[35] Chris Hedges, A Gaza Diary, Harpers Magazine, octubre de 2001.

[36] http://www.haaretz.com/hasen/pages/ShArt.jhtml?itemNo=136433[37] http://www.anc.org.za/un/uncrime.htm

[38] http://bdsmovement.net/files/English-BNC_Position_Paper-Durban_Review.pdf

[39] Aron Shai, The Fate of Abandoned Arab Villages in Israel, 1965 -1969 en: History and Memory, Vol. 18, nmero #2 (Fall 2006), University of Indiana Press. Vase tambin: Meron Benvenisti, Sacred Landscape: the Buried History of the Holy Land, Berkeley: The University of California Press, 2000; Walid Khalidi, Why Did the Palestinians Leave, Revisited. Journal of Palestine Studies, 134:2 (1995); Slaman Abu Sitta, Atlas of Palestine 1948, Palestine Land Society, December 2004; Ilan Pappe, La limpieza tnica de Palestina.

[40] En la traduccin oficial israel esta ley de 1952 fue titulada errneamente Ley de nacionalidad.

[41] Roselle Tekiner, "Race and the Issue of National Identity in Israel.

[42] E/C.12/1/Add.27 del 4 de diciembre de 1998.

[43] http://weekly.ahram.org.eg/2007/855/re92.htm

[44] Haaretz, 22 de mayo de 2003.

[45] Ronnie Kasrils y Victoria Brittain, Both Palestinians and Israelis will benefit from a boycott, The Guardian, 25 de mayo de 2005. http://www.guardian.co.uk/education/2005/may/25/highereducation.uk1

[46] Eli Ashkenazi, Budget for Cancer Mapping doesnt extend to Arab Sector, Haaretz, 28 de marzo de 2005.

[47] Lily Galili, A Jewish demographic state, Haaretz, lunes, 1 de julio de 2002.

[48] http://www.guardian.co.uk/world/2003/sep/21/israelandthepalestinians.bookextracts

[49] http://www.jpost.com/servlet/Satellite?pagename=JPost%2FJPArticle%2FShowFull&cid=1226404827209

[50] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=954

[51] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=971

[52] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=916

[53] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=930

[54] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=959

[55] http://www.pacbi.org/boycott_news_more.php?id=926_0_1_0_C

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Enlace con el original: http://www.palestinechronicle.com/view_article_details.php?id=14921



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