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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-03-2009

La guerra contra el terror interior
El final de la historia juda

Gilad Atzmon
Palestine Think Tank

Traducido para Rebelin y Tlaxcala por S. Segu


El artculo que presento hoy es probablemente lo ms importante que he dicho nunca en relacin con la brutalidad israel y la identidad contempornea juda. Soy consciente de que poda haber expuesto mis pensamientos en un libro de ms alcance o en un texto acadmico de anlisis; sin embargo, voy a hacer exactamente lo contrario: lo voy a expresar del modo ms corto y sencillo posible.

En las pasadas semanas hemos sido testigos de una campaa genocida israel contra la poblacin civil palestina en Gaza. Hemos visto cmo uno de los ejrcitos ms potentes del mundo aplastaba mujeres, ancianos y nios. Hemos visto cmo un vendaval de armas no convencionales estallaba sobre escuelas, hospitales y campamentos de refugiados. Antes de esto sabamos de crmenes de guerra, pero esta vez la transgresin israel ha sido radicalmente diferente: contaba con el apoyo de la absoluta mayora de la poblacin juda israel. La campaa militar del ejrcito israel en Gaza cont con el apoyo del 94% de la poblacin israel. El 94% de los israeles aparentemente aprobaron los ataques areos contra civiles. El pueblo de Israel pudo ver la carnicera en sus televisores, or las voces, ver los hospitales y campamentos de refugiados en llamas, y sin embargo nada de ello les provoc la menor emocin. No hicieron gran cosa por poner coto a sus despiadados lderes, democrticamente elegidos. En cambio, algunos de ellos tomaron sus asientos plegables y se instalaron en las colinas que dominan la Franja de Gaza, para observar cmo su ejrcito converta Gaza en un moderno coliseo de sangre hebreo. Incluso ahora, cuando la campaa parece haber acabado y se conoce la escala de la carnicera de Gaza, los israeles siguen sin dar seales de remordimiento. Como si todo esto no fuera suficiente, durante todo el tiempo que dur la guerra, judos de todo el mundo se movilizaron en apoyo a su Estado nicamente-judo. Un apoyo popular de esta envergadura a los crmenes de guerra es algo inaudito. Los estados terroristas efectivamente matan, pero siempre con un punto de timidez al respecto. En la URSS de Stalin se mataba en remotos gulags, y los nazis alemanes ejecutaban a sus vctimas en el fondo de los bosques, tras alambres de espinos. En el Estado judo, los israeles asesinan a la luz del da a mujeres, nios y ancianos indefensos, y utilizan armamento convencional contra escuelas, hospitales y campamentos de refugiados. Este nivel de barbarie exige a gritos una explicacin. La tarea pendiente puede definirse, fcilmente, como una bsqueda de comprensin de la brutalidad colectiva israel. Cmo puede ser que esta sociedad haya conseguido perder hasta el ltimo rastro de compasin y misericordia?

El terror interior

Ms que cualquier otra cosa, los israeles y todas las comunidades judas que les han apoyado estn aterrorizados por la brutalidad que encuentran en s mismos. Cuanto ms implacables son, ms asustados se vuelven. La lgica es sencilla. Cuanto ms sufrimiento se inflige al otro, ms ansiedad acumula uno ante el potencial de capacidad de muerte que halla en torno. En otras palabras, el israel proyecta en el palestino, el rabe, el musulmn y el iran la agresividad que encuentra en s mismo. Teniendo en cuenta que la brutalidad israel ha demostrado no tener lmites ni comparacin posible, su ansiedad es por lo menos igual de grande.

Al parecer, los israeles sienten temor de que ellos mismos sean sus propios esbirros. Han entablado una mortfera batalla con el terror interior. Pero los israeles no estn solos. El judo de la dispora que se manifiesta en apoyo de un Estado que lanza fsforo blanco sobre civiles est atrapado en la misma trampa devastadora. Con su entusiasta respaldo de un crimen insoportable, siente horror ante el pensamiento de que la crueldad que encuentra en s pueda manifestarse tambin en otros. El judo de la dispora que apoya a Israel est destrozado por la imaginaria posibilidad de que un acto brutal similar al suyo pueda un da infringrsele. Esta misma preocupacin explica todo lo relativo al antisemitismo. Es bsicamente la proyeccin de una accin colectiva sio-cntrica tribal e implacable sobre otros.

No hay conflicto israelo-palestino

Lo que tenemos a la vista es la clara formacin de un crculo vicioso en el que los israeles y sus defensores se estn convirtiendo en un meteoro vengativo insular, alimentado por una agresin interna explosiva. El significativo de todo ello es bastante revelador. Dado que los palestinos no pueden hacer frente militarmente a la agresin israel y su capacidad destructiva, tenemos derecho a afirmar que no hay un conflicto israelo-palestino. Todo lo que hay es una psicosis israel en la que este pueblo est siendo demolido por la ansiedad producida por el reflejo de su propia crueldad. Al ser considerados los nazis de nuestra poca, los israeles estn por ello condenados a ver un nazi en cualquier persona. Del mismo modo, no hay un aumento del antisemitismo. El judo de la dispora sionista est simplemente destrozado por la posibilidad de que alguien ms est tan corrompido ticamente y sea tan cruel como l mismo ha demostrado ser. En pocas palabras, las polticas israeles y la accin de los grupos de presin sionistas deberan ser considerados nada menos que como una paranoia colectiva sio-cntrica letal, al borde de la psicosis total.

Hay modo de redimir a los sionistas de esta sangrienta incursin? Hay manera de cambiar el curso de la historia y salvar a los israeles y sus partidarios de la depravacin total? Probablemente, la mejor manera de plantear esta cuestin es preguntando si hay algn modo de salvar a los israeles y los sionistas de s mismos. Como pueden imaginarse, no estoy exactamente interesado en salvar a los israeles o los sionistas; sin embargo, tengo para m que la redencin de los sionistas de su transgresin puede traer perspectivas de paz a Palestina, Iraq y probablemente el resto de nosotros. Para los que no consiguen verlo, Israel es slo la parte visible del iceberg. A fin de cuentas, Estados Unidos, Gran Bretaa y Occidente estn en la actualidad sujetos a formas similares de la poltica del miedo, que son el producto directo de la mortfera ideologa y prctica intervencionista de los neocon.

El psicoanalista de Nazaret

Hace muchos aos se afirma viva entre sus hermanos un israelita, en la tierra de Canan. Como los actuales israeles, estaba rodeado de odio, venganza y miedo. En un momento dado, decidi intervenir e introducir cambios: se haba dado cuenta de que no haba otro modo de combatir la crueldad que buscando la gracia. Poner la otra mejilla, fue la sencilla sugerencia que propuso. Al definir la psicosis del israelita como una guerra contra el terror interno, Jess percibi que el nico modo de contrarrestar la violencia es mirarse en el espejo a la vez que se busca la Bondad dentro de s.

Es bastante evidente que la leccin de Jess cre las condiciones para la formacin de la tica universal occidental. Las ideologas polticas modernas sacaron conclusiones de esta perspectiva cristiana. En Marx, la bsqueda normativa de la igualdad puede considerarse una reescritura secular del concepto de hermandad que propone Jess. Buscar la paz es, en primer lugar, buscarse a uno mismo dentro de s. Mientras que los israeles y sus hermanos gemelos neocon pretenden conseguir la paz por medio de la fuerza disuasoria, la autntica paz se consigue mediante la bsqueda de la armona interior. Como nos sugerira un estudioso lacaniano, amar a tu prjimo es realmente amarte a ti mismo amando a tu prjimo. El caso de los israeles es exactamente el caso opuesto. Tal como demuestran una y otra vez, se estn realmente amando a s mismos odiando a su prjimo, o, dicho ms brevemente, simplemente se aman a s mismo odiando en general. Odian casi todo: a su prjimo, los rabes, Chvez, los alemanes, el Islam, los gentiles, el cerdo, el palestino, la Iglesia catlica, Jess, Hams, los calamares e Irn. Piense usted en alguna cosa y seguro que la odian. Uno puede llegar a admitir que odiar tanto debe de ser un proyecto particularmente agotador, a menos que haya en ello algn placer. Y, sin duda, el principio del placer israel podra articularse as: el impulso continuo de los israeles a buscar el placer en el odio, a la vez que infringen dolor a otros.

Debemos sealar aqu que la guerra contra el terror interior no es exactamente una invencin juda. Todos, sean naciones, pueblos o individuos, estn sujetos potencialmente a ella. Las consecuencias de la masacre nuclear estadounidense perpetrada en Hiroshima y Nagasaki convirtieron al pueblo estadounidense en un colectivo aterrorizado. Esta ansiedad colectiva se conoce con el nombre de guerra fra. Estados Unidos tiene todava que redimirse del temor a que alguien ms se muestre tan inmisericorde como demostr ser Estados Unidos. En cierto modo, la operacin Shock and Awe (Conmocin y pavor) tuvo un efecto similar sobre Gran Bretaa y Estados Unidos. Condujo a la creacin de masas horrorizadas fcilmente manipulables por una lite altamente motivada. Este tipo concreto de poltica es lo que se denomina poltica del miedo.

Y sin embargo, en el discurso occidental se ha instalado un mecanismo de correccin. A diferencia del Estado judo, que se est radicalizando cada vez ms por su propia autoadministrada paranoia, en Occidente se consigue hacer frente y contener el mal. El asesino ha sido denunciado y la esperanza de paz se vuelve a sentir, por ahora. Aunque no sea de los que esperan grandes cambios por parte del presidente Barack Obama, hay una cosa meridianamente clara: Obama fue votado presidente para que trajera cambios. Obama es un smbolo de nuestro genuino intento de limitar el alcance del mal. En el estado judo, no slo no sucede esto sino que nunca puede suceder. La diferencia entre Israel y Occidente es bastante evidente: en Occidente la herencia cristiana nos da la posibilidad de un deseo enraizado en la creencia en la bondad universal. Sin embargo, estamos ante el peligro constante de la exposicin al mal, y tendemos a creer que el bien al final prevalecer. Por otra parte, en el discurso tribal hebreo, el Bien es la propiedad de los elegidos. Los israeles no ven bondad o amabilidad en sus vecinos, los ven como salvajes y como una entidad amenazadora para sus vidas. Para los israeles, la amabilidad es la propiedad especfica de ellos mismos, y accidentalmente tambin son inocentes y vctimas. En el marco del discurso occidental universal, la bondad no pertenece a un pueblo o un nico pas, pertenece a todos y a ninguno al mismo tiempo. En el marco del patrimonio universal occidental, la Bondad se halla en cada uno de nosotros, y no pertenece a ningn partido poltico ni ideologa. Los elevados conceptos de la gracia y de un Buen Dios estn ah en cada uno de nosotros, siempre cercanos al hogar.

 

Qu clase de Padre es ste?

Y ser, cuando Jehov tu Dios te hubiere introducido en la tierra que jur tus padres Abraham, Isaac, y Jacob, que te dara; en ciudades grandes y buenas que t no edificaste, y casas llenas de todo bien, que t no henchiste, y cisternas cavadas, que t no cavaste, vias y olivares que no plantaste: luego que comieres y te hartares (Deuteronomio: 6: 10 -11).

Cuando el Seor, tu Dios, te introduzca en la tierra de la que vas a tomar posesin, l expulsar a siete naciones y t los derrotars. () no hagas con ellos ningn pacto ni les tengas compasin. (Deuteronomio: 7: 1 -2).

Llegados a este punto podemos intentar llegar hasta la causa radical que subyace a la grave falta de compasin del discurso israel y de los grupos de presin que lo apoyan. Considero que una elaboracin de las turbulentas relaciones entre los judos y sus diferentes dioses pueden arrojar algo de luz sobre este tema. Es evidente que la creciente lista de dioses, dolos y figuras paternas judas es bastante problemticas, por lo menos en lo que se refiere a tica y amabilidad. La relacin misma entre el hijo y el padre no tico debe analizarse. La filsofa Ariella Atzmon (mi madre, por ms seas) define la complejidad del falso comienzo como el sndrome de Fagin. El personaje de Fagin, de Charles Dickens, es un adulto que recluta a nios y los forma como carteristas y ladrones, cambindoles por alimentos y cobijo las cosas que los nios roban. Aunque los nios deben estar agradecidos a su maestro, tambin deben despreciarlo por hacer de ellos ladrones y carteristas. Los nios se dan cuenta de que las cosas que tiene Fagin son robadas y que su amabilidad est lejos de ser honesta o pura. Antes o despus los nios se volvern contra su protector, Fagin, en un intento de liberarse de esa trampa inmoral.

Desde una perspectiva padre-hijo, Jehov, el bblico Dios judo, no difiere mucho de lo que podemos observar en el sndrome de Fagin. El padre de Israel conduce a su pueblo elegido por el desierto hasta la tierra prometida, para que puedan robar y saquear a sus habitantes indgenas. Esto no es exactamente lo que uno podra esperar de un padre tico o de un Dios amable. Por consiguiente, por mucho que los hijos de Israel amen a Jehov, tambin deben abrigar alguna sospecha sobre el hecho de que los convierta en ladrones y asesinos. Tambin podran tener alguna aprensin sobre su amabilidad. As, no deberamos estar sorprendidos de que a lo largo de la historia juda un buen nmero de judos se haya vuelto contra su padre celestial.

Sin embargo, teniendo en cuenta la concepcin secular comn de que los dioses son en realidad invenciones humanas, uno puede preguntarse qu conduce a la invencin de un Dios tan poco tico. Qu es lo que hace que los humanos sigan los mandatos de un Dios as? Tambin sera interesante saber qu clase de Dios alternativo puedan escoger los judos, una vez se hayan desembarazado de Jehov.

Desde la emancipacin, muchos judos se han disociado del marco tribal tradicional y del judasmo rabnico. Muchos se han integrado en sus realidades circundantes, han abandonado sus supuestos privilegios y se han convertido en seres humanos corrientes. Muchos otros han insistido en abandonar a Dios, pero a la vez manteniendo su afiliacin tribal orientada racialmente; han decidido basar su pertenencia tribal en razones tnicas, raciales, polticas, culturales e ideolgicas en lugar de en los preceptos judaicos. Aunque es evidente que han abandonado a Jehov, han insistido a su vez en adoptar una visin secular que pronto se convirti en un precepto monoltico de caractersticas religiosas. A lo largo del siglo XX, las dos ideologas polticas de tipo cuasi religioso que ms han atrado a las masas judas fueron el marxismo y el sionismo.

Es factible describir el marxismo como una ideologa tica seglar universal. Sin embargo, dentro del proceso de transformacin en un precepto tribal judo, el marxismo se las arregl para perder todo rasgo de humanismo o universalismo. Como sabemos, la ideologa y la prctica sionistas originales estuvieron dominadas por izquierdistas judos que se consideraban autnticos seguidores de Karl Marx. Crean, sinceramente, que la celebracin de la resurgencia nacional juda a expensas de los palestinos constitua una empresa socialista legtima.

Es interesante constatar que sus oponentes, el Bund antisionista, formado por trabajadores judos de Europa Oriental, no crean en el despojo institucionalizado de los palestinos; en cambio, crean que despojar a los europeos ricos es un precepto, un gran mitzvah universal, un paso hacia la justicia social.

He aqu algunas estrofas del himno del Bund:

Sin entrar en cuestiones relativas a la tica o la afiliacin poltica, es bastante evidente que el himno judeo-marxista est saturado de odio y venganza. Del mismo modo que el entusiasmo de los judos por Marx, el marxismo, el bolchevismo y la igualdad, el final de la historia es conocido: los judos abandonaron el marxismo en masse hace ya mucho tiempo. Dejaron la revolucin en manos de gentiles ilustrados como Hugo Chvez y Evo Morales, lderes que realmente han internalizado el significado autntico de la igualdad y la tica universales.

Desde finales del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX, el marxismo tuvo muchos seguidores entre los judos europeos; tras el Holocausto, el sionismo se convirti gradualmente en la voz del judasmo universal. Como Fagin, los dioses e dolos sionistas (Herzl, Ben Gurin, Nordau, Weizmann) prometieron a sus seguidores un nuevo comienzo desprovisto de tica, y el expolio de los palestinos fue su va hacia una justicia histrica pendiente desde haca siglos. El sionismo transform el Viejo Testamento de un texto espiritual en un registro de la propiedad de la tierra. Pero, una vez ms, como en el caso de Jehov, el sio-Dios transform a los judos en ladrones y les prometi la propiedad de otras personas. Esto, en s mismo, puede explicar el resentimiento israel hacia el sionismo y la ideologa sionista. Los israeles prefieren verse a s mismos como los habitantes naturales de la tierra y no como pioneros de un proyecto colonial no-tico de la dispora juda. Los judos israeles alcanzan una posicin poltica por medio de un peligroso escapismo tico. Esto puede explicar el hecho de que del mismo modo que los israeles aman sus guerras, realmente odian luchar en ellas. No estn dispuestos a morir por una gran ideologa abstracta y remota, como la nacin juda o el sionismo. En su gran mayora, prefieren lanzar fsforo blanco y bombas de racimo desde lugares alejados.

Sin embargo, durante la relativamente corta historia del moderno nacionalismo judo, el Dios sionista ha hecho buenas migas con otros dioses e dolos aceptables para la ortodoxia. Ya en 1917, Lord Balfour prometi a los judos que construiran su hogar nacional en Palestina. Intil decir que, como en el caso de Jehov, Lord Balfour convirti a los judos en saqueadores y ladrones con su promesa directamente falta de toda tica. Prometi a los judos la tierra de otros, con lo que dio pie a un comienzo en falso. Evidentemente, no tuvo que pasar mucho tiempo antes de que los judos se volvieran contra el Imperio Britnico. En 1947, las Naciones Unidas cometieron exactamente el mismo estpido error: dieron acta de nacimiento a un Estado slo para judos, de nuevo a expensas de los palestinos. La ONU legitim el robo de Palestina en nombre de las naciones. Como en el caso del arrinconado Jehov, no pas mucho tiempo antes de que los judos se volviesen contra la ONU. No importa lo que digan los gentiles, lo que importa realmente es lo que hagan los judos, afirm el primer ministro israel David Ben Gurin. Recientemente, los israeles se las han arreglado para rechazar incluso a sus mejores y ms servidores amigos en la Casa Blanca. La vspera de las ltimas elecciones presidenciales, algunos generales israeles fueron filmados denunciando al presidente Bush por perjudicar los intereses israeles con su abrumador apoyo, en palabras del general de brigada retirado Shlomo Brom. Los generales israeles culpaban bsicamente a Bush por no haber puesto freno a Israel en la destruccin de sus vecinos. La moral es bastante clara: los sionistas y los israeles se volvern inevitablemente contra los dioses, dolos, padres, etc. que traten de ayudarlos. Este es el significado real del sndrome de Fagin, en el contexto poltico israel. Siempre se volvern contra sus padres.

En mi opinin, el ms interesante de todos los sistemas de creencias judos es la Religin del Holocausto, que el filsofo israel Yeshayahu Leibowitz defini acertadamente como la nueva religin juda. El aspecto ms interesante de la Religin del Holocausto es su Dios-figura, es decir el Judo. El seguidor judo de este nuevo precepto dogmtico cree en el Judo, aqul que se redimi a s mismo. El que sobrevivi al acontecimiento genocida final. Los creyentes creen en el Judo, la vctima inocente atormentada que volvi a su tierra prometida y ahora celebra su exitosa narrativa del renacer. Hasta cierto punto, en el discurso religioso del Holocausto, el judo cree en el Judo que se manifiesta en sus poderes y sus cualidades eternas. Dentro de este marco religioso de nuevo cuo, la Meca es Tel Aviv y los Santos Lugares el Museo Yad Vashem del Holocausto. La nueva religin tiene muchos lugares de culto (museos) en todo el mundo y tiene muchos sacerdotes que difunden el mensaje y castigan a los elementos que lo cuestionan. Desde una perspectiva juda, la Religin del Holocausto es una expresin totalmente transparente del amor a uno mismo. Es el lugar donde se unen pasado y futuro en un presente significativo, el momento en que la historia se traduce en praxis. Conscientemente o no, todas las personas que se identifican poltica e ideolgicamente (ms que religiosamente) como judos sucumbe, en la prctica, a la Religin del Holocausto, y se convierte en seguidor de su figura paterna: el Judo. Sin embargo, podemos preguntarnos, qu sucede con la Bondad? hay algn tipo de gracia en esta nueva figura del padre? Hay algn tipo de gracia en esta narrativa de vctimas inocentes que se celebra cada da a expensas del pueblo palestino?

Si la Historia tiene fin, la Religin del Holocausto representa el fin de la historia juda. A la luz de la Religin del Holocausto, el Padre y el Hijo se unen al fin. Al menos en el caso de Israel y el sionismo, se funden en una amalgama de ideologa y realidad genocidas. A la luz de la Religin del Holocausto y su pica tica de la supervivencia, el Estado judo se considera legitimado para arrojar fsforo blanco sobre mujeres y nios que previamente ha encerrado en una prisin al aire libre de la que no pueden escapar. Tristemente, los crmenes cometidos por el Estado judo se han cometido en nombre del pueblo judo y de su turbulenta historia de persecuciones. La Religin del Holocausto trae a la vida lo que parece ser la ltima forma posible de brutal encarnacin insular.

Histricamente, los judos han abandonado a muchos dioses: a Jehov, a Marx; incluso algunos nunca siguieron el sionismo. Pero a la luz de la Religin del Holocausto, con las escenas de Gaza, Jenin y Lbano en mente, el Judo puede verse obligado a continuar la tradicin y abandonar al Judo. Tendr que aceptar que esta nueva forma de figura paterna fue creada a su imagen y semejanza. Ms preocupante an es el hecho devastador de que el nuevo padre ha demostrado ser una llamada al crimen. Aparentemente, el nuevo padre es el definitivo Dios del mal de la lista.

Me pregunto cuntos judos tendrn el valor de expulsar a esta esotrica figura-padre de reciente creacin. Tendrn el valor de unirse al resto de la Humanidad y adoptar un discurso tico universal?

Si los judos son capaces de deshacerse del Judo es algo que slo el tiempo dir. Para aclarar dudas, dir que yo personalmente me deshice de mi Judo hace ya mucho tiempo y la vida me sonre.


Fuente: War On Terror Within: The End of Jewish History

Gilad Atzmon es msico, compositor y productor de jazz, y escritor.

S. Segu pertenece a los colectivos Tlaxcala, Rebelin y Cubadebate.

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.



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