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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2009

Un segundo 11-S en cmara lenta
Bomba sucia econmica estalla en Nueva York

Tom Engelhardt
TomDispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


A una cuadra de mi apartamento, en un trozo relativamente familiar, de relativo bajo nivel adquisitivo de Broadway, se elevaron dos flamantes torres de apartamentos precisamente cuando los buenos tiempos terminaban en Nueva York. Al pasar por la torre al lado oeste de Broadway cada maana, veo en uno de los ponderosos escaparates en la masiva planta baja el mismo eterno mensaje en letras blancas sobre un fondo rojo vivo: Instlate en el centro de la porcin en ms rpida expansin de la prspera Upper West Side."

Sucesivos escaparates aseguran a cualquier arrendatario potencial que este espacio para ventas al detalle (1.000 metros cuadrados disponibles! 34 metros de frente! 9 metros de cielo raso! Mltiples configuraciones posibles!) est convenientemente ubicado a slo pasos de la estacin de metro de la Calle 96, que atiende a 11 millones de usuarios por ao.

Pero el anzuelo oculto es: Ese edificio fue completado a fines del ao 2007 y sin embargo, si uno mira a travs de una ventana hacia su oscuro interior, no se ve otra cosa que un espacio lgubre de hormign, columnas, y tuberas. Al otro lado de Broadway, lo mismo vale para la torre gemela.

El otrora esperanzado panegrico para un vecindario en expansin y prspero vecindario parece ahora un anuncio de una era perdida. Esos letreros, que ya parecan extraamente desesperados slo meses antes de que nuestro mundo comenzara su catstrofe econmica generalizada, parecen ahora mensajes en una botella que llega flotando de a. de C.: antes del Colapso.

Y los problemas tampoco se limitan a edificios nuevos, a juzgar por la creciente cantidad de rejas y persianas metlicas cerradas a medioda frente a negocios, todo ese papel marrn que cubre los interiores de las ventanas, y los omnipresentes letreros se arrienda o se alquila que pregonan espacio para venta al detalle con los nombres, nmeros de telfono, y sitios en Internet de agentes inmobiliarios.

No haba prestado mucha atencin a nada de esto hasta que, mientras iba atrasado una hmeda tarde hace cerca de un mes, y necesitaba un trozo de carne para la cena, decid detenerme en la carnicera Oppenheimer, a slo tres cuadras de casa. Haba comprado all regularmente hasta que lleg un nuevo propietario, y el hbito desapareci poco a poco. El negocio todava tena su marquesina ("Oppenheimer, establecido en 1964, Carnes de primera y mariscos y el mismo orgulloso alarde de Bists y chuletas cortados a pedido, asados listos para el horno, carnes recin molidas, productos de estacin, pero no se poda dejar de ver el letrero espacio para venta al detalle disponible en la vitrina, y cuando acerqu mi cara al cristal, el interior del negocio estaba vaco.

Sorprendido, volv a casa y dije a mi mujer: Sabas que cerr Oppenheimer's?" Me respondi como lo ms normal del mundo: Eso fue hace meses.

Bueno, as soy yo, con pocas probabilidades de ganar un premio por mi percepcin de mi entorno. A pesar de todo, pronto me vi, cuaderno en mano, caminando por el vecindario y mirando. Mirando de verdad. Ahora bien, en Nueva York, no hay nada extrao en que los pequeos negocios cierren, o que se construyan edificios. Es una ciudad que, desde su nacimiento, se ha desguazado a s misma regularmente.

Lo que es extrao en mi experiencia neoyorquino de nacimiento y educacin es que fachadas de negocios, una vez vaciadas, no sean repobladas rpidamente.

Broadway a plena luz del da se ve cada vez ms como una preparacin para una excavacin arqueolgica. Esas fachadas de negocios con calcomanas desteidas (Clasificada en Zagat) y sus viejos letreros parecen dientes faltantes en una boca. En una ciudad en la que una seccin de Broadway fue otrora conocida como la Gran Va Banca por su despilfarrador uso de electricidad, y donde todo normalmente fulgura a toda hora, esos espacios comerciales muertos parecen otros tantos pequeos agujeros negros. Si uno se pierde por las calles equivocadas Broadway es difcilmente la peor Nueva York puede parecer una visin de la que se ha apoderado el Infierno, no como fuego, sino como oscuridad que lentamente sofoca la vida.

Un paseo por el vecindario

Quisiera llevarlos, por lo tanto, a un pequeo tour de la nueva imagen de mi vecindario. A lo largo de las diez cuadras ms cercanas a mi casa, los bancos (con una excepcin), los restaurantes de comida rpida

(Subway, Dunkin' Donuts, Blimpie), y sobre todo los drugstores de cadena que se acumulan en las calles sucesivas (Rite Aid, Walgreens, Duane Reade) todava existen. Son los sitios pequeos los que parecen caer como moscas.

Y ahora subimos esos peldaos del metro en 96 donde hay una filial vaca de WaMu (Washington Mutual Bank, colocada en administracin judicial por la Corporacin de Seguro Federal para Depsitos [FDIC, por sus siglas en ingls] en septiembre de 2008 y vendida rpidamente a JP Morgan). Ahora, vamos caminando por el lado este de Broadway, pasamos Citibank en la 96 y Bank of America en la esquina de 97, hasta que llegamos al pequeo Alpine Sound Electronics, o el cascarn de lo que fuera, donde sola comprar mis baratos relojes a prueba de agua para mi chapuzn diario en la YMCA. Ahora desapareci, aunque un enftico letrero venta, venta, venta, venta, venta en la puerta recuerda sus ltimos momentos.

Utilicemos un segundo ms y veamos al otro lado de la calle, donde a media cuadra sigue existiendo una marquesina que anuncia Decoracin para el hogar marroqu e india Aromaterapia Regalos exticos, pero con un letrero Negocio se arrienda en la vitrina y un interior desolado un par de estanteras destartaladas, una sola silla, una bolsa de basura negra llena a medias, y una escoba. Al lado hay (o haba) una pequea tienda de ropa para nios. Su toldo a rayas tiene ahora un inmenso agujero al centro como si hubiera cado un misil, aunque su vitrina todava dice: Hecha en la ciudad de Nueva York disfrutada en todo el mundo! Ya no tanto.

Pero no nos demoremos. Seguimos y pasamos la calle 98, pasando frente a esa carnicera sin carnes, pero noto, junto a ella, otro hueco, el cascarn que albergaba un pequeo bar y restaurante, Vinacciolo, que apareci y desapareci. Slo quedan dos mesas largas, estrechas y vacas sobre un suelo cubierto de basura.

Ahora, estamos casi en la calle 100, pasando esas dos torres con sus fachadas no alquiladas y, al lado este de la calle, la fachada clsica del antiguo cine Metro, cerrado para construir una torre, y todava vaco. Los cristales rotos de la boletera, protegidos con contrachapado, dan al vecindario ese particular sentimiento de La ltima pelcula.

Un poco ms all de la calle 100, por el lado oeste de Broadway, est el negocio que era ocupado por Sterling Optical. Se mudaron hace ms de dos aos (los segu fielmente) y la reja de seguridad de metal se ha mantenido desde entonces en su sitio. Lo mismo vale para la fachada de al lado, vaca con la excepcin de un pequeo letrero manuscrito en la puerta: Fedex, por favor golpee fuerte - ms vale que sea fuerte de verdad! y, en la vitrina, una pequea calcomana Calificado por Zagat en la Gua de Compras 2006.

Bueno, ya veis lo que quiero decir, si no habis presenciado lo mismo dondequiera vivis. En la calle 101,

A & S Art/Framing ("marcos y espejos a pedido"), un negocito, ya cerr. Entre 102 y 103, Planet Kids est desocupando el local. (Despus de 18 aos cerramos el 31 de marzo) En 103, el restaurante Royal Kabab & Curry se ha mudado, como el ptico, a sitios de alquiler ms bajo, sin ser reemplazado; y, en la calle 105, Tokyo Pop, restaurante japons, todo cuyo personal, misteriosamente, hablaba ingls con acentos franceses, tambin ha desaparecido, aunque sus vitrinas cubiertas de papel, prometen singularmente un Pizzabar para la primavera. (No contengo el aliento.)

En realidad, no importa hacia dnde uno vaya, la cantidad de vctimas es obvia. Si uno va hacia el sur por Broadway desde la calle 96, por ejemplo, se pasa por la misma proliferacin del vaco. En la 93, la pequea fachada de la librera slo de historias de misterio Murder Ink, que cerr el ltimo da de 2006 (aproximadamente cuando la recesin comenz oficialmente) sigue sin ser ocupada.

Ms al sur, hay restaurantes de vecindario masacrados al por mayor. No sorprende que aun en Nueva York, loca por comilonas, la gente coma menos afuera y que nuestras calles, tal vez con la excepcin del sbado por la noche, parezcan mucho menos pobladas. Cerca de la esquina de la calle 91, Mary Ann, un festivo Tex-Mex, mordi el polvo; justo antes de la 90, el restaurant de lujo de mariscos Docks Oyster Bar cerr sus puertas hace tan poco que su rojo letrero restaurant sigue alumbrado ( ("Docks agradece a todos por su leal patrocinio durante aos, pero este restaurante ahora est cerrado) ; en la esquina de la 88, est el espacio de dos pisos que sola albergar el Boulevard (en cuyos manteles de papel mis nios y yo dibujbamos caras con lpices suministrados por el restaurante), y luego una desconcertante sucesin de restaurantes cuyos nombres se me escapan, sillas de bar cuidadosamente guardadas cabeza abajo sobre el bar y un letrero Se arrienda en la vitrina; y en la 77, Ruby Foo's, un gigantesco lugar panasitico, descrito por Zagats como Disneyficado, tambin ha cerrado.

Recin pasada la calle 72, donde el vecindario es mucho ms a la moda, y los bancos (TD, HSBC, Capital One, Chase, Bank of America) comienzan a crecer y multiplicarse, y proliferan los centros comerciales urbanos (Pottery Barn, Barnes & Noble, The Gap, Bed Bath & Beyond), terminan las muertes (con la excepcin de una filial de Circuit City en la esquina de la calle 67 que sucumbi con esa cadena en quiebra).

Aqu, los negocios todava siguen siendo sitios limpios, bien alumbrados, aunque muchos de ellos exhiben letreros que dicen: ahorre hasta un 50%, Rebajas de hasta un 70%...

11-S: 2 Parte

No exageremos. La ciudad de Nueva York no es el centro de Elkhart, Indiana todava no en todo caso (aunque la otra noche en la Avenida Amsterdam, justo al este de Broadway, not una cuadra de 12 pequeas fachadas, nueve de las cuales haban sido desocupadas). S, los alquileres en avenidas como Broadway siguen siendo altsimos y, estos das, conseguir un prstamo bancario si eres un pequea empresa emergente es un infierno, y los zoos de la ciudad pierden su financiamiento estatal, los hospitales reducen personal, el Metropolitan Museum of Art hace despidos, la tasa de desempleo aumenta rpidamente, los valores inmobiliarios bajan, los usuarios del transporte colectivo enfrentan aumentos de tarifas as como importante recortes en el servicio, y la Sociedad de Orqudeas de Gran Nueva York ha cancelado su show anual. Sin embargo, esta capital financiera global sigue deslizndose sobre las modestas olitas del tsunami del dinero que fluy por sus venas en los tiempos buenos (parte del cual sigue dirigindose hacia nosotros, gracias a los planes de rescate del gobierno).

A pesar de ello, al caminar a lo largo de esos parches de oscuridad, apenas se puede evitar un pensamiento. Durante los ltimos siete aos, hemos estado esperando que 11-S: 2 Parte llegue de Afganistn o algn sitio parecido. Los medios han publicado regularmente guiones de fantasa en los cuales terroristas islmicos contrabandean bombas atmicas o bombas sucias a ciudades como Nueva York y las hacen estallar. Charles Gibson de ABC incluso destac una posibilidad semejante en un debate presidencial demcrata. (Quiero pasar a otra pregunta El prximo presidente de EE.UU. podr verse ante un ataque nuclear contra una ciudad estadounidense. He ledo mucho al respecto en los ltimos das. Los mejores expertos nucleares del mundo dicen que existe una probabilidad de un 30% en los prximos 10 aos) Y el gobierno de Bush reivindic como uno de sus grandes logros la prevencin de una repeticin del 11-S.

Y sin embargo, en cierto sentido, como en el 11 de septiembre de 2001, puede que estemos mirando en la direccin equivocada. Despus de todo, se podra decir que una bomba sucia econmica estall en el centro de Nueva York y que esta ciudad (por no decir, la nacin y el mundo) ha estado viviendo un segundo 11-S desde entonces, aunque en cmara lenta.

En mi vecindario, en esos aciagos das de septiembre en 2001, se podan or las sirenas, ver los jets pasando por encima, oler el olor acre de las torres y todo lo qumico que se quemaba en ellas, y como el resto de EE.UU., mirar una y otra vez esas escenas de apariencia apocalptica de las torres derrumbndose entre nubes de ceniza y humo. Pero si la escena era apocalptica entonces el dao, por horripilante que haya sido, fue limitado.

Esta vez no hay polvo, ni cenizas, ni olor acre, ni sirenas, ni jets, y tampoco heroicos socorristas. Y sin embargo el efecto podra, tarde o temprano, ser ms apocalptico y muchas ms las vidas consumidas. Esta vez, claro est, los extremistas fanticos fueron hechos en casa. Sus cuevas estaban en Wall Street. Secuestraron nuestra economa e hicieron lo posible por colapsar nuestro mundo.

Y podran haber llegado ms cerca de lograr de lo que imagina la mayora. Alpine Sound y Oppenheimer, Tokyo Pop y Planet Kids, Docks y Ruby Foo's se han derrumbado todos (y es seguro que ms seguirn por el mismo camino). Para la gente que posea, o diriga, o trabaja en ellos, a diferencia de los supervivientes del 11-S original, no habr emocionantes biografas en los peridicos locales, ni se hablar de compensacin, ni de majestuosos monumentos para generar discusiones.

Para los perpetradores que, en el peor de los casos, se han ido a casa llevndose sus millones, no habr una pena merecida. No se lanzarn invasiones, ni se dispararn misiles a casas o escondites. Ninguno de ellos ser perseguido hasta sus guaridas, o secuestrado en las calles de Nueva York, o desde sus suntuosas mansiones, apartamentos, o fincas. Ninguno ser hecho desaparecer a tierras extranjeras para ser encarcelado y torturado. Ninguno ser etiquetado como combatiente enemigo.

Todo lo contrario, en 11-S: 2 Parte, el gobierno de EE.UU. est dispuesto a pagar incontables miles de millones de dlares a muchos de ellos y a sus instituciones por su tiempo y sus esfuerzos ulteriores.

En el segundo 11-S, todo el dolor y la tortura se quedan en los vecindarios.

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Tom Engelhardt dirige Tomdispatch.com del Nation Institute. Es cofundador del American Empire Project (http://www.americanempireproject.com/). Es autor de The End of Victory Culture (University of Massachussetts Press). Edit el primer libro de lo mejor de The World According to Tomdispatch: America in the New Age of Empire, (Verso, 2008) una coleccin de algunos de los mejores artculos de su sitio y una historia alternativa de los demenciales aos de Bush.

Copyright 2009 Tom Engelhardt

http://www.tomdispatch.com/post/175049/a_second_9_11_in_slow_motion





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