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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2009

La reunin de los progresistas en Via del Mar y la herencia de Keynes

Fernando Del Corro
ALAI AMLATINA


Cuando hoy un grupo de gobernantes progresistas se siente a intercambiar ideas en Via del Mar sobre como atravesar el Rubicn y llegar a la otra ribera de la crisis por la que atraviesa el planeta se esgrimirn diferentes criterios sobre como hacerlo y acerca de la necesidad de encontrar un orden social y econmico ms justo, siempre dentro del sistema capitalista. Por ello es que no estarn gobernantes ms radicalizados como Hugo Chvez, Evo Morales o Rafael Correa, los propulsores del Socialismo del Siglo XXI.

Es probable que haya menciones a ese gran pensador britnico que fuera John Maynard Keynes cuyas ideas haban sido tirados al arcn de las cosas en desuso crecientemente a partir de la mitad de la dcada de los aos 1970 y que algunos fueron a buscar en medio de la crisis. Sern vlidas sus ideas en estos tiempos? Tucdides de Atenas deca que las cosas, en la historia, no se repiten mecnicamente pero que se van sucediendo hechos que tienen una esencia comn y que para ello escribi Las guerras del Peloponeso como punto de reflexin.

Keynes es considerado un economista de fuste, con ideas pasadas de moda para los responsables de esta crisis y con propuestas a reflotar para otros. Pero fue algo ms que eso. Su obra cumbre, La teora general, aparecida en 1936, tiene un ltimo captulo, el XXIV, titulado Notas sobre las conclusiones de filosofa social a las que podra llevarnos la teora general, el que bien puede ser considerado una base cierta del moderno progresismo.

Hace unos pocos lustros otro pensador ingls, Anthony Giddens, teoriz sobre la Tercera Va , que hicieron famosa los ex primeros ministros Gerhard Schrder, de Alemania, y Tony Blair, del Reino Unido. Una suerte de mitad de camino entre el socialismo y el capitalismo, algo sobre lo que en la post II Guerra Mundial ya haba expresado el entonces papa Eugenio Pacelli (Po XII) cuando dijo que haba que encontrar una alternativa de ese tipo. Un representante explcito de esa Tercera Va en el encuentro del balneario chileno es el actual premier del Reino Unido, Gordon Brown. En los hechos han ido confluyendo el resto de los asistentes como los presidentes socialdemcratas Luiz Incio Lula da Silva, del Brasil, y Michelle Bachelet, y desde otro origen la argentina Cristina Fernndez. El nuevo discurso formal del gobierno estadounidense justifica la presencia del vicepresidente Joe Biden.

Pero vale la pena retomar las ideas esgrimidas en el marco de la Gran Depresin de los aos 1930 por Keynes y que en la II Guerra fueron profundizadas por un economista nacido en el actual Bangladseh, William Henry Beveridge, director del London School of Economice. Keynes fue un avanzado, en particular en ese final Captulo XXIV de la Teora General un anticipador de la Tercera Va, o del actual progresismo, de manera ms genrica. Beveridge, un poco despus, en sus dos informes al parlamento del Reino Unido, en 1940 y 1942, y luego como diputado por el Partido Liberal, desarroll sus criterios sobre el Welfare State (estado de bienestar), profundizando las ideas sociales de Keynes.

Sin hablar de terceras vas, en el marco las ideas de ambos, el capitalismo con rostro humano, como lo denominaron algunos, dio lugar, entre 1945 y 1975, a lo que se da en llamar los felices aos del capitalismo, en el marco de los equilibrios que hacan necesaria su supervivencia, segn la visin keynesiana. Equilibrios que no podan sostenerse, sin criterios sociales por los economistas profesionales que permanecieron impasibles ante la falta de concordancia entre los resultados de su teora y los hechos observados, en referencia con la debacle por la crisis de superproduccin y especulacin estallada en 1929.

Nuestra crtica a la teora econmica clsica aceptada no ha consistido tanto en buscar los defectos lgicos de su anlisis, como en sealar que los supuestos tcticos en que se basan se satisfacen rara vez o nunca, con las consecuencias de que no se pueden resolver los problemas econmicos del mundo real. Pero si nuestros controles centrales logran establecer un volumen global de produccin correspondiente a la ocupacin plena tan aproximadamente como sea posible, la teora clsica vuelve a cobrar fuerza de aqu en adelante, seal Keynes. Parafraseando al ex presidente estadounidense Bill Clinton se puede decir Son el estado y los controles, idiota.

Y cuando hablaba del estado y los controles, remarcaba los peligros de la transnacionalizacin financiera. Ideas, conocimiento, arte, hospitalidad, viajes, sas son las cosas que deben ser internacionales por su propia naturaleza. Pero dejad que los productos sean caseros siempre que sea razonable y convenientemente posible; y, por encima de todo, permitid que las finanzas sean bsicamente nacionales, seal al respecto, anticipndose a graves males del presente.

All, en 1936, cuando apareci la Teora General, tambin se adelant a recomendar polticas que sus detractores despreciaron cuando, sobre todo en los Estados Unidos de Amrica se opt por liberar de impuestos a los ricos durante el gobierno de George Walter Bush. Desde el final del Siglo XIX se ha progresado mucho en remover las enormes inequidades en la distribucin de la riqueza y del ingreso gracias a los impuestos directos impuestos a los ingresos, impuestos extraordinarios e impuestos a la herencia- especialmente en Gran Bretaa. Mucha gente querra ver que este proceso fuera mucho ms lejos, pero los detienen dos consideraciones; por una parte, el miedo a que las altas tasas impositivas fomenten la evasin y disminuyan demasiado el incentivo a tomar riesgos, pero principalmente la creencia de que el crecimiento del capital depende de la fuerza de los incentivos hacia el ahorro individual, y que una gran proporcin de ese crecimiento depende del ahorro de los ricos, fue su reflexin.

Desde la izquierda se requiere mucho ms, pero para los responsables de la actual catstrofe esta anticipacin de la Tercera Va del progresista Keynes, es demasiado: No hay ninguna razn evidente que justifique un sistema de socialismo de estado que abarcara la mayor parte de la vida econmica de la comunidad. No es importante que el estado asuma la propiedad de los medios de produccin. Si el estado es capaz de determinar la cantidad total de los recursos dedicados a aumentar los instrumentos y la tasa bsica de compensacin a aquellos que los poseen, se ha realizado todo lo que es necesario. Es decir cuando los que ms tienen ms aporten para el estado de bienestar que reclam luego Beveridge.

- Fernando Del Corro es periodista, historiador graduado la Universidad de Buenos Aires (UBA), docente en la Facultad de Ciencias Econmicas (FCE) de la UBA y subdirector de la carrera de "Periodismo econmico" y colaborador de la ctedra de grado y de la maestra en "Deuda Externa", de la Facultad de Derecho de la UBA. De la redaccin de MERCOSUR Noticias. www.mercosurnoticias.com



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