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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2009

Italia: El racismo elevado a paradigma

Matteo Dean
La Jornada


La reciente aprobacin de las medidas normativas incluidas en el llamado paquete seguridad del Senado italiano falta la aprobacin de los diputados, aunque es previsible su veredicto ha levantado protestas de distintos actores del mbito social y poltico en Italia. Todas legtimas, pero intiles, pues el gobierno conservador italiano sigue su camino, pocos das despus de que el ministro del Interior, el racista Roberto Maroni, consciente de la inminencia del voto al decreto emitido hace pocos meses, declaraba que para contrarrestar la inmigracin clandestina no deben ser buenos, sino malos, y con la determinacin de afirmar todo el rigor de la ley.

Quizs sean sas las palabras justas para resumir el contenido de una ley, la 733, aprobada por los senadores italianos. Aunque haya sido rechazada la permanencia hasta de 18 meses en los CIE (Centros de Identificacin y Expulsin), as como el retiro del permiso de estancia en caso de violacin a la Ley Sobre el Derecho de Autor, gracias al voto traicionero de algunos senadores afiliados al gobierno, el paquete introduce y ratifica la tendencia normativa ms racista que se pueda encontrar en la Unin Europea.

El aspecto ms grave resulta ser la cancelacin del derecho de todo mdico de no delatar al migrante indocumentado que le pida asistencia. Es decir, desde ahora los mdicos italianos estarn en la obligacin de denunciar a todo migrante sin papeles que se les presente.

Por otro lado, se introduce una tasa que podr variar entre 80 y 200 euros para conseguir el permiso de estancia. Ya antes, un migrante pagaba un promedio de 72 euros, entre pago de derechos y otros papeles, para conseguir su estancia regular. Ahora la norma introduce una tasa explcita para ese trmite. Se ratifica adems el delito de estancia irregular. Claro, al no poder detener a millones de personas, la pena se convertir en una multa. Se legalizan las llamadas rondas ciudadanas no armadas en auxilio a las fuerzas del orden. Finalmente, se introduce el permiso de estancia a puntos, es decir, el permiso mismo perder puntos hasta quedar nulo en dos casos: que el migrante viole la ley o que no demuestre integrarse correctamente a la sociedad italiana. Quin medir el nivel de integracin?, nadie lo explica an. Lo importante es que el migrante se ponga en la cabeza que deber dejarse domesticar, normalizar y reglamentar por medio de este ensimo chantaje.

La seguridad se convierte en tema clave en estos meses de crisis econmica y de incertidumbre, y el racismo se vuelve instrumento clsico de desahogo irracional que se muestra verbal, normativa y fsicamente. Las declaraciones del ministro no son otra cosa que la interpretacin, la verbalizacin, de ataques en contra de ciudadanos extranjeros sucedidos en Italia en semanas recientes. La ley, finalmente, termina ratificando, desde el alto de su valor simblico y social, el sentido discriminatorio de las actitudes generalmente aceptadas en la sociedad italiana.

Sin embargo, el asunto va an ms all. La ley aprobada, en su conjunto, est cuestionando al futuro de una sociedad la italiana, pero bien se podra trasladar a la escala europea, atravesada por una crisis que es definitivamente estructural. Nos interroga acerca de qu futuro nos espera, cules los escenarios sociales que nos esperan, cules son las respuestas que tendremos. Es por esto que el paquete en realidad describe la persecucin, la tentativa constante de normar a la movilidad de las personas, sus vidas, sus deseos y sus rebeldas potenciales.

Trata de actuar sobre las mentes y sobre los cuerpos, finalmente sobre la vida misma, acotando los espacios de libertad y de incertidumbre que se van abriendo en el contexto actual. Y este objetivo inalcanzable, aunque lo intenten se trata de lograr introduciendo no solamente el miedo al distinto, sino poniendo con fuerza el tema de la sospecha, de la amenaza, del chantaje que rodean permanentemente a los sujetos. Por ejemplo: los mdicos se convierten en delatores. Claro, ellos y sus asociaciones ya declararon querer desobedecer tal normativa: nunca seremos espas, afirman. Sin embargo, en la relacin de confianza mdico-paciente ya se abrieron las grietas necesarias. Ya se difundi el clima de sospecha y de miedo: inestabilidad, precariedad, riesgo, inseguridad e incertidumbre. Todo por encima de la salud del migrante sin papeles.

Lo que emerge en esta situacin es un nuevo escenario que habla el lenguaje de la defensa, de la proteccin. Los mismos ex poderosos del planeta lo dicen y exigen: rescates, salvacin de sus economas, proteccin del Estado. Este escenario, es cierto, puede asumir las caractersticas brutales del racismo ms despiadado (como est efectivamente sucediendo en Italia, en Inglaterra y en muchos otro lados), de la cerrazn identitaria nacional y/o comunitaria y esto depender en buena medida de las condiciones histricas, culturales y sobre todo materiales de cada territorio. Mas puede asumir tambin las caractersticas de la liberacin, de la cooperacin y de la solidaridad. La nica certeza a esta altura de las cosas es que en este contradictorio y complejo escenario, es necesario tomar partido y ensuciarse las manos.


http://www.jornada.unam.mx/2009/03/28/index.php?section=opinion&article=018a2pol



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