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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2009

El sueo de una Euskal Herria libre y socialista sigue tejindose a mano y sin permiso
Pertur

Joseba Macas
Gara/Rebelin


En aquellos tiempos, quiero decir cuando Rodolfo Martin Villa no era presidente de Endesa, Manuel Fraga Iribarne de la Xunta de Galicia o Carlos Carnicero tertuliano de la Ser, varias generaciones de vascos-as (las que ahora rondan la horquilla, pongamos de los cincuenta a los setenta aos) seguamos tomando conciencia a tiempo completo socializando el compromiso, la revolucin tangible y la construccin de una patria libre y socialista. Es cierto que convivamos en tribus diversas y muchas veces enfrentadas entre s. Eran los principios de una izquierda educada en la atomizacin y en la verdad insoslayable de los manuales propios e intransferibles. Pero, quien ms quien menos, todos compartamos la esperanza colectiva de que el mal estaba viviendo sus ltimos estertores y que la ruptura democrtica en nuestro Pas era sencillamente inevitable bajo la seduccin de las siempre cientficas condiciones objetivas. El Proceso de Burgos, el atentado contra Carrero, los estados de excepcin, el aumento de la poblacin en trnsito en Iparralde, los fusilamientos de Txiki y Otaegi junto a los compaeros del Frap, las matanzas de Gasteiz o Montejurra, las acciones de los grupos de extrema derecha, las semanas pro-amnista, las movilizaciones estudiantiles, las respuestas obreras, la represin policial... Todo vena a corroborar que nuestro destino del Adur al Ebro haba aprendido por fin las lecciones de la Historia. Cuestin de organizacin y voluntad popular, esta vez s, el alto precio de la lucha por nuestra identidad y conciencia social culminara en el metafrico asalto final al Palacio de Aiete, mientras Mikel Laboa, Benito Lertxundi, Xabier Lete, Pantxoa ta Peio, Oskorri o Gontzal Mendidil y Xeberri se encargaban de la banda sonora.

Claro que no todo termin ajustndose al guin. Pas que, como nos contaba al odo el siempre cercano Jos Agustn Goytisolo, nos decimos que esto acaba, que no puede durar y muchos hemos apostado cenas, no s, dinero a que antes del fin de ao algo sucede... y siempre hemos perdido. Porque, lo descubrimos muy pronto, no se trataba slo de una cuestin de voluntades. Ellos tambin estaban muy activos. Intensa y armadamente activos para ser exactos. La desaparicin de Pertur el 23 de julio de 1976 fue otro golpe maestro. A lo largo de todas estas dcadas, consiguieron insertar en las venas de miles y miles de ciudadanos-as vascos-as el virus de la duda, de la sospecha y del supuesto ajuste de cuentas por discrepancias internas. El efecto buscado en los efectivos y globalizados declogos de la contrainsurgencia: el 30 de mayo de 1976 el diario La Voz de Espaa, editado en Donostia y marcadamente vinculado al Movimiento franquista, publicaba un artculo firmado por E. S. Martin, bajo el nada ambiguo ttulo de Diez millones para matar a quienes mataron. En el texto se conjeturaba con el inicio de una cacera humana contra los dirigentes de las entonces dos ramas de ETA (milis y polimilis) promovida por personas que habran puesto precio a los militantes ms conocidos de la organizacin. En la lista aparecan siete nombres. El primero de ellos era Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, miembro de la ejecutiva de ETA poltico-militar. Dos meses despus, se produca su secuestro en Behobia. A los cuatro das, una llamada de la Triple A anunciaba su ejecucin. Nunca apareci el cadver. Pero, prcticamente desde el momento de su desaparicin, determinados medios de comunicacin (vascos y espaoles) comenzaron a difundir la idea de que el asesinato de Pertur haba sido ordenado por compaeros de su propia organizacin, entonces sumida en un fuerte debate interno que culminara con el tiempo en diversas opciones ante el futuro de su actividad. No fueron pocos los ex compaeros de Pertur que abalaron esta teora. Y no hemos sido pocos, tampoco, los que a lo largo de estos intensos, duros y tambin dolorosos aos posteriores, hemos arrastrado la larga sombra de esta tragedia entre razones sin confirmar, pasiones extremas, debates arrojadizos o silencios nunca aconsejables.

En el verano de 2007, el productor Angel Amigo, presentaba en el Zinemaldia de Donostia una pelcula documental bajo el ttulo El ao de todos los demonios. En ella, el que fuera persona cercana a Pertur y tambin compaero de militancia, propone una tesis aparentemente novedosa: su secuestro y asesinato fue realizado por neofascistas italianos a sueldo de los servicios secretos espaoles. A lo largo de setenta y dos minutos, Amigo desgrana los hechos incorporando la opinin de antiguos polimilis (muchos de ellos hablando por primera vez ante una cmara), de responsables de los servicios de inteligencia espaoles y franceses de la poca... Ms all de la valoracin cinematogrfica del trabajo, la valenta de Angel Amigo me sorprendi. Y ms conociendo su trayectoria poltica y su absoluto alejamiento de los postulados que podramos identificar hoy con la izquierda abertzale en su acepcin ms amplia. Se lo pregunt en una ocasin:

- Angel, en tu decisin de hacer el documental ha habido tambin algo de lo que podramos llamar mala conciencia con el paso de los aos?

- S, tambin. No te lo niego. Algo de mala conciencia hay

Me gust mucho su respuesta. Sincera, sin ambages. Porque slo desde esa perspectiva aadida, se puede entender el valor de buscar la verdad de unos hechos que seguan, como tantos otros, perdidos en las voluminosas carpetas de los casos cerrados. Por eso, las noticias que nos han llegado esta pasada semana desde Roma y que hablan de las declaraciones judiciales de los neofascistas Angelo Izzo y Pier Luigi Concutelli abriendo nuevas perspectivas respecto a su implicacin y una posible ubicacin del cadver, vienen a confirmar una lnea de investigacin siempre negada desde las estructuras del poder.

No es un tema menor. Como tampoco lo es la importancia de seguir aprendiendo de la historia. De asumir en tiempos como stos nuestro pasado, para reivindicar nuestro compromiso y corregir nuestros errores. Para recuperar los parmetros de la ilusin colectiva y recomponer desde la base una propuesta amplia y plural, esencialmente democrtica (interna y externa) que, constituyendo mayoras, huya por fin de exclusiones y sectarismos. Todo ello sustentado en una de las sociedades civiles ms activas de esta vieja y caduca Europa, por ms que el reflujo de la marea contine postergando los baos en la playa. Miles y miles de vascos-as de distintas generaciones, s, que hemos aprendido cmo, ms all de las contradicciones y los cansancios siempre humanos, el sueo de una Euskal Herria libre y socialista sigue tejindose a mano y sin permiso. Porque, como deca Pertur, debemos de tratar conscientemente de crear fenmenos nuevos y no slo limitarnos a asumir lo ya existente. Una tarea colectiva y abierta en la que todos-as debemos tener (y tenemos) espacio.

Joseba Macas. Socilogo y Periodista. Profesor de la EHU-UPV



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