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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2009

Sobre el rescate de la Caja de Castilla La Mancha
Y lleg la crisis financiera a Espaa

Alberto Montero Soler
Rebelin


Estaba cantado. En algn momento acabara por ocurrir y, desgraciadamente, aqu est: la primera intervencin en el sistema financiero acaba de producirse con dominguidad y alevosa.

Este pasado domingo, el Consejo de Ministros se reuni para aprobar la intervencin de la Caja de Castilla La Mancha (CCM) por parte del Banco de Espaa, aprobndose simultneamente un decreto ley estableciendo un aval de hasta 9 mil millones de euros para que la autoridad supervisora pudiera hacer frente a la crisis de liquidez de la compaa ante la continuada salida de fondos y la previsible fuga de depsitos tras conocerse la intervencin. De esa cantidad, el Banco de Espaa estima que ser necesario inyectar, nada ms comenzar, entre 2 y 3 mil millones de euros.

Y es que la exposicin al riesgo de la entidad financiera en cuestin, como consecuencia de la elevada concentracin de su actividad en el sector inmobiliario, hacan prever desde haca meses este final anunciado.

Con l se inaugura, a mi entender, el verdadero comienzo de la crisis financiera en Espaa.

En efecto, como he defendido en otra parte, la profunda crisis que afecta a la economa espaola no era, hasta ahora, una crisis financiera y bancaria similar a la que estaba teniendo lugar en otros pases.

Grosso modo , podramos decir que, en Espaa, estbamos ante una crisis de la economa real como consecuencia, es cierto, de razones financieras (bsicamente, por la drstica desaparicin de la liquidez a nivel internacional que tan necesaria era para que los bancos nacionales siguieran financiando de forma masiva tanto a promotores y constructores como a compradores de inmuebles).

El discurso oficial, sin embargo, siempre ha ido en la lnea de atribuir a factores internacionales la aparicin de la crisis espaola para desviar la atencin de la cuestin de fondo, esto es, que el patrn de crecimiento de la economa espaola, basado esencialmente en la construccin y asentado sobre un endeudamiento sin precedentes de las familias y empresas, en algn momento quebrara con virulencia.

Sin embargo, si el factor que acab desencadenando esta crisis fue de naturaleza internacional no por ello puede afirmarse que la crisis de la economa espaola es similar a la de otros pases. De hecho, un patrn de crecimiento mucho menos dependiente del endeudamiento masivo y una menor importancia relativa del sector inmobiliario hubieran permitido resistir en mejores condiciones los embates de la tormenta financiera internacional.

As que, de entrada, nuestra crisis ni ha sido una crisis financiera, porque no ha presentado hasta ahora ninguna expresin financiera ms all de la contraccin radical de la actividad financiera en su vertiente de operaciones de activo tras la desaparicin de la liquidez internacional, ni ha sido una ramificacin ms de la crisis financiera internacional que ha afectado a otros pases. La crisis de la economa espaola es la crisis de su patrn de crecimiento, de la ineludible conversin de aquello que se publicitaba como un crculo virtuoso que nos acercaba a pasos agigantados a las principales potencias econmicas del mundo en un crculo vicioso del que difcilmente se va a poder salir si no es a remolque de la mejora de otras economas ms potentes de nuestro entorno.

Sin embargo, lo que hasta ahora haca que la crisis de la economa espaola se hubiese mantenido en el marco de una crisis de la economa real -esto es, una contraccin del crecimiento econmico y un incremento exponencial del desempleo- con orgenes, como acabo de sealar, en causas financieras ha traspasado ya ese lmite. Si hasta ahora las instituciones bancarias y financieras haban tratado por todos los medios de ocultar su situacin financiera real -aunque no haban dudado, la mayor parte de ellas, en acudir a las subastas del Fondo de Adquisicin de Activos Financieros-, la intervencin de la CCM supone la primera expresin de que los problemas de la economa real ya han llegado al sector financiero.

Bien es cierto que tambin podramos hacer otra lectura en trminos de efecto boomerang. Y, as, podramos plantear que lo que est ocurriendo ahora no es ni ms ni menos que la resultante de la desaforada actividad prestamista de las entidades financieras (lo que, a su vez, tena como contrapartida un desorbitado endeudamiento en los mercados monetarios internacionales). Por lo tanto, lo que se viene ahora es que esas entidades comenzarn a sentir en su balance no slo la presin de los vencimientos de la deuda que emitieron para financiar la burbuja inmobiliaria, sino tambin el efecto del incremento exponencial de la tasa de morosidad junto con la depreciacin del valor de los activos inmobiliarios cuya construccin o adquisicin financiaron. Esto es, estn recogiendo las semillas de su propia codicia.

Solbes al rescate

Es ahora cuando al Estado le corresponde ejercer su papel siempre funcional a los intereses del capital y, especialmente, del capital financiero.

Si antes haba intentado que la CCM fuera absorbida por Unicaja, en franca expresin del sesgo poltico-partidista que marca la alta gestin de dichas instituciones en nuestro pas, el evidente deterioro de la situacin patrimonial de la primera hizo recular a la segunda.

Ello vena confirmado por la negativa de Ernst & Young, la empresa auditora externa de CCM, a avalar las cuentas de la entidad del ejercicio 2008 y cuyo plazo para ser presentado por la misma vence el 31 de marzo. Una negativa, por otra parte, completamente lgica si se tiene en cuenta que otra firma auditora, Pricewaterhouse Cooper, haba analizado previamente la situacin financiera de la empresa y haba encontrado un dficit patrimonial de 3 mil millones de euros.

Pues bien, con ese dficit patrimonial lo que resulta de todo punto intolerable es que nuestras autoridades anden mareando la perdiz con un discurso intencionadamente ambiguo y opaco. Es intolerable que, amparndose en el argumento de que an no se ha inyectado dinero pblico sino que tan slo se han avalado operaciones financieras sin coste para el erario comn, puedan actuar de forma tan poco transparente.

No s hasta cundo vamos a seguir tolerando, por ejemplo, las tomaduras de pelo que suponen las comparecencias pblicas del ministro de Economa y Hacienda.

Cmo se puede decir que la situacin de CCM es producto de una gestin inadecuada? Pues, claro, si hubiera sido adecuada no hubiera hecho falta intervenirla. Aunque tambin tengo mis dudas de que slo pueda calificarse como inadecuada la gestin de una entidad que ha concentrado el 21% de su negocio en el sector inmobiliario.

Pero, adems, cmo se puede continuar diciendo que no estamos hablando de una mala gestin de uno u otro gestor pero s podemos hablar de una gestin inadecuada en el sentido de que la caja no ha sido suficientemente cauta a la hora de invertir en el sector de la construccin? Parece como si la caja fuera una entidad con capacidad de decisin por s misma, un ente que decida, al margen de sus directores, su poltica de inversin. Cmo podemos permitir que el ministro de Economa no est exigiendo desde el primer momento la responsabilidad de esa mala gestin al presidente de la CCM, a la sazn ex diputado socialista? Cmo puede calificar la situacin de la CCM como de problema de liquidez y afirmar que la caja no tiene ningn agujero patrimonial cuando, como hemos sealado, dos auditoras han cifrado el dficit patrimonial en 3 mil millones de euros y el real decreto aprobado el domingo se extienden avales por 9 mil millones? Avales por un billn y medio de pesetas para un problema temporal de liquidez? Cuntas pequeas y medianas empresas podran salvar sus problemas de liquidez, stos s ciertos y provocados por el estrangulamiento al que las tiene sometidas el sistema bancario, con esa cantidad de dinero?

Como puede apreciarse, es ms de lo mismo: con este tipo de declaraciones el ministro de Economa no hace ms que extender una cortina de humo sobre una actuacin pblica que debera estar regida por la ms absoluta transparencia, como sucede en otros mbitos de la intervencin del estado, y como deberamos exigir los ciudadanos.

Y es que mientras esto ltimo no ocurra seguiremos dando va abierta a un discurso que antepone el rescate de los bancos al de la desempleados y que, para evitar que el dinero sufra, es capaz de sacrificar a personas.

Alberto Montero Soler ([email protected]) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga (Espaa). Puedes leer otros textos suyos en su blog "La otra economa".



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