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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2009

Crisis econmica
La superabundancia de dlares financia el fortalecimiento militar de EE.UU.

Michael Hudson
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Desde hace tres semanas viajo por Europa discutiendo la crisis financiera global con funcionarios gubernamentales, polticos y dirigentes sindicales. Lo ms notable es lo diferente que es la percepcin del problema financiero. Es como estar en otro universo econmico, no slo en otro continente.

Los medios de EE.UU. guardan silencio sobre el tpico ms importante discutido por los responsables polticos europeos (y sospecho que lo mismo sucede en Asia): cmo proteger sus pases de tres dinmicas interrelacionadas: (1) el excedente de dlares que llueve sobre el resto del mundo para an ms especulacin financiera y adquisiciones corporativas; (2) el hecho de que los bancos centrales se vean obligados a reciclar esa afluencia de dlares comprando bonos del Tesoro de EE.UU. para financiar el dficit presupuestario federal de ese pas; y lo que es ms importante (pero ms ocultado por los medios de EE.UU.): (3) el carcter militar del dficit de pagos de EE.UU. y del dficit presupuestario federal interior.

Por extrao que parezca y por irracional que sera en un sistema ms lgico de diplomacia mundial la superabundancia de dlares es lo que financia el fortalecimiento militar global de EE.UU. Obliga a los bancos centrales extranjeros a cargar los costes de la expansin del imperio militar de EE.UU. una efectiva tributacin sin representacin. Mantener reservas internacionales en dlares significa reciclar sus entradas en dlares para comprar valores del Tesoro de EE.UU. deuda del gobierno de EE.UU. creada en gran parte para financiar las fuerzas armadas.

Hasta la fecha, los pases han sido impotentes para defenderse contra el hecho de que ese financiamiento obligatorio de los gastos militares de EE.UU. est incorporado al sistema financiero global. Economistas neoliberales lo aplauden como equilibrio, como si formara parte de la naturaleza econmica y de los libres mercados en lugar de ser una diplomacia implacable utilizada con creciente agresividad por funcionarios estadounidenses. Los medios de masas contribuyen, pretendiendo que el reciclaje de la superabundancia de dlares para financiar los gastos militares de EE.UU. es mostrar su fe en la potencia econmica de EE.UU. al enviar sus dlares para invertirlos en ese pas. Como si fuera cosa de una decisin, no de compulsin financiera y diplomtica para decidir simplemente entre el S (de China, de mala gana), S, por favor (de Japn y la Unin Europea y S, gracias (de Gran Bretaa, Georgia y Australia).

No es la fe extranjera en la economa de EE.UU. la que lleva a extranjeros a colocar su dinero en nuestro pas. Es una estpida visin antropomrfica de una dinmica ms siniestra. Los extranjeros en cuestin no son consumidores que compran exportaciones de EE.UU., ni son inversionistas del sector privado que compran acciones y bonos de EE.UU. Las mayores y ms importantes entidades extranjeras que colocan su dinero en EE.UU. son bancos centrales, y no es para nada su dinero. Estn enviando de vuelta los dlares que exportadores extranjeros y otros destinatarios entregan a sus bancos centrales a cambio de moneda nacional.

Cuando el dficit de pagos de EE.UU. bombea dlares a economas extranjeras, esos bancos tienen poca alternativa fuera de comprar letras y bonos del Tesoro de EE.UU. que el Tesoro gasta para financiar un enorme fortalecimiento militar hostil para cercar a los principales recicladores de dlares China, Japn y productores de petrleo rabes de la OPEC. A pesar de ello esos gobiernos se ven obligados a reciclar los ingresos en dlares de un modo que financia las polticas militares de EE.UU. en cuya formulacin no tienen parte, y que los amenazan de una manera ms y ms beligerante. Por eso China y Rusia tomaron hace algunos aos la iniciativa en la formacin de la Organizacin de Cooperacin de Shanghi (SCO). Aqu en Europa existe una clara conciencia de que el dficit de pagos de EE.UU. es mucho mayor que slo el dficit comercial. Basta simplemente una mirada a la Tabla 5 de los datos de la balanza de pagos de EE.UU. compilada por el Bur de Anlisis Econmico (BEA) y publicada por el Departamento de Comercio en su

Survey of Current Business para ver que el dficit no proviene slo de que los consumidores compren ms bienes importados que los exportados por EE.UU. ya que el sector financiero desindustrializa su economa. Las importaciones de EE.UU. ahora caen al contraerse la economa y ahora los consumidores se ven obligados a pagar las deudas que han hecho.

El Congreso ha dicho a los inversionistas extranjeros en el mayor poseedor de dlares, China, que no compren nada que no sean concesiones de coches usados y tal vez ms hipotecas en paquetes y acciones de

Fannie Mae el equivalente de cmo inversionistas japoneses fueron llevados a gastar 1.000 millones de dlares en Rockefeller Center, por el cual sufrieron una prdida de un 100%, y de la inversin saud en Citigroup. Es el tipo de equilibrio internacional que adoran los responsables estadounidenses. CNOOC go home! [Cnooc: compaa petrolera estatal china] es la consigna cuando se trata de intentos serios de gobiernos extranjeros y sus fondos soberanos de inversin (departamentos de bancos centrales que tratan de encontrar qu hacer con su superabundancia de dlares) de hacer inversiones directas en la industria de EE.UU.

As que nos quedamos con la medida en la cual el dficit de pagos de EE.UU. proviene de los gastos militares. El problema no es slo la guerra en Iraq, que ahora se extiende a Afganistn y Pakistn. Es el costoso fortalecimiento de bases militares de EE.UU. en pases asiticos, europeos, post-soviticos y del Tercer Mundo. El gobierno de Obama ha prometido que el monto real de los gastos militares ser ms transparente. Eso significa presumiblemente que se publique un conjunto revisado de cifras de la balanza de pagos as como de estadsticas del presupuesto federal interior.

Los gastos fijos militares son muy parecidos a los gastos fijos de la deuda: extraen ingresos de la economa. En este caso es para pagar al complejo militar-industrial, no slo a los bancos de Wall Street y a otras instituciones financieras. El dficit del presupuesto federal interior no proviene slo de cebar la bomba [inversin para el relanzamiento econmico] asignando sumas enormes para crear una nueva oligarqua financiera. Contiene un inmenso componente militar en rpido crecimiento.

Por lo tanto, europeos y asiticos ven a compaas estadounidenses que lanzan ms y ms dlares hacia sus economas, no slo para comprar sus exportaciones, aparte de suministrarles bienes y servicios a cambio, y no slo para comprar sus compaas y puestos de comando de empresas pblicas privatizadas sin darles derechos recprocos para comprar importantes compaas de EE.UU. (hay que recordar el rechazo por EE.UU. del intento chino de invertir en el negocio de distribucin de petrleo de EE.UU.), y no slo para comprar acciones, bonos y bienes races extranjeros. Los medios de EE.UU. de alguna manera no mencionan que el gobierno de EE.UU. gasta cientos de miles de millones de dlares en el extranjero no slo en Oriente Prximo para combates propiamente tales, sino para construir enormes bases militares a fin de cercar al resto del mundo, para instalar sistemas de radas, sistemas de misiles teleguiados y otras formas de coercin militar incluyendo las revoluciones de colores que han sido financiadas y siguen siendo financiadas en toda la ex Unin Soviticas. Paletas de billetes de 100 dlares, envueltas en plstico, que suman decenas de millones de dlares de una vez se han convertido en efectos visuales familiares en algunas emisiones de televisin, pero no se hace el vnculo con los gastos militares y diplomticos de EE.UU. y las tenencias de dlares por los bancos centrales extranjeros, de las que se habla simplemente como maravillosa fe en la recuperacin econmica de EE.UU. y presumiblemente la magia monetaria operada por Tim Geithner de Wall Street en el Tesoro y por Helicptero Ben Bernanke en la Reserva Federal.

Y este es el problema: La compaa Coca Cola trat recientemente de comprar el mayor productor y distribuidor de jugo de fruta de China. China ya posee cerca de 2 billones de dlares en valores de EE.UU. mucho ms de lo que necesita o puede utilizar, mientras el gobierno de EE.UU. se niega a permitir que compre compaas importantes de EE.UU. Si hubiera permitido la adquisicin por EE.UU., China se habra visto ante un dilema: La alternativa N 1 sera dejar que se realizara la venta y aceptar el pago en dlares, reinvirtindolos en lo que le diga el Tesoro de EE.UU. bonos del Tesoro de EE.UU. que rinden cerca de un 1%. China aceptara una prdida de capital en estos ltimos al aumentar los tipos de inters en EE.UU. o al bajar el dlar, ya que slo EE.UU. mantiene polticas expansionaras keynesianas en su intento por capacitar a la economa para que sustente los gastos fijos de su deuda.

La alternativa N 2 es no reciclar los ingresos en dlares. Esto llevara a que el renminbi aumente contra el dlar, erosionando as la competitividad de exportacin de China en los mercados mundiales. Por lo tanto China, escogi una tercera va, lo que provoc protestas de EE.UU., rechaz la venta de su compaa tangible por simples dlares de papel estadounidenses que estaba asociada a la alternativa de financiar el aumento del cerco de la SCO por parte de EE.UU. Los nicos que no parecen hacer esa conexin son los medios de masa estadounidenses, y por ello el pblico de ese pas. Puedo asegurar por experiencia personal, que en Europa s la hacen. (Y un buen tema diplomtico para la discusin: Cul ser el primer pas europeo, aparte de Rusia, en sumarse a la SCO?)

Los libros de texto acadmicos no dicen nada sobre cmo el equilibrio en los movimientos de capital extranjero especulativo as como para inversiones directas es infinito en lo que concierne a la economa de EE.UU. La economa de EE.UU. puede crear libremente dlares, ahora que no son convertibles en oro o siquiera en compras de compaas de EE.UU., ya que EE.UU. sigue siendo la economa ms protegida del mundo. Slo a EE.UU. se le permite que proteja su agricultura mediante cuotas de importacin, despus que dicha posibilidad fuera introducida hace medio siglo como as llamada clusula del abuelo [Una clusula del abuelo es una excepcin que permite que una regla antigua siga siendo aplicada a ciertas situaciones existentes, N. del. T.] en las reglas del comercio mundial. El Congreso se niega a permitir que fondos soberanos de inversin inviertan en importantes sectores de EE.UU.

Por lo tanto nos vemos enfrentados al hecho de que el Tesoro de EE.UU. prefiere que los bancos centrales extranjeros sigan financiando su dficit presupuestario interior, o sea que financien el coste de la guerra de EE.UU. en Oriente Prximo y el cerco de pases extranjeros con anillos de bases militares. Mientras ms egresos de capitales gastan los inversionistas de EE.UU. para adquirir economas extranjeras los sectores ms lucrativos, donde los nuevos propietarios estadounidenses pueden extraer las mayores rentas monopolsticas ms fondos terminan en los bancos centrales extranjeros para apoyar el refuerzo militar global de EE.UU. Ningn libro de texto sobre teora poltica o relaciones internacionales ha sugerido axiomas para explicar cmo naciones actan de un modo tan contrario a sus propios intereses polticos, militares y econmicos. Sin embargo, es precisamente lo que ha estado ocurriendo durante la generacin pasada.

De modo que la pregunta decisiva resulta ser qu pueden hacer los pases para contrarrestar ese ataque financiero? Un sindicalista vasco me pregunt si yo pensaba que el control de movimientos especulativos de capital asegurara que el sistema financiero acte en el inters pblico. O se requiere una nacionalizacin directa para desarrollar mejor la economa real?

No es simplemente un problema de regulacin o de control de movimientos de capital especulativo. La cuestin es cmo las naciones pueden actuar como verdaderas naciones, en su propio inters en lugar de ser maniatadas para que sirvan cualquier cosa que los diplomticos de EE.UU. decidan que es de inters para EE.UU.

Cualquier pas que trate de hacer lo que EE.UU. ha hecho durante los ltimos 150 acusado sera acusado de ser socialista y eso por parte de la economa ms anti-socialista del mundo, con la excepcin de cuando llama rescate para sus bancos socialismo para los ricos, es decir la oligarqua financiera. Esa inflacin retrica casi no deja otra alternativa que la nacionalizacin directa del crdito como servicio pblico bsico.

Desde luego, la palabra nacionalizacin se ha convertido en sinnimo para rescates de los mayores y ms imprudentes bancos de sus prstamos txicos, y rescates de hedge funds y contrapartes no-bancarias de prdidas en capitalismo de casino, que juega con derivados que AIG y otros aseguradores o participantes al lado perdedor de esos juegos no pueden pagar. Semejantes rescates no representan una nacionalizacin en el sentido tradicional del trmino devolver la creacin de crdito y otras funciones financieras bsicas al dominio pblico. Es lo contrario. Se imprimen ms bonos del gobierno para entregarlos junto con el poder autorregulador al sector financiero, bloqueando la posibilidad de que la ciudadana recupere esas funciones.

Al enmarcar el tema en una eleccin entre democracia y oligarqua el problema pasa a ser quin controla el gobierno que hace la regulacin y nacionaliza. Si el que decide es un gobierno cuyo banco central y los principales comits del Congreso que se ocupan de las finanzas son dirigidos por Wall Street, no se ayudar a dirigir el crdito hacia usos productivos. Simplemente continuar la era Greenspan-Paulson-Geithner de ms y mayores obsequios para sus electores financieros.

La idea de regulacin que tiene la oligarqua financiera es asegurar que los desreguladores estn instalados en posiciones clave y que reciban slo un personal mnimo y poco financiamiento. A pesar del anuncio del seor Greenspan de que finalmente ha visto la luz y que se da cuenta que la auto-regulacin no funciona, el Tesoro sigue dirigido por un funcionario de Wall Street y la Reserva Federal por un lobista de Wall Street. Para los lobistas la verdadera preocupacin no es la ideologa en s es el puro inters propio de sus clientes. Pueden escoger a tontos de buena voluntad, especialmente personalidades prestigiosas del mundo acadmico. Pero son slo testaferros, ya que estn dirigidos por seguidores de Milton Friedman en la Universidad de Chicago. Tales individuos son colocados para que sirvan de guardabarreras en las principales revistas acadmicas para excluir ideas que no sirvan a los lobistas financieros.

Esta excusa para excluir al gobierno de una regulacin que tenga sentido pretende que las finanzas son tan tcnicas que slo alguien de la industria financiera es capaz de regularla. Para empeorar las cosas, se hace la afirmacin adicional contra-intuitiva de que una caracterstica de la democracia es que el banco central sea independiente del gobierno elegido. En realidad, claro est, es todo lo contrario de democracia. Las finanzas son el punto crucial del sistema econmico. Si no son reguladas democrticamente en funcin del inters pblico, son libres para ser capturadas por intereses especiales. De modo que esto se convierte en la definicin oligrquica de libertad de mercado.

El peligro es que los gobiernos permitan que el sector financiero determine cmo se aplicar la regulacin. Los intereses especiales quieren ganar dinero en la economa, y el sector financiero lo hace de un modo extractivo. Es su plan de marketing. Las finanzas actuales actan de manera que desindustrializa las economas, no las fortalece. El plan es: austeridad para la mano de obra, la industria y todos los sectores con la excepcin de las finanzas, como en los programas del FMI impuestos a desventurados pases deudores del Tercer Mundo. La experiencia de Islandia, Letonia y otras economas financializadas debera ser examinada, como leccin objetiva, aunque slo sea porque estn en los primeros lugares de la lista del Banco Mundial en trminos de facilidad para hacer negocios.

La nica regulacin que tenga sentido puede provenir desde fuera del sector financiero. De otra manera, los pases sufrirn lo que los japoneses llaman cada del cielo: reguladores seleccionados de las filas de los banqueros y sus idiotas tiles. Al retirarse del gobierno vuelven al sector financiero para recibir puestos lucrativos, compromisos para conferencias y remuneraciones afines. Como cuentan con ello, regulan a favor de intereses financieros especiales, no del pblico en general.

El problema de los movimientos del capital especulativo va ms all de la elaboracin de un conjunto de regulaciones especficas. Concierne el alcance del poder del gobierno nacional. Los Artculos de Acuerdo del Fondo Monetario Internacional impiden que los pases restauren los sistemas de tipos dobles de cambio que muchos retuvieron durante los aos cincuenta e incluso en los sesenta. Era una prctica generalizada que los pases tuvieran una tasa de cambio para bienes y servicios (a veces varias tasas de cambio para diferentes categoras de importacin y exportacin) y otra para movimientos de capital. Bajo presin estadounidense, el FMI impuso la ficcin de que existe una tasa de equilibrio que por casualidad es la misma para bienes y servicios como para movimientos de capital. Los gobiernos que no aceptaron esa ideologa fueron excluidos de la calidad de miembro en el FMI y el Banco Mundial o fueron derrocados.

La implicacin para nuestros das es que la nica manera como una nacin puede bloquear movimientos de capital es retirarse del FMI, del Banco Mundial y de la Organizacin Mundial de Comercio (OMC). Por primera vez desde los aos cincuenta esto parece una verdadera posibilidad, gracias a la conciencia mundial de que la economa de EE.UU. est inundando la economa mundial con un excedente de dlares de papel y de la negativa de EE.UU. a dejar de viajar gratis. Desde el punto de vista de EE.UU., no sera otra cosa que un intento de limitar su programa militar internacional.

Copyright Michael Hudson, Global Research, 2009

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y despus en el Hudson Institute. En 1990 colabor en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor econmico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaa primaria presidencial demcrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canad, Mxico y Letonia, as como al Instituto de Naciones Unidas para la Formacin y la Investigacin. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=12944







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