Portada :: Economa :: Londres: G-20 al rescate del capitalismo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2009

Cumbre del G-20
Por un puado de dolares devaluados

Tito Pulsinelli
selvasorg.blogspot.com


En la ciudad de Londres, pronto tendr lugar la reunin de los Jefes de Estado VIP, que intentan desenmaraar la cada vez ms intricada madeja de la crisis. Sern los infaltables desconocidos del G7 es decir, los que hasta diciembre repetan Cul crisis? Sean optimistas! ms que los dems, los que habitualmente eran confinados afuera de la puerta.

Se vern cara a cara los que hasta ahora- tomaban y notificaban sus decisiones unilaterales y los que deban acatarlas sin quejarse. En fin, la familia occidental y el resto del mundo (que cuenta).

La cumbre har visible a todo lo que hasta ahora ha permanecido oculto o distorsionado. En primer lugar, elfin del unilateralismo de Estados Unidos, y luego que la gobernabilidad global es un negocio ya demasiado grande para los adeptos del mercado trasatlntico, o para los alucinados por el espejismo de los Estados Unidos de Occidente.China, Rusia y Brasil han puesto al orden del da la creacin de una nueva moneda internacional.

ElG7ya es un club que exhibe un blasn antiguo pero vetusto, puesto queen 1951 cre el 51.5% de los bienes circulantesen el globo terrqueo, pero queen 2006 pasaron a representar slo el 39.2%de la economa global1 (1). Es ms correcto definirloslos 7 ex grandes. Como tales, ya no son capaces de dictar y notificar al mercado-mundo reglas autoproducidas en autarqua a medida de sus intereses corporativos. En otras palabras, son 7 ex grandes oPases Ricos Altamente Endeudados (PRAE).

Deben enfrentarse alBRIC(Brasil, Rusia, India y China), indudablemente el nuevo protagonista en la escena, queen 1973 detena el 15.6% de la produccin global, aumentada a 32.6% en 1990 y alcanz el41.7% en 2000.

Antes de la exportacin del sistema productivo del PRAE a las nuevas fbricas del mundo (China, India, etc.), en 1983 China tena el 4.5% del PIB mundial, en 2006 presume un superlativo 16.7%.

El declino no slo econmico- deEstados Unidosse nota en estos dos datos:en 1951 produca el 27.7% de las mercancas circulantesen el mundo,en 2006 baj a 19.5%.Cabe recordar que con la Segunda Guerra Mundial se la anul la competencia directa de Alemania y Japn. Luego,a Bretton Woods,con el imperial dictado de las tablas de la ley financiera, monetaria y comercial,Estados Unidos representaban ms de un cuarto de la economa mundial.

Hoy da, tras la globalizacin financiera y los efmeros fastos del nuevo orden mundial,han cado a 19.5% de 2006. Es ms, con el rcord mundial de la deuda externa e interna, e importaciones de mercancas verdaderas superiores a las exportaciones. En fin, la mayora del botn se compone de los papeles de Wall Street y de la libre tipografa de la Casa de la Moneda estatal.

No se trata de un redimensionamiento coyuntural o sectorial, y nos referimos a su venerado ndice-ttemDow Jones. La histrica cada de su valor en el cuadrienio 1929-1932 lo precipita de381.17 a 41.22 puntos.

Desdeoctubre de 2007 a marzo de 2009la velocidad debajada del Dow Jonesha sido ms frentica:casi el 50%!Elvalor de las empresasque se cotizan en Wall Street se ha desclasadode los 15,650 billones de dlares en 2007 a los 9,200 de 2008. La crisis hoy es ms veloz y ms drstica.

El ndiceDow Jonesregistra una subida formidable de+824%en el periodo que vade 1898 al 3 de septiembre de 1929.En ese arco de tiempo, Estados Unidos abandonaron el tradicional aislacionismo ypasaron al expansionismo imperial, sustituyndose a Espaa en el control deCuba, Filipinas y Puerto Rico. Luego combatieron en suelo europeo su primera guerra global. La salud florida del papel moneda de las Bolsas de Valores se aliment garantizando el flujo a bajo costo de materias primas y alimentos a las primeras multinacionales agro-alimentares.

La segunda guerra global le garantiz a Estados Unidos elprivilegio de fundar el sistema econmico internacional en su propia moneda. El atrevimiento de proclamar la equivalencia sustancial entre dlar y orose agota en 1971. De Gaulle exige el oro como pago de sus reservas en dlares y obliga a Washington a confesar que se trataba de una ficcin.

Actualmente, el peso de las deudas y de una economa en cada hizo patente la evanescencia del dlar y laimposibilidadde que pueda seguir regulando los intercambios internacionalescon estabilidad y seguridad.

Tras el eclipse imparable de la moneda, la parbola descendiente se ha agravado ms con la sustitucin de los ttulos en papel y de las derivas derivadas de Wall Street a la autoreferencialidad del billete verde.Transformar el Estado en promotor de la socializacin de las prdidas de los usureros de los Casinos globalesahora ha agigantado el endeudamiento.

Washington cree todava poderlo trasladar en sus propias clases subalternas y sobre todo- exportar al resto del mundo. Los 750 billones de dlares distribuidos por Bush a los banqueros, ms los que la Casa Blanca est inyectando en estos das, no son ms que laacuacin de nuevas deudas.

De laribera europeahay una tmida toma de distancias yse empieza a hablar de virus americano.Un factor patgeno exterior que habra perturbado una economa ms real y slida, donde no se alcanz a demoler integralmente el Estado social. La tradicional poltica internacional de los demcratas del hegemonismo compartido no parece suturar completamente las heridas abiertas por una contradiccin que es propia de la competencia.

UE y EEUUson dos bloques econmicos que s son amigos pero que en tiempos de crisis aclamada- son sobre todocompetentes. Y el brazo armado de la OTAN, con las aventuras en el mundo en busca del Santo Grial, no logra ocultar completamente las turbulencias.

Desde Washington y Londresdisparan el anatema contrala tentacin delproteccionismo,perodesde las periferias contestan que entre el dicho y el hecho hay de por medio un trecho. Tras la cada de los dragones asiticos y los efectos tequila prohibieron toda intervencin estatal en la economa mexicana, brasilea, rusa, etc.; impusieron la venta a bajo costo al sector privado transnacional.
Hoy el FMI no interviene contra las subvenciones estatales a la economa norteamericana e inglesa, y a las ms cautelosas de la UE, que de todos modos son un estorbo a la libre accin de la invisible mano del mercado. Dos pesos y dos medidas.

Por lo tanto, estnmuy lejos de un nuevo Bretton Woods. Poco crebles y con escasa autoridad moral para imponer unilateralmente medidas de hecho o simplemente concretas. Quien no respeta las reglas del juego no puede pretender dictar unas nuevas.Se acab la era del dlarporque atrs ya no le queda nada: ni el oro, ni una economa real o realmente hegemnica, y ni siquiera reservas energticas o de materias primas, disipadas sin sentido en tan slo tres siglos.

En el sistema productivo internacional, los equilibrios y la jerarqua de valores se han modificado profundamente.El eje hegemnico se ha movido, por lo tanto el dlar ya no es un instrumento vlido que permite intercambios ms justos entre PRAE, las nuevas fbricas del mundo (China, India, etc.) y las latitudes perifricas proveedoras de materias primas, energa, alimentos y biodiversidad. Este tringulo est en rpida metamorfosis.

El PRAE ya no puede usarcmodamente la leva financiera y las herramientas del FMI y del Banco Mundial en los trminos en que lo ha hecho hasta ahora:dlar como instrumento de autofinanciamiento o automatismo que aplana las deudas. Insistir significa correr el riesgo que las nuevas fbricas del mundo y los proveedores de energa-materias primas encuentren una mayor y creciente interaccin, dado que ser cada vez ms mercados de consumo.

En el pasado, es decir en la fase ascendente del imperio,estos problemas solan resolverlos con el expansionismo colonial y las guerras. Hasta ahora, para enderezar la ruta, no ha sido suficiente la desgraciada aventura en Mesopotamia, ni parece tener mejor destino el captulo afgano abierto pro las armadas de la familia occidental. Despus de Asia, el corazn guerrero late por Sudn y por la nueva frontera africana. Ser suficiente? Lo dudamos.

Se necesita una redefinicin y reubicarse en el nuevo contexto del multipolarismo, desarrollando una funcin menos parasitaria y predatoria al interior del tringulo productivo global. El decrecimiento ha llegado para quedarse entre nosotros.La naturaleza es una barrera real para el ciclo de la valorizacin exponencial.

El trabajo salariado es el otro lmitepara el carnaval de las bolsas de valores: slo los salariados confieren valor real a los confetis de las Bolsas de Valores. Lo que ahora cuenta ms es que no descrezcan siempre los mismos Pases o los mismos sectores sociales.

Traducido por Clara Ferri

(1) Fuente Angus Maddison , con valor del dlar del 1990, pubblicado en http://www.folliero.it/


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