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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2009

En el G-20 y la V Cumbre de las Amricas se librar una batalla crucial
El gran duelo

Luis Bilbao
Amrica SigloXXI


Lleg la hora: alinearse con el Norte para emprender la vana empresa de salvar al capitalismo, o definir posiciones y acelerar en direccin a la unin suramericana, la complementacin solidaria de las economas de la regin, la verdadera soberana en pos del buen vivir para todos. sa es la opcin ante la cual no hay postergacin posible. Estados Unidos y sus socios intentan atraer a pases clave del hemisferio para apuntalar su estrategia, una vez ms como neocolonias aferradas a las metrpolis. se es el significado de la reunin del G-20 el 2 de abril en Londres; sa es la intencin de Washington para la V Cumbre de las Amricas en Trinidad y Tobago, quince das despus. Como contrapartida, los pases del Alba se reunirn el 16 de abril en Caracas, para ratificar una lnea de accin comn frente a la crisis y la respuesta del capital imperial. La participacin de todos los miembros de Unasur en el encuentro del Alba es la ltima oportunidad para presentar un frente unido antes de que se desencadene en toda su potencia destructiva la crisis global.

Durante el mes de abril quedar esbozado un nuevo mapa poltico planetario. El 2 en Londres y el 17 en Trinidad y Tobago, la reunin del G-20 y la V Cumbre de las Amricas definirn la estrategia con la cual Estados Unidos, la Unin Europea, Japn y China, afrontarn el colapso del ordenamiento planetario vigente en las ltimas seis dcadas. La gran incgnita es qu lugar ocupar el conjunto latinoamericano-caribeo en la bsqueda del que lo sustituya.

Nada ser definitivo, claro. Porque lo nico constante en este momento es la ebullicin. La transformacin molecular de las relaciones de fuerzas a escala mundial transcurre bajo la superficie y a un ritmo diferente del que impone el desmoronamiento del sistema capitalista. De manera que los acontecimientos visibles y sobre todo su representacin en la prensa comercial tienen escasa correspondencia con la realidad. No obstante, del papel de cada protagonista depende el curso de la historia inminente, prefigurado por la ola arrolladora de trabajadores expulsados de sus puestos en todo el mundo.

Una febril actividad diplomtica del Departamento de Estado estadounidense e innumerables encuentros a nivel presidencial y ministerial en Amrica y Europa, ms encuentros pblicos y reservados entre Estados Unidos y China, permite observar el nervioso movimiento de las piezas en el ajedrez planetario.

Ante todo, con apenas dos o tres excepciones, asombra la talla poltica de las figuras participantes, su falta de preparacin terica para comprender los acontecimientos en curso, la ausencia de equilibrio emocional e incluso la plasticidad moral con la que suben al escenario ante una platea mundial temerosa y expectante.

Pero el foco debe centrarse en otro punto: la actitud de China en relacin con la redefinicin de un sistema financiero mundial, la ubicacin de los tres gobiernos latinoamericanos Brasil, Mxico y Argentina incrustados en el G-20 y la actitud que asumirn los miembros de Unasur (Unin de Naciones Suramericanas) cuando en la isla caribea de Trinidad y Tobago se encuentren cara a cara con el nuevo representante del imperialismo, Barack Hussein Obama.

Paciencia china

Adems de asombro y temor, la crisis produce cambios hasta poco antes impensables. El nerviosismo de las autoridades chinas no es el menor de ellos, si se tiene en cuenta no slo la proverbial imperturbabilidad de esa cultura milenaria, sino y sobre todo las causas que lo provocan. Es sabido que Pekn tiene una suma sideral de reservas invertida en bonos del Tesoro estadounidense (diferentes informaciones la hace oscilar entre uno y dos millones de millones de dlares). Sumado al impacto que la cada del comercio mundial provoca en la economa china, el riesgo de la, a trmino, ineludible devaluacin extrema o directa desaparicin de la moneda estadounidense, crea una situacin paradojal de dependencia mutua y choque frontal entre ambas economas.

En las ltimas semanas esta situacin se ha expresado incluso en el terreno militar: el navo estadounidense Usns Impeccable viol las leyes y las reglas internacionales y chinas, declar el portavoz de la cancillera china, Ma Zhaoxu, en alusin a un episodio oscuro en el cual, segn el Pentgono, barcos chinos efectuaron el domingo 8 de marzo maniobras peligrosas cerca de un navo no armado de la marina estadounidense en aguas internacionales, en el Mar de China Meridional. A la respuesta china contest Washington con no menos contundencia: vamos a seguir mientras tengamos que operar en aguas internacionales, declar Bryan Whitman, un portavoz del Pentgono.

No cabe soslayar este episodio, pero en el seno del G-20 el dilema de China frente al mundo capitalista altamente desarrollado pasa por otro meridiano: colaborar con la Casa Blanca para recomponer el sistema financiero internacional o crear un subsistema (los vrtices hipotticos seran Pekn, Mosc y Tehern) y desde all ensamblar con otros posibles subsistemas en un entrelazamiento que opusiera con nitidez las economas subordinadas a las imperialistas. Hasta el momento, el gobierno chino parece enfilarse hacia una alternativa intermedia, o tercera va: acordar con Estados Unidos una nueva moneda de intercambio internacional, que reemplace al dlar. As lo adelant Zhou Xiaochuan, presidente del Banco Popular de China: la introduccin de una divisa supranacional, estable y no vinculada a un pas concreto, beneficiara al sistema financiero mundial.

Rusia haba antes esbozado esa idea, sin darle forma precisa; luego de la formulacin china, tambin Brasil se sum a la propuesta. Qu posicin adoptar la UE, asociada en la desgracia con Washington, aunque igualmente interesada en sacar ventaja frente a Estados Unidos? Son el camino al infierno, declar el presidente temporario de la UE, el checo Mirek Topolanek, refirindose a las medidas tomadas por Obama. Europa teme, y con buenos fundamentos, que una poltica de dficit desenfrenado como la que aplica sin mayor explicacin la Casa Blanca dinamite las columnas del euro y haga desaparecer la moneda comn del viejo continente. La UE podra volcar el fiel de la balanza. Pero su indecisin corre pareja con el temor a un desenlace traumtico. La incgnita se develar antes de que estas pginas estn en manos del lector. En todo caso, es presumible la fugacidad de los resultados que se alcancen en Londres: nadie puede permitirse empujar a un fracaso estrepitoso; y pocos imaginan un saldo neto y consolidado como el alcanzado en Bretton Woods en 1945: la hegemona estadounidense ha terminado. Y para siempre. Ya no puede imponer su voluntad al resto del mundo. Aunque todava puede evitar que la Unin Europea despliegue todos los instrumentos que necesita para chocar sin rodeos con Washington en la disputa por los mercados mundiales. Y, sobre todo, mantener la capacidad de imantar a gobiernos clave en el resto del mundo para frenar la tendencia unificadora con contenido antimperialista y, desde all, lanzarse a malograr la consolidacin de un mundo pluripolar en el cual quedara inserto, con enorme potencialidad estratgica, un bloque con definido perfil anticapitalista en Suramrica, el Alba (Alternativa Bolivariana para las Amricas).

Qu har Unasur

Dos fuerzas de sentido inverso y potencia cambiante gravitan sobre la reubicacin geopoltica de Amrica Latina. Desde el ao 2000 prim la que induca a la convergencia, en progresiva confrontacin con Estados Unidos. En 2005, durante la IV Cumbre de las Amricas realizada en la ciudad argentina de Mar del Plata, el entonces jefe del imperio sufri una humillante derrota. Y la tendencia convergente se aceler. Pero mientras esa dinmica llevaba al nacimiento de Unasur, Estados Unidos lanz su contraofensiva, destinada a recuperar la iniciativa, poner nuevamente a su favor las relaciones de fuerzas y sentar las bases para neutralizar la marcha revolucionaria ya plasmada en diferentes puntos de la regin. Cuatro aos despus, Washington contabiliza escasas aunque significativas victorias, que ubican al presidente Obama en situacin diferente a la que tuvo su antecesor en Mar del Plata. Adems, en Trinidad y Tobago, del 17 al 19 de abril, la Cumbre se desarrollar en un escenario mundial por completo ajeno al de 2005, creado por la irrupcin de un protagonista para muchos inesperado: la crisis mundial del sistema capitalista.

Si el primer factor juega a favor de Estados Unidos, el segundo opera de manera altamente contradictoria, acentuando a la vez las fuerzas centrpetas y centrfugas en Amrica Latina. A la vez que pierde terreno por la presin incontrolable de la crisis, Washington gan un espacio aparentemente imposible usufructuando las contradicciones internas de las burguesas regionales, las vacilaciones de gobiernos autodenominados progresistas. Contrarios a definiciones anticapitalistas, elencos arribados al Gobierno en funcin del vaco creado por la demolicin de las instituciones tradicionales del capital, estos mandatarios sui generis apelan a un discurso alegadamente neokeynesiano, cuya significacin de definitiva defensa del capitalismo desconocen o manipulan, apelando a la abrupta cada del pensamiento poltico contemporneo que, frente al denominado neoliberalismo, se abroquel en la defensa del Estado, con prescindencia del carcter de clase que ste tenga.

No poda esperarse que los estrategas del imperialismo desaprovecharan la oportunidad que este cmulo de inconsistencia presenta. El Departamento de Estado program y llev a cabo una formidable blietzkrieg diplomtica, apuntada a aniquilar resistencias previas a las reuniones de Londres y Trinidad y Tobago. La secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton viaj a Mxico, donde tras la fachada de una autocrtica asumiendo corresponsabilidades en el trfico de drogas y armas, en realidad ajust un plan preventivo ante el riesgo de un desplazamiento masivo de mexicanos hacia Estados Unidos, como resultado del colapso generalizado del orden poltico ya previsto por los analistas serios en el pas azteca. Mientras tanto, el Pentgono alist grupos comandos de desplazamiento rpido dispuestos a sofocar sublevaciones sociales no slo en el interior de Estados Unidos, donde la caldera ya comienza a bullir, sino en pases crticos para el equilibrio imperial (Mxico, Per y Colombia ocupan los primeros lugares en la lista).

El esposo de la Secretaria, ex presidente demcrata, William Clinton, ocup inmediatamente el proscenio de una reunin del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Medelln, donde al socaire de un debate sobre la crisis congreg figuras de recambio en todo el continente, en preparacin de las inexorables conmociones polticas, que en muchos casos sern alentadas por las embajadas estadounidenses a fin de colocar en puestos ejecutivos a sus subordinados polticos.

Nada ms elocuente de las turbulencias internas en Amrica Latina que la creacin de un Consejo de Defensa Regional por parte de los 12 pases integrantes de Unasur, a comienzos de marzo pasado, en Santiago de Chile, seguida pocos das despus del anuncio de que a nombre de esta nueva instancia militar regional, Argentina, Brasil, Canad, Chile, Colombia, Ecuador, Mxico, Per y Uruguay realizarn, en conjunto con la IV Flota de Estados Unidos, el mayor ejercicio naval jams antes ensayado en el hemisferio. El ejercicio militar Unitas Oro se llevar a cabo entre el 20 de abril y el 5 de mayo; reunir un total de 15 barcos de guerra, dos submarinos y ms de una docena de aviones de 11 pases en operaciones navales con fines de entrenamiento y promocin de la seguridad martima y la estabilidad en la regin, informa la agencia AFP. Agrega con tono zumbn: la IV Flota permaneci inactiva durante casi 60 aos, pero la Marina de Estados Unidos anunci su restablecimiento en abril de 2008 para tener una mayor presencia naval en el Caribe y Amrica Latina, lo cual gener inquietud en algunos pases de la regin. El Pentgono aclar que se trataba de una medida administrativa que no tena que ver con objetivos militares. Como para subrayar que esta desmesurada movilizacin de fuerzas blicas nada tiene que ver con objetivos militares, tambin participarn tropas alemanas invitadas.

Progresistas en Chile

En la misma tnica, el vicepresidente estadounidense Joseph Biden visit Brasilia, se entrevist con Luiz Incio da Silva y luego se desplaz a Via del Mar, localidad chilena a escasa distancia de Santiago, donde tuvo lugar una reunin de presidentes progresistas los das 27 y 28 de marzo. La elocuente denominacin alude a una instancia creada por William Clinton y Anthony Blair, cuando uno era presidente de Estados Unidos y el otro primer ministro britnico. En esta oportunidad, con Michelle Bachelet como anfitriona, acudieron a la cita los presidentes de Argentina, Uruguay y Brasil, Cristina Fernndez, Tabar Vzquez y Lula, quienes mantuvieron intensas deliberaciones con Biden, los primeros ministros Gordon Brown de Inglaterra y Jens Stoltenberg de Noruega, adems del presidente espaol Jos Luis Rodrguez.

Quienes duden del carcter progresista de los representantes de Estados Unidos y Europa no tienen ms que acudir al registro de la campaa pre-electoral de quien luego sera vice de Obama, releer las posiciones de Brown respecto de cualquier tema de poltica internacional, con destaque de sus decisiones respecto de la participacin de Inglaterra en las invasiones a Irak y Afganistn, o recorrer la trayectoria del titular del Psoe, clebre por su defensa del fascista Jos Mara Aznar en la no menos mentada cumbre hispanoamericana en Santiago, cuando el rey Borbn (otro ejemplo palmario de progresismo), intent callar al presidente venezolano Hugo Chvez. Con la participacin de los titulares de la OEA y el Mercosur, dos celebrrimos progresistas, aquella reunin fue Un buen ensayo para la cumbre del G-20, como titulara el diario oficialista argentino Pgina/12.

A un lado la arbitraria calificacin para representantes ultra reaccionarios del imperialismo, importa subrayar el hecho de que gobernantes latinoamericanos integrantes de Unasur y el Mercosur, a la vez que eludieron un debate en esas instancias regionales, participan de estos encuentros en los cuales los jefes polticos del imperialismo ajustan sus polticas para las cruciales reuniones de Londres y Trinidad y Tobago. Ms all de todo juicio de valor, ste es un indicativo de que la estrategia divisionista de Washington respecto de Amrica Latina puede apuntarse xitos estratgicamente endebles pero de significativo valor tctico.

Estas inconsistencias no son inocuas. Entusiasmado con la perspectiva de ocupar un lugar en el cenculo del poder mundial, Brasil subordin en los ltimos meses precisamente el perodo de mayor debilidad del imperialismo su papel como fuerza principal en Unasur. Trasladando esa estrategia a la poltica interna, luego de su reunin con Biden, Lula explic que los obreros deban resignar demandas, porque ahora se trata de salvar el equilibrio del sistema. Por su parte, el canciller argentino Jorge Taiana y el embajador del pas austral en Washington, Hctor Timerman, explicaron tras la reunin de Fernndez con Biden que el encuentro result altamente satisfactorio. Segn su interpretacin lo ms importante es que pensamos lo mismo sobre la manera de enfrentar la crisis. La Presidente y Biden coincidieron en que los organismos de crdito deben ayudar a aumentar la demanda global y en que eso no choca con lo que sostienen algunos pases europeos, sobre que lo principal es mejorar el sistema de control de los fondos. Ambas cosas pueden y deben hacerse a la vez, declar Taiana.

Un milmetro de diferencia en la teora equivale a un kilmetro en la prctica, dijo hace un siglo un relevante pensador poltico. Presumiblemente mal asesorados por sus expertos en economa, los presidentes sureos se mostraron satisfechos por haber coincidido con Biden y Brown en cuestiones tales como la reforma del FMI y la necesidad de que los pases subordinados tengan voz y voto en la reunin de los poderosos.

Alba o capitalismo del siglo XXI

Al da siguiente de la reunin de presidentes progresistas, el diario argentino La Nacin, furiosamente opositor al gobierno, titul su portada con inequvoca intencin: Acuerdo sobre la crisis global con Estados Unidos y Gran Bretaa. Cristina Kirchner se aline con las propuestas que esos pases presentarn ante el G-20. Aunque por razones inversas, la cobertura de los medios opositores y oficialistas coincide de esta manera en un supuesto acuerdo entre los presidentes suramericanos y los representantes imperialistas en esta reunin preparativa de las cumbres de Londres y Trinidad y Tobago. Sin necesidad de conjeturas, antes mismo de que se realicen ambos encuentros resulta evidente que los estrategas del Norte se han apuntado ya una victoria, consistente en atraer a pases clave al cenculo imperialista disfrazado bajo el nombre de G -20. All los poderosos afirmarn la estrategia para afrontar la crisis mundial. Es congruente que quienes entienden la coyuntura mundial como una simple crisis pasajera, se muestren felices por estar invitados al cnclave, an cuando no parece sensato suponer que las decisiones de las metrpolis podrn beneficiar a las neocolonias.

Entre un cmulo de diferentes razones, la conducta evasiva frente a las responsabilidades estratgicas de Unasur devienen de una errnea interpretacin de la coyuntura mundial. Aun para los gobiernos que no se definen a favor del socialismo en Amrica Latina, debera estar claro que la profundidad y extensin de la crisis excluye cualquier posibilidad de resolucin a mediano plazo e indolora de la crisis mundial, que apenas est en el primer escaln. A costa de un inconmensurable sufrimiento de sus pueblos, estos gobiernos empeados en arrimar su colaboracin a la recomposicin del sistema vigente comprendern en el futuro inmediato que el capitalismo del siglo XXI slo puede tomar cuerpo bajo la forma de desocupacin masiva, vertical cada del poder de compra de los trabajadores que mantengan sus empleos, aniquilacin del Estado de bienestar, destruccin de las instituciones democrticas, avance del fascismo, de la represin, el hambre y la miseria.

Est a la vista que buena parte de los intelectuales orgnicos del sistema y de los gobernantes a los que asesoran no tienen los instrumentos imprescindibles para interpretar los parmetros de la situacin actual. Comparar, por ejemplo, la crisis argentina de 2001 con el cuadro mundial actual, denota una incomprensin rayana en la enajenacin. Pero la ignorancia no ser excusa cuando los pueblos busquen y encuentren su respuesta a los estragos por venir de la crisis que recin comienza.

En este panorama y frente a la escalada de reuniones presidenciales y ministeriales que preparan la Cumbre de las Amricas, el 16 de abril se reunirn en Caracas los pases del Alba. All los pases integrantes acordarn una poltica comn para actuar de consuno en la cumbre que al da siguiente tendr lugar en la vecina isla de Trinidad y Tobago. Como se sabe, un encuentro del Alba en noviembre pasado defini una estrategia conjunta frente a la crisis, que adems de planear el intercambio en funcin de las necesidades y posibilidades complementarias de cada pas, resolvi la creacin de una moneda de cuenta comn, el Sucre (Sistema nico de Compensacin Regional) y la afirmacin de un Banco del Alba. Tambin a contramano de la estrategia imperialista, a mediados de marzo se consolid la demorada perspectiva de un Banco del Sur. Siguiendo esta lnea, en franco contraste con la reunin de presidentes progresistas, es de esperar que el 16 de abril, en la vspera de la Cumbre de las Amricas pergeada por Washington, acudan a Caracas todos los miembros de Unasur y muy especialmente Argentina y Brasil para acordar un plan que suene con voz nica y estridente, frente al programa de recomposicin imperialista que Obama llevar a la bella isla caribea.

(*) Esta nota es continuidad de Panorama en las vsperas, aparecida en la edicin anterior de Amrica XXI, disponible en: http://www.americaxxi.com.ve


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