Portada :: Economa :: Londres: G-20 al rescate del capitalismo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2009

Dilemas del G-20

Orlando Delgado Selley
La Jornada


Con expectativas diferentes arranca la reunin del Grupo de los 20. Aunque este conglomerado aporta 85 por ciento del PIB global, no representa el inters de decenas de pases que no estn presentes, como los africanos. El momento le da relevancia a la reunin: la crisis econmica sigue su curso, pese a acciones concertadas entre bancos centrales y gobiernos de pases desarrollados, entre ellas las acordadas en Washington hace cuatro meses. La OCDE, por ejemplo, acaba de publicar que estima una reduccin del comercio mundial este ao de 13.2 por ciento, que refleja un deterioro creciente de la economa mundial.

Los jefes de gobierno de los pases del G-20 deben proponerse medidas para estabilizar los mercados financieros, restablecer el crecimiento econmico, reformar el sistema financiero y ayudar a los pases con desafos sociales mayores. La tarea es compleja ya que hay dilemas centrales. El primero es entre estmulos econmicos de corto plazo y sus consecuencias a largo plazo. El gobierno estadunidense de Barack Obama ha insistido en que debe comprometerse un apoyo equivalente a 2 por ciento del PIB de cada pas para detener la crisis y recuperar la capacidad de crecimiento, pero para muchas naciones los riesgos del crecimiento de la deuda a largo plazo pudieran ser mayores, ya que podra generar inflacin y aumento de las tasas de inters.

El segundo dilema est entre una reforma regulatoria, indispensable y urgente, que se contrapone con los requerimientos para revitalizar el sistema financiero. Un tercer punto de tensin est entre el predominio de polticas nacionales contra la pertinencia de que exista una coordinacin mundial para detener la recesin. El tema es particularmente espinoso ya que los polticos responden a sus electores, quienes estn interesados prioritariamente en que se recupere su economa, aunque la economa mundial siga postrada.

El cuarto punto enfrenta la reforma del sistema financiero y de los organismos multilaterales con el requerimiento de que esos organismos sean los que operen los programas de asistencia. Un quinto tema de discusin es la propuesta china de crear una moneda de reserva internacional diferente a la moneda de algn pas, para evitar que los objetivos de esa nacin se contrapongan con las necesidades de la economa mundial. El planteo implica que el dlar deje de ser la moneda de reserva internacional, lo que significara que el mundo ya no financiara el dficit fiscal y el dficit en la cuenta corriente de esa economa.

La atencin, sin embargo, no podr limitarse a aspectos econmicos. El riesgo de que la crisis desencadene conflictos polticos y sociales derivados del cierre de cientos de fbricas, de que se detengan construcciones por todo el mundo, de que los sitios tursticos estn vacos, implicar que se pierdan muchsimos empleos, generando problemas nacionales que ya se han vivido.

Lo nuevo es que tambin provocar que millones de trabajadores migrantes, tanto internacionales como locales, regresen a sus lugares de origen: 200 mil trabajadores dejarn Singapur, 100 mil indonesios sern expulsados de Malasia, miles de birmanos dejarn Tailandia, 500 mil indios regresarn a Kerala, decenas de miles de mexicanos, salvadoreos, guatemaltecos, ecuatorianos, filipinos, y muchos ms, no slo ya no enviarn remesas a sus familias, sino que demandarn servicios y empleos en sus propios pases. El colapso parece inevitable ya que las redes de proteccin social en las naciones en desarrollo carecen de instrumentos y capacidad para distribuir beneficios contra el desempleo, garantizar la seguridad social y los servicios de salud.

El G-20 deber enterarse de que los sentimientos anti-estadunidenses han crecido en todo el mundo, de un modo que recuerda los tiempos de los movimientos de liberacin nacional de las dcadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. Tendr que reconocer que las crisis de gobernabilidad que ya se han dado en algunas naciones europeas pueden aparecer no slo en la periferia, sino en los grandes pases centrales, que la criminalidad toca ya las puertas del imperio, que las presiones de las poblaciones en el mundo desarrollado pudieran revertir la globalizacin. El G-20 deber aceptar que aunque no representen al mundo tienen que actuar en su favor.

Si los resultados de esta reunin son tan pobres como los de noviembre pasado, sabremos ya que la crisis se profundizar. Ello querr decir que esta crisis no marcara el final de una poca, sino quiz el de la civilizacin.


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