Portada :: Economa :: Londres: G-20 al rescate del capitalismo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2009

Cumbre del G-20: Parole, parole, parole...

Juan Torres Lpez
Sistema Digital


La cumbre de Londres ha terminado con un comunicado que va mucho ms all que cualquier otro en la historia econmica reciente. Hay que reconocer que haca mucho tiempo que no se reconoca un fracaso poltico y de ideario de modo tan explcito y que no se pona tan claramente en negro sobre blanco la necesidad de orientar la economa mundial hacia otros derroteros.

El final de la era del secreto bancario, la puesta en cuestin de los parasos fiscales, el reconocimiento de los "grandes fracasos" de la regulacin financiera dominante, el trnsito hacia una "economa verde", la toma en cuenta de la "dimensin humana de la crisis", la apuesta por el gasto intervencionista e incluso por la poltica monetaria expansiva para lograr una recuperacin "inclusiva, verde y sostenible" de la economa son expresiones que hasta hace muy poco solo eran propias de ecologistas izquierdosos u otras gentes de mal vivir y que ahora, sin embargo, asumen como suyas los lderes del mundo.

Hay que felicitarse por ese cambio de lenguaje que incluso est exasperando a las derechas instaladas en el liberalismo de cartn piedra neo-con que frente a la crisis reclaman todava ms mercado y menos gasto, como entre nosotros propone el inefable ex presidente Aznar, es decir, ms de lo que justamente la ha provocado.

Adems, se ha acordado movilizar un billn de dlares para combatir la crisis, una cantidad ingente si se compara con lo que se ha hecho en otras ocasiones aunque sea, sin embargo, francamente insuficiente para todo el planeta si se tiene en cuenta que es la misma que acaba de movilizar solo para Estados Unidos su presidente Obama y que, en realidad solo, una cuarta parte ir destinada a fomentar directamente el comercio mundial.

Se trata, en todo caso, de un acuerdo histrico y que en su letra va mucho ms all de lo que la mayora de los analistas y ciudadanos quiz estbamos esperando. Podra ser de gran calado si los principios ms abstractos que contiene se concretaran en el futuro, pero se puede quedar en muy poco si se limita a poner en marcha lo que anuncia que se har de forma inmediata.

Efectivamente, solo hay dos grandes cuestiones que se pueden considerar como virtualmente materializadas: el billn de dlares y la creacin de una gran agencia para supervisar las finanzas internacionales.

Pero el billn de dlares es muy posible que sea escaso si, por ejemplo, se extiende la depresin en Europa del este (en donde ya estn prcticamente paralizadas las economas de Ucrania, Hungra, Rumania, Letonia, Lituania, Bulgaria...), si llega con ms fuerza a Amrica Latina o si prosiguen los problemas bancarios, como es previsible. Y, adems, se trata de fondos que no est seguro que queden finalmente vinculados a usos que aseguren que realmente la economa cambie hacia la orientacin productiva que se propone el documento.

Por el contrario, creo que s cabe esperar algo ms en el futuro de la agencia supervisora. Seguramente, el inicio de una nueva era financiera que no podr repetir lo que ha venido sucediendo hasta ahora, sencillamente, porque as el capitalismo se come a s mismo.

Pero, en todo caso, u aunque abrir con ms o menos dificultades la nueva etapa y los nuevos modelos de prcticas financieras, no podr resolver a corto plazo el problema fundamental que tiene planteada la economa mundial y al que la cumbre no ha dado una respuesta clara ni operativa: la falta de financiacin bancaria a la actividad econmica.

Como tampoco se ofrecen soluciones inmediatas y coherentes con el nimo de transparencia, responsabilidad y rigor a la masiva "intoxicacin" del sistema bancario global y sin cuyo remedio no se podr garantizar que la economa vuelva a recuperar su tono vital.

Por otro lado, se abren rendijas a travs del comunicado final de la cumbre a reformas que podran ser sustanciales como las del secreto bancario o la desaparicin de los parasos fiscales pero que realmente no suenan sino a fuegos de artificio porque al mismo tiempo que se plantean se da como inamovible el principio de libertad de los capitales, o porque no se contempla la imposicin internacional o el establecimiento de regmenes bancarios muy distintos al que ha terminado por consolidarse y que son los factores que incentivan y hacen posible la especulacin financiera.

Curiosamente, en el comunicado se va ms lejos que nunca en la formulacin de objetivos y deseos estabilizadores e incluso sociales, en relacin con el empleo, con el medio ambiente, con la cooperacin, la intervencin estatal o la regulacin represiva de las finanzas internacionales. Pero, al mismo tiempo, se mantienen las bases que en estos ltimos aos le han hecho tanto dao: los "principios del mercado", el orden comercial que ha incrementado las asimetras y desigualdades entre las naciones, la privatizacin y mercantilizacin de los servicios esenciales y, por supuesto, las instituciones internacionales que ms empobrecimiento consciente, dao econmico y sufrimiento humano han provocado quiz en toda la historia de la humanidad: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la OMC.

Mucho tendr que cambiar la voluntad, las ideas y la actuacin de los actuales gobernantes para que estos organismos, en donde es materialmente imposible que se reflejen democrticamente los intereses de los empobrecidos, pasen a tener un papel diferente al que vienen desempeando.

Es significativo, por ejemplo, que en el documento no aparezcan mencionadas ni una sola vez palabras como pobreza, desigualdad o hambre, cuando estn muriendo casi 30.000 personas cada da por sta ltima causa. O que se mencione la necesidad de limitar los sueldos de los directivos (que al fin y al cabo son pecata minuta en el mundo de las grandes finanzas) y no los inmensos beneficios de los bancos y de los grandes financieros y corporaciones, que es lo que verdaderamente determina la pauta distributiva y, por tanto, la vida de la gente. Y, por supuesto, que para nada se haga mencin de las polticas deflacionistas que en los ltimos aos han producido una prdida fatal de la capacidad de compra y, en consecuencia, del dinamismo de las economas que ha contribuido en tan gran medida a producir la crisis.

Es sintomtico, por ejemplo, que al mismo tiempo que en la cumbre se proclamaba la necesidad de ms transparencia y rigor regulatorio, en Estados Unidos se haya comenzado a flexibilizar el principio contable del market-to-market (que obliga a valorar los activos a precios e mercado) para poder hacerlo a los de adquisicin y as mejorar artificial y falsamente las cuentas de los bancos. Una "mentira piadosa", en expresin del catedrtico de Contabilidad Oriol Amat, que ya se hace en Europa desde octubre del ao pasado.

Lo que sucede, en definitiva, es que los deseos que manifiesta el documento de conclusiones de la cumbre podran ser encomiables pero los medios, en su mayor parte, van a resultar de muy poca efectividad sencillamente porque no se han planteado claramente las causas de la crisis. Y sin poner en claro las causas de la enfermedad solo un milagro puede hacer que el mdico pueda curarla.

Ms bien parece que los distintos pases o grupos de ellos han tomado posiciones para el futuro. Estados Unidos (como ya seal en un artculo anterior) no ha esperado a los dems y tom la decisin de salvarse gracias a que puede tirar de la mquina de hacer billetes. Ha movilizado hasta ahora casi 13 billones de dlares en forma de gasto, garantas o prstamos (casi el 100% de su PIB que es de 14,2 billones de dlares), a costa de incrementar de modo colosal la circulacin monetaria. El Reino Unido se ha unido a esa estela a fin de evitar que una profundizacin de la crisis dinamite por completo su emporio financiero que est tan directamente vinculado a la lgica financiera que ha provocado la crisis. Y, por otro lado, China trata de salvar los muebles como puede, garantizndose mercados exteriores y evitando que sus reservas de dlares no terminen por ser puro papel mojado. Europa (que ha movilizado recursos por un valor que no llega ni al 5% de su PIB), y diga lo que diga Sarkozy despus de su representacin teatral previa, ha pintado muy poco, a punto como est de que el viento del este le produzca una neumona doble..

En suma, Estados Unidos ha hecho unas cuantas concesiones retricas que no vienen mal a Obama y se dispone a liderar la salida a la crisis inundando una vez ms de su moneda al resto del mundo. Si logra salvar pronto su aparato productivo se abrir para todos una espita de luz en unos meses. Si no lo consigue, no le quedara otro recurso que el de la inflacin para aliviar la deuda que est generando contra el mundo. O la guerra.

 

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada (Universidad de Sevilla). Su pgina web: http://www.juantorreslopez.com

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter