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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2009

Entrevista con los activistas Yadira Minero y Jess Garza a propsito del Acuerdo de Libre Asociacin UE-Amrica Central y Caribe
La UE impone sus condiciones en Centroamrica

Jordi Menndez Ourille
Diagonal

El Acuerdo de Libre Asociacin de la Unin Europea y Amrica Central y el Caribe est a punto de ser aprobado, algo que en la prctica supondr el aumento de la presencia de multinacionales europeas en la zona.


En febrero finaliz en Bruselas la VI ronda de negociaciones del Acuerdo de Libre Asociacin de la Unin Europea y Amrica Central y el Caribe (AdA UE- ALC). Unas negociaciones que muestran cmo la poltica comercial europea busca avanzar en una estrategia que ya defini en 2007 el ex comisario de Comercio de la UE, Peter Mandelson cuando asegur: Queremos garantizar que las empresas competitivas, respaldadas por las polticas internas adecuadas, ganen acceso a los mercados mundiales y operen en ellos con seguridad. sta es nuestra agenda.

El AdA UE-ALC responde al estancamiento de las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha en la Organizacin Mundial del Comercio y a la voluntad europea de mostrar un posicionamiento fuerte en la regin frente a EE UU, que ya est presente en la zona a travs del Tratado de Libre Comercio para la Repblica Dominicana y Centroamrica (CAFTA, por sus siglas en ingls). Estos acuerdos generaron gran oposicin social, ya que abrieron la regin a la inversin extranjera bajo un sistema de zonas francas donde se han asentado las maquilas como un modelo importado de desarrollo econmico. Ahora, en la misma lnea, la UE busca avanzar rpidamente y sin obstculos en la liberalizacin completa de los flujos financieros, el comercio y las inversiones. Por ello esta ronda de negociaciones se plantea como la recta final para la firma de un tratado que centra su inters en consolidar reglas de inversin favorables a las empresas transnacionales europeas, liberalizando el acceso a los recursos, condicionando las compras pblicas y rebajando estndares laborales y ambientales.

En la prctica esto podra significar una apertura sin restricciones a las coorporaciones para, por ejemplo, patentar especies vegetales de la regin centroamericana o bancos de microorganismos, algo que beneficiara directamente a farmacuticas europeas. El movimiento social nicaragense Otro Mundo es Posible y la Alianza Social Continental centroamericana (ALC) denuncian en el documento La sociedad centroamericana frente a la negociacin del acuerdo de asociacin Unin Europea- Centroamrica, que estos tratados violan el derecho a la soberana alimentaria, pues permiten que transnacionales monopolicen actividades de la produccin agroalimentaria. En esta lnea ponen sobre la mesa el problema la estrategia hegemnica de Europa a travs de tres mecanismos: los tratados de libre comercio, que representaran el aparato jurdico; los megaproyectos de inversin, como la construccin de infraestructuras, y el componente represivo que conlleva la militarizacin de la regin.

Tras el fracaso de Doha
La UE est desatada impulsando acuerdos de asociacin con los pases de Amrica Latina: ahora le toca a Amrica Central y el Caribe. As, la globalizacin a la europea se ha convertido en un sistema que determina un orden social y cultural regido por estrictas reglas comerciales y de inversin mundial de capitales. Y en el camino hacia la firma de estos tratados se niega el acceso efectivo y real a la informacin pblica. Sin los textos del Acuerdo en las manos, la ciudadana slo recibe, por parte de los gobiernos, declaraciones sobre los beneficios del libre comercio adornadas con elementos de la cooperacin al desarrollo.

El fracaso de las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha en la Organizacin Mundial del Comercio y los retrocesos en los diversos acuerdos de asociacin regionales en Sudamrica, constituyen el teln de fondo para el desarrollo del AdA UE-ACL, con una agenda que busca avanzar sin obstculos en la liberalizacin completa de los flujos financieros, comercio e inversiones.

La ronda de Bruselas sirvi para visualizar con mayor claridad los intereses geopolticos y comerciales europeos en la zona y se plante como la recta final para la firma de un Acuerdo que centra su inters en consolidar reglas de inversin favorables a las empresas transnacionales europeas, liberalizando el acceso a los recursos, condicionando las compras pblicas y rebajando estndares laborales y ambientales. Por otro lado, el acuerdo rompe los esquemas de integracin regional centroamericana al imponer, en el proceso de negociacin, tiempos y condicionalidades que tengan en cuenta las demandas europeas.

Este Acuerdo de Asociacin implicara el establecimiento de compromisos mutuos en tres reas: dilogo poltico, cooperacin y el establecimiento de una zona de libre comercio entre la UE y los pases centroamericanos, puntos que puede comprometer seriamente la construccin de polticas pblicas y minimizar el papel de los Estados a simples espectadores del negocio transnacional. Desde la Comisin Europea se busca diferenciar este acuerdo con el CAFTA argumentando que es una negociacin entre socios y que incluyen algo ms que comercio. Pero para ALC, y teniendo en cuenta un contexto de condicionalidades polticas, la amplia presencia de trasnacionales en los mercados y las asimetras comerciales, la capacidad de negociacin de los interminables captulos del Acuerdo se reduce al s o s. Hay que tener en cuenta que pases como Nicaragua sostienen el 40% de su gasto pblico gracias a la cooperacin internacional y que para Honduras la UE es el segundo socio comercial, mientras que, para la UE, Honduras ocupa el puesto 116 en trminos de intercambio.

Entrevista con Yadira Minero y Jess Garza: Proponen generalizar el modelo maquila

Entrevistamos a Yadira Minero, abogada del Centro de Derechos de Mujeres en Honduras, y a Jess Garza, de la Coalicin Hondurea de Accin Ciudadana Alternativas.

DIAGONAL: La prxima ronda de negociaciones es en mayo en Honduras, y la UE ha mostrado su intencin de cerrar las negociaciones en 2009. No va demasiado rpido todo el proceso? Qu se puede esperar de una negociacin tan acelerada?
JESS GARZA: Por ejemplo, en el acuerdo de asociacin entre la UE y Chile la negociacin dur 14 aos. Con Centroamrica lo estn haciendo en menos de dos aos. Los miembros de la UE aseguran que son los pases centroamericanos los que estn apresurando el paso, pero en ambos lados hay inters en terminar lo antes posible. Sin embargo, es muy probable que no se pueda terminar en mayo. Hay muchos factores del contexto poltico por los que quieren acelerar el proceso, uno de ellos es que habr cambios en la UE. Hasta ahora no se han logrado acuerdos a nivel regional, ste sera el primero: las negociaciones con la comunidad andina fracasaron, con Mercosur se quedaron estancadas, en frica terminaron negociando pas a pas, ahora les interesa mostrar como un xito de la Comisin Europea conseguir este tratado.

D.: Despus del trabajo de diversos movimientos sociales contra el rea de Libre Comercio de las Amricas, cmo ves la percepcin de la sociedad civil ante este tipo de acuerdos con Europa?
J.G.: Con el AdA UE-ACL est siendo difcil que la gente lo perciba de la misma forma, en parte porque el concepto que se tiene de las polticas europeas es diferente. Pero poco a poco la gente se va informando y para la prxima ronda se esperan movilizaciones en contra, identificando el AdA como un Tratado de Libre Comercio (TLC) ms y visibilizando que estos tratados van a aumentar las desigualdades sociales. Desde Europa se quiere mostrar una cara amable de estos acuerdos al hablar de cooperacin y participacin, pero el eje principal de ste sigue siendo el libre comercio y los aranceles cero a nueve de cada diez productos que entren en Centroamrica. Estos acuerdos proponen el modelo maquila para todos los sectores.

D.: Cmo se estn articulando los diferentes movimientos sociales en torno al seguimiento de estos acuerdos?
YADIRA MINERO: En Centroamrica y el Caribe hay diferentes posicionamientos en relacin a cmo se enfrenta este acuerdo, pero todas las organizaciones coinciden en que va a tener un impacto negativo en el desarrollo humano sostenible. Hay diferentes redes centroamericanas que dan seguimiento al impacto del actual tratado con EE UU, llevamos varios aos analizando desde diferentes sectores las consecuencias del TLC en torno a los derechos laborales, impactos ambientales, privilegios fiscales para las trasnacionales, impacto en la distribucin de riqueza, etc.

D.: Cmo se trabaja desde el Centro de Derechos de Mujeres en Honduras en torno a la defensa de los derechos en las maquilas textiles?
Y. M.: Informamos y damos seguimiento a la situacin de los derechos laborales de las mujeres trabajadoras. Ofrecemos un servicio de asesoramiento jurdico y capacitamos sobre legislacin y trmites. En estos aos hemos visto con preocupacin que nos enfrentamos a un aumento de la precarizacin laboral. Los datos del monitoreo muestran que hay un incremento en el nmero de personas que trabajan de 11 a 12 horas diarias. Se incrementa la intensidad de la produccin, (pasando de una media de 1.500 a 1.800 operaciones diarias) y todo esto no es compensado con el incremento del salario. Es ms, el Estado ha emitido leyes que precarizan las condiciones laborales: en 2007 se firm un decreto que acarrea la disminucin del salario mnimo y fomenta el empleo inestable. Nada nos indica que algo vaya a cambiar en el AdA UE-ACL, es evidente que se continuar profundizando en un peor empleo. Estos acuerdos proponen el modelo maquila para todos los sectores, no slo el textil es abandonado a la desregulacin de los derechos laborales y sindicales, otros sectores tambin se rinden a la maquila, lo estamos viendo en los call-centers, en los monocultivos de meln y en la produccin de camarn.

Jordi Menndez Ourille es coordinador de la Red Solidaria taca

http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article7586



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