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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2009

Vuelven las tinieblas
El terror como instrumento del imperio

Chris Floyd
FFF/ICH

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


I.

Lo que sigue es un guin enteramente hipottico. Supongamos que fuerais fervorosos militaristas imperiales que creyeran que la seguridad, el prestigio y los intereses financieros de vuestro pas son mejor servidos por la guerra y por la omnipresente amenaza de guerra. Supongamos que tuvierais en marcha algunas operaciones verdaderamente excitantes y suculentas, interminables conflictos mortferos que canalizan cientos de miles de millones de dlares a vuestra maquinaria blica y que arraigan la poltica nacional an ms profundamente en la filosofa militarista la machtpolitik [poltica del poder en alemn, N. del T.] en la que creis.

Pero existe un problema. El pblico en general la manada intimidada que os rodea y no entiende de grandes estrategias tal como lo hacis vosotros y vuestras elites se preocupa y se pone nervioso por vuestra Larga Guerra. El tesoro nacional est en bancarrota, la infraestructura nacional se pudre, las comunidades de la nacin se mueren; millones de personas carecen de empleo, pierden sus casas, pierden sus sueos, caen por una espiral descendiente hacia la necesidad, la privacin y la desesperacin. Pero tenis grandes planes para escalar la guerra, expandir vuestra maquinaria blica, y mantener la dominacin global que creis es el rol justo y natural de vuestra nacin tan especial y sus elites. Qu hacer? Cmo incitar a la manada truculenta, absorta en sus pensamientos, para que vuelva a apoyar con entusiasmo vuestra agenda vital?

Bueno, lo que sigue es un enfoque puramente hipottico que podrais probar. Azuzis y provocis a grupos extremistas violentos para que tomen represalias por vuestros ataques, invasiones e incursiones asesinas de civiles en sus territorios. Al no poder enfrentar directamente vuestra maquinaria blica la mayor, ms avanzada, fuerza militar en la historia del mundo, sustentada por un tsunami de dineros pblicos que cada ao sobrepasa los gastos militares del resto del mundo reaccionan naturalmente con operaciones asimtricas. Al principio, van dirigidas contra objetivos cercanos: vuestras lneas de aprovisionamiento, las fuerzas de vuestros testaferros y aliados locales, y otras depredaciones que llevan al caos en las regiones del grupo, con la intencin de estropear vuestras lneas de control y de expulsaros. Con la misma naturalidad, aprovechis esos ataques para justificar una presencia militar an mayor en sus regiones. El ciclo progresa inevitable e inexorablemente hacia arriba y hacia afuera, hasta que finalmente los extremistas atacan vuestra tierra natal sea con vuestra complicidad, con vuestra aquiescencia oculta o, en todo caso, con vuestro conocimiento previo de que es seguro que un ataque semejante tenga lugar. Es el momento que habis esperado; es exactamente lo que querais. Ahora podis volver a fustigar a la manada hacia un frenes marcial, continuar la Larga Guerra, y dejar de lado los deseos miserables, limitados, de una vida pacfica y prspera en casa, de la chusma preocupada de sus propios asuntos.

Evidentemente, uno nunca sabe exactamente lo que sucede tras los cortinajes imperiales de los palacios del Potomac; los ciudadanos estadounidenses comunes fueron convertidos hace tiempo en kremlinlogos de su propio gobierno, tratando de discernir mediante seales ceremoniales, rumores entre bastidores, y ligeras desviaciones de una retrica ritualizada lo que realmente se proponen sus amos. Pero algunos cnicos sospechan ocultamente que guiones como el esbozado anteriormente ya han sido implementados; por ejemplo, en el nuevo Pearl Harbor que azot a EE.UU. el 11 de septiembre de 2001 un ao despus que un grupo que canalizaba los puntos de vista de los futuros peces gordos del gobierno Bush (incluidos Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Scooter Libby y muchos otros) haba anhelado abiertamente un nuevo Pearl Harbor para electrizar al pueblo estadounidense para que apoyara su agenda militarista, que inclua una invasin de Iraq con Sadam Husein en el poder o no.

Pero dejando de lado por el momento el problema siempre peliagudo de adivinar las diversas proporciones de complicidad, aquiescencia, conocimiento previo, explotacin, incompetencia y fatalidad involucrados en el 11-S, podemos decir como un hecho establecido que: Es poltica del gobierno de EE.UU. provocar la accin de grupos extremistas. Una vez que estn en juego, sus reacciones pueden ser utilizadas del modo que considere apropiado el gobierno que las provoc. Y tambin sabemos que esas provocaciones son utilizadas, como poltica deliberada, para provocar a grupos violentos en el frente "Af-Pak" para que lancen ataques terroristas.

En otras palabras, como escrib por primera vez en Moscow Times hace ms de seis aos (y lo reiter tres aos despus), EE.UU. fomenta deliberadamente ataques terroristas a fin de promover sus agendas polticas y militares.

[Para ms sobre cmo esas polticas y usos similares del terrorismo y de escuadrones de la muerte han sido realizadas en Iraq y otros sitios, vea: "A Furnace Seal'd: The Wondrous Death Squads of the American Elite," "Ulster on the Euphrates: The Anglo-American Dirty War in Iraq," y "Willing Executioners: America's Bipartisan Atrocity Deepens in Somalia."]

Los ojos de lince de Jason Ditz en Antiwar.com hacen la conexin entre esta poltica y el ms reciente ataque asimtrico por un grupo terrorista cosquilleado en Pakistn: el mortfero ataque contra un centro policial en Lahore por Tehreek-e Taliban Pakistan (TTP). El grupo, dirigido por Baitullah Mehsud, dijo que el ataque era una represalia por la campaa estadounidense de ataques con aviones sin tripulacin en las regiones fronterizas de Pakistn ataques que han matado a numerosos civiles junto con militantes usualmente no identificados. Como seala Ditz, un objetivo de la campaa intensificada por Barack Obama es precisamente el fomento arriba mencionado de la actividad terrorista:

El gobierno de Obama ha lanzado una cantidad cada vez ms intensa de ataques en la FATA [reas Tribales bajo Administracin Federal de Pakistn], que apuntan generalmente a las instalaciones de entrenamiento de Mehsud en Waziristn del Norte y del Sur. En septiembre, el entonces director de la CIA, Michael Hayden, dijo que los ataques eran un intento de provocar una reaccin de los grupos militantes dirigidos por Mehsud. Parece que ahora, seis meses ms tarde, han terminado por hacerlo. [Hayden describi esa sangrienta estrategia como cosquilleo de los terroristas para que reaccionen.]

Lo que va ms lejos, Mehsud ha prometido ahora que llevar la lucha a suelo estadounidense. Como seala The Times (a travs de Antiwar.com):

Pronto lanzaremos un ataque en Washington que sorprender a todos en el mundo, [declar Mehsud.] Lo ms que pueden hacer es convertirme en mrtir. Pero nos vengaremos desde dentro de EE.UU.

Queda por ver si el variopinto TTP puede realmente llevar a cabo una amenaza semejante, como seala Juan Cole. Pero no se trata realmente de eso. Se trata de que, una vez ms, se hostiga a sabiendas a un grupo violenta para que entre en una accin asesina. Mejor todava, ahora ha sido establecido como mortfera amenaza terrorista a la sagrada Patria: otro supermalvado hecho a medida por el reparto de papeles.

Y notablemente, esta nueva amenaza abierta para llevar el terror al corazn de EE.UU. viene slo das despus de que Barack Obama anunciara su cacareada oleada en la Guerra Af-Pak, citando - qu otra cosa iba a ser? la necesidad de proteger a EE.UU. contra terroristas basados en Afganistn y Pakistn como la principal razn para escalar y expandir el conflicto. Otra sorprendente coincidencia para justificar la agenda militar, que necesita un suministro constante de malvados plausibles para las relaciones pblicas, y amenazas exageradas que estremezcan a la nacin, tal como un drogadicto necesita herona. Y una vez ms, no nos queda otra alternativa que sorprendernos ante la variable proporcin de complicidad, aquiescencia, explotacin, suerte, etc. involucrados en este fortuito apareamiento de declaraciones de Obama y Mehsud.

II.

Vale la pena considerar de nuevo las implicaciones de esta poltica de cosquilleo de terroristas. Como lo sealramos recientemente, esas cosas no son slo fichas en el Gran Tablero de Juego: son mortferas realidades que matan, mutilan y despojan a multitudes de personas inocentes en todo el mundo. As que volvamos a los primeros indicios de esa estrategia en su contexto de la Guerra contra el Terror. Lo siguiente es del artculo en Moscow Times en noviembre de 2001:

En un artculo [en Los Angeles Times] del analista militar William Arkin... [aparece] la revelacin del plan de Rumsfeld de crear una Actividad de Apoyo de sper Inteligencia que juntar a la CIA y la accin militar encubierta, guerra informtica, inteligencia, encubrimiento e impostura. Segn un documento confidencial preparado para Donald] Rumsfeld por su Consejo de Ciencia de la Defensa, la nueva organizacin el Grupo Proactivo de Operaciones Preventiva (P2OG, por sus siglas en ingls) realizar misiones secretas diseadas para estimular reacciones de grupos terroristas, provocndolos a realizar actos violentos que los expondrn a contraataques de fuerzas de EE.UU.

En otras palabras y digmoslo clara, explcita y sobriamente, para que nadie pueda confundir la intencin del plan de Rumsfeld el gobierno de EE.UU. planifica el uso de encubrimiento e impostura y operaciones militares secretas para provocar ataques terroristas asesinos contra gente inocente. Volvamos a decirlo: Donald Rumsfeld, Dick Cheney, George W. Bush y los otros miembros del rgimen no elegido en Washington planean fomentar deliberadamente el asesinato de gente inocente vuestra familia, vuestros amigos, vuestras amantes, vosotros mismos a fin de impulsar sus ambiciones geopolticas.

Porque el P2OG no est destinado slo para exponer a terroristas y llevarlos ante la justicia en s un objetivo digno de alabanza, aunque la manera de Rumsfeld de combatir el terrorismo al provocarlo es pura demencia moral No, parece que P2OG tenga en vista a peces ms gordos. Una vez que ha desencadenado la accin de terroristas - matando a miembros de sus familias? atrayndolos con botn? cargndolos con drogas? inundndolos de propaganda yihadista? abusando de sus madres? O mediante agentes provocadores, tal vez, que infiltren los grupos y luego planifiquen y dirijan ellos mismos los ataques? pueda entonces tomar medidas contra los Estados/sub-Estados participantes por albergar a las pandillas provocadas por Rumsfeld. Qu clase de medidas exactamente? Bueno, el programa confidencial del Pentgono lo dice de esta manera: Su soberana estar en peligro.

El P2OG, por lo tanto, ser til cada vez que el Rgimen anse agregar unos pocos bienes races cargados de petrleo o una nueva base militar a la cartera floreciente del Imperio. Basta con encontrar un nido de descontentos violentos, agitarlos con un garrote, y listo: hay una justificacin instantnea para cualquier nivel de intervencin/conquista/rapia que se desee.

Cuando el gobierno de Obama habla de continuidad de la poltica exterior estadounidense, esto forma parte integral de lo que est hablando. De modo que podemos contar con que veremos mucho ms sobre TTP y el Satans de jure, Baitullah Mehsud, mientras la Larga Guerra bipartidaria avanza a trancas y barrancas, con su omnipresente necesidad de incitar y aterrorizar al pueblo de EE.UU. para que apoye el proyecto militarista.

Chrys Floyd es un periodista estadounidense y colaborador frecuente de CounterPunch. Es autor del libro Empire Burlesque: High Crimes and Low Comedy in the Bush Imperium. Su pgina en Internet es: www.chris-floyd.com

http://informationclearinghouse.info/article22331.htm



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