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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2009

El pas del sol muriente
Japn, gran perdedor de la globalizacin

Michael R. Krtke
Rebelin


La segunda mayor economa del mundo es el mayor perdedor de la crisis econmica mundial. En enero se desplomaron sus exportaciones un 65% en relacin con el ao pasado.

Japn tiene menos que perder que otros pases con la crisis financiera. Sus grandes bancos, que sobrevivieron a una notable travesa del desierto tras el crac de "Japn, S.A." en 1990, se recobraron a tal punto, que hasta pueden aprovecharse del desplome de los bancos norteamericanos para salir de compras. Pero la crisis de la economa real y las fracturas del comercio internacional golpean al pas del sol naciente harto ms que a otros pases industriales: ya comienza hablarse en Tokio de "la crisis del siglo".

He aqu, desnudas, las psimas cifras: el PIB ha cado en el ltimo trimestre de 2008 cerca de un 3,3%. Si se comparan los aos 2007 y 2008, se observa un retroceso del 12,7%. La economa japonesa se encoge con una virulencia que no se vea desde la crisis del petrleo de hace 35 aos. Simultneamente, el dficit comercial sube, y se acerca ahora a los 8 mil millones de euros (como en 1979). No por casualidad: como pas industrial, Japn vive de las exportaciones de alta tecnologa (automviles, mquinaria, electrnica), y no puede existir sin importaciones masivas de materia prima y petrleo.

Vuelta a los tipos de inters cero

Pero, puesto que las salidas exportadoras estn literalmente bloqueadas y el nfimo mercado interior apenas puede absorber lastre, la produccin industrial tiene que reorganizarse en todos los frentes. Con terribles consecuencias: en el sector de la construccin, por ejemplo, se ha registrado en el ltimo ao una prdida de cerca de un 50% de pedidos. Cierres de empresa, despidos masivos y recortes de la jornada laboral estn a la orden del da, incluso en empresas transnacionales como Honda, Toyota, Sony y Toshiba. Hasta los Yakuza, los seores del crimen organizado, se quejan de malos negocios.

El Banco de Japn rebaj ya en noviembre de 2008 los tipos de inters hasta un 0,3%, y se apresta a volver a los tipos de inters cero de los aos 90. Y sin embargo, la bolsa de Tokio sufre. Y sin embargo, el mercado monetario est agarrotado. El vuelo a las alturas del yen, merced al cual Japn estuvo menos expuesto que otros pases industriales a comienzos de 2008 a los elevados precios de las materias primas y los combustibles, parece cosa del pasado.

Pero, puesto que europeos y norteamericanos, tras el estallido de la crisis financiera, buscan refugio en una poltica de tipos bajos, ya no les compensa tomar prestados yenes a bajo inters y cambiarlos a dlares o a euros en depsitos remunerados a inters ms alto. As pues, esos prstamos fueron masivamente devueltos, a fin de colocar en otros sitios ms lucrativos el capital especulativo: eso dispar a las alturas el curso del yen, que, entretanto se ha revalorizado cerca de un 20% respecto del dlar y cerca de un 40% frente al euro. Slo la interrupcin de las exportaciones ha frenado esa tendencia. Por ahora, a la industria japonesa no le queda otra esperanza que la dimanante de la cada de los precios de las materias primas y del petrleo (y de un yen dbil).

Los "flexibles" vuelan

Ms de la mitad de las exportaciones japonesas van a parar a los mercados asiticos, pero particularmente a China, el "Nmero 1" desde julio de 2008 para la economa exportadora japonesa, por delante de los EEUU y de la UE. Por consecuencia, todas las esperanzas japonesas se centran en la locomotora coyuntural china. Y hasta ahora, no en balde. No hay mejor indicador de las reales dimensiones de la crisis en la economa china que el desplome que est experimentando la construccin de mquinas e instalaciones japonesas. En pocos meses, las estadsticas oficiales mostrarn lo que ya empiezan a intuir ahora los jugadores globales japoneses, y es a saber: que el milagro econmico chino se acercan a un punto muerto; la industria se estanca, por vez primera en muchos aos amaga con encogerse.

Japn va a notar las consecuencias de esa tendencia con un creciente desempleo masivo que no podr mitigar con un Estado social de impronta europea. El sistema social japons se basa en ventajas fiscales y prestaciones sociales empresariales, incluidas las pensiones proporcionadas por las empresas. Slo pueden recibir sus beneficios los empleados estables y de larga duracin.

Tampoco en los buenos tiempos, cuando los grandes bancos japoneses salan de compras por los EEUU, haba otra cosa que prestaciones sociales slo a medias suficientes y slo para una minora de los empleados. Ahora, las pensiones proporcionadas por las empresas se pierden a ojos vista, y se extiende rpidamente la pobreza entre la tercera edad. Desde hace aos, los gobiernos japoneses no han hecho sino seguir la receta neoliberal de "flexibilizar" cada vez ms el mercado de trabajo, de modo que ahora ms de un tercio de los trabajadores y empleados japoneses pertenece a la masa de maniobra de los ocupados "irregulares" y "precarios" (para ser exactos: se trata del 34,5% de los 55,3 millones de trabajadores dependientes).

Una deuda gigantesca

Muchos grandes empresarios han reaccionado inmediatamente a la drstica crisis exportadora con despidos masivos; los "flexibles" se van a la calle de un da para otro. Literalmente, porque muchos de los despedidos pierden tambin, con el trabajo, su apartamento. De los casi 140.000 despidos registrados oficialmente entre octubre de 2008 y enero de 2009, slo 6.000 eran empleados fijos! El pronstico de aqu a fines de 2009 es una tasa de paro del 5%. Pronstico errado, de todos modos, porque el subempleo fctico no se computa ni de lejos.

A todo eso, no debe olvidarse lo siguiente: Japn a sus espaldas una de las peores crisis bancarias del mundo capitalista. Durante ms de una dcada se trat por todos los medios de mitigar los daos causados durante los aos 80 del pasado siglo por una especulacin inmobiliaria de proporciones ciclpeas. Los contribuyentes siguen pagando la factura hasta el da de hoy, porque los costes del saneamiento bancario cargaron al Estado japons con una deuda gigantesca, superior al 180% del PIB. Comparados con ellos, los costes de la errtica y pusilnime poltica de coyuntura del gobierno de la seora Merkel son "granos de ans", como dira el castizo, o peanuts, cacahuetes, como se dice con cierta gracia en la jerga bancaria.

El gobierno del primer ministro Aso parece de todo punto desorientado, y trastabilla de escndalo en escndalo. En las elecciones a la Cmara Baja japonesa, que habrn de celebrarse como muy tarde en septiembre, los liberal-demcratas podran perder un poder del que han disfrutado ininterrumpidamente durante 50 aos. En la Cmara Alta, la oposicin tiene ya la mayora. El Japn est maduro para una revolucin poltica. Demasiado paciente fue ya el pas con las viejas elites.

Michael R. Krtke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de poltica econmica y derecho fiscal en la Universidad de msterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y catedrtico de economa poltica y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Amaranta Sss


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