Portada :: Economa :: Londres: G-20 al rescate del capitalismo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2009

Reunin del G-20 en Londres
La cumbre del miedo

Walden Bello
Asia Times



El G-20 da un gran espectculo reunindose para lidiar con la crisis econmica global. Pero he aqu el problema de la cumbre de Londres del 2 de abril: que no es sino espectculo. Y lo que el espectculo viene a disimular es una profunda preocupacin, un hondo miedo de la elite global, que no sabe realmente la direccin que est tomando la economa mundial y desconoce las medidas necesarias para estabilizarla.

Las ltimas estadsticas dejan cortas las ms nigromnticas proyecciones que se haban hecho. Los analistas del establishment estn comenzando a mencionar la temida palabra que empieza por "D", y hoy crece la sensacin de que est formndose una gigantesca ola que simplemente se tragar los billones de dlares gastados en estmulos. En ese ambiente, el G-20 transmite la impresin de andar ms arrastrado por los acontecimientos que enseoreado de ellos. (Adems de las siete naciones industriales ms ricas EEUU, Japn, Alemania, Reino Unido, Francia y Canad, el G-20 incluye a China, India, Indonesia, Mxico, Brasil, Argentina, Rusia, Arabia Saudita, Australia, Corea del Sur, Turqua, Italia y Surfrica.)

En efecto: acaso no haya imagen ms reveladora del actual estado de la economa global que la de un submarino alemn de la II Guerra Mundial tocado por una carga de profundidad lanzada por destructores de la flota britnica noratlntica. Se va a pique rpidamente, y la tripulacin no sabe cuando tocar suelo ocenico. Y, llegado a zonas abisales, la gran cuestin es: ser capaz la tripulacin de reflotar el submarino bombeando aire comprimido en los tanques de lastre, como los marineros de la pelcula clsica Das Boot [El submarino], de Wolfgang Petersen? O seguir el submarino en el fondo, condenada su tripulacin a contemplar un destino peor que la muerte instantnea?

La actual tripulacin capitalista al mando de la economa global ignora si los mtodos keynesianos pueden reflotar la vida econmica planetaria. Entretanto, cada vez ms gente se pregunta si bastar un puado de reformas de estilo socialdemcrata para reparar la economa global, o si la crisis habr de llevar ms bien a un nuevo orden econmico internacional.

Un nuevo Bretton Woods?

La reunin del G-20 ha sido celebrada como un Nuevo Bretton Woods. En julio de 1944, en Bretton Woods, New Hampshire, representantes de las economas capitalistas estatalmente gestionadas disearon el orden multilateral posblico situndose a s propias en el centro del mismo. No podran ser ms distintas ambas reuniones.

La reunin de Londres dura un da; la conferencia de de Bretton Woods fue una ardua sesin de trabajo que se prolong durante 21 das. La reunin de Londres es exclusiva, con 20 gobiernos que se arrogan la capacidad para decidir por 172 pases. La reunin de Bretton Woods se esforz por ser inclusiva, precisamente para evitar la ilegitimidad que persigue a la cita de Londres. Aun celebrada en plena guerra, junt a representantes de 44 pases, incluida la nacin todava dependiente de las Filipinas y al pequeo y ya desaparecido Estado siberiano de Tannu Tuva.

La Conferencia de Bretton Woods cre nuevas instituciones multilaterales y nuevas normas para gestionar el mundo de posguerra. El G-20 busca reciclar instituciones fracasadas: el propio G-20, el Frum de Estabilidad Financiera (FSF), el Banco de Pagos Internacionales y "Basilea II", as como el FMI, que ahora cumple 65 aos. Algunas de esas instituciones fueron creadas por el G-7 tras la crisis financiera asitica de 1997 para instituir una nueva arquitectura financiera capaz de prevenir una repeticin de la debacle provocada por las polticas del FMI de liberalizacin de la balanza de capitales. Pero, en vez de fijar salvaguardias, lo que hicieron esas instituciones fue aceptar la estrategia de "autorregulacin" de la elite financiera global.

Entre los mantras as legitimados estaban: la consigna de que los controles de los movimientos de capitales eran malos para las economas en vas de desarrollo; la frmula de que la venta cortoplacista o especulacin con el movimiento de las acciones tomadas a prstamos era una legtima operacin de mercado; y la idea de que los derivados financieros (o ttulos de obligaciones que permiten hacer apuestas sobre los movimientos de los activos subyacentes) "perfeccionaban" el mercado. La implcita recomendacin de su pasividad era que el mejor modo de regular el mercado era dejar el mercado en manos de unos jugadores que habran desarrollado sofisticados y pretendidamente fiable modelos de "estimacin del riesgo".

En suma: se encarga a instituciones que fueron parte del problema que se conviertan ahora en elemento central de la solucin. Sin advertirlo, el G-20 est siguiendo la mxima de Marx, segn la cual la historia se repite: como tragedia, primero, y como farsa, despus.

La resurreccin del FMI

El componente ms problemtico de la solucin G-20 son sus propuestas para el FMI. Los EEUU y la UE buscan doblar el capital del FMI, pasando de 250 mil a 500 mil millones de dlares. El plan pasa porque el FMI preste esos fondos a pases en vas de desarrollo para estimular sus economas, supervisando el Fondo, conforme a la propuesta del secretario del Tesoro norteamericano Tim Geithner, el ejercicio global. Si algo no poda funcionar, es precisamente eso.

Por lo pronto, el asunto de la representacin sigue perjudicando mucho al Sur global. Hasta ahora, slo se han hecho cambios marginales en la asignacin de los derechos de sufragio en el FMI. A pesar del clamor favorable a una mayor capacidad de sufragio para los miembros del Sur, los pases ricos siguen estando sobre-representados en el comit ejecutivo del Fondo. Los pases en vas de desarrollo, sealadamente los asiticos y os africanos, estn muy sub-representados. Europa mantiene un tercio de las sillas en el comit ejecutivo y exige el privilegio feudal de que sea siempre un europeo el director ejecutivo. Los EEUU, por su parte, tienen cerca del 17% de poder de voto, los que les da derecho de veto.

Segundo, el desempeo del FMI durante la crisis financiera asitica de 1997, ms que cualquier otra cosa, min su credibilidad. El FMI contribuy a la crisis al empujar a los pases asiticos a eliminar los controles de los movimientos de capitales y a liberalizar sus sectores financieros, favoreciendo tanto la entrada masiva de capital especulativo como su desestabilizadora salida al menor indicio de crisis.

El Fondo empuj luego a los gobiernos al recorte presupuestario con la teora de que la inflacin era el problema, cuando lo que debera haber hecho es apoyar un mayor gasto pblico para contrarrestar el colapso del sector privado. Tal medida pro-cclica termin acelerando el colapso regional, convirtindolo en una recesin. Finalmente, miles de millones de dlares de los fondos de rescate del FMI no fueron a parar al rescate de unas economas colapsadas, sino a compensar las prdidas de instituciones financieras extranjeras: un desarrollo que se ha convertido en ejemplo de manual de lo que es el "azar moral", estimulador del prstamo irresponsable.

Tailandia liquid sus deudas con el FMI en 2003, declarando su "independencia fiscal". Le siguieron Brasil, Venezuela y Argentina, e Indonesia manifest su intencin de devolver sus deudas lo antes posible. Anlogamente, otros pases decidieron mantenerse al margen, prefiriendo acumular reservas de comercio exterior para defenderse de inopinados acontecimientos exteriores, antes que contratar nuevos prstamos con el FMI. Lo que llev al FMI a una crisis presupuestaria, pues el grueso de sus ingresos proceda de las devoluciones de deuda por parte de los mayores pases en vas de desarrollo.

Los partidarios del Fondo dicen que el FMI comprende ya cabalmente las ventajas de los gastos masivos financiados con dficit y que, como Richard Nixon en su da, puede ahora avilantarse a decir: "todos somos keynesianos ya". Muchos crticos discrepan. Eurodad, una organizacin no-gubernamental de vigilancia del FMI, sostiene que el Fondo todava pone gravosas condiciones para el prstamo a pases en vas de desarrollo. Prstamos muy recientemente concedidos por el FMI todava favorecen la liberalizacin financiera y bancaria. Y a pesar del actual nfasis puesto en el estmulo fiscal algunos pases, como los EEUU, llaman a incrementar el estmulo fiscal hasta al menos un 2% del PIB, el FMI todava exige a los prestatarios de bajos ingresos mantener su gasto por dficit por debajo del 1% del PIB.

Est, por ltimo, la cuestin de si el Fondo sabe lo que tiene entre manos. Uno de los factores clave en el descrdito del FMI ha sido su prctica incapacidad para anticipar la presente crisis financiera. Al final del Artculo IV de la consulta con los EEUU de 2007, el comit del FMI aseveraba que "el sistema financiero ha mostrado una impresionante estabilidad, aun a pesar de las recientes dificultades con el mercado hipotecario subprime". En suma: el Fondo no slo ha fallado miserablemente en sus prescripciones de poltica econmica, sino que, a pesar del pretendido alto nivel de los economistas que tiene en nmina, ha fracasado radicalmente en sus responsabilidades de vigilancia.

Por cuantiosos que sean los recursos que el G-20 allegue al FMI, un programa de estmulo global gestionado por el Fondo resultar muy poco atractivo internacionalmente para sus posibles destinatarios.

El camino por andar

La respuesta del Norte a la presente crisis, que pasa por revivir instituciones fosilizadas, trae a la memoria el famoso dicho de Keynes: "La dificultad no estriba tanto en el desarrollo de ideas nuevas, cuanto en sacudirse las viejas". As pues, en el espritu de Keynes, tratemos de buscar formas de sacudirnos viejas formas de pensar.

Primero: puesto que la legitimidad es una mercanca muy escasa ahora mismo, el Secretario General de la ONU y la Asamblea General de Naciones Unidas no el G-20 deberan convocar una sesin especial para disear un nuevo orden global multilateral. Una Comisin de Expertos en Reformas del Sistema Monetario y Financiero Internacional, nombrada por el presidente de la Asamblea General y encabezada por el Premio Nobel Joseph Stiglitz ya ha hecho el trabajo preparatorio para esa reunin. La reunin, como la Conferencia de Bretton Woods, sera un proceso inclusivo y, como Bretton Woods tambin, sera una sesin de trabajo de varias semanas de duracin. Uno de sus resultados clave podra ser la institucin de un foro representativo, como el "Consejo de Coordinacin Global" sugerido por Stiglitz, que coordinara en un sentido amplio la reforma global econmica y financiera.

Segundo: para prestar inmediata asistencia a los pases que precisan lidiar con la crisis, las deudas contradas por los pases en vas de desarrollo con las instituciones del Norte deberan ser canceladas. El grueso de esa deuda, como nos recuerda el movimiento internacional Jubilee para cancelacin de la deuda, fue contrada en condiciones abusivas, y el importe del principal de la misma ha sido ya devuelto con creces. La cancelacin de la deuda o una moratoria permitir a los pases en vas de desarrollo el acceso a mayores recursos y tendr unos efectos de estmulo mayores que el dinero canalizado a travs del FMI.

Tercero: las estructuras regionales para lidiar con asuntos financieros, incluida la financiacin del desarrollo, deberan ser la pieza central de la nueva arquitectura de la nueva gobernanza global, y no otro sistema financiero en el que los pases del Norte dominen instituciones centralizadas como el FMI y monopolicen recursos y poder. En el este asitico, la agrupacin "ASEAN Plus Three", o la "Iniciativa Chiang Mai", son desarrollos prometedores que hay que ampliar, aunque precisen de mayor control por parte de los pueblos de la regin. En la Amrica latina estn ya en marcha varias iniciativas regionales prometedoras, como el ALBA y el Banco del Sur. Cualquier orden global nuevo precisar, como pilares, de instituciones regionales socialmente controlables.

stos son, huelga decirlo, pasos inmediatos a dar en el contexto de una reconfiguracin estratgica, ms fundamental ya largo plazo, de un sistema capitalista que se halla ahora al borde del colapso.

La presente crisis es una gran oportunidad para poner por obra un nuevo sistema que ponga fin, no slo al fracasado sistema de la gobernanza neoliberal global, sino a la dominacin euro-norteamericana de la economa capitalista global, reemplazndolo por un orden democrtico postcapitalista, ms descentralizado y desglobalizado. No es imposible que, a menos que esa reestructuracin ms fundamental tenga lugar, la economa global no consiga reflotar y ganar la superficie.

Walden Bello, profesor de ciencias polticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, as como analista snior en Focus on the Global South.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Amaranta Sss





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