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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2009

La nueva Suramrica

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


En El Salvador, la reciente victoria de Mauricio Funes, candidato del Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional (FMLN), tiene un triple significado. Por primera vez, la izquierda consigue arrebatarle el mando a la derecha dura que haba dominado siempre este pas desigual (el 0,3% de los salvadoreos acapara el 44% de la riqueza), con ms de un tercio de los habitantes bajo el umbral de pobreza y otro tercio obligado a emigrar a Estados Unidos.
Este xito electoral demuestra, adems, que el FMLN tuvo razn al abandonar, en 1992 y en el contexto del fin de la guerra fra, la opcin guerrillera (despus de un conflicto de doce aos que caus 75.000 muertos), y al adoptar la va del combate poltico y de las urnas. A estas alturas, en esta regin, un movimiento guerrillero armado est fuera de lugar. Ese es el mensaje subliminal que transmite, en particular a las FARC de Colombia, esta victoria del FMLN.

Por ltimo, confirma que los vientos favorables a las izquierdas siguen soplando con fuerza en Suramrica (1). Desde la histrica victoria de Hugo Chvez en Venezuela hace diez aos, que abri el camino, y a pesar de las campaas de terror meditico, ms de una decena de Presidentes progresistas han sido elegidos por voto popular con programas que anuncian transformaciones sociales de gran amplitud, redistribucin ms justa de la riqueza e integracin poltica de los sectores sociales hasta entonces marginados o excluidos.

Cuando en el resto del mundo, y muy particularmente en Europa, las izquierdas, alejadas de las clases populares y comprometidas con el modelo neoliberal causante de la crisis actual, parecen agotadas y desprovistas de ideas, en Suramrica, estimuladas por la poderosa energa del movimiento social, los nuevos socialistas del siglo XXI desbordan de creatividad poltica y social. Estamos asistiendo a un renacimiento, a una verdadera refundacin de ese continente y al acto final de su emancipacin, iniciada hace dos siglos por Simn Bolvar y los Libertadores.

Aunque muchos europeos (hasta de izquierdas) lo sigan ignorando -a causa de la colosal muralla de mentiras que los grandes medios de comunicacin han edificado para ocultarlo-, Suramrica se ha convertido en la regin ms progresista del planeta. Donde ms cambios se estn produciendo en favor de las clases populares y donde ms reformas estructurales estn siendo adoptadas para salir de la dependencia y del subdesarrollo.

A partir de la experiencia de la Revolucin Bolivariana de Venezuela, y con el impulso de los presidentes Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador se ha producido un despertar de los pueblos indgenas. Asimismo, estos tres Estados se han dotado significativamente, por va de referndum, de nuevas Constituciones.

Removida en sus cimientos por vientos de esperanza y de justicia, Suramrica ha dado tambin un rumbo nuevo al gran sueo de integracin de los pueblos, no slo de los mercados. Adems del Mercosur, que agrupa a los 260 millones de habitantes de Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela, la realizacin ms innovadora para favorecer la integracin es la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (ALBA). Sus miembros (2) han conseguido una estabilidad que les ha permitido consagrarse a la lucha contra la pobreza, la miseria, la marginalidad, el analfabetismo, para asegurar a los ciudadanos educacin, salud, vivienda y empleo dignos. Han obtenido asimismo, gracias al proyecto Petrosur, una mayor cohesin energtica y tambin un aumento significativo de su produccin agrcola para avanzar hacia la soberana alimentaria. Gracias a la creacin del Banco del Sur y de una Zona Monetaria Comn (ZMC), progresan igualmente hacia la creacin de una moneda comn cuyo nombre podra ser el sucre (3).
Varios Gobiernos suramericanos (4) dieron, el 9 de marzo pasado, un paso ms que pareca inconcebible: decidieron constituir el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), un organismo de cooperacin militar creado a travs de la Unin de Naciones Suramericanas (UNASUR), organizacin fundada en Brasilia en mayo de 2008.

Gracias a estos recientes instrumentos de cooperacin, la nueva Suramrica acude ms unida que nunca a su gran cita con Estados Unidos en la Cumbre de las Amricas que se celebra en Puerto Espaa (Trinidad y Tobago) del 17 al 19 de abril. All, los mandatarios suramericanos debatirn con el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, quien expondr su visin de las relaciones con sus vecinos del sur.

En su reciente visita a Washington, el Presidente de Brasil, Luiz Incio Lula da Silva, le pidi a Obama que levantase por completo el embargo econmico contra Cuba, argumentando que es algo a lo que se oponen todos los pases de la regin (5). El pasado 11 de marzo, Washington haba anunciado que los cubanoamericanos podrn visitar a quien deseen en la isla una vez al ao y permanecer en ella tanto tiempo como quieran. Aunque durante su campaa electoral, Obama prometi mantener el embargo parece que se avecina una era de acercamiento entre La Habana y Washington. Ya era hora. Queda pendiente normalizar tambin las relaciones con Venezuela y Bolivia. Ms ampliamente, Washington debe admitir que aquello del "patio trasero" pas a la historia. Que los pueblos de Suramrica se han puesto en marcha. Y que, esta vez, no se detendrn.

Notas:
(1) El concepto de Suramrica, del que se proclama partidario el bolivarianismo venezolano, rebasa el de "Amrica Latina". Porque reconoce la participacin de las naciones indgenas y de los afrodescendientes; y abarca a pases y territorios cuya "latinoamericanidad" sigue siendo cuestionada. En otras palabras, el concepto tradicional de "Amrica Latina" se queda corto para definir el espacio suramericano como conjunto de realidades, desde Ro Grande y el Caribe hasta la Tierra de Fuego.
(2) Bolivia, Cuba, Repblica Dominicana, Honduras, Nicaragua y Venezuela (Ecuador es pas observador).
(3) Sistema nico de Compensacin Regional.
(4) Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Per, Surinam, Uruguay y Venezuela.
(5) Costa Rica y El Salvador, los dos nicos pases de la regin que no tenan relaciones diplomticas con La Habana, anunciaron en marzo pasado su decisin de restablecerlas.


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