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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2009

Protestas contra la reunin del G20
Polica antidisturbios o disturbios causados por la polica?

George Monbiot
Sin Permiso / The Guardian


El pasado 1 de abril las protestas contra la reunin del G20 en Londres se encontraron con un fuerte despliegue policial. Utilizando una tctica conocida como la "tetera" (kettle), la polica metropolitana de Londres acordon a 4.000 manifestantes en las calles circundantes al Banco de Inglaterra, sin lavabos pblicos ni agua corriente, durante varias horas. Quienes quisieron abandonar el cerco fueron obligados a identificarse y ser fotografiados por la polica. El objetivo de esta tctica es que los ciudadanos se lo piensen dos veces antes de participar en futuras protestas, pues habrn de decidir si quieren ser encerrados durante ocho horas sin alimentos ni agua ni presencia de los medios de comunicacin y, al abandonar, ser fotografiado y obligado a identificarse. Las protestas terminaron con ms de 100 detenidos.

Los alborotadores estn otra vez a la orden del da. Vestidos de negro, con sus rostros parcialmente tapados, algunos de ellos parecen nicamente interesados en la confrontacin violenta. Es como si estuviesen caldeando el ambiente deliberadamente, provocando y provocando hasta que estalla una pelea. Pero no se trata de una turbamulta. Esta gente estn actuando claramente de manera coordinada. Hay otra cosa que los delata. Todos llevan el mismo eslgan: Polica.

La polica ha estado hablando durante semanas de estallidos de violencia en las protestas contra la reunin del G20. Enviaron comunicados a los periodistas y a las empresas en la City de Londres sobre las diablicas intenciones de los defensores del medio ambiente que queran protestar all, pero rechazaron la posibilidad de que estos manifestantes pudiesen consultar los comunicados para dar su versin de la historia. Tambin rechazaron a los manifestantes cuando trataron de explicar a la polica que es lo que queran hacer.

Por el modo en que los agentes se pertrecharon con todo el equipo antidisturbios y arremetieron contra una multitud pacfica esta tarde, parece casi como si estuvieran tratando de asegurar que sus predicciones se tornasen una realidad. Parece que sus jefes no han ledo o considerado el informe del comit parlamentario sobre derechos humanos de la semana pasada sobre el mal uso de la fuerza policial contra los manifestantes. "Aunque reconocemos que los agentes de polica no deberan ser situados en posiciones de riesgo de heridas graves", deca el informe, "el despliegue de la polica antidisturbios puede caldear innecesariamente el ambiente en las protestas."

Pero siempre ha habido un conflicto de intereses inherente en la polica. Se supone que la polica previene el crimen y mantiene seguras las calles. Pero si tienen demasiado xito en su tarea, se quedan sin trabajo. Tienen un poderoso inters en exagerar las amenazas y, quiz, en asegurarse de que en ocasiones esas amenazas se materializan. Esto podra explicar lo que he visto en una protesta tras otra, donde manifestaciones pacficas se convertan en una desagradable trifulca cuando la polica cargaba. La violencia salvajamente desproporcionada e innecesaria que en ocasiones he visto desplegar a la polica a duras penas podra estar mejor diseada para provocar una reaccin.

Si es as, no pierden nada. Puede que los parlamentarios les echen un rapapolvo o que reciban las quejas de la comisin de la polica a tal efeco. Nada de ello parece preocuparles. Inculcando la idea en la opinin pblica de que las calles pueden estallar en una violencia catastrfica en cualquier momento de no ser por los gruesos cordones policiales que rodean hasta a la manifestacin ms amable, establecen la necesidad de una fuerte presencia policial. Mientras la opinin pblica viva con miedo, ningn gobierno se atrever a recortar el presupuesto de la polica.

George Monbiot es el autor de algunos libros muy vendidos como The Age of Consent: A Manifesto for a New World Order and Captive State: The Corporate Takeover of Britain. Escribe habitualmente en The Guardian


Traduccin para www.sinpermiso.info : ngel Ferrero

 


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