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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2009

Nietzsche como Lector (VI)

Nicols Alberto Gonzlez Varela
Rebelin


Contra la lectura ilustrada: como hemos visto Nietzsche tiene profundas objeciones a la prctica de lectura tal como aparece impuesta por la Modernidad burguesa. La mejor expresin de su posicin filosfico-poltica reaccionaria contra la revolucin de la lectura en el siglo XVIII se encuentra en el Vorrede de su libro Jenseits von Gut und Bse (1886), donde las razones ms profundas de esta Kulturkritik son explicitadas: La lucha contra la opresin cristiano-eclesistica durante siglos ha creado en Europa una magnifica tensin del Espritu (Spannung des Geistes), como no la haba habido antes en la Tierra: con un arco tan tenso nosotros podemos tomar ahora como blanco las metas ms lejanas. Es cierto que el hombre europeo siente la tensin como un estado de necesidad; ya por dos veces se ha hecho, con gran estilo, el intento de aflojar ese arco, la primera por el jesuitismo (Jesuitismus), y la segunda por la Ilustracin democrtica (die demokratische Aufklrung) a la cual le fue dado de hecho conseguir, con ayuda de la Libertad de Prensa (der Pressfreiheit) y de la lectura de peridicos (Zeitunglesens), que el espritu no se sintiese ya tan fcilmente a s mismo con Necesidad (Noth) Los alemanes inventaron la plvora, todos mis respetos por ello!, pero volvieron a errar, inventaron la Prensa Mas nosotros que no somos ni jesuitas, ni demcratas (noch Demokraten), nosotros los buenos europeos y espritus libres, muy libres Esta crtica al estilo de lectura burgus, universal y formal, decadente y que conduce a la corrupcin instintiva, cuya quintaesencia es la lectura de peridicos y revistas y la forma literaria el ensayo erudito, es un tema recurrente y obsesivo en Nietzsche desde su juventud. Lo repite y reformula en sus libros, en sus conferencias, en su correspondencia y en su Nachlass. Si buscamos su raz ms antigua este prejuicio no es ms que una herencia de su rgida educacin luterana. En su paso por la Escuela Real de Pforta, la Schulpforta, Nietzsche sufri el severo sistema de vigilancia y censura, donde estaban prohibidas las lecturas de diarios y revistas (inspectores ad hoc se dedicaban a la tarea), un sistema de internado clerical y conservador que era muy parecido a las instituciones militares prusianas de cadetes (sistema que Nietzsche recordaba despus con horror como una rgida y coactiva ordenacin del tiempo). Un segundo elemento de su crtica, mucho ms poltico, es el que se deduce de su diagnstico general de la Civilisation y de la formacin burguesa basada en la expansin y universalidad, que produce una figura morbosa: el Docto, el filisteo, el erudito como contracara horrenda del Genius. Como resume en Ecce Homo: El docto (Gelehrte), que en el fondo no hace ya otra cosa que revolver libros acaba por perder ntegra y totalmente la capacidad de pensar por cuenta propia. Si no revuelve libros, no piensa. Responde a un estmulo (un pensamiento ledo) cuando piensa, al final lo nico que hace ya es reaccionar. La accin vitalista debe preceder a la comprensin lectora; la lectura debe tener un inicio y un fin en una accin real: el hombre terico no es el hombre de accin, cree en la causalidad, le gusta el conocimiento lgico. La contrapartida es el pattico y optimista theoretischen Menschen. Con la misma razn vitalista exclama en La Gaya Ciencia que Solamente las ideas que se tienen caminando tienen valor. Los lectores modernos, las masas lectoras, se encuentran en una especie de adiccin, de trance similar al de una borrachera: leen para poder pensar algo. A esta forma dcadent de leer, una antidionysische Tendenz, Nietzsche le opone su propio mtodo, su lector potencial e incluso su propio Stil que intenta quebrar la lectura impersonal de la Volksbidung moderna, la ilustracin democrtica que propone educacin para todos, libros para todos. Para Nietzsche se deber organizar una verdadera repblica platnica, cuya esencia sea la organizacin del Estado de los Genios y cuya forma es una dictadura. Comentario extenso merecera el enorme desprecio de Nietzsche por la prensa y la escritura periodstica: el decadente y resentido Socratismo en Occidente es sinnimo de prensa, en realidad de prensa juda, como concluye su ensayo Scrates und die griechische Tragoedie de 1871: quien no comprenda como Germano la seriedad de esa pregunta (sobre la muerte del drama), es vctima del Socratismo de nuestros das, el cual, desde luego, ni es capaz de producir mrtires, ni habla el lenguaje de el ms sabio de los helenos, quien ciertamente no se jacta de saber nada, pero en verdad no sabe nada. La prensa juda (jdische Presse) es ese Socratismo: no digo una palabra ms. El Sokratismus es para Nietzsche el sentido de la Patriaes insensible hacia el futuro del arte germnico. La conclusin es que la Ilustracin desprecia al Instinto: cree slo en razones. Y la misma lectura se contamina con esta degeneracin. Aparte de su momento destructivo, Nietzsche propone ideas positivas, aristocrticas, que enlazan con su intento de salvar la Cultura. En algn momento se plantea recolectar meditaciones y notas para escribir un trabajo didctico de cmo leer bien. Algo del proyecto de manual de lectura queda en su temprana obra de 1878, Menschliches, Allzumenschliches (Humano, demasiado humano), donde escribe una seccin titulada El arte de leer, donde aclara que es simplemente se trata de del deseo de comprender sencillamente lo que el autor dice toda la ciencia no ha conseguido la continuidad y la estabilidad sino porque el arte de leer bien (die Kunst des richtigen Lesens), es decir la filologa, ha llegado a su apogeo. En otro captulo, titulado El lector, donde seala la importancia del carcter en la lectura correcta. La mala recepcin de sus libros, la carencia de lectores o los malentendidos con sus contemporneos influyeron en que creciera la importancia de que sus potenciales lectores leyeran correctamente, como advierte en el eplogo de Die frhliche Wissenschaft: mientras lentamente, muy lentamente, trazo, para terminar, este negro signo de interrogacin, con intencin de recordar una vez ms al lector las virtudes del verdadero acto de lectura cun olvidadas y desconocidas, ay!... (La Gaya Ciencia; 383). Nietzsche retorna una y otra vez a recordar que la lectura es un arte muy peculiar: Tanto mi libro como yo somos amigos de la lentitud No en vano he sido fillogo, y tal vez lo siga siendo. La palabra Fillogo designa a quien domina tanto el arte de leer con lentitud que acaba escribiendo tambin con lentitudEl arte al que me estoy refiriendo no logra acabar fcilmente nada; ensea a leer bien, es decir, despacio, profundizando, movidos por intenciones profundas, con los sentidos bien abiertos, con unos ojos y unos dedos delicados. Pacientes amigos mos, este libro no aspira a otra cosa que a tener lectores y fillogos perfectos. Aprended, pues, a leerme bien! (Prlogo a Aurora, 1886).

 

Lectura: un ars elitista y aristocrtico: en realidad lo que est en juego no es algo meramente individual, sino la cuestin ms seria y decisiva de todas: recuperar la esencia germana de la corrupcin del Sokratismus bimilenario: Hay un lector que no lee en su totalidad cada una de las palabras (y mucho menos cada una de las slabas) de una pgina antes bien, de veinte palabras extrae al azar unas cinco y adivina el sentido que presumiblemente corresponde a esas cinco palabras, y agrega ms adelante que Y nada digamos del alemn que lee libros! De qu manera tan perezosa, tan a regaadientes, tan mala lee! Que pocos alemanes saben y se exigen a s mismos saber que en toda frase buena se esconde arte arte que quiere ser adivinado en la medida en que la frase quiere ser entendida! Un malentendido acerca de su tempo, por ejemplo: y la frase misma es malentendida! No permitirse tener dudas acerca de cules son las slabas decisivas para el ritmo, sentir como algo querido y como un atractivo la ruptura de la simetra demasiado rigurosa, prestar odos finos y pacientes a todo staccato, a todo rubato, adivinar el sentido que hay en la sucesin de las vocales y los diptongos y el modo tan delicado y vario como pueden adoptar un color y cambiar de color en su sucesin: quin entre los alemanes lectores de libros, est bien dispuesto a reconocer tales deberes y exigencias y a prestar atencin a tanto arte e intencin encerrados en el lenguaje? La gente no tiene, en ltima instancia, precisamente odo para esto: por lo cula no se oyen las anttesis ms enrgicas del estilo y se derrocha intilmente, como ante sordos, la maestra artstica ms sutil El alemn no lee en voz alta, no lee para el odo, sino simplemente con los ojos: al leer ha encerrado su odo en el cajn. El hombre antiguo cuando lea esto ocurra bastante raramente lo que haca era recitarse algo a s mismo ( Jenseits von Gut und Bse , 192; 246; 247) Nietzsche considera que la lectura adecuada requiere no slo mtodos (una mera ingeniera cultural burguesa) sino un carcter especial por naturaleza, las naturalezas fuertes (que poseen una Tendenz instintiva fuerte) pueden sumergirse en los textos como los antiguos griegos: Para qu los griegos? para qu los romanos? Todos los presupuestos de una Cultura docta (gelehrten Kultur), todos los mtodos cientficos ya estaban all, se haba estatuido el gran arte, el incomparable arte de leer bien (gut zu lesen) ese presupuesto de la tradicin de la Cultura, de la unidad de la ciencia (Der Antichrist; 59). Para Nietzsche requiere de dos cualidades: la primera como ya vimos requiere lentitud, cuidado, predisposicin a que a travs de la lectura estemos predispuestos para la comprensin y la decisin (todas caractersticas vitales del Genius, del homo schopenhauer, de los buenos europeos, de los espritus libres, del bermensch). Lo de la lentitud se relaciona no slo con los hbitos filolgicos sino con una distincin aristocrtica que Nietzsche nunca abandonar: el elogio del Otium, la nobilsima Oisivet de las clases superiores. Leer lento significa sin prisa, sin demandas externas (meritocrticas) y sin clculo ni utilidad final, salvo el de mejorar el propio carcter y contribuir a la generacin de genios. Slo una pequea porcin de hombres reclamarse con esta cualidad tan elitista de lectura, una nfima minora que por definicin puede darse el lujo de poseer semejante vida espiritual, semejante indiferencia por el da a da. El Gelehrte burgus, prototipo de la lectura moderna como un proletario de la cultura, es un mero instrumento de transmisin, una mquina inteligente, un praktikon, una organa poietika que ha perdido irremediablemente el arte lector. En segundo lugar, pero de tanta importancia como la primera, es el compromiso personal-existencial en la lectura (y cierto entrenamiento). En teora para Nietzsche es simple; en la prctica es muy difcil y raro. El compromiso personal (que tambin es una exigencia de su propia filosofa) con lo que se lee, sealado en su libro autobiogrfico Ecce Homo, exige presencia de nimo, implicacin personal y rumiar, rumigare el texto, masticar el libro por segunda vez (tal como el propio Nietzsche haca). Los lectores dionisacos debern alimentarse de libros en dos etapas, primero consumirlos como cualquier lector moderno y luego realizar la rumia. La lectura intensa sera regurgitar el material terico semidigerido y volverlo a masticar para deshacerlo y agregarle la saliva del carcter. La ltima cualidad para practicar el arte de leer, die Kunst des richtigen Lesens , es de origen romntico-aristocrtica: se trata de tener coraje y audacia, un actitud inactual y pesimista que mira al mundo tal cmo es. El modelo no es Platn (primer dcadent de estilo) sino, nos dir Nietzsche, Tucdides o Maquiavelo, quienes tienen la voluntad incondicional de no dejarse embaucar por nada y de ver la razn en la Realidad , y no en la Razn, y menos an en la Moral No es aqu el lugar para sealar la radical valencia poltica de el combate de Nietzsche contra el nominalismo (una querelle de los conservadores y reaccionarios de su poca contra la filosofa de la revolucin francesa). El arte de leer para Nietzsche debe ser una nueva cultura realista ese inestimable movimiento en medio de la patraa de la Moral y del Ideal propia de las escuelas socrticas Realismo, dureza de carcter, ascetismo, objetividad fuerte y rigurosa, genio que no huye al ideal, instinto, valor frente a la realidad: tal el arte dionisaco de leer correctamente. Y nunca modific estas opiniones.

 

Leer como una Vaca: en el Vorwort de Der AntiChrist (1888), Nietzsche retorna sobre sus criterios de lectura y su distincin aristocrtica sobre su lector ideal: Este libro es para los menos (den wenigsten). Tal vez no viva todava ninguno de ellos. Sern, sin duda, los que comprendan mi Zarathustra Las condiciones en que se me comprende, y luego se me comprende por necesidad yo las conozco muy exactamente. Hay que ser honesto hasta la dureza (Hrte) en cosas del Espritu incluso para soportar simplemente mi seriedad (Ernst), mi pasin (Leidenschaft). Hay que estar entrenado en vivir sobre las montaas en ver debajo de s la miserable charlatanera actual acerca de la Poltica y del Egosmo de los Pueblos. Hay que haberse vuelto indiferente, hay que no preguntar jams si la verdad es til, si se convierte en una fatalidad para alguien Una conciencia nueva para verdades que hasta ahora han permanecido mudas. Y la Voluntad de Economa de Gran estilo (Wille zur konomie groen Stils): guardar junto a la fuerza propia, el entusiasmo propio El respeto por s mismo; el amor a s mismo; la libertad incondicional frente a s mismo Pues bien! Solo sos son mis lectores, mis verdaderos lectores, mis lectores predestinados (vorherbestimmten Leser): qu importan el resto? El resto es la mera Humanidad (Menschheit) Y hay que ser superior a la Humanidad (Menschheit) por Fuerza (Kraft), por la altura del Alma (Hhe der Seele), por desprecio La recta lectura es atributo natural de los menos, los llamados a dominar, a los cuales Nietzsche luego determina con precisin filolgica: El Orden de Castas ( Ordnung der Kasten ) , que es la Ley suprema, dominante ( dominierende Gesetz) , es tan slo la sancin de una Orden de la Naturaleza ( Natur-Ordnung ) , de una legalidad natural de primer rango, sobre la que ningn capricho, ninguna Idea Moderna ( moderne Idee) tiene poder. En toda sociedad sana se distinguen, condicionndose recprocamente, tres tipos de diferente gravitacin fisiolgica ( physiologisch verschieden-gravitierende Typen) , cada uno de los cuales tiene su propia higiene, su propio campo de trabajo, su propia especie en cuanto a sentimiento de perfeccin y su propia especie de maestra. Es la Naturaleza, no Man, la que separa entre s a los preponderantemente espirituales, a los preponderantemente fuertes de msculos y de temperamento, y a los terceros, que no destacan ni en una cosa ni en la otra, los Mediocres, esto ltimos son el gran nmero; los primeros, la seleccin. La Casta Suprema yo la llamo Los Menos ( Die oberste Kaste ich nenne sie die Wenigsten ) tiene tambin, por ser la perfecta, los privilegios de los menos: entre ellos est el de representar en la Tierra la Felicidad, la Belleza, la Bondad. Slo a los hombres ms espirituales les est permitida la belleza, lo Bello: slo en ellos no es debilidad la bondad. Pulchrum est paucorum hominum (Lo bello es cosa de pocos hombres): el Bien es un privilegio ( das Gute ist ein Vorrecht) . (El Anticristo; #57). Si el bien es un privilegio, anterior a toda adquisicin social, ya sea legal, meritocrtica o de formacin, la lectura como arte slo es posible en la pequea minora de espritus aristocrticos, los bermensch, que por ser los ms fuertes (als die Strksten ) encuentran la felicidad donde otros encontraran su ruina;: en el laberinto, en la dureza consigo mismos y con otros, en el experimento; su placer es el autovencimiento: el ascetismo se convierte en ellos en Naturaleza, Necesidad, Instinto (Natur, Bedrfnis, Instinkt) Ellos son la Especie (Art) ms venerable de los hombres Dominan (Sie herrschen) no porque quieran, sino porque son (sind), no tienen libertad para estar en segundo lugar. El Orden de Castas, la Jerarqua (Rangordnung ) , lo nico que hace es formular la Ley Suprema de la Vida misma, la separacin de los tres tipos de hombres es necesaria para la conservacin de la sociedad, para la posibilitacin de tipos superiores y supremos (zur Ermglichung hherer und hchster Typen) la desigualdad (Ungleichheit ) de Derechos es la condicin primera para que llegue a haber Derechos. Un Derecho es un privilegio. En su Ser como Especie (Art Sein) tiene cada individuo su privilegio. La lectura dionisaca (as como el buen estilo) se reserva a esos hombres especiales designados por la Naturaleza y su jerarqua. Nietzsche utiliza el concepto Naturbestimmung, para definir a esos seres superiores que forman una nueva Especie (Art) que los hace mquinas inteligentes, intelligente Maschinen, espritus profundos, tieferen Geistes, y a los que Nietzsche quiere recordarles su descendencia aristocrtica, sus privilegios en decadencia. Los hombres de excepcin (Ausnahme-Mensch) son los que, haciendo un trabajo mayutico y de entrenamiento riguroso, podrn adquirir tanto el arte de leer movidos por intenciones profundas como asumir su rol en la Gran Poltica ya que es sencillamente su deber. El ejemplo de cmo deberan leerse sus libros, dirigido a estos tierfen Geistes, Nietzsche nicamente lo hace explcito en uno de sus libros, en Zur Genealogie der Moral (1887). En su Vorrede, Nietzsche cansado de tanta exgesis demasiado libre, hastiado de tanto admirador bizco advierte: Si este escrito resulta incomprensible para alguien y llega mal a sus odos, la culpa, segn pienso, no reside necesariamente en m. Este escrito es suficientemente claro, presuponiendo lo que yo presupongo, que se hayan ledo primero mis escritos anteriores y que no se haya escatimado algn esfuerzo al hacerlo: pues, desde luego, no son fcilmente accesibles. En lo que se refiere a mi Zarathustra , por ejemplo, yo no considero conocedor del mismo a nadie a quien cada una de sus palabras no le haya unas veces herido a fondo y, otras, encantado tambin a fondo: slo entonces le es lcito, en efecto, gozar del privilegio de participar con respeto en el elemento alcinico (halkyonischen Element) de que aquella obra naci, en su luminosidad, lejana, amplitud y certeza solares. En otros casos la forma aforstica (die aphoristische Form) produce dificultad: se debe esto a que hoy no se da suficiente importancia a tal forma. Un aforismo, si est bien acuado y fundido, no queda ya descifrado por el hecho de leerlo; antes bien, entonces es cuando debe comenzar su interpretacin (Auslegung) , y para realizarla se necesita un Arte (Kunst) de la misma. En el tratado tercero de este libro he ofrecido una muestra de lo que yo denomino interpretacin en un caso semejante: ese tratado va precedido de un aforismo, y el tratado mismo es un comentario de l. Desde luego, para practicar de este modo la lectura como arte se necesita ante todo una cosa que es precisamente hoy en da la ms olvidada y por ello ha de pasar tiempo todava hasta que mis escritos resulten legibles una cosa para la cual se ha de ser casi vaca y, en todo caso, no hombre moderno: el rumiar (das Wiederkuen) La referencia un poco enigmtica al momento alcinico tiene una referencia muy concreta: los alcinidas son, segn Nietzsche, ateos, reaccionarios de las ideas modernas, antimetafsicos y antiidealistas. En palabras suyas, son los heraldos de la llegada de los hombres superiores, de la nueva raza de bermensch. Nietzsche reserva el nombre de alcinidas porque ejercen el papel de mensajeros de la diosa marina griega Alcyone ("la reina que ahuyenta tormentas") y producen el efecto de presagiar la mar serena y el buen tiempo para la cultura alemana renovada segn la jerarqua aristocrtica de la Natur. Mensajeros de Alcone, los alcinidas (tambin conocidos como martn pescadores) alejan las nubes del cielo alemn, apolneo, socrtico e idealista. Alcinidas son Schopenhauer, Wagner, el mismo Nietzsche, Zarathustra El martn pescador es un ave que se alimenta de peces dbiles que captura dentro del agua y su peculiaridad radica en la sustancia que recubre su plumaje y que le permite reiniciar el vuelo tras haberse sumergido en el agua. Pueden sumergirse en las aguas ptridas de la Cultur alemana dcadent sin que ello interfiera en su misin, sin infectarse y levantar el vuelo poltico-filosfico. Y pueden, obviamente, sumergirse en los propios textos de Nietzsche y poseer el arte de leer bien. Si el Nietzschisme y el posmodernismo en general, lo hubieran entendido, nos habramos ahorrado muchas psimas interpretaciones. Pese a los esfuerzos del propio Nietzsche, todava hoy entre su admiradores y hagigrafos hay muchos lectores modernos y pocas vacas.


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