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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2009

8 de abril, da del Pueblo Gitano
Guerra civil, anarquistas, falangistas y gitanos

Blas Lpez-Angulo
Rebelin







En este da internacional del Pueblo Gitano, en este abril siempre de nostalgia republicana, a medias entre la derrota (conmemorarla estos das demuestra hasta qu punto est viva) y el vivo recuerdo de su instauracin quiero hacer presente las vicisitudes de un pueblo durante esos aos. Difcil ser acudir a la Historia, a las ctedras de la enseanza oficial, a los peridicos o a las ficciones del cine o la novela para descubrir la historia social de esta comunidad. Oficialmente, esta minora es reconocida como espaola y con plenos derechos, a partir de la constitucin de 1978. Sin embargo, y pese a algunos estudios histricos, y sobre todo, antropolgicos impulsados por julio Caro Baroja y culminados por Teresa San Romn, nada o muy poco sabemos de este trgico periodo con respecto a ellos repasando la historiografa espaola habida hasta la fecha. Y pese, a que en los ltimos aos se han estratificado las aportaciones, a menudo, por razn de clase, de gnero, de regiones, sin que le llegara el turno a esta minora.

En La diferencia inquietante la autora citada constata la escasa participacin de los gitanos en la guerra. As como otras minoras oprimidas han visto una oportunidad de promocin en la guerra negros e hispanos en USA- cabra preguntarnos por esa inhibicin. Es curioso comprobar como nuestra cultura dominante tacha a la gitana de violenta y primaria. Para la mayora de los gitanos el horror y los odios desatados en la guerra corrobor la psima opinin que tenan de los payos. Su extraamiento ante las polticas e ideologas contemporneas, chocaba ante unos y otros, aunque no menos curiosamente posean un sentido de comunidad solidaria mayor que el de muchos comunistas, (un) carcter aptrida mayor e independiente superior al de la mayora de anarquistas y (una) devocin religiosa similar a la de los falangistas (1).

En consecuencia, asistieron a ese fuego cruzado sufriendo an ms las penurias acostumbradas y la hostil incomprensin de todos. Un anciano contaba a Teresa San Romn all por el ao 70 lo siguiente: "Si ganaban los que aluego ganaron nos iban a hinchar a palos y nos iban a tirar (echar) de todas partes. Y si quedaban los otros, nos iban a matar trabajando en cualquier mina de por ah y hasta que nos quitaran a nuestros hijos, decan. Ni unos ni otros respetaban nuestras cosas, ni siquiera a nuestros muertos. As es que el to X y yo, que bamos juntos, le cambibamos la banderilla al burro segn pasbamos por aqu o por all".

Es parecido al chiste que me contaba mi padre: muchas veces no saban en que territorio estaban, cuando les paraban los soldados y les preguntaban de que bando eran, alguno contestaba: - De la FAI.
-Como que de la FAI, Y respondan: -S, seor guardia, de la Failange, de la Failange
Puede que la confusin de los colores cenetistas y falangistas, en este caso, ayudara lo suyo.
Por otros testimonios que recoge la antroploga de la UAB podemos hacer alguna excepcin con los anarquistas: no miraban entonces mal a los gitanos. Que en su ideario hubiera lugar para ellos explica que algunos gitanos abrazaran su causa. Es notable el caso del artista sevillanoHelios Gmez. Y dice mucho de la historia oficial que padecemos su grado de desconocimiento. Como cartelista (ojo, no carterista!) su proyeccin internacional en los 30 le convierte en el ms afamado -recurdese la presentacin de su obra Das de ira en Francia por Romain Rolland. En cambio, apenas contamos con una insuficiente biografa aportada por la profesora alemana rsula Tjaden, Helios Gmez. Artista de corbata roja publicado por la modesta Txalaparta en los noventa.
Se sabe que las chirigotas de Cdiz sirvieron de refugio a algunos anarquistas en los aos de la dictadura de Primo, como es el caso de ngel Pestaa; la prctica del nomadismo gitano permiti a otros tantos libertarios sobrevivir a la dictadura de Franco, y de paso, identificarse con un imaginario comn, con el modus vivendi de lo que Helios Gmez llam raza aborigen.
En el otro extremo, nos hallamos con el nico gitano beatificado por Juan Pablo II: Ceferino Gimnez Malla, el Pel. Martirizado en Barbastro, la patria del santo fundador del Opus Dei. Trat de interceder por el cura del municipio y fue apresado por los milicianos. Se le ofreci el indulto si les entregaba su rosario, ante su negativa fue fusilado junto a las tapias del cementerio. Otras fuentes orales, en cambio, nos ofrecen una semblanza diametralmente opuesta: delator y colaborador del bando faccioso.
Para terminar, un apunte real: se ha disminuido la aportacin prevista al Plan de Desarrollo Gitano muy considerablemente. Si las ayudas en tiempos de abundancia ya fomentan el racismo entre las clases menos favorecidas que se sienten desplazadas en esa difcil competencia, es obvio que en las actuales circunstancias toda mencin tuitiva es harto ms impopular. Pero es entiempos de crisis donde han de vencerse los fciles populismos y demagogias para cortar ese crculo viciado de injusticias. Huelga decir que, no obstante, nada cambiar mientras no cesen las discriminaciones en el acceso al trabajo y a la vivienda. Cuando las ayudas no tengan sentido es probable que el racismo haya sido vencido y pueda decirse de nuestra sociedad que el pluralismo proclamado en la Constitucin- es sancionado por la realidad.
Mientras no est de ms la conmemoracin institucional de este da, como hizo el Parlament de Catalunya 2 aos atrs, denunciando y reconociendo, entre otras muchas consideraciones, que tambin la lengua gitana fue prohibida, y calificada como argot de la delincuencia!:
Germana: Argot de la gente maleante formado principalmente por palabras de sentido traspuesto, palabras espaolas desfiguradas y otras extranjeras castellanizadas.- Jerga de los gitanos. Cal. (Maria Moliner dixit).
Les suena?

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(1) Los gitanos en la guerra civil espaola de David Martn es uno de los pocos artculos que he podido encontrar. Y sin duda, gracias a la proliferacin de congresos sobre la guerra civil de estos ltimos 3 aos.
-La ilustracin de cabecera es la llamada capilla gitana pintada por el Helios Gmez en la Modelo de Barcelona con motivos religiosos, tomados como modelos algunos gitanos compaeros de prisin.
-El cartel de Durruti y de la 26 Divisin es tambin obra de Helios Gmez para el homenaje celebrado en Barcelona en el 38. -En la foto aparece Helios Gmez, comisario poltico en su etapa comunista.
-Del cartel de Tierra y Libertad es tambin autor Helios Gmez.


http://sakurambotsumamu.blogspot.com/2009/04/guerra-civil-anarquistas-falangistas-y.html





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