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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2009

Entrevista a Vicente Romano, investigador de la comunicacin
La industria de la mentira y la alienacin

Dax Toscano Segovia
Insurgente


Vicente Romano es un notable investigador de la comunicacin implicado profundamente en la tarea de desenmascaramiento de las mentiras emanadas por la industria meditica de la falsificacin. A travs de la docencia, de sus escritos y su posicin poltica de izquierda ha expuesto con precisin cules son los objetivos trazados por falsimedia, los mismos que tienen que ver con la descontextualizacin de las luchas sociales, la tergiversacin de la realidad de los pueblos, la estigmatizacin y satanizacin de los movimientos revolucionarios y la presentacin constante de cosas banales cuyo propsito es el de alienar a la niez y a la juventud principalmente. Vicente Romano accedi a contestar algunas interrogantes relacionadas con estas temticas.

Marx seal que las ideas que dominan en una sociedad son las ideas de la clase dominante. La industria meditica, por lo tanto, va a expresar las ideas del imperialismo, de la burguesa a nivel mundial desde el punto de vista ideolgico de esos sectores. Pero lo que ellos presentan a la gente es una distorsin de la realidad. Se habla entonces de que sta industria meditica pretende alienar, manipular a las masas. Sin embargo en el mundo, en el momento actual, la gente ya no acepta pasivamente lo que los medios le proponen y hay un cuestionamiento serio sobre los contenidos de la industria meditica. Significa esto que los medios perdieron la batalla en este proceso de la denominada fabricacin del consenso? Acaso la gente est ms preparada polticamente, lo que le hace tener mayor conciencia sobre la realidad? O la realidad misma es la que ha hecho que la gente empiece a pensar de manera distinta?

S, entre los muchos aciertos de Marx est su afirmacin de que las ideas dominantes son las de la clase dominante. As, como el valor supremo de esta sociedad estriba en acumular dinero, no es de extraar que la mayora quieran ser ricos y vivir como ellos, aunque digan que tambin lloran.

Como se sabe, la industria de la comunicacin, llamada tambin de la conciencia, se ha convertido en un sector estratgico de la economa, la poltica y la cultura, al menos en lo que se viene denominando primer mundo, que no existira sin el expolio de los otros. Y sus beneficios no son slo econmicos directos. Con la difusin e inculcacin de sus valores, los propietarios de esta industria persiguen, y hasta cierto punto consiguen, que la mayora de la poblacin los acepte. Por eso, los medios de comunicacin desempean tambin una funcin importante en la reproduccin y legitimacin del sistema. Para eso estn, para producir beneficios a sus propietarios y para inculcar valores hasta que la mayora de la poblacin los hagan suyos y adquieran as validez social.

Cierto, la utilizacin de los medios presupone siempre una manipulacin. Pero lo que importa no es que los medios y contenidos de la industria de la conciencia sean manipulados, sino quin los manipula, en provecho de quin y al servicio de qu intereses. La manipulacin propiamente dicha se da cuando se produce para beneficio de los pocos y en detrimento de los muchos.

De este modo se priva a los muchos de los conocimientos necesarios para el dominio de su entorno, la sociedad en que viven, y cambiarla para mejorar sus condiciones de vida y de trabajo, esto es, para ser ms felices.

La experiencia mediatizada, ilusoria, virtual, de la realidad que reciben travs de los medios poco o nada tiene que ver con la de su existencia. Dnde estn esas cosas tan bonitas que salen en la tele, pueden preguntarse los millones de nios que ni siquiera tienen acceso al agua?

Cmo pueden seguir aplaudiendo los muchos su propia depauperacin material y espiritual? Me resisto a creer que as sea. Han tenido la oportunidad de acceder a otros contenidos? Por eso, como los llamados medios de masas no satisfacen sus necesidades, empiezan a darles la espalda y a buscar medios alternativos que responden mejor a ellas, esto es, que muestran la realidad, no en su unidad mgica, ilusoria sino en su diversidad y complejidad, en sus contradicciones, a fin de superarlas, claro. De ah que la atencin de los muchos desposedos se dirija cada vez ms a los medios cuyos contenidos concuerdan con la realidad de sus experiencias. No hay que olvidar que la conciencia surge como resultado de la accin y de la experiencia.

Desde posiciones progresistas se ha hecho un permanente cuestionamiento sobre los diversos productos que los medios proponen a la gente como las telenovelas, por ejemplo. Sin embargo, diversas personas acuden a ellas con el nico propsito de disipar la mente frente a una dura jornada de trabajo y no necesariamente son objeto de manipulacin o alienacin. Por ejemplo, en Cuba la gente asume la hora de la novela como un momento especial, el mismo que es imposible perderse. Qu posicin, desde el punto de vista poltico-comunicacional, desde la izquierda, se puede hacer sobre estos productos?

Desde mi punto de vista, condicionado por mi experiencia espaola y europea, el movimiento progresista, la izquierda, incluido el marxismo, apenas ha dedicado atencin y anlisis a esta cuestin. Hasta ahora se ha preocupado, sobre todo, por el tiempo de trabajo, por la jornada laboral, por su reduccin y, por ende, por la ampliacin del tiempo libre, es decir, el tiempo libre de trabajo, el tiempo alienado. Pero apenas hay estudios sobre el tiempo de ocio socialmente necesario para el desarrollo de la subjetividad. Algo apunt ya a finales del siglo XIX el franco-cubano Paul Lafargue.

Aunque si se mira de cerca, el tiempo libre tambin es tiempo alienado, tiempo organizado por otros.

El desarrollo multilateral y armnico de la personalidad no slo exige la apropiacin del tiempo trabajo, sino tambin una cantidad de tiempo libre socialmente necesario. Para ello, este tiempo libre debe ser tiempo propio, no alienado, activo, creador, ocupado principalmente en la adquisicin, transmisin e intercambio de experiencias, en el disfrute de lo que gusta hacer y de lo que complementa el desarrollo individual y social. O sea, dicho en trminos de Marx, tiempo que facilite el acceso al "reino de la libertad", sobre la base del dominio de la necesidad.
Y para todo esto, el dominio del tiempo parece imprescindible.

Las industrias musical y cinematogrfica constantemente hacen campaas a travs de los medios para luchar contra la piratera. Las instituciones represivas estatales (jurdicas-policiales) actan en defensa de los intereses de esas industrias. Los argumentos esgrimidos son de carcter econmico, puesto que sealan que esa competencia ilegal les genera serias prdidas econmicas, y tambin de carcter moral para, en cierta forma, encubrir su codicia monetaria. La piratera, sin embargo, ha permitido a mucha gente acceder a productos que en el mercado oficial o legal no se los encuentra o que tienen un costo elevado y por ello no son de fcil acceso para el comn de la gente. Qu validez tienen los argumentos de las industrias sealadas frente a la piratera? Qu posicin deben asumir los colectivos sociales de izquierda frente a este hecho?

Tericamente, sus argumentos y normas pretenden proteger los derechos de los autores, artistas y pequeos empresarios de la cultura. En la prctica, sin embargo, sus principales beneficiarios son los grandes oligopolios que controlan el mercado de la msica o el cine. Estos grupos, que con frecuencia representan un grave obstculo al ejercicio libre y generalizado del derecho a la cultura, apenas resultan daados por la actividad de la piratera. Los manteros, como se conocen en Espaa los vendedores de CDs y DVDs en las calles, expuestos en mantas tendidas en el suelo, no engaan a sus compradores, que saben que los artculos no son originales sino copias no autorizadas. El perjuicio que produce a las discogrficas o a las grandes distribuidoras suele ser, en consecuencia, irrelevante. O en todo caso, menor que los miles de descargas para uso privado que tienen lugar diariamente y que, al menos todava, no merecen ningn reproche penal. En realidad suele ser una actividad cotidiana, socialmente admitida. Una actividad criminalizada por los detentadores de la propiedad y de la que los jueces empiezan a absolver a los manteros encarcelados por ejercerla.

Como dice el profesor Gerardo Pisarello, en ausencia de empleos dignos y de una red slida de seguridad social, la supervivencia en la ciudad, ms que una opcin, ha pasado a convertirse en un imperativo ineludible para miles de personas. Por eso la respuesta que ofrece el Cdigo Penal, adems de reprochable en trminos morales y jurdicos, se presenta como altamente ineficaz. En un contexto de crisis como el actual, tratar a los vendedores ambulantes como peligrosos delincuentes es una manera tosca de negar su existencia y su condicin. Esta ceguera degrada a la propia sociedad con la que conviven, y resulta todava ms sangrante cuando detrs de la penalizacin anida, ms que el nimo de proteger derechos generalizables, la abierta connivencia con privilegios de mercado excluyentes e insostenibles.

Al criminalizar a los manteros no slo se criminaliza la pobreza: tambin se elude una discusin de fondo, no demaggica, acerca de las causas reales, econmicas y polticas, de la inseguridad y del desorden en nuestras ciudades. Los Juzgados absuelven porque no toda conducta infractora de la ley de propiedad intelectual debe tener necesariamente la grave respuesta del derecho penal, dice una Sentencia de 22 de mayo de 2007.

En Amrica Latina, principalmente entre la juventud, han tenido mucha aceptacin los libros best seller de Cuauhtemoc Snchez o las obras de Paulo Coelho. De igual manera la juventud se siente atrada por las revistas que el mercado les propone donde se habla de msica, los dolos del momento, las fiestas juveniles y donde salen las muchachas y los muchachos retratados en sus espacios de reunin, ya sea en el colegio, en el mall o en su barrio. En el campo musical todava las y los jvenes se sienten atrados por Juanes, Shakira, Britney Spears, Alejandro Sanz, Enrique Iglesias o por ritmos musicales como el Hip Hop o el Rap. Qu elementos positivos y qu elementos negativos tienen estas producciones? Cules son las razones para que la juventud se identifique con esos personajes de la msica?

Por mi edad no soy consumidor de estos productos, pero como docente universitario s he podido observar algo los comportamientos de los jvenes. Aunque los ritmos y melodas de mi juventud eran muy distintos, algunos de mis estudiantes me han enseado que en su msica, para m estruendosa y alocada, tambin se manifiesta mucha protesta contra este sistema que los explota.

Slo puedo decir que el sistema capitalista tambin ha privatizado los espacios pblicos, privando as a los jvenes de lugares de reunin no comercializados. La reaccin de los jvenes, al menos en Espaa, ha sido la ocupacin de ciertos espacios pblicos con el llamado botelln, algo que las autoridades no ven con buenos ojos y procuran desalojarlos por la fuerza.

Con esta actitud, los jvenes evidencian una de las carencias de este sistema para establecer y fomentar las relaciones democrticas, tanto para los jvenes como para los mayores, a saber: los lugares del tiempo, esto es, lugares del encuentro, de entrar en contacto, como plazas, patios, etc.

Este tipo de lugares de actividad simultnea parecen desaparecer cada vez ms del escenario, ya sea en el trabajo, en pblico, o en casa. El dilogo con el compaero o compaera de trabajo se ha sustituido por el dilogo con la pantalla del ordenador. La tendencia econmica apunta tambin en otra direccin: la de sustituir los lugares de comunicacin intensiva por una profusin cada vez mayor de relaciones comunicativas tecnolgicas.

Esto equivale a una creciente mutilacin de los aspectos ms humanos de la comunicacin, la relacin e interaccin directa entre las personas.

La democracia, como sistema abierto, implica necesariamente espacios abiertos, a los que todos pueden acceder. El espacio pblico debe ser del pblico, o mejor dicho, de los pblicos, el lugar de encuentro del pluralismo y de la interaccin social. En este sentido, los espacios pblicos tienen gran importancia para el disfrute y uso colectivo del tiempo libre, de la comunicacin, del consumo de cultura, del asueto y esparcimiento, etc.

Es muy significativo que, tras su absorcin por la Alemania capitalista, la RFA, los jvenes de la absorbida Alemania socialista, la RDA, reclamasen la devolucin de sus antiguos lugares del tiempo, sus lugares de esparcimiento.

La juventud en diversos lugares aparece como contestataria frente al sistema capitalista y al poder adulto adoptando diversas modas en cuanto a peinados, formas de vestirse y hbitos se refiere. Los idelogos y propagandistas del sistema han sido muy inteligentes, apropindose en algunos casos de esos elementos de la juventud o en otros fabricndolos ellos mismos para hacerlos aparecer como parte de la rebelda juvenil. Esto tambin tiene que ver con el consumo de ciertas drogas. El sistema trata de paralizar a la juventud en unos casos o de cooptarla en otros, dejndoles cierto espacio en el que aparezcan como independientes de esas estructuras de poder. Cmo lograr efectivamente que la juventud no se deje, en forma sutil o abierta, engaar por el sistema y sus mecanismos de alienacin?

Por su esencia, el sistema capitalista no puede sino apropiarse de todas aquellas manifestaciones humanas, incluidos los sentimientos, a fin de capitalizarlas. Me parece que los jvenes son cada vez ms conscientes de esta explotacin y comercializacin. Sorprende que en casi todas las manifestaciones de protesta a que asisto me sienta a veces extrao entre todos los jvenes que participan. Para m, esto significa que son conscientes de su explotacin y de los deseos de cambio de sistema poltico, econmico y cultural. A nosotros, los mayores, slo nos cabe contribuir a ampliar su conciencia, como dijo el joven ensayista ingls Ch. Caudwell que muri combatiendo el fascismo durante la Guerra Civil Espaola. Esto es, contribuir a desentraar los mltiples y sutiles mecanismos de manipulacin y dominio existentes en esta sociedad de libre mercado, como se autodefine hipcritamente.

Aunque lo que impera en la organizacin social actual es la animalidad, la ley de la selva, los valores del ms fuerte, la cooperacin y la solidaridad estn en el origen de la humanidad. El ser humano surge cuando empieza a prestar atencin al otro. Sin la cooperacin y la solidaridad no hubiera podido elevar su animalidad a humanidad, crear el lenguaje, la cultura, etc., y alzarse sobre el resto de los animales. De ah que la solidaridad emerja como una categora ntica y, al mismo tiempo, poltica, tanto ayer como hoy.

La juventud es rebelde, impetuosa. Sin embargo, esa rebelda muchas veces no se expresa contra el sistema como una totalidad, sino contra cosas que competen a la individualidad de cada joven y que tienen que ver principalmente con problemas de su vida cotidiana. A muchas y muchos jvenes no les interesa militar polticamente en organizaciones revolucionarias, de izquierda. Cansados tal vez por la palabrera, el dogmatismo y sectarismo de diversos grupos, ms precisamente sectas, se decepcionan de pertenecer a ellos. La falta de respuestas concretas a esos problemas cotidianos, tambin aleja a la juventud de esas organizaciones. En cambio, otras y otros jvenes se vinculan a grupos religiosos o forman parte de clubes de fans de artistas o deportistas. Qu propuestas concretas y qu tareas inmediatas se deberan plantear los colectivos y las organizaciones de izquierda, revolucionarias para que la juventud participe, se implique y se sienta identificada con estos grupos?

Los jvenes tienen buenas razones para estar desengaados con los partidos y organizaciones de izquierda. En Espaa, al menos, es cierto que su cultura cainita los ha llevado a la fragmentacin extrema en que se encuentran hoy. Obsesionados con la conservacin de sus parcelitas de poder en el aparato o en las instituciones, malgastan sus vidas y sus proyectos en palabrera huera, a la caza de una supuesta lnea correcta. Mientras tanto la revolucin puede esperar. Y los jvenes que se acercan a ellos se ven frustrados y lo abandonan pronto.

Pero como el ser humano no puede vivir sin los dems, en plan Robinson, busca satisfacer sus necesidades de relacin con los otros en los clubs y sectas religiosas. De ah que, frente a la tica de la exclusividad y del individualismo haya que contraponer la tica de la solidaridad y la cooperacin.

Amrica Latina est viviendo una situacin revolucionaria muy favorable para las fuerzas de izquierda. El triunfo del candidato del FMLN en El Salvador, Mauricio Funes, pese a la brutal campaa meditica en su contra, demuestra que hay un avance significativo a nivel poltico en los pueblos latinoamericanos que desean un cambio radical del sistema imperante. Los presidentes Hugo Chvez, Evo Morales, a pesar de estar sometidos al ataque furibundo de falsimedia, no han sido derrotados por las fuerzas de la derecha, gozando todava del respaldo popular. En Amrica Latina se vive y se siente el avance de la Revolucin. En los medios se lee, se escucha y se ve, frente a esta situacin desfavorable para el imperialismo y la burguesa, constantemente los llamados al dilogo, a la convivencia pacfica, a la conciliacin. Hablan de la unidad nacional, de la necesidad de vivir en armona y de todas y todos salir adelante. Sin embargo, cuando han existido perodos de reflujo, no han escatimado, absolutamente nada, para incitar a la desobediencia civil, al terrorismo, a los golpes de Estado contra esos regmenes y gobiernos progresistas. Cul debe ser la postura de la intelectualidad de izquierda y de los colectivos sociales revolucionarios frente a falsimedia en las circunstancias polticas que hoy vive Amrica Latina?

Desde la Atlntida de Platn, la Civitas Dei de Agustn de Hipona, la Civitas Solis de T. Campanella, la Utopa de Toms Moro y as hasta la Ilustracin y los socialistas utpicos del siglo XIX, muchas de esas ensoaciones sociales se sitan en Amrica, al otro lado del Atlntico. Los movimientos de independencia respecto de las metrpolis europeas incorporaron gran parte de los ideales de la Revolucin Francesa de 1789, con su lema de libertad, igualdad, fraternidad y sus derechos del hombre. Esos ideales, junto con los de las revoluciones socialistas del siglo XX, renacen ahora en Venezuela y en los procesos emancipadores que se expanden por Amrica Latina, particularmente en Bolivia, Brasil, Ecuador, etc. Cobra nueva vida el principio de esperanza. Un principio que se opone tambin a los modos de operar del tardocapitalismo, que no hace sino ampliar la brecha entre ricos y pobres en el mundo.

La tarea de la izquierda estriba en descubrir las contradicciones, analizarlas y comentarlas. Ese sigue siendo el gran cometido. La receta consiste en mantener la debida distancia ante los temas y el compromiso con el pblico, esto es, con el pueblo.

Si la capacidad diferenciadora de los grandes medios y de la comunicacin institucional, acadmica, no puede o no quiere plantearse preguntas en el sentido ilustrador, la inteligencia humana tiene que utilizar otros medios para hacerlas.

Plantear ahora preguntas incmodas, provocadoras, significa hallar las respuestas de maana. Omitirlas equivale a no cumplir debidamente la profesin de comunicador o de formador de comunicadores. Si la comunicacin organizada de los grandes medios peridicos y de las instituciones no indagan los conflictos ni se los cuestionan, stos estallarn de una manera o de otra. Los medios de comunicacin son tiles mientras verbalicen los conflictos latentes antes de que empiecen a volar las piedras y la fuerza bruta desplace a la dialctica de pregunta y respuesta.

Desde la perspectiva cultural conviene asimismo abandonar el eurocentrismo europeo. El abandono del eurocentrismo implica tambin el concepto de que cultura es sinnimo de cultura occidental, euronorteamericana. La cultura es universal, y entre los componentes de la cultura latinoamericana hay que tener muy en cuenta tanto las culturas indgenas como su componente afroamericano. Pues, los 20 millones de africanos que llegaron a Amrica entre los siglos XVI y XIX, y no voluntariamente, no slo aportaron su fuerza de trabajo barata o gratuita, sino tambin valores culturales que, en su mestizaje o pureza han enriquecido el acervo cultural de Amrica.

Contra las FARC-EP existe una campaa internacional de desprestigio orquestada por el imperialismo y la burguesa colombiana, hoy liderada por el narcoparamilitar de lvaro Uribe. Muchos intelectuales progre, as como organizaciones de izquierda, se han sumado a los ataques contra esta organizacin revolucionaria colombiana a la que se le acusa de estar vinculada al narcotrfico internacional, al secuestro y a la extorsin. Incluso Jos Saramago ha expresado un rechazo frontal contra las FARC-EP. Muy poco se conoce sobre la realidad. Por ejemplo, cuando salieron las fotos de Ingrid Betancourt en la selva, se habl de que estaba en una situacin calamitosa, al borde de la muerte, que sufra enfermedades terminales, etc. La realidad fue totalmente distinta, pero la imagen de las FARC-EP ante el mundo qued totalmente denigrada. Cmo comuniclogo y cmo hombre de izquierda cul es su anlisis sobre esto?

Las primeras imgenes de la seora Betancourt desmintieron de golpe la campaa falaz de su martirio a manos de las FARC, tan aireado una y otra vez por los medios. Aqu s fue cierto lo de que una imagen vale ms que mil palabras. Otro tanto ocurri con el poeta de la silla de ruedas, torturado hasta la incapacidad fsica por el rgimen cubano. Y digo lo de rgimen porque en ningn medio del susodicho mundo libre jams se dice que Cuba tenga un gobierno o una administracin. Sin embargo, al aterrizar en el aeropuerto de Madrid baj tan campante la escalerilla del avin por su propio pie, rebosante de salud, para la estupefaccin de los numerosos periodistas que lo esperaban.

Los medios defensores del capitalismo no van a reconocer sus mentiras ni su manipulacin. Tienen que defender los intereses de sus propietarios. Comprese un simple telediario de un canal de PRISA, por ejemplo el del Canal Cuatro en Espaa, con otro de Telesur para ver la enorme diferencia de sus contenidos.

Como bien se sabe, la informacin veraz que reclaman estos paladines de la libertad de informacin jams incluye los puntos de vista de quienes ellos llaman antisistema o terroristas. Eso sera contrario a sus intereses. Esa es su tarea. Y la cumplen lo mejor que pueden. La libertad de informacin se reduce en ltima instancia a la libertad de acceso. Sin la inclusin de los puntos de vista del adversario el receptor no puede formarse un juicio veraz de la realidad.

A los colectivos sociales de izquierda, revolucionarios, que no tienen los suficientes recursos y que no tienen en su poder la tecnologa que si lo tiene la industria meditica qu recomendaciones, qu ideas les da para constituir verdaderos medios opuestos polticamente al orden establecido, pero sin perder de vista el humor, la alegra y la belleza?

Toda comunicacin se inicia y acaba en el grupo primario, en el cara a cara. Los medios primarios, los del contacto elemental humano, son los que permiten el mayor grado de autodeterminacin. Son los medios de libre disposicin. Sin embargo cada vez se utilizan menos, debido a que los medios ajenos, heterodeterminados, colonizan el tiempo y el espacio.

Y el medio propio por excelencia es el lenguaje.

Si bien es el trabajo el que modifica las condiciones sociales, el lenguaje es el instrumento utilizado para acelerar o frenar el cambio de esas condiciones. A travs de la comunicacin, del intercambio de informaciones, los seres humanos toman conciencia de sus experiencias, que contrastan con otros al expresarlas. La primera toma de conciencia se efecta en el pronunciamiento del mundo, como deca Paulo Freire. La comunicacin es necesaria para la verificacin del conocimiento y el acuerdo en la modificacin de las condiciones sociales. En este sentido, la fuerza de conviccin de las palabras reside en su concordancia con la realidad. El lenguaje le da forma al mundo. La palabra es el primer ejercicio del poder.

La "sociedad de medios", como se denomina a veces el estadio actual de la evolucin medial, esto es, la era de la comunicacin electrnica, no hace sino poner de manifiesto la necesidad de la comunicacin primaria, la comunicacin del contacto elemental humano.

En la conversacin con el otro, en el dilogo enriquecedor es donde puede verificarse el conocimiento y de dnde puede surgir la solidaridad

La comunicacin es cada vez ms mediatizada y menos dialgica (P. Freire), lo que equivale a perder humanidad. El vaco dialgico de esta "sociedad de la comunicacin" tiene su contrapartida ilusoria en el xito de las sectas y de las tertulias de Internet.

Cierto, el pblico slo puede alcanzarse a travs de los medios. En la actualidad, como el pblico debe aceptar los nuevos medios electrnicos a fin de sufragar el gasto enorme de los inventores y propietarios, apelar a los legisladores es tan ftil como apelar a la responsabilidad de periodistas y editores.

Habra que partir, ms bien, desde abajo. Se podra intentar:

Crear pblico con medios alternativos que no funcionen con criterios comerciales, y denunciar los intereses de la industria medial.
Realizar un trabajo de ilustracin en las escuelas, establecer el estudio de los medios como asignatura.
Fomentar la competencia comunicativa. No basta con ser un receptor "crtico". Hay que ser consciente del papel que uno juega en el proceso de la comunicacin de masas y de las posibilidades que tiene para articular, expresar y satisfacer las mltiples y variadas necesidades.

Porque, como dice Faustino Cordn, la nica manera de ser feliz es entender la realidad para dominarla.


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