Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2009

La Transicin no fue modlica

Vicen Navarro
Pblico


Existe una percepcin generalizada en los establishments polticos y mediticos espaoles de que la Transicin de la dictadura a la democracia que tuvo lugar en la segunda mitad de los aos setenta fue modlica; es decir, ejemplar. Quisiera exponer en este artculo mi desacuerdo con esta percepcin, subrayando que la continua promocin de tal lectura de nuestra realidad favorece a las fuerzas conservadoras, que continan teniendo un enorme poder en nuestro pas. En realidad, la Transicin se hizo en trminos muy favorables a estas fuerzas conservadoras, herederas de aquellas que en su da fueron responsables del golpe militar de 1936 y que, 40 aos ms tarde, dirigieron aquel proceso de transicin. Me estoy refiriendo a la banca, a la patronal y a la Iglesia, defendidas por el Ejrcito y por la Monarqua, que representa el smbolo y continuidad de este dominio.

Este enorme bloque de poder se vio forzado a realizar cambios significativos en respuesta a grandes movilizaciones populares. La imagen tan promovida por el establishment meditico y poltico del pas de que el rey nos trajo la democracia es una burda manipulacin del anlisis histrico. La mejor prueba de la escasa sensibilidad democrtica del monarca fueron los borradores del cambio propuesto por los primeros gobiernos monrquicos, en los que la representatividad y diversidad poltica estaban sumamente limitadas. Fue la presin de las clases populares y, muy en particular, de las huelgas obreras de claro carcter poltico (ignoradas y ocultadas en la historiografa oficial) las que forzaron los cambios en aquellos borradores.
En aquellos aos tuvieron lugar las movilizaciones de la clase trabajadora ms intensas que se hubieran visto en Europa desde los aos sesenta. En 1976, hubo 1.438 das de huelga al ao por cada 1.000 trabajadores (la media en la Comunidad Europea era de 390 das) y en la metalurgia, 2.085 por cada 1.000 (el promedio en la Comunidad Europea fue de 595 das).

Un tanto semejante ocurri en 1977. Tales movilizaciones forzaron los cambios, pero, debido a la enorme represin de la dictadura (por cada asesinato poltico que hizo Mussolini, Franco realiz 10.000) y al gran poder del bloque conservador, no consiguieron romper con el enorme dominio poltico que aquel bloque tuvo en configurar la Transicin. No hubo rotura (como sostiene una interpretacin sesgada de la Transicin, promovida por el bloque conservador y con la complicidad de algunas voces de izquierda), sino una reforma dirigida por aquel bloque de poder y que dej su imprimtur tanto en la Constitucin (que iguala, por ejemplo, la escuela privada gestionada en su mayora por la Iglesia y que sirve a los grupos sociales ms pudientes de la poblacin con la escuela pblica, a la que asisten los nios de las clases populares), como en el sistema electoral que estableci (que discrimina a la clase trabajadora, hoy enormemente subrepresentada en uno de los sistemas electorales menos representativos de los regmenes electorales existentes).
Y este dominio de aquel bloque conservador contina siendo enorme. Entre otros indicadores de tal poder cabe destacar que hoy, 33 aos despus de la Transicin, Espaa contina siendo:

1. El pas con el gasto pblico social por habitante ms bajo de la UE, situndose a la cola de los pases con semejante nivel de desarrollo econmico; es decir, la Unin Europea de los Quince (UE-15).

2. El pas de la UE-15 con mayor fraude fiscal, realizado en su mayora por la banca, la patronal y los sectores ms pudientes de la poblacin. Segn las propias cifras de los tcnicos del Ministerio de Hacienda, tal fraude fiscal equivale a un 10% del PIB, por lo que Espaa es el nico pas de la UE-15 donde, segn las declaraciones de renta, un empresario ingresa menos al ao que un trabajador.

3. El pas con mayores desigualdades de renta (junto con Gran Bretaa, Grecia y Portugal) de la UE-15.

4. Uno de los pases con uno de los Estados del bienestar ms polarizados de Europa, con el 30% de renta superior del pas cubierto por los servicios educativos (excepto los universitarios) y sanitarios privados, y el 70% restante (clases medias y clase trabajadora) por los servicios pblicos.

5. El pas de la UE-15 en el que mueren ms trabajadores por enfermedades laborales sin que ello conste en su certificado de muerte, como consecuencia del enorme poder de la patronal y de las Mutuas Patronales Laborales que controlan.

6. El nico pas donde no se puede criticar al jefe del Estado (que no permite en su presencia denunciar al dictador que ha asesinado ms espaoles en el siglo XX, al cual su consorte, la reina, se ha referido como un dictador blando).

7. El pas que aporta ms fondos pblicos a una de las jerarquas eclesisticas catlicas ms retrgradas de las existentes en Europa.

8. El pas donde un nacionalismo exacerbado central, heredado del franquismo, ahoga a las nacionalidades perifricas sin permitir el reconocimiento de un Estado autnticamente plurinacional.

9. El nico pas de Europa que ha padecido una dictadura donde las vctimas asesinadas por aquella continan desaparecidas sin que el Estado se haya atrevido a desenterrarlas y darles el homenaje que se merecen.
Estos indicadores, entre otros muchos, deberan cuestionar la definicin de aquella Transicin como modlica. La insistencia en presentarla como tal fortalece a las fuerzas conservadoras que dominaron aquel proceso. Su constante reproduccin en los medios tiene, adems, el impacto de disminuir las expectativas de cambio entre la poblacin, al reducir los objetivos a los que las fuerzas democrticas debieran aspirar, dificultando todava ms el muy necesario cambio que el pas necesita para alcanzar la calidad de vida que su poblacin se merece.

Vicen Navarro es Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas
de la Universidad Pompeu Fabra.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter