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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2009

Una respuesta al artculo Comunismo o polica de John Brown
Libertad, igualdad e independencia civil o no

Carlos Fernndez Liria y Luis Alegre Zahonero
Viento Sur


Resulta un poco desconcertante que, de un tiempo a esta parte, en vez de discutir con lo que sostienen nuestros crticos, cada vez ms, tenemos que discutir con lo que nuestros crticos dicen que sostenemos nosotros. Sin lugar a dudas, esto slo es imputable a que debemos explicarnos con poca claridad. Por otro lado, tambin es cierto que este problema nos lo encontramos slo en la discusin con, por decirlo as, el universo spinozista. Desde luego, con esto no pretendemos descargarnos de la responsabilidad que nos corresponde. Simplemente queremos expresar la sospecha de que nos encontramos ante graves problemas de entendimiento mutuo.

Por eso, debemos sin duda agradecer a John Brown su extraordinaria claridad. En este caso, al menos, s creemos entender con precisin qu es lo que dice que sostenemos. Quiz pueda parecer que esto no es gran cosa, pero se debe tener en cuenta que, en las discusiones con ese universo, no slo es frecuente que no logremos entender con claridad qu sostienen nuestros interlocutores, sino que, adems, es bastante frecuente que no logremos entender ni siquiera qu es lo que dicen que sostenemos nosotros.

Trataremos de aprovechar la generosa claridad y precisin de John Brown para intentar, al menos, explicarnos un poco mejor.

Comencemos por la cuestin de la propiedad: John Brown asegura que realizamos una defensa de la propiedad -privada- como condicin indispensable de la independencia del ciudadano. En realidad, en nuestro texto nos limitamos a sostener que esa defensa la realizan los grandes autores de la Ilustracin (entre ellos, desde luego, Locke o Kant) y, bueno, sin duda nos halaga que nos identifique sin ms con ellos pero, en honor a la verdad, debemos reconocer que es una identificacin injustificada. Simplemente tratamos de hacernos cargo de las slidas razones que llevaron a establecer esta conexin entre la propiedad y la autonoma ciudadana: slo quien no depende del arbitrio de otro para garantizar su subsistencia (porque puede asegurarla por sus propios medios) puede considerarse verdaderamente independiente. Por el contrario, aqul cuya subsistencia misma depende de la voluntad de otro es decir, de la propiedad de otro que puede hacer siempre lo que quiera con lo suyo cabe decir que tiene su autonoma y, por lo tanto, todos sus derechos de ciudadana hipotecados.

Nos encontramos ante dos cuestiones relativamente distintas: por un lado, con una condicin indispensable, a la que se denomina independencia civil, sin la cual alguien no puede ser considerado propiamente un ciudadano: que la propia subsistencia no dependa de la voluntad arbitraria de otro particular. Por otro lado, nos encontramos con que el modo de cumplir esa condicin que propone la tradicin ilustrada remite a la propiedad -en efecto- privada.

Qu defendemos nosotros? Que la independencia civil de todos los ciudadanos (en el sentido en el que la acabamos de definir: que la subsistencia de ninguno pueda depender de la voluntad arbitraria de otro) es una condicin irrenunciable de cualquier proyecto poltico que podamos defender (o, si se prefiere, una exigencia de la razn, aunque con esta expresin quiz estemos apretando en el resorte equivocado y generando ms confusin).

Qu no defendemos? No defendemos que la propiedad privada en la que piensan autores como Locke y Kant sea ni el nico modo de cumplir esa condicin ni el modo ms razonable de hacerlo (dado, en efecto, un sistema productivo altamente socializado al que sera absurdo renunciar). Por ejemplo, un sistema de Renta bsica o renta mnima de ciudadana (siempre que sea lo suficientemente ambicioso) perfectamente podra atender a esta exigencia republicana de un modo realmente ms acorde con los tiempos. Sin lugar a dudas, sera un disparate proponer como alternativa poltica un sistema de productores independientes que exigiese destruir la socializacin del trabajo alcanzada ya por el capital (tal como parece imputarnos John Brown comparndonos esta vez no con Locke y con Kant sino con Pol Pot y con Unabomber; lo que no sabemos es si se pueden extraer propiedades transitivas de esta doble comparacin). En efecto, con el grado de socializacin de la produccin alcanzado, el objetivo de la independencia civil podra lograrse, por ejemplo, mediante la instauracin de cooperativas protegidas o, incluso, mediante la estatalizacin de los medios de produccin (en un sentido muy clsico) siempre y cuando fuese acompaada de una exigente ley de la funcin pblica que hiciese de los trabajadores no sbditos o asalariados sino, ms bien, algo del tipo funcionarios (es decir, individuos que, sin ser propietarios, son civilmente independientes en la medida en que son dueos de la funcin que desempean).

En cualquier caso, lo importante aqu es notar la diferencia entre la exigencia a la que seala el concepto ilustrado de independencia civil (exigencia que, ciertamente, defendemos sin restricciones) y el modo de atenderla que proponen los grandes autores liberales (o sea, a travs de la propiedad privada).

Qu ms defendemos? Que (junto a la independencia civil) la libertad y la igualdad son tambin condiciones irrenunciables de todo proyecto poltico que podamos defender. En este caso s, entendemos por libertad civil exactamente lo mismo que Kant: nadie me puede obligar a ser feliz a su modo (tal como l se imagine el bienestar de otros hombres), sino que es lcito a cada uno buscar su felicidad por el camino que mejor le parezca, siempre y cuando no cause perjuicio a la libertad de los dems para pretender un fin semejante (Teora y prctica). Esta libertad de cada uno no debe encontrar ms obstculo que el derecho de los dems a reclamar para s la misma libertad. Por lo tanto, la nica misin del derecho debe ser, en principio, buscar los mecanismos con los que lograr que la libertad de cada uno pueda coexistir con la de cualquier otro teniendo en cuenta que se trata de un derecho que corresponde a todos. Evidentemente, la exigencia de igualdad remite a la negativa a que las leyes introduzcan prerrogativas hereditarias o privilegios de cualquier tipo en el ejercicio de esos derechos.

Cul es la tesis fundamental del artculo? Que el capitalismo es radicalmente incompatible con una sociedad basada en estas tres condiciones de libertad, igualdad e independencia civil:

(1) porque el capitalismo tiene como condicin fundamental que se haya erradicado la posibilidad misma de la independencia civil para la gran mayora de la poblacin. Esto es algo que demuestra Marx, de un modo incontrovertible, en El capital, especialmente en los dos ltimos captulos del libro primero (captulos que, por supuesto, John Brown nos reprocha no haber entendido tampoco ).

(2) porque, sobre esta base, se genera un mecanismo paradjico (que El capital consiste precisamente en analizar) capaz de lograr que el aumento de la libertad en el terreno econmico se traduzca automticamente en mayor explotacin y barbarie (en vez de en mayor justicia y civilizacin). John Brown afirma que la persecucin de ese ideal basado en la libertad no lleva, como reconocen Carlos Fernndez Liria y Luis Alegre Zahonero, a una atenuacin, sino a un incremento de la explotacin, de la precariedad, de la inseguridad, y por consiguiente de la dependencia efectiva. Todo ello bajo los colores de la independencia y de la propiedad privada. Ahora bien, esto no es que lo reconozcamos (como si lo hicisemos a regaadientes) sino que se trata de la tesis fundamental que defendemos en el artculo que Jonh Brown critica: el capitalismo constituye un mecanismo endiablado capaz de generar la mayor explotacin en nombre de la Libertad, el ms profundo abismo entre clases en nombre de la Igualdad y la peor de las servidumbres en nombre de la Independencia.

Se deduce de todo lo anterior que defendamos una sociedad de mercado pero sin capitalismo? No. A no ser que se empee en poner en nuestra boca premisas que no defendemos, no es posible alcanzar estas conclusiones. En todo caso, haremos todava un esfuerzo ms por enunciar un par de frases sencillas que resulten difciles de malinterpretar: (1) no creemos que haya existido histricamente nunca esa feliz sociedad de mercado en la que propietarios libres e iguales produjeran toda la riqueza como mercanca. Como modelo de explicacin del pasado es sencillamente falso . (2) No creemos que una sociedad de ese tipo pueda existir en ningn caso. Como proyecto poltico es sencillamente disparatado.

Hay que ser realmente un fundamentalista para defender que a una sociedad de hombres y mujeres libres le podra parecer razonable regularlo todo a travs del mercado. Por el contrario, nos parece evidente que una sociedad de mujeres y hombres verdaderamente libres lo primero que hara sera poner casi todas las cuestiones esenciales a resguardo de la lgica de mercado. Realmente cree Jonh Brown que defendemos una sociedad de propietarios libres, iguales e independientes en la que todo, incluida por ejemplo la educacin, la sanidad y la justicia, quedasen sometidas a criterios mercantiles y de competencia entre individuos? Resulta absurdo que John Brown nos reproche estar proponiendo un modelo equivalente al defendido en el Programa de Gotha y tan duramente criticado por Marx.

Qu modelo defendemos? El Comunismo, sin duda. Puede despreocuparse Jonhn Brown porque no pensamos regalarle ese concepto a nadie, ni siquiera a l. Dada la necesidad imperiosa (y cada vez ms urgente) de desactivar la lgica suicida de produccin e intercambio capitalista; y dado, en efecto, un sistema productivo altamente socializado al que sera absurdo renunciar, parece que no quedan muchas opciones que no pasen por la organizacin en comn de las cuestiones econmicas fundamentales. Ahora bien, lo que no defendemos es cualquier versin posible del comunismo. Por ejemplo, en ningn caso estaramos dispuestos a defender un modelo en el que lo comn adquiriese una primaca tal que los individuos, radicalmente carentes de independencia, quedsemos reducidos a la condicin de meras piezas de la maquinaria completa. Del mismo modo, en lo relativo a cmo se aplican las reglas a cada uno, tampoco parecera razonable defender una versin del comunismo en la que, al estilo de Rebelin en la granja, todos fusemos iguales pero algunos ms iguales que otros. Tampoco defenderamos un presunto derecho de la comunidad a meter las narices en el modo como cada uno decida buscar su propia felicidad. Citando a Kant, definamos antes la libertad con la frmula nadie me puede obligar a ser feliz a su modo (tal como l se imagine el bienestar de otros hombres), sino que es lcito a cada uno buscar su felicidad por el camino que mejor le parezca, siempre y cuando no cause perjuicio a la libertad de los dems para pretender un fin semejante. En este sentido, tampoco defenderamos una versin del comunismo en la que, en nombre de lo comn, se dejase de respetar este principio.

Con qu patrn de medida queremos distinguir entre versiones posibles del comunismo? Tal como se puede sospechar simplemente a partir de los ejemplos anteriores, tomaremos al libertad, la igualdad y la independencia (en el sentido en que las hemos definido aqu) como criterios con los que enjuiciar modelos polticos, incluido el comunismo. En definitiva, hemos dicho ya que constituyen exigencias irrenunciables.

Admitimos que la libertad, la igualdad y la independencia civil representan, en efecto, una mera ficcin ideolgica bajo condiciones capitalistas. Admitimos que, de hecho, son la principal coartada con la que el sistema se representa a s mismo. Sin embargo, eso no puede hacer que renunciemos a esos conceptos como condicin de cualquier proyecto poltico que podamos defender. Acaso porque el capitalismo recurre a la Libertad para liberalizar el mercado de trabajo o el comercio de servicios podemos ponernos como objetivo poltico un proyecto que no incorpore la exigencia incondicionada de libertad (en el sentido en el que la hemos definido)? acaso porque el capitalismo logra imponer los privilegios ms obscenos sin prescindir del concepto de Igualdad podemos renunciar a este principio como idea reguladora del orden poltico que defendemos? acaso porque el capitalismo se basa en la erradicacin ms absoluta de cualquier posibilidad de independencia civil debemos defender un sistema en el que la subsistencia de algunos ciudadanos s pudiese depender de la voluntad arbitraria de otro particular? No parece un poco absurdo? No necesitaremos estos conceptos incluso para condenar el capitalismo?

Conclusin: No admitimos en absoluto que la discusin entre John Brown y nosotros sea la que enfrenta al comunismo (representado por l) con la polica (representada lgicamente por nosotros). Ni hemos dejado de defender el comunismo en ningn momento ni le imputamos a l tampoco el haberlo hecho. As pues, lo ms probable es que la discusin, en realidad, verse ms bien sobre el tipo de exigencias que la libertad, la igualdad y la independencia (en el sentido en el que las hemos definido) representan tambin para el Comunismo. No s si esto nos distancia o no de Spinoza, pero detestamos que falten esas condiciones y, no (qu le vamos a hacer), no nos limitamos a entender. Estamos de acuerdo con John Brown en que esos principios constituyen una pura ficcin legitimadora del capitalismo. Ahora bien, consideramos que, adems, son una exigencia para cualquier proyecto poltico que podamos defender. Y es en esto en lo que ya no estamos tan seguros de estar de acuerdo con John Brown, pero eso lo tendr que explicar l.



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