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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2009

Depresin mundial
Guerras regionales y declive del imperio de EEUU

James Petras
Rebelin

Traducido por Sinfo Fernndez y S. Segu. Revisado por Caty R.


Introduccin

Todos los dolos del capitalismo de los tres ltimos decenios se han venido abajo. Los dogmas y lugares comunes, los paradigmas y los diagnsticos de progreso indefinido bajo el capitalismo liberal de mercado libre no han resistido la prueba de la realidad. Estamos viviendo el fin de una poca y los expertos de todo el mundo atestiguan el hundimiento del sistema financiero de EEUU y del mundo entero, la falta de crdito al comercio y la falta de financiacin de la inversin. Se est perfilando una depresin mundial en la que el paro se cierne sobre la cuarta parte de la fuerza laboral mundial. El mayor descenso del comercio en la historia reciente bajada del 40% anual define el futuro. Las quiebras inminentes de las empresas fabricantes ms grandes del mundo capitalista atormentan a los lderes polticos occidentales. Se han desacreditado el mercado como mecanismo de asignacin de recursos y el gobierno de EEUU como lder de la economa global. (Financial Times, 9 de marzo de 2009); y todas las suposiciones sobre la autoestabilizacin de los mercados son claramente falsas y obsoletas. El rechazo a la intervencin pblica en el mercado y la defensa de la economa de la oferta se han desacreditado hasta para sus incondicionales. Incluso los crculos oficiales reconocen que la desigualdad de las rentas ha contribuido a la quiebra econmica y debe corregirse. La planificacin, la propiedad pblica y las nacionalizaciones estn en el orden del da, mientras que las alternativas socialistas han llegado a ser casi respetables.

Con el inicio de la depresin se han abandonado todos los mantras del ltimo decenio. A medida que fallan las estrategias de crecimiento basadas en las exportaciones, resurgen las polticas de sustitucin de importaciones. A medida que la economa mundial se desglobaliza y se repatran los capitales para salvar las casas matrices casi arruinadas, se propone la propiedad pblica. A medida que miles de millones de dlares-euros-yenes en activos se destruyen y devalan, los despidos masivos extienden el desempleo por todas partes. El miedo, la ansiedad y la incertidumbre acechan a los ministerios del Estado, las instancias directivas financieras, las oficinas centrales, las fbricas y las calles.

Entramos en una poca de agitacin, en la que se fracturan profundamente los fundamentos del orden poltico y econmico mundial, hasta el punto de que nadie puede imaginarse una restauracin del orden poltico-econmico del pasado reciente. El futuro promete caos econmico, agitacin poltica y empobrecimiento de las masas. De nuevo, el espectro del socialismo se cierne sobre las ruinas de los anteriores gigantes de las finanzas. A medida que se hunde el capitalismo de libre mercado, sus defensores ideolgicos abandonan el barco y los antiguos estribillos sobre la bondad del mercado, y proponen un nuevo eslogan: el Estado como salvador del sistema, una propuesta incierta cuyo nico resultado ser prolongar el pillaje del tesoro pblico y posponer la agona del capitalismo tal como lo hemos conocido.

Teora de la crisis del capital: la desaparicin del experto econmico

Las fallidas polticas econmicas de los lderes de la poltica y la economa se basan en el funcionamiento del capitalismo de mercado. Para evitar una crtica del sistema capitalista, los tratadistas echan la culpa a los lderes y a los expertos financieros por su incompetencia, su avaricia y sus defectos individuales.

La charlatanera ha sustituido al anlisis razonado de las estructuras, las fuerzas materiales y la realidad objetiva que impulsan, motivan y ofrecen incentivos a los inversores, los responsables polticos y los banqueros. Cuando las economas capitalistas se derrumban, los dioses enloquecen a los polticos y los articulistas, los priva de la capacidad de razonar sobre los procesos objetivos y los enva a las tinieblas de la especulacin subjetiva.

En vez de examinar las estructuras de oportunidad creadas por el enorme excedente de capital y los mrgenes de beneficio realmente existentes, que impulsan a los capitalistas a la actividad financiera, nos dicen que ha sido un fracaso de liderazgo. En vez de examinar el poder y la influencia de la clase capitalista sobre el Estado, en especial en la seleccin de unos responsables polticos y unos reguladores econmicos que permitan maximizar sus beneficios, nos dicen que ha habido una falta de comprensin o una ignorancia intencionada de lo que requieren los mercados. En vez de analizar concretamente las clases y relaciones sociales reales en particular las clases capitalistas histricas que actan en los mercados reales los charlatanes postulan un mercado abstracto poblado por capitalistas imaginarios (racionales). En vez de examinar cmo el aumento de los beneficios, los mercados en expansin, el crdito barato, el trabajador sometido y el control sobre las polticas y los presupuestos del Estado crean la confianza de los inversores y cmo su ausencia destruye esta confianza, los charlatanes afirman que la prdida de confianza es la causa del derrumbe econmico. El problema objetivo de la prdida de las condiciones especficas para la produccin de beneficios, que conduce a la crisis, se convierte en una opinin sobre esta prdida.

La fe, la esperanza y la confianza en las economas capitalistas proceden de unas relaciones y unas estructuras econmicas que producen beneficios. Estos estados psicolgicos provienen de resultados exitosos, es decir, de las transacciones, las inversiones, el aumento de valor de las acciones y la multiplicacin de beneficios presentes y futuros. Cuando las inversiones fracasan, las empresas pierden dinero y quiebran, y los perjudicados dejan de confiar en los propietarios y sus agentes; cuando sectores econmicos enteros perjudican seriamente a toda la clase de inversores, depositarios y prestatarios, se produce una prdida de confianza en el sistema.

La charlatanera es el ltimo recurso de los idelogos, acadmicos, expertos y editorialistas financieros capitalistas. Poco dispuestos enfrentarse al desglose de los mercados capitalistas realmente existentes, escriben y recurren a vagas utopas como los mercados apropiados distorsionados por determinados modos de pensar. Es decir, para salvar su fallida ideologa, basada en los mercados capitalistas, se inventan un ideal moral: el mercado y el modo de pensar capitalista apropiados, divorciado de cualquier comportamiento real y de los imperativos y contradicciones econmicas inscritos en la lucha de clases.

Los argumentos econmicos inadecuados y faltos de rigor que impregnan los escritos de los idelogos capitalistas estn en un plano paralelo a la quiebra del sistema social en el que se enmarcan. El fracaso intelectual y moral de la clase capitalista y sus seguidores polticos no son defectos personales, sino que reflejan el fracaso econmico del mercado capitalista.

La quiebra del sistema financiero de EEUU es sntoma de un hundimiento ms profundo del sistema capitalista, que tiene sus races en el desarrollo dinmico del capitalismo de los tres ltimos decenios. En el sentido ms amplio, la depresin mundial actual es el resultado de la formulacin clsica resumida por Karl Marx hace ms de 150 aos: la contradiccin entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de la produccin existentes.

A diferencia de los tericos que sostienen que han sido las finanzas y el capitalismo postindustrial los que han destruido o desindustrializado la economa mundial y han puesto en su lugar una especie de capitalismo de casino, o capitalismo especulativo, es evidente que hemos sido testigos del crecimiento a largo plazo ms espectacular de la historia del capitalismo industrial, que ha llegado a emplear ms trabajadores industriales asalariados que nunca en la historia. Impulsadas por unas tasas crecientes de beneficios, las inversiones a gran escala y largo plazo, cada vez mayores, han sido la fuerza motriz de la penetracin del capital industrial y conexo hasta las regiones subdesarrolladas ms remotas. Los pases capitalistas, nuevos y viejos, han visto nacer y crecer imperios econmicos enormes que han derribado barreras polticas y culturales, permitiendo con ello la incorporacin y la explotacin de miles de millones de trabajadores, nuevos y viejos, en un proceso implacable. Dado que la competencia de los nuevos pases industrializados se ha intensificado, y dado tambin que los crecientes beneficios han llegado a exceder la capacidad de reinvertirlos provechosamente en los antiguos centros capitalistas, grandes masas de capital han migrado hacia Asia, Amrica Latina, Europa del Este y, en menor grado, a Oriente Medio y frica meridional.

Los enormes beneficios excedentarios se volcaron en los servicios, entre otros los financieros, el sector inmobiliario, los seguros y las grandes propiedades de tierras, urbanas y rurales.

El dinmico crecimiento de las innovaciones tecnolgicas del capitalismo encontr su expresin ms clara en un mayor poder social y poltico, que eclips a los trabajadores organizados limitando su capacidad de negociacin, y permiti multiplicar los beneficios. Con el crecimiento de los mercados mundiales, los trabajadores pasaron a ser considerados, simplemente, como costes de produccin, no como consumidores finales. Los salarios se estancaron, los beneficios sociales se limitaron, recortaron o trasladaron a los trabajadores. En esta situacin de crecimiento capitalista dinmico, el Estado y sus polticas se convirtieron en un instrumento totalmente al servicio del capital: se debilitaron las restricciones, los controles y las reglamentaciones. Lo que se denomin neoliberalismo abri nuevos mbitos a la inversin de los beneficios excedentes: se privatizaron las empresas, la tierra, los recursos y los bancos pblicos.

A medida que se intensificaba la competencia y surgan nuevas potencias en Asia, el capital de EEUU inverta cada vez ms en actividades financieras. En los circuitos financieros se elaboraron toda una serie de instrumentos financieros que atrajeron la riqueza y los beneficios de los sectores productivos.

El capital de EEUU no se desindustrializ, sino que se desplaz a China, Corea y otros centros de crecimiento, no a causa de la cada de los beneficios, sino por los beneficios ms altos que obtienen las empresas fabricando en ultramar.

En China, La apertura al capitalismo proporcion a centenares de millones de trabajadores empleos sometidos a una brutal explotacin con salarios de subsistencia, ningn beneficio social y escaso o ningn poder social organizado. Una nueva clase de colaboradores capitalistas asiticos, consolidada y fomentada por el capitalismo asitico de estado, aument el volumen enorme de beneficios. Las tasas de inversin alcanzaron proporciones desorbitadas, teniendo en cuenta las enormes desigualdades entre la clase de los propietarios y los trabajadores asalariados. Los enormes excedentes aumentaron, pero con una considerable limitacin de la demanda interna. El crecimiento de las exportaciones y los consumidores de ultramar se convirtieron en la fuerza impulsora de las economas asiticas. Los fabricantes de EEUU y Europa invirtieron en Asia para exportar de nuevo a sus mercados interiores, lo que desplaz la estructura del capital interno en favor del comercio y las finanzas. Los bajos salarios pagados a los trabajadores llevaron a una gran expansin del crdito. La actividad financiera creci en proporcin a la entrada de mercancas de los dinmicos pases de reciente industrializacin. Los beneficios industriales se reinvirtieron en servicios financieros. Los beneficios y la liquidez crecieron en proporcin a la decadencia relativa del valor real generado por el paso del capital industrial al capital financiero-comercial.

Los superbeneficios generados por la produccin, el comercio y las finanzas mundiales, y el reciclaje en EEUU de las ganancias obtenidas en ultramar a travs de los circuitos financieros, tanto estatales como privados, crearon una enorme liquidez. Mucho ms alta que la capacidad histrica de las economas de EEUU y Europa para absorber tales beneficios en sectores productivos.

La explotacin dinmica y voraz del enorme excedente de mano de obra de China, la India y otros lugares, el pillaje total y la transferencia de cientos de miles de millones de dlares de la Rusia ex comunista y la Amrica Latina neoliberalizada llen las cajas de instituciones financieras nuevas y viejas.

La sobreexplotacin del trabajo en Asia y la sobreacumulacin de liquidez financiera en EEUU llevaron a la ampliacin de la economa de papel y a lo que los economistas liberales llamaron luego desequilibrio global entre los ahorradores-inversores-exportadores (en Asia) y los consumidores-financieros-importadores (en EEUU). Los enormes excedentes comerciales del Este se titularizaron mediante la compra de bonos del Tesoro de EEUU. La economa estadounidense estuvo respaldada, precariamente, por una economa de papel cada vez ms inflada.

La expansin del sector financiero fue el resultado de las altas tasas de rendimiento y se aprovech de la economa liberalizada impuesta por el poder del capital de inversin diversificado en los decenios anteriores. La internacionalizacin del capital, su crecimiento dinmico y el crecimiento enorme del comercio progresaron con una aceleracin mayor que los salarios estancados, los beneficios sociales decrecientes y el gran excedente de mano de obra. Temporalmente, el capital intent potenciar sus beneficios por medio de la propiedad inmobiliaria inflada gracias a la ampliacin del crdito, la deuda altamente apalancada y una serie de instrumentos financieros claramente fraudulentos (activos invisibles sin valor.) El hundimiento de esta economa de papel dej al descubierto un sistema financiero hipertrofiado y forz su desaparicin. La prdida de recursos financieros, crdito y mercados repercuti en todas las potencias industriales orientadas a la exportacin de bienes industriales. La falta de consumo social, la debilidad del mercado interior y las enormes desigualdades negaron a los pases industrializados cualquier tipo de mercado compensatorio para estabilizar o limitar su deslizamiento hacia la recesin y la depresin. El crecimiento dinmico de las fuerzas productivas basadas en la sobreexplotacin del trabajo, llevado hasta la hipertrofia de los circuitos financieros, puso en movimiento el proceso de expulsin feeding off de la industria y de subordinacin del proceso de acumulacin al capital altamente especulativo.

La mano de obra barata, las fuentes de beneficio, la inversin, el crecimiento comercial y las exportaciones a escala mundial ya no podan sostener, a la vez, el pillaje por parte del capital financiero y el mantenimiento de un mercado para el sector industrial dinmico. Lo que se interpret errneamente como una crisis financiera, o ms particularmente una crisis de la vivienda y las hipotecas, fue simplemente el pistoletazo de salida del hundimiento de un sector financiero hipertrofiado. El sector financiero, que en un primer momento surgi de la expansin dinmica del capitalismo productivo, se puso ms tarde contra ste. Los vnculos histricos y los lazos globales entre la industria y el capital financiero llevaron inevitablemente a una crisis capitalista sistmica, implcita en la contradiccin entre una empobrecida fuerza de trabajo y la concentracin del capital. La depresin mundial actual es un producto del proceso de sobreacumulacin del sistema capitalista, en el que la quiebra del sistema financiero fue el detonador pero no el determinante estructural. Esto se demuestra por el hecho de que pases industriales como Japn y Alemania experimentaron una cada de la exportacin, la inversin y el crecimiento mayor que otros pases financieros como EEUU y Reino Unido.

El sistema capitalista en crisis destruye el capital para purgarse de las empresas y los sectores menos eficaces y competitivos y ms endeudados, y para reconcentrar el capital mientras se reconstruye la capacidad de acumulacin, dadas las condiciones polticas necesarias. La recomposicin del capital surge del pillaje de los recursos del Estado, es decir de los llamados rescates y otras transferencias masivas de la Hacienda pblica (lase, de los contribuyentes), que resulta de la reduccin salvaje de transferencias sociales (lase, servicios pblicos) y del abaratamiento de los salarios conseguido mediante despidos, desempleo masivo, reducciones salariales, de pensiones y sanitarias, y el empeoramiento general de las condiciones de vida que permitan aumentar la tasa de beneficio.

La depresin mundial: un anlisis de clase

Los indicadores econmicos generales del auge y el declive del sistema capitalista mundial son de escaso valor para la comprensin de las causas, la trayectoria y el impacto de la depresin mundial. En el mejor de los casos, describen la carnicera econmica; en el peor, ofuscan a las clases sociales dominantes y gobernantes con sus complejas redes y transformaciones que dirigieron la expansin y el hundimiento econmico y a las clases trabajadoras asalariadas que produjeron la riqueza que aliment la fase expansiva y ahora pagan el coste del hundimiento econmico-.

Ya es una perogrullada decir que los que causaron la crisis son tambin los mayores beneficiarios de la generosidad de los gobiernos. La simple observacin cotidiana de que las clases gobernantes produjeron la crisis y la clase trabajadora est pagando la factura, con un coste mnimo para aqullas, es un reconocimiento de la utilidad del anlisis de clase a la hora de descifrar la realidad social que se oculta detrs de los datos econmicos generales. Tras la recesin de principios de los 70, la clase capitalista industrial occidental consigui asegurarse una financiacin que le permiti iniciar un perodo de crecimiento extenso y profundo que cubri todo el globo. Los capitalistas alemanes, japoneses y del Sureste Asitico prosperaron, compitieron y colaboraron con sus homnimos de EEUU. Durante este perodo, el poder social, la organizacin y la influencia poltica de la clase trabajadora perdi importancia, tanto en trminos absolutos como relativos, en paralelo al descenso de su participacin en la renta material. Las innovaciones tecnolgicas, incluida la reorganizacin del trabajo, compensaron las subidas salariales con la reduccin de la masa de trabajadores, y en particular de su capacidad de ejercer presin sobre las prerrogativas de la gestin. Se consolid la posicin estratgica capitalista en la produccin y sus dueos pudieron ejercer un control casi absoluto sobre la localizacin y los movimientos del capital.

Los poderes capitalistas establecidos especialmente en el Reino Unido y EEUU con grandes reservas de capital y enfrentados a una creciente competencia por parte de los capitalistas alemanes y japoneses, completamente recuperados, intentaron ampliar sus tasas de rentabilidad trasladando sus inversiones de capital a las finanzas y los servicios. Al principio, esta iniciativa estaba vinculada y dirigida a la promocin de las ventas de sus productos manufacturados, proporcionando para ello el crdito y la financiacin para las compras de automviles o productos electrodomsticos. Los capitalistas industriales menos dinmicos deslocalizaron sus fbricas de montaje hacia las regiones y pases con salarios ms bajos. El resultado fue que los capitalistas industriales de EEUU tomaron ms un aspecto de financieros manteniendo su carcter industrial en la operacin de sus filiales manufactureras de ultramar y sus proveedores satlites. Al mismo tiempo, la fabricacin en pases de bajos salarios y los rendimientos financieros en el propio pas hincharon los beneficios generales de la clase capitalista. Mientras que la acumulacin de capital se extenda en el pas de origen, los salarios nacionales y los costes sociales sufran presiones a medida que los capitalistas trasladaban los costes de la competencia a las espaldas de los asalariados por mediacin de la colaboracin sindical en EEUU y de los partidos polticos socialdemcratas en Europa. Las limitaciones salariales, la vinculacin de los salarios a la productividad de una manera asimtrica y los pactos entre capital y trabajo aumentaron los beneficios. Los trabajadores de EEUU recibieron compensaciones mediante importaciones baratas de productos de consumo, producidas por los trabajadores sometidos a salarios ms bajos de los pases de reciente industrializacin, y mediante el acceso al crdito fcil.

Durante la dcada de los 90, el pillaje occidental de la ex URSS, con la colaboracin de gngsters oligarcas locales, condujo a una fuga masiva del capital saqueado hacia los bancos occidentales. La transicin china al capitalismo en los aos 80, que se aceler en los 90, ampli la acumulacin de beneficios industriales derivados de la explotacin intensiva de decenas de millones de asalariados con sueldos a niveles de subsistencia. Mientras el pillaje de billones de dlares en Rusia y toda la ex Unin Sovitica hinchaba el sector financiero de Europa Occidental y EEUU, el crecimiento masivo de miles de millones de dlares en transferencias y el blanqueo de dinero ilegal hacia bancos de EEUU y Reino Unido contribuy a la hipertrofia del sector financiero. El alza de los precios del petrleo y de los beneficios de los capitalistas rentistas aadi una nueva fuente de beneficios y de liquidez financieros. El pillaje, las rentas y el dinero negro proporcionaron una vasta acumulacin de riqueza financiera desconectada de la produccin industrial. Por otra parte, la rpida industrializacin de China y otros pases asiticos proporcion un gran mercado para los fabricantes alemanes y japoneses de producto de gama alta: suministraron maquinaria y tecnologa de alta calidad a las fbricas chinas y vietnamitas.

Los capitalistas de EEUU no se desindustrializaron, quien lo hizo fue el pas. Al deslocalizar la produccin a ultramar e importar los productos acabados, y al centrarse en el crdito y financiacin, la clase capitalista de EEUU y sus miembros se volvieron diversificados y multisectoriales. Multiplicaron sus beneficios e intensificaron la acumulacin de capital.

Por otra parte, los trabajadores estaban sometidos a mltiples formas de explotacin: los salarios se estancaron, los acreedores incrementaban sus intereses y los puestos de trabajo de altos salarios y alto nivel se transformaron en empleos de servicios con sueldos ms bajos, lo que redujo constantemente el nivel de vida de aqullos.

El proceso bsico que ha conducido a la debacle estaba bien claro: el crecimiento dinmico de la riqueza capitalista occidental estuvo basado, en parte, en el pillaje brutal de la URSS y Amrica Latina, que sufrieron un descenso acentuado de sus condiciones de vida durante los aos 90. La explotacin intensificada y salvaje de centenares de millones de trabajadores chinos, mexicanos e indonesios mal pagados, y el xodo forzado de campesinos a la industria produjo altas tasas de acumulacin. La decadencia relativa de salarios en EEUU y Europa Occidental tambin contribuy a la acumulacin de capital. El nfasis alemn, chino, japons, latinoamericano y europeo oriental en un crecimiento impulsado por el sector exportador contribuy al desequilibrio o contradiccin entre la riqueza capitalista concentrada y la propiedad y la creciente masa de trabajadores de bajos salarios. Las desigualdades a escala mundial crecieron geomtricamente. El proceso dinmico de acumulacin excedi la capacidad del sistema capitalista, altamente polarizado, de absorber el capital en sus actividades productivas dadas las altas tasas existentes de beneficio. Esto condujo al crecimiento multiforme y a gran escala del capital especulador que infl los precios e invirti en el sector inmobiliario, las materias primas, los fondos de capital de riesgo, los valores burstiles, la financiacin de la deuda y las fusiones y adquisiciones, actividades todas divorciadas de la produccin de valor real. El auge industrial y las restricciones de clase impuestas a los salarios de los trabajadores socavaron la demanda nacional e intensificaron la competencia en los mercados mundiales. La actividad financiera especulativa, provista de una liquidez masiva, ofreci una solucin a corto plazo: los beneficios basados en la financiacin de deuda. La competencia entre prestatarios foment la disponibilidad de crdito barato. La especulacin inmobiliaria lleg hasta la clase trabajadora, a medida que trabajadores asalariados sin ahorros personales o activos se aprovecharon de su acceso a prstamos fciles para unirse al frenes inducido por los especuladores, basndose en la idea de un incremento incesante del valor de las viviendas. El inevitable hundimiento repercuti en todo el sistema y deton la parte inferior de la cadena especulativa. De los ltimos participantes hasta los detentores de los productos hipotecarios subprime, la crisis ascendi hasta afectar a los bancos y las sociedades ms grandes, implicados en rescates y adquisiciones, altamente endeudados. Todos los sectores diversificados, de la manufactura a las finanzas, la especulacin comercial y de materias primas, sufrieron las consecuencias. Toda la panoplia de capitalistas se enfrent a la quiebra y los exportadores industriales alemanes, japoneses y chinos que descansaban en la explotacin del trabajo fueron testigos del hundimiento de sus mercados de exportacin.

El estallido de la burbuja financiera fue resultado de la sobreacumulacin de capital industrial y del pillaje de la riqueza a escala mundial. La sobreacumulacin se arraiga en la relacin capitalista ms fundamental: las contradicciones entre la propiedad privada y la produccin social, la concentracin simultnea del capital y el declive de las condiciones de vida.

Encontramos por doquier indicadores de la creciente depresin de 2009:

Los mercados mundiales experimentan una cada vertical:

Con ms de 600.000 trabajadores que pierden mensualmente sus empleos en los tres primeros meses de 2009 y muchos ms que han visto reducidas sus horas extraordinarias, o las vern durante 2009, el desempleo real y camuflado puede alcanzar hasta el 25% a finales de ao. Todo apunta a una depresin profunda y prolongada:

La desinversin liderada por la actividad empresarial privada es la que impulsa la depresin. Los stocks empresariales en aumento, la inversin decreciente, las quiebras, las ejecuciones hipotecarias, los bancos insolventes, las prdidas masivas acumuladas, el acceso restringido al crdito, la cada del precio de los valores y una reduccin del 20% de la riqueza de los hogares (ms de 3 billones de dlares) son causa y consecuencia de la depresin. Como resultado del hundimiento de los sectores industrial, minero, inmobiliario y comercial, hay por lo menos 2,2 billones de dlares de deuda bancaria txica en todo el mundo, mucho ms que los fondos de rescate asignados por la Casa Blanca en octubre de 2008 y febrero y marzo de 2009.

La depresin est disminuyendo la presencia econmica mundial de los pases imperiales y adems socava las estrategias de exportacin financiadas por capital extranjero en Amrica Latina, Europa del Este, Asia y frica.

Casi todos los economistas, expertos, asesores de inversiones, historiadores de la economa y conocedores variopintos comparten una fe comn de que, a largo plazo, el mercado de valores se recuperar, la recesin terminar y el gobierno se retirar de la economa. Anclados en conceptos relativos a modelos cclicos y tendencias histricas del pasado, estos analistas pierden de vista las actuales realidades sin precedentes: la naturaleza mundial de la depresin econmica, la velocidad sin precedente de la cada, los niveles de deuda contrados por los gobiernos para sostener los bancos e industrias insolventes y los extraordinarios dficits pblicos, que absorbern recursos durante muchas generaciones.

Los profetas acadmicos del largo plazo seleccionan arbitrariamente marcadores de tendencia del pasado que se establecieron en un contexto poltico-econmico radicalmente diferente del actual. La charla ociosa de los economistas de la postcrisis desatiende los parmetros abiertos y en constante variacin, con lo que pasan por alto los verdaderos marcadores de tendencia de la depresin actual. Como observa un analista, "ninguna condicin de partida que seleccionemos entre los datos histricos disponibles puede dar una rplica exacta de las condiciones de partida en cualquier otro momento, porque, en ambos casos, los precedentes nunca son idnticos" (FT, 26 de febrero de 2009; p.24.) La actual depresin estadounidense tiene lugar en el contexto de una economa desindustrializada, un sistema financiero insolvente, con dficits fiscales rcord, dficits comerciales rcord, una deuda pblica sin precedentes, una deuda exterior multibillonaria y ms de 800.000 millones de dlares asignados a los gastos militares de varias guerras y ocupaciones en curso. Todas estas variables desafan los contextos en los que tuvieron lugar las depresiones anteriores. Ninguno de dichos contextos previos a una crisis del capitalismo se parece a la situacin de hoy. La actual configuracin de estructuras econmicas, polticas y sociales del capitalismo incluye niveles astronmicos de pillaje del tesoro pblico con el fin de apuntalar bancos e industrias insolventes, lo que implica un volumen de transferencia de rentas sin precedentes de los salarios a los rentistas no productivos, los capitalistas fallidos, los receptores de dividendos y los acreedores. El ndice y los niveles de apropiacin y reduccin del ahorro, los planes de pensiones y los planes sanitarios, todo sin ninguna compensacin, ha desembocado en la ms rpida y extensa reduccin de las condiciones de vida y el mayor empobrecimiento masivo en la historia reciente de EEUU.

Nunca en la historia del capitalismo ha tenido lugar una crisis econmica profunda sin que hubiera algn movimiento, partido o estado socialista alternativo presente para plantear una alternativa. Nunca los estados y gobiernos han estado bajo un control tan absoluto de la clase capitalista, especialmente en la asignacin de recursos pblicos. Nunca en la historia de una depresin econmica se ha destinado tanto gasto pblico, tan unilateralmente, a la compensacin de una clase capitalista fallida ni se ha destinado tan poco a los asalariados.

Los nombramientos y las polticas econmicas del gobierno de Obama reflejan claramente el control total de la clase capitalista sobre los gastos del Estado y la planificacin econmica.

Obama y la crisis capitalista: un anlisis de clase

Los programas elaborados por la UE y EEUU, junto a capitalistas de otras regiones, ni siquiera consiguen reconocer las bases estructurales de la depresin.

En primer lugar, Obama ha asignado un billn de dlares a la compra de activos bancarios sin valor y ms del 40% de su paquete de estmulo, 787.000 millones, ir a bancos insolventes y desgravaciones fiscales, en vez de ir destinado al sector productivo, y todo ello con el fin de salvar a los propietarios de acciones y bonos, mientras ms de 600.000 trabajadores pierden mensualmente sus empleos.

En segundo lugar, el gobierno de Obama destina ms de 800.000 millones de dlares a la financiacin de las guerras de Iraq y Afganistn, con el fin de sostener la construccin imperial basada en el sector militar. Esto constituye una transferencia masiva de fondos pblicos de la economa civil al sector militar, lo que obliga a decenas de miles de jvenes desempleados a alistarse en el ejrcito (Boston Globe, 1 de marzo de 2009.)

En tercer lugar, la comisin creada por Obama para supervisar la reestructuracin de la industria del automvil estadounidense ha apoyado los planes de la industria de cerrar docenas de fbricas, eliminar los planes de salud financiados por las empresas en beneficio de sus jubilados y forzar a decenas de miles de trabajadores a aceptar reducciones brutales en atencin sanitaria y pensiones. Toda la carga que implica reintegrar la industria del automvil, de propiedad privada, a la senda de los beneficios, se carga sobre las espaldas de los trabajadores asalariados y retirados y las de los contribuyentes estadounidenses.

En su conjunto, la estrategia econmica del gobierno de Obama consiste en salvar a los poseedores de acciones mediante la asignacin interminable de billones de dlares en sociedades insolventes y la compra de deuda sin valor y activos fallidos de empresas financieras. Al mismo tiempo, su gobierno evita realizar cualquier tipo de inversin estatal directa en empresas productivas de propiedad estatal, que proporcionaran empleo a los diez millones de trabajadores desempleados. Mientras que el presupuesto de Obama dedica ms del 40% a gastos militares y pago de la deuda, uno de cada diez estadounidenses ha perdido de su hogar, el nmero de ciudadanos sin empleo est llegando a porcentajes de dos cifras y el nmero de los que reciben bonos de racionamiento (food stamps) para cubrir sus necesidades bsicas de alimentacin se est incrementando durante 2009 en millones de personas.

El sistema de creacin de empleo de Obama canaliza miles de millones hacia las grandes empresas privadas de telecomunicaciones, construccin, medioambientales y de la energa, en las que la mayor parte de los fondos del gobierno va a la gestin mayor y al personal y proporciona beneficios a los titulares de valores, mientras que una menor parte ir a trabajadores asalariados. Por otra parte, la mayor parte de los trabajadores desempleados en los sectores de la manufactura y los servicios no es ni remotamente empleable en los sectores beneficiarios. Solamente una fraccin del paquete de estmulo se asignar en 2009. Su propsito e impacto consistir en mantener las rentas de las clases dirigentes, financiera e industrial, y aplazar su desaparicin, necesaria desde hace tiempo. Su efecto ser aumentar las desigualdades socioeconmicas entre la clase gobernante y los trabajadores asalariados. Los incrementos fiscales en las rentas ms altas se producirn paulatinamente, pero las deudas masivas resultantes de los dficits fiscales recaen ya sobre las espaldas de los contribuyentes asalariados.

Obama asume con todo entusiasmo y apoyo la construccin militar del imperio, incluso en pleno dficit rcord del presupuesto y del comercio y ante una depresin de avance inexorable, lo que lo define como un militarista sin par en historia moderna. A pesar de las promesas en contra, el presupuesto militar para 2009-2010 excede al del gobierno de Bush por lo menos en un 4%. El nmero de fuerzas militares de EEUU aumentar en centenares de miles. El nmero de tropas de EEUU en Iraq seguir estando cercano a su cifra ms alta, y aumentar en decenas de miles las destacadas en Afganistn, por lo menos a lo largo de 2009 (a pesar de las promesas en contra.) Los ataques estadounidenses, por tierra y aire, contra Pakistn han aumentado en proporcin geomtrica. Los nombramientos de ms alto rango en materia de relaciones exteriores que ha realizado el presidente Obama en el Departamento de Estado, el Pentgono, el Tesoro y el Consejo de Seguridad Nacional, especialmente en todo lo que se relacione con Oriente Medio, son sionistas predominantemente militaristas con una larga tradicin de defensa de la guerra contra Irn y con lazos estrechos con el alto mando israel.

En resumen, las principales prioridades del gobierno de Obama son evidentes en su asignacin de recursos financieros y materiales, en sus nombramientos de los principales responsables de polticas econmicas y exteriores, y en los trminos en los que las diferentes clases sociales se benefician o resultan perjudicadas bajo su gobierno. Las polticas del Obama demuestran que su gobierno est totalmente comprometido con la salvacin de la clase capitalista y el imperio de EEUU. Para ello, est dispuesto a sacrificar las necesidades inmediatas ms bsicas, los intereses futuros y el nivel de vida de la gran mayora de estadounidenses trabajadores y propietarios de viviendas, que son los ms directamente afectados por la depresin econmica nacional. Obama ha aumentado el alcance de la construccin del imperio y ha potenciado la posicin de poder de los militaristas pro Israel en su gobierno. La recuperacin econmica de Obama y sus estrategias de escalada militar son financiera y fiscalmente incompatibles; el coste de stas socava el impacto de aqullas y deja un agujero tremendo en cualquier esfuerzo para contrarrestar el hundimiento de los servicios sociales, el incremento de las ejecuciones hipotecarias de viviendas, las quiebras empresariales y los despidos masivos.

Las transferencias horizontales de riqueza pblica realizadas por el gobierno de Obama en favor de la clase econmica dirigente no tienen un efecto de goteo trickle down sobre los empleos, el crdito y los servicios sociales. Intentar convertir bancos insolventes en empresas saneadas y capaces de generar crdito es una incongruencia. El dilema central de Obama es cmo crear las condiciones para restaurar la rentabilidad a los sectores fallidos de la economa existente en EEUU.

Su estrategia plantea varios problemas fundamentales:

En primer lugar, la estructura econmica de EEUU que en su da generaba empleo, beneficios y crecimiento ya no existe. Se ha desmontado en el curso del desvo de capitales hacia otros pases y hacia los instrumentos financieros y otros sectores econmicos improductivos.

En segundo lugar, las polticas de estmulo de Obama refuerzan el dominio financiero sobre la economa y canalizan gran cantidad de recursos a este sector en vez de reequilibrar la economa en beneficio del sector productivo. Incluso dentro de este sector productivo, los recursos del Estado van a parar a manos de las lites capitalistas que han demostrado su incapacidad para generar empleo sostenible, estimular la competitividad del mercado e innovar segn las preferencias e intereses de los consumidores.

En tercer lugar, la estrategia econmica de Obama de recuperacin de arriba abajo malgasta la mayor parte de su impacto en subvencionar a capitalistas fallidos en vez de aumentar los ingresos de las rentas de la clase trabajadora, duplicando el salario mnimo y los subsidios de desempleo, que es la nica base real para aumentar la demanda y estimular la recuperacin econmica. Dadas las condiciones de vida decrecientes derivadas de la decadencia del pas y la expansin del imperio de base militar, ambas cuestiones enraizadas en el fundamento institucional del Estado, no hay posibilidad de transformacin estructural que pueda invertir las polticas de arriba abajo, y absorber las polticas imperiales promovidas por el gobierno de Obama.

La recuperacin de la creciente depresin no reside en poner en marcha la mquina de imprimir billones de dlares, que solamente crea condiciones para la hiperinflacin y la degradacin del dlar. La causa profunda es la sobreacumulacin de capital derivada de la sobreexplotacin del trabajo, que ha conducido a aumentos de las tasas de beneficio y al hundimiento de la demanda. La vasta disparidad entre la expansin y decadencia del consumo de los trabajadores prepar la escena para la burbuja financiera.

El reequilibrio de la economa significa crear demanda (no de un sector productivo privado completamente postrado o de un sistema financiero insolvente) sino por medio de la propiedad directa del Estado y la inversin a largo plazo y de gran envergadura en la produccin de mercancas y servicios sociales. Toda la superestructura especulativa, que creci hasta proporciones enormes cebada por el valor creado por el trabajo, se multiplic en una mirada de instrumentos de papel divorciados de cualquier valor de uso. Es preciso desmantelar toda la economa de papel para liberar las fuerzas productivas de las trabas y los obstculos impuestos por los capitalistas improductivos y su entorno. Es preciso establecer un vasto programa de reciclaje para convertir a los corredores de bolsa en ingenieros y trabajadores productivos. La reconstruccin del mercado interior y la creacin y aplicacin de innovaciones que aumenten la productividad requieren desmontar masivamente el imperio mundial. Las onerosas e improductivas bases militares, elementos esenciales para la construccin imperial basada en la fuerza militar, deberan ser liquidadas y reemplazadas por redes comerciales en el extranjero, mercados y transacciones econmicas vinculadas con los productores que operan lejos de sus mercados interiores. La inversin de la decadencia nacional requiere el fin del imperio y la construccin de una repblica socialista democrtica. Para desmontar el imperio es fundamental poner fin a las alianzas polticas con los poderes militaristas de otros pases, en especial con el estado de Israel, y desarraigar en su totalidad su configuracin de poder en nuestro pas, que socava los esfuerzos para crear a una sociedad democrtica abierta que sirva los intereses de los ciudadanos estadounidenses.

Impacto regional de la crisis global

La depresin mundial tiene algunas causas comunes y otras especficas, y se ve afectada por las interconexiones entre economas y estructuras socioeconmicas precisas. A escala general ms global, la tasa creciente de beneficios y la sobreacumulacin de capital, que condujeron al frenes especulativo inmobiliario y a su quiebra, afect a la mayor parte de los pases directa o indirectamente. Al mismo tiempo, aunque todas las economas regionales sufran las consecuencias del avance de la depresin, las diferentes regiones se sitan en la economa mundial de manera diferente, por lo que los efectos varan sustancialmente.

Amrica Latina

Con sus polticas de libre mercado en pleno desorden y con enormes divisiones de clase que socavan cualquier recuperacin nacional, la vertiginosa cada de sus exportaciones y produccin industrial est llevando a Brasil hacia una recesin profunda a pesar de la jactancia y las declaraciones de Wall Street y del favorito de la Casa Blanca, su presidente Lula da Silva.

En enero de 2009, la produccin industrial cay un 17,2% anual. El producto interior bruto se contrajo el 3,6% en el ltimo trimestre de 2008 (FT, 11 de marzo de 2009). Todo indica que el crecimiento negativo persistir y se profundizar durante el resto de 2009. La inversin extranjera directa y los mercados de exportacin, que han sido las fuerzas impulsoras del crecimiento en el pasado, estn en recesin aguda. Las polticas de privatizacin de Lula han traspasado a manos extranjeras gran parte del sector financiero, que ha transmitido las crisis de EEUU y la UE. Sus polticas de globalizacin fomentan la vulnerabilidad de Brasil en paralelo al hundimiento del comercio exterior. Los flujos de capitales son ampliamente negativos. Cientos de miles de trabajadores perdieron sus empleos entre diciembre de 2008 y abril de 2009. Los cinco millones de trabajadores rurales pobres sin tierra y los diez millones de familias que viven con un dlar gracias a la subvencin de la canasta bsica del Estado estn excluidos de la demanda nacional efectiva, al igual que las decenas de millones de trabajadores de salario mnimo que viven con 250 dlares al mes. El poder adquisitivo de los pequeos agricultores familiares altamente endeudados no es ningn sustituto de la demanda exterior, cada vez ms pequea. Todos los sectores, rurales y urbanos, de la clase capitalista congelan sus nuevas inversiones a medida que el crdito privado se evapora, los inversores exteriores huyen y el consumo interior se encoge frente a la profundizacin de la recesin. Las propuestas de Lula de desvinculacin decoupling y sus proyecciones de crecimiento de un 4% anual se consideran ilusiones que sirven para encubrir el inicio de una recesin econmica severa. El respaldo ciego de Lula a la globalizacin y al mercado libre es un determinante central de la profundizacin de la recesin en Brasil.

La reduccin del crecimiento del PIB de Brasil a tasas negativas es la pauta en toda la regin. Argentina va hacia un 2% negativo, Mxico a menos 3% y Chile a un crecimiento cero, o menor. Amrica Central y el Caribe, altamente integrados en la economa de EEUU y mundial, estn experimentando con toda la fuerza la depresin mundial, con tasas altsimas de desempleo derivadas del hundimiento del sector turstico, la demanda decreciente de materias primas y un descenso acusado de las remesas de sus trabajadores en el extranjero. Se producir un incremento agudo de la pobreza extrema, de la delincuencia y de un potencial de agitacin social y popular contra los gobiernos de derecha e izquierda en el poder.

La extensin del capital imperial por todo el mundo, calificada de globalizacin por sus defensores y de imperialismo por sus crticos, ha conducido a la rpida expansin de la crisis financiera y a la crisis en los pases ms estrechamente vinculados a los circuitos financieros de EEUU y la UE. La globalizacin lig las economas latinoamericanas a los mercados mundiales a expensas de sus mercados interiores, y con ello aument su vulnerabilidad a la cada vertical en la demanda, precios y el crdito que hoy vemos. La globalizacin, que promovi anteriormente la afluencia de capitales, ahora, con el inicio de la depresin, facilita su salida masiva. Estados Unidos, que est absorbiendo el 70% de los ahorros mundiales en su esfuerzo desesperado para financiar sus monstruosos dficits comerciales y presupuestarios, ha expulsado a sus socios comerciales latinoamericanos del mercado global del crdito. La depresin muestra con total claridad las trampas de la globalizacin centrada en el imperio, y la ausencia notoria de cualquier remedio para sus colaboradores en Amrica Latina. La desintegracin de la economa global centrada en el imperio es evidente en el creciente proteccionismo y en las subvenciones estatales de miles de millones de dlares destinadas a apuntalar a los capitalistas de los estados imperiales en los sectores de la banca, los seguros, el sector inmobiliario y el manufacturero. La depresin mundial no solamente revela las fallas intrnsecas de la economa globalizada, sino que tambin garantiza su liquidacin en ltima instancia en una multiplicidad de unidades en competencia mutua, en la que las naciones, cada una dependiente de su propia Hacienda y sectores del Estado, confa en salir de la creciente depresin de profundizacin a expensas de sus anteriores socios. La depresin mundial est estimulando la vuelta al Estado-nacin a medida que la globalizacin se acelera.

Un elemento paralelo e ntimamente relacionado con el desmoronamiento del mercado mundial es el ascenso del Estado capitalista como pieza central de salvamento del tesoro nacional, con capacidad para exigir un tributo exorbitante de los fondos de pensiones, de salud y salariales de miles de millones de trabajadores, pensionistas y contribuyentes. El creciente capitalismo de Estado en tiempos de hundimiento capitalista no slo surge para salvar al sistema capitalista de los fracasos capitalistas, como afirman sus promotores. Para hacerlo utiliza la riqueza colectiva de toda la poblacin. La nacionalizacin o estatificacin de bancos e industrias insolventes es la culminacin del capitalismo depredador. En vez de una explotacin por parte de las empresas individuales o incluso una explotacin sectorial de los trabajadores asalariados, es el Estado capitalista quien se aprovecha de la clase productora de riqueza en su totalidad.

Las opciones de Amrica Latina giran alrededor del reconocimiento y la aceptacin de que la globalizacin ha muerto y de que solamente bajo control democrtico popular las naciones pueden generar riqueza y crear empleo, en vez de servir para canalizar y redistribuir recursos hacia arriba y hacia afuera, en beneficio de la clase capitalista fallida y arruinada.

Europa del Este y los pases ex comunistas

La conversin del comunismo en capitalismo en Europa del Este sigui a un proceso de privatizacin, en muchos casos basado en el pillaje generalizado, las apropiaciones ilegales de recursos pblicos, la cada en picado de las condiciones de vida en los pases y la produccin durante la primera mitad de los aos 90. Aprovechndose de la mano de obra barata, el acceso fcil a oportunidades lucrativas en todos los sectores econmicos, capitalistas de Europa Occidental y de EEUU tomaron el control de los sectores manufactureros, mineros, financieros y de comunicaciones. Al mismo tiempo que las barreras entre el Este y el Oeste caan, hubo un flujo masivo de trabajadores cualificados hacia Europa Occidental. La recuperacin econmica y el crecimiento subsiguiente en Europa del Este y los pases ex comunistas se basaron en su dependencia del desarrollo de la inversin y el crdito del capitalismo occidental, en forma de deslocalizacin de la produccin, afluencia del capital especulativo financiero e inmobiliario, acceso a los mercados occidentales en expansin y, especialmente, la financiacin de deuda de los gastos de consumo estimul el crecimiento del Este. Por consiguiente, la regin recibi golpes por dos lados durante la crisis econmica: un hundimiento engendrado por una especulacin interna insostenible y por el impacto de su dependencia del capital, el crdito y los mercados de una Europa Occidental deprimida. Las economas capitalistas de los Estados blticos, Europa del Este y Rusia se desmoronaron rpidamente. A medida que los mercados de crdito se anquilosaban y la desinversin multinacional se afincaba, las monedas locales se devaluaron y los mercados de ultramar desaparecieron. Todo el modelo de desarrollo dependiente basado en la desarticulacin de los mercados locales y en los flujos de capital exterior socav los esfuerzos internos para contrarrestar el hundimiento. Su nica opcin fue conseguir transfusiones masivas de ayuda financiera del FMI y los bancos, en trminos onerosos, que limitaron las posibilidades de un plan fiscal nacional de estmulo.

Los vnculos de las regiones con los mercados mundiales, basados en relaciones de subordinacin y dependencia con los capitalistas occidentales, propiciaron que carecieran, en primer lugar, de los mercados interiores y el capital para amortiguar la cada y, en segundo lugar, que al secarse los flujos de entrada de capital exterior se profundizara y ampliara la depresin. Del Bltico a los Balcanes, de Europa del Este a Rusia, la gran fuerza de la depresin ha producido paro de larga duracin y gran envergadura y quiebras generalizadas de las industrias, los servicios y los bancos satlites y subsidiarios locales. Han surgido movimientos populares que ponen en cuestin las polticas de libre mercado de los gobiernos y, en algunos casos, rechazan el modelo capitalista dependiente de las exportaciones.

Asia: el fin de las ilusiones de desacoplamiento y crecimiento autnomo

La Gran Depresin de 2009 est afectando adversamente a todas las economas asiticas que dependen de los mercados internacionales, financieros y de materias primas. Incluso los pases ms dinmicos, como Japn, China, India, Corea del Sur, Taiwn y Vietnam, no han escapado de las consecuencias de las drsticas cadas en comercio, empleo, inversin y nivel de vida. Dos decenios de expansin dinmica, fuerte crecimiento y mrgenes de beneficios cada vez mayores, basados en los mercados de exportacin y en la intensa explotacin de la mano de obra, llevaron a una sobreacumulacin de capital. Muchos expertos asiticos y occidentales defendieron un nuevo orden mundial guiado y dirigido por las emergentes potencias econmicas asiticas, especialmente China, donde el poder se basara cada vez ms en su autonoma regional. En realidad, el dinmico crecimiento industrial de China estaba profundamente empotrado en una cadena mundial de produccin en la que los pases industriales avanzados, como Alemania, Japn, Taiwn y Corea del Sur, proporcionaban las herramientas de precisin, maquinaria y piezas para que China montara los productos y despus los exportara a los mercados asiticos, europeos y estadounidenses. El desacoplamiento no era ms que un mito.

El crecimiento derivado de la exportacin se vio impulsado por una explotacin salvaje de la mano de obra, el desmantelamiento de inmensas reas de servicios sociales (a saber, atencin sanitaria gratuita, pensiones, subsidios para alojamiento, alimentacin y educacin) y la inmensa concentracin de la riqueza en una lite diminuta de nuevos ricos multimillonarios (Economic and Political Weekly, Mumbai, 27 de diciembre de 2008, pgs. 27-102). El crecimiento de China y del resto de Asia se bas en la contradiccin entre la expansin dinmica de las fuerzas de produccin y la creciente polarizacin de las relaciones de clase productivas. Las altas tasas de beneficios llevaron a una sobreacumulacin de capital tasas altas de inversin-, que a su vez llev a un inmenso presupuesto y a un supervit comercial que se derram en los sectores financieros, en la expansin exterior (o blanqueo de dinero) y en la especulacin inmobiliaria.

El edificio econmico de Asia se levant de forma precaria sobre las espaldas de cientos de millones de trabajadores que casi no tenan ningauna capacidad como consumidores y sobre una creciente dependencia de los mercados de exportacin exteriores. La crisis mundial deflact los mercados de exportacin, poniendo en evidencia la vulnerabilidad de las economas asiticas y originando una cada masiva del comercio y de la produccin y un crecimiento enorme del desempleo. Los esfuerzos de China y otros pases asiticos para contrarrestar el colapso de los mercados exportadores mediante inyecciones masivas de capital pblico que estimularan la liquidez financiera y el desarrollo de infraestructuras fueron insuficientes para detener el crecimiento del desempleo y la bancarrota de millones de empresas vinculadas con la exportacin.

La clase capitalista asitica y su lite gubernamental son totalmente incapaces de reestructurar la configuracin social y econmica y sustituir la demanda interna una vez derrumbado el mercado exterior. Hacer eso implicara llevar a cabo diversas transformaciones profundas en la estructura de clases. Dichas transformaciones supondran trasladar las inversiones basadas en la alta rentabilidad hacia otras con bajo margen productivo y en servicios sociales para los cientos de millones de trabajadores con escasos ingresos y campesinos. Requerira la transferencia de capital desde el sector inmobiliario privado, los mercados de valores y las compras de bonos en el exterior (como los bonos del Tesoro de EEUU) para financiar una atencin sanitaria universal, educacin y pensiones y el restablecimiento de la tierra para uso productivo en vez de promover la desposesin y la especulacin inmobiliaria.

Toda la dinmica de crecimiento de Asia, construida en torno a la especulacin de capital, altos beneficios y bajos salarios, est tratando de sobrevivir a costa de empobrecer an ms la mano de obra despidiendo masivamente a los trabajadores, de inmensos flujos de emigrantes en sentido contrario que vuelven a los campos devastados y de un aumento del excedente de la fuerza de trabajo. La expulsin de la mano de obra, la solucin capitalista habitual, a la que meramente se traslada, intensifica las contradicciones incrementando el conflicto entre el capital urbano basado en el sector financiero/industrial y los cientos de millones de trabajadores y campesinos empobrecidos, desempleados y subempleados. Las inyecciones estatales de capital para estimular la economa pasan a travs del filtro de las lites estatales regionales y la clase capitalista, que absorbe y utiliza el grueso de este capital para apuntalar empresas a punto de venirse abajo, todo lo cual apenas impacta de forma positiva en las masas de trabajadores desempleados.

La propiedad privada y el control capitalista del Estado descartan el tipo de transformacin social que puede recuperar el crecimiento a travs de la expansin de las economas internas.

La locomotora del crecimiento inverso china ha socavado, necesariamente, a sus socios comerciales que dependen de las exportaciones industriales y de materias primas a China. El colapso de la demanda en los mercados europeos y estadounidenses est destruyendo toda la arquitectura de las industrias exportadoras chinas. La explotacin salvaje de la mano de obra y el poder de la nueva burguesa china no proporcionan muchas posibilidades de recuperacin de la demanda domstica desde el interior.

La recuperacin econmica de China depende de una nueva transformacin socialista que haga de la demanda interna masiva el motor real de crecimiento.

Oriente Medio: Depresin y guerras regionales

La clave de la crisis y descomposicin de Oriente Medio tiene su raz en las guerras regionales imperial-sionistas y en el colapso de los precios de las materias primas.

Los pases productores de petrleo acumularon rentas inmensas que reciclaron en financiaciones a gran escala, compras inmobiliarias y gastos militares dentro y fuera de la regin. Los beneficios concentrados en manos de los gobernantes absolutistas multimillonarios llevaron a relaciones de clase tremendamente polarizadas: rentistas inmensamente ricos y mano de obra inmigrante mal pagada limitaron el tamao y alcance de los mercados internos. Para superar la crisis de sobreacumulacin y descenso de beneficios, las lites dominantes adoptaron dos estrategias que sirvieran temporalmente para esquivar la crisis: la dependencia de la exportacin a gran escala de capital hacia cualquier lugar del mundo que produjera dividendos, rentas e intereses, primero hacia EEUU y Europa y despus hacia Asia y frica. La segunda estrategia se bas en reciclar los beneficios en proyectos de centros inmobiliarios faranicos, tursticos y bancarios, en los Estados del Golfo que crearon una enorme burbuja inmobiliaria.

El frentico boom del petrleo y de las materias primas que se produjo entre 2004 y 2008 provoc el desmoronamiento de las oligarquas rentistas (o no productivas) de Oriente Medio, acrecentando el proceso de sobreacumulacin y la sobrextensin de la deuda y la importacin de mano de obra. La consecuencia fue la aparicin de una crisis econmica regional en la que los supervits comerciales y presupuestarios se vieron reemplazados por un aumento del dficit. Las economas de Oriente Medio, al estar estructuradas a partir de las rentas, no se diversificaron en ningn momento para una economa variada centrada en la produccin y en la creacin de un mercado regional dinmico a partir de las masas. Las clases rentistas dominantes se enfrentan a una creciente masa de inmigrantes y trabajadores internos desempleados, a la salida masiva de miles de financieros europeos expatriados, de profesionales del sector inmobiliario y otros parsitos improductivos.

Al venirse abajo los precios, beneficios y rentas por no beneficiarse ya del boom del petrodlar, ni ser tampoco los poderosos banqueros y titulares de deuda, la clase dirigente del Golfo rabe cuenta con pocos recursos externos e internos y con escasos mercados para poder proyectar un programa de recuperacin.

Pero hay ms, en medio de este emergente colapso econmico, el Estado militarista de Israel acta como fuerza desestabilizadora regional que proyecta su poder y sus ambiciones coloniales por toda la regin. A travs de una de las configuraciones de poder ms particulares de la historia mundial el insignificante, desde el punto de vista econmico, Estado de Israel, actuando a travs de las actividades de varias decenas de miles de partidarios comprometidos a nivel ideolgico, muy organizados y disciplinados y estratgicamente colocados en la dispora, controla los sectores fundamentales del poder poltico en el gobierno estadounidense.

El rgimen de Obama, la Configuracin del Poder Sionista y el Oriente Medio

En la peor crisis econmica desde la Gran Depresin de 1930 y teniendo que hacer frente a un dficit presupuestario de 1.700 billones de dlares y a unos 8,1 millones de trabajadores desempleados en marzo de 2009 (BBC News, 6 de marzo de 2009), cifras que se espera se dupliquen a finales de ao, la administracin Obama ha aumentado los gastos militares, los conocidos y los ocultos, a ms de 800.000 millones de dlares, un aumento de un 4% sobre el presupuesto del anterior rgimen belicista de George W. Bush. El objetivo clave de la expansin militar estadounidense se centra en Oriente Medio y en el sur de Asia, con una poblacin que abarca cientos de millones de personas, mayoritariamente musulmanas y pro palestinas, que se oponen a las polticas coloniales de Israel y a la actual ocupacin militar estadounidense de los pases musulmanes en la regin. La fuerza motriz tras el militarismo estadounidense en Oriente Medio se encuentra en los funcionarios y asesores judos/sionistas que ocupan puestos gubernamentales estratgicos y estn asesorados y alentados por una multiplicidad de importantes organizaciones cvicas y polticas judas estadounidenses, un ejrcito de editores, acadmicos, editoriales, periodistas y propagandistas empotrados en todos los medios de comunicacin de masas y dedicados a promover sistemticamente los intereses del Estado de Israel.

Un anlisis cuidadoso del rgimen de Obama pone de manifiesto el alto grado de penetracin sionista y proporciona una base emprica para entender la escalada militar estadounidense en Oriente Medio, a pesar de la catstrofica situacin de la economa interna. Las cruzadas combatientes de Israel contra los musulmanes agudizan el empobrecimiento masivo de la poblacin estadounidense. Nada demuestra ms la fortaleza arrogante de la Configuracin del Poder Sionista (ZPC) que su capacidad para promover una agenda blica en Oriente Medio pasando por encima de las necesidades de 350 millones de estadounidenses, la bancarrota de sus 500 corporaciones Blue Chip y sus cinco bancos principales, por no mencionar los ms de 50 millones de trabajadores estadounidenses que no tienen acceso a la atencin sanitaria.

La Configuracin del Poder Sionista de Israel y las guerras regionales

El poder sionista-israel sobre la poltica exterior de Obama, especialmente en los asuntos de Oriente Medio relacionados con las ambiciones hegemnicas de Israel ya era evidente en el perodo anterior a su toma del poder y en sus primeros meses como presidente. Una investigacin emprica de las acciones y posiciones del rgimen de Obama muestra el poder de la configuracin del poder sionista estadounidense:

1. La bestial invasin de Gaza por Israel, en la que masacr a ms de mil civiles, la mayora mujeres y nios, y destruy una inmensa proporcin de la infraestructura civil, as como el brutal bloqueo para matar de hambre a toda una poblacin de 1,5 millones de personas y la respuesta de EEUU, son buenos ejemplos. El rgimen de Obama y todo el liderazgo del Partido Demcrata aprobaron sin reservas la masacre y se negaron a exigir un nivel mnimo de responsabilidades a los dirigentes militares y civiles de Israel por sus crmenes. Se negaron a pedir el fin del criminal bloqueo israel por tierra y mar que impidi la entrada de alimentos bsicos como el arroz y de materiales esenciales para poder llevar a cabo cualquier reconstruccin. El liderazgo israel rechaz con arrogancia la sugerencia de la Secretaria de Estado de EEUU, Clinton, de suavizar el bloqueo, sin que Obama diera ni la menor respuesta. Los continuos ataques militares de Israel contra el pueblo de Gaza estn apoyados por el rgimen de Obama-Clinton-Gates.

2. La expansin que lleva a cabo Israel de sus asentamientos ilegales en la ocupada Cisjordania y la masiva expropiacin de casas y propiedades en el Jerusaln Este rabe, as como la continua destruccin de hogares, son otros tantos ejemplos. EEUU se ha limitado a reiterar su posicin acerca de la solucin de los dos Estados. El muy leve cuestionamiento planteado con anterioridad por Clinton con respecto a la expansin de los asentamientos coloniales en la tierra ocupada por Israel, se encontr con el mismo rechazo del estado judo sin que tuviera consecuencia alguna en las relaciones entre Israel y EEUU.

3. Israel conden la conferencia internacional antirracista celebrada en Durban, Sudfrica, por sus crticas al sionismo israel como forma brutal de racismo. Cuando un sector del rgimen de Obama propuso enviar una delegacin estadounidense a la reunin preparatoria, en la que se iba a discutir el orden del da, la ZPC moviliz de inmediato a sus activistas y el rgimen de Obama capitul. EEUU y otros Estados europeos retiraron a sus participantes y condenaron la reunin de Durban por antisemita, repitiendo todos como papagayos la posicin israel.

4. Israel y sus seguidores estadounidenses insistieron para que Obama nombrara a destacados sionistas como sus ms estrechos asesores y planificadores polticos en los puestos estratgicos encargados de las negociaciones con Siria e Irn, a fin de asegurarse de que todo lo que se lleve a cabo se ajuste a la propia posicin del Estado israel. Con este objetivo, echaron por tierra el nombramiento del General de la Marina retirado Anthony Zinni, por su conocida independencia frente a los dictados israeles. El grotesco reparto, aparte del General Zinni, y el nombramiento por parte de la administracin del ms leal agente de Israel en Oriente Medio, Dennis Ross, como negociador estadounidense con Irn, significa que la agenda blica israel de bloquear y atacar a Irn ser la que predomine en cualquier decisin que se tome. Ross, conocido tambin como el defensor de Israel, no cuenta con la confianza de los gobiernos de Oriente Medio ni de Irn debido a su pasada posicin como descarado partidario de Israel bajo la anterior administracin de Clinton. Incluso el hecho de que Ross haya trabajado para un think tank israel dirigido y financiado por el gobierno de Israel, que le convirti en un agente no declarado del estado judo, no logr impedir su nombramiento. Entre el grupo de sionistas que habitan en el aparato de la poltica exterior del rgimen de Obama, la Secretaria de Estado Clinton ha nombrado a Jeffery Feltman Subsecretario de Estado para los Asuntos de Oriente Prximo, y a Daniel Shapiro, del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, para encabezar las negociaciones con Siria (BBC News, 7 de marzo de 2009). Los nombramientos de sionistas para los puestos de importantes negociadores asegurarn que los pocos movimientos necesarios para poder efectuar intercambios y concesiones recprocas que pudieran entrar en conflicto con las ambiciones regionales de Israel, no van a tener lugar con Obama. El nombramiento por el rgimen de Obama de importantes sionistas favorables a Israel y de bien conocidos seguidores de Ante Todo, Israel que no son judos en todos los puestos polticos y de anlisis importantes, con la efmera excepcin de Charles Freeman para encabezar el Consejo Nacional de Inteligencia (vase ms abajo), garantiza que ser Tel Aviv quien seguir formulando la poltica estadounidense hacia Oriente Medio.

5. La poltica israel en Oriente Medio se centra en dos vectores:

a) Apalancar a sus agentes para dirigir las 51 Organizaciones Estadounidenses Judas Ms Importantes que configuran la poltica estadounidense para destruir a los adversarios de Israel (como Irn), proporcionando cobertura propagandstica y diplomtica y ayuda militar en sus invasiones y ataques contra Siria, Lbano y la ocupada Palestina (Cisjordania/Gaza), preparando y promoviendo sanciones econmicas junto a deliberadas acciones blicas contra objetivos de Israel, entre los que figuran Irn, Hams, Hezbol, Sudn y Somalia.

b) Dividir y conquistar a sus adversarios a travs de negociaciones y regateos diplomticos. En los ltimos aos Israel, con el apoyo de EEUU, ha dividido con xito a libaneses (la lite de Beirut frente a Hezbol), a palestinos (la OLP/AP contra Hams), a iraques (kurdos frente a rabes), a sudaneses (secesionistas de Darfur frente a Jartum) y lo ms importante de todo, a estadounidenses (las lites de Ante todo, Israel frente al pueblo estadounidense).

El gobierno israel, incapaz de precipitar un ataque areo estadounidense contra Irn ni de conseguir su colaboracin para un primer ataque, de forma directa y tambin a travs de sus partidarios en EEUU, ha promovido una nueva poltica en busca de la ruptura de la alianza entre Irn y Siria. El rgimen Clinton-Obama, siguiendo las directrices de Israel, ha llevado a cabo conversaciones con Damasco. El objetivo de los negociadores estadounidenses es ofrecer un mayor reconocimiento diplomtico y concesiones econmicas a Siria a cambio de que sta rompa con Irn, con Hezbol y con Hams. Para asegurarse de que se defiendan los intereses israeles y de que no haya concesiones territoriales (como la ilegal ocupacin colonial israel de territorio sirio en los Altos del Goln), el rgimen de Obama ha nombrado a dos importantes sionistas estadounidenses, Feltman y Saphiro, para que dirijan las negociaciones. La tctica diplomtica hacia Siria que Israel ha venido desarrollando de forma intermitente y secreta, ahora asumida por su protegida estadounidense, la Secretaria Clinton, hace tiempo que fracas debido a la ausencia de voluntad por parte de Israel de hacer cualquier concesin territorial frente al poder poltico de sus colonos y a su incapacidad para abrirse al mercado occidental y a las oportunidades de inversin. El rgimen de Obama proseguir los objetivos de Israel de neutralizar a Siria como base poltica de apoyo a los dirigentes de Hams y como vnculo logstico entre Irn y Hezbol en el sur de Lbano.

6. El aspecto fundamental, a escala ms sostenida, de la campaa militar, poltica y meditica en la que estn implicadas todas las organizaciones judas importantes, lobbies sionistas, frentes, legisladores y altos funcionarios del gobierno, ha sido y sigue siendo el debilitamiento y la destruccin de Irn. La oposicin a la poltica de confrontacin de la Configuracin del Poder Sionista se localiza en todos los sectores del gobierno, incluidos los servicios de inteligencia, el ejrcito estadounidense, los oficiales de carrera del Departamento de Estado y muchos ex altos funcionarios. Los sionistas han triunfado ms all del ms ambicioso de sus sueos. El sionista derechista David Frum (que escribi los discursos ms belicistas para el ex presidente Bush y que incluy a Irn como el elemento principal del Eje del Mal) y el fantico sionista y funcionario del Tesoro, Stuart Levey, han estado y continan estando a la vanguardia de quienes quieren reforzar y extender las sanciones econmicas y boicots secundarios contra la banca, el comercio y las inversiones iranes. Todos los aspectos de la legislacin y la poltica relativas a Irn se supervisan estrechamente y a menudo se formulan por el lobby judo pro Israel. Como consecuencia, los esfuerzos de los polticos estadounidenses que tratan de llegar a acuerdos con Irn en asuntos de inters estratgico se han visto saboteados exclusivamente por los partidarios de Ante Todo, Israel. Lo que se expone a continuacin ilustra bien el caso:

a) Justo despus del 11 de septiembre de 2001, Irn apoy el ataque estadounidense contra los talibanes y desempe un papel importante en la estabilizacin de la mitad oriental de Afganistn, especialmente de Herat; apoy el derrocamiento de Saddam Hussein, aunque se opuso a cualquier ocupacin militar a largo plazo de EEUU en Iraq. Influyentes agentes sionistas, de dentro y fuera del rgimen de Bush, rechazaron y bloquearon con toda eficacia cualquier consideracin por parte de Washington de la oferta de Irn sobre un acuerdo mutuo de seguridad. A pesar de las declaraciones de algunos elementos del alto mando del ejrcito estadounidense que reconocan el importante papel de Irn al facilitar las invasiones estadounidenses de Afganistn e Irn, no se ofreci ni una concesin recproca a Irn. En vez de hacerlo, todo el estado sionista dentro del Estado de EEUU lanz una serie de medidas de castigo, hacindose eco de la hostilidad israel hacia Irn, que incluan el establecimiento y entrenamiento de escuadrones de la muerte a travs de la frontera para asesinar a funcionarios iranes, tanto en las fronteras iraqu como afgana-pakistan. Israel pidi sanciones ms duras: el AIPAC elabor la legislacin para implementar sanciones severas y sus tteres en el Congreso firmaron en comandita y aseguraron la aprobacin de la Cmara. Los sionistas colocados en el Tesoro pusieron en marcha las medidas necesarias y los funcionarios de Ante Todo, Israel en el Departamento de Estado estadounidense presionaron a los gobiernos europeos para que hicieran lo mismo. El rgimen israel, a travs de su red universal, lanz una exitosa campaa meditica contra el programa de energa nuclear, totalmente legal y estrechamente controlado, de Irn. La histrica campaa de propaganda sionista se desarroll con una intensidad que sobrepas incluso su anterior agresivo ataque contra Iraq. Todo el aparato sionista-judo se esforz por colocar a EEUU en una senda que llevaba hacia una nueva guerra en Oriente Medio al mezclar y confundir la largamente afirmada oposicin iran a las masacres coloniales israeles contra palestinos y libaneses con una amenaza hacia la supervivencia misma del Estado judo y la seguridad de EEUU frente a un ataque nuclear iran.

b) Diecisis agencias de inteligencia estadounidenses publicaron un informe en noviembre de 2007 con unas Estimaciones de Inteligencia Nacional sobre Irn, que cuidadosa y sistemticamente rechazaban las acusaciones israeles y sionistas contra el programa de energa nuclear de Irn. El informe descartaba absolutamente cualquier acusacin de que actualmente Irn estuviera desarrollando armas nucleares, y mucho menos en fase avanzada. En respuesta a la hereja del establishment de la inteligencia estadounidense, la Configuracin del Poder Sionista impuls una nueva vuelta de tuerca y, en el momento en que se eligi a Obama, se las arregl para convencer a la administracin entrante de que aceptara las mentiras israeles sobre la amenaza nuclear iran y cre sus propias Estimaciones de Inteligencia Nacional (NIE) revisadas para plasmar en ellas sus objetivos polticos.

c) El rgimen de Obama, enfrentado a una guerra de contrainsurgencia fracasada en Afganistn, se ha vuelto hacia Irn, una vez ms, en busca de apoyo. El lobby, para asegurarse de que no se produzca ninguna negociacin significativa que lleve a concesiones recprocas, se asegur el nombramiento del fantico pro Israel Dennis Ross para encabezar el equipo. En el verano de 2007, Ross fue el coautor de un extraordinario informe poltico sobre Irn que abogaba por sanciones ms duras, incluyendo un bloqueo naval total, una escalada del embargo areo y terrestre y un inevitable ataque militar. Bajo la tutela sionista, Obama ampli las duras sanciones econmicas contra Irn en febrero de 2009, logrando que Tehern no tomase en serio su muy publicitada oferta de marzo de 2009 de abrir un nuevo captulo en las relaciones irano-estadounidenses (Financial Times, 23 de marzo de 2009). Cualquier pro-forma que pudiera producirse (si es que se produce alguna) entre EEUU e Irn ser automticamente transmitida, filtrada, censurada y sometida a la aprobacin final de Israel.

7. Israel, sus polticos estadounidenses y sus partidarios en el Congreso han estado a la vanguardia de la feroz propaganda antimusulmana y antirabe de la agresin diplomtica y militar. El rgimen de Obama refleja su omnipresente influencia. A pesar del fracaso de la guerra de Afganistn y de la creciente oposicin masiva en la regin, a pesar de la catastrfica crisis interna, Obama ha aumentado el presupuesto militar, ha incrementado el nmero de tropas estadounidenses (sin ningn apoyo europeo) y ha ampliado la guerra al territorio pakistan, bombardeando a diario los pueblos pastunes antiestadounidenses en Pakistn. La ZPC y su delegacin de compaeros de viaje en el Congreso han cogido por sorpresa a millones de ciudadanos estadounidenses, especialmente demcratas, que votaron por Obama como el candidato de la paz y ahora se encuentran con una prolongada presencia a gran escala de tropas estadounidenses en Iraq, una escalada en Afganistn, bombardeos estadounidenses en el interior de Pakistn y buques de guerra, portaviones y submarinos nucleares frente a las costas de Irn. El poder sionista hizo caso omiso de todo el aparato de la Inteligencia Nacional de EEUU y de los votantes estadounidenses en lo relativo a Irn y promete incluso mayores confrontaciones con Dennis Ross al frente.

8. Israel est desahuciando a la fuerza de Jerusaln a miles de palestinos, que residen all desde hace muchas generaciones, en su empeo por judaizar, limpiar tnicamente y anexionarse toda la ciudad, en oposicin a las demandas de la Unin Europea, la opinin mundial, el derecho internacional y cualquier solucin de dos Estados propuesta por todos los presidentes de EEUU, incluido Obama, en los tres ltimos decenios (The Guardian, Londres, 7 de marzo de 2009). Bandas destructoras de judos se dedican con ahnco a arrasar con bulldozer los hogares de las familias palestinas, mientras la Secretaria de Estado Hillary Clinton prometa apoyo incondicional a Israel y, como de pasada, comentaba que la limpieza tnica y los desalojos no ayudaban mucho (ibid). Obama y Clinton ignoran desvergonzadamente las fuertes objeciones presentadas por los dirigentes de congregaciones religiosas cristianas y musulmanas que representan a muchos cientos de millones de fieles. Las organizaciones judas estadounidenses ms importantes y todo el liderazgo sionista en el Congreso, incluido el acrrimo partidario de Ante Todo, Israel, el senador Joseph Lieberman, apoyan con el mayor entusiasmo el aval prestado por el rgimen de Obama a la limpieza tnica israel (Boston Globe, 9 de marzo de 2009).

9. En su intento de controlar totalmente todos los posibles o potenciales nombramientos que puedan afianzar las posiciones de Israel, la ZPC lanz con xito una masiva campaa difamadora nacional para bloquear el nombramiento del veterano diplomtico y funcionario de inteligencia estadounidense Charles Freeman, uno de los pocos no sionistas (o gentiles, si vamos al caso) para el puesto de presidente del Consejo Nacional de Inteligencia. Desde el primer momento en que los informadores sionistas colocados dentro filtraron la propuesta para nombrar a Freeman, la ZPC se lanz a un ataque frontal: escribieron artculos injuriosos atacando a Freeman, un veterano funcionario que sirvi en sucesivas administraciones estadounidenses desde los tiempos de Richard Nixon, que aparecieron publicados en los peridicos y revistas ms importantes y que se retransmitieron en los principales programas de radio y televisin. La AIPAC se dirigi a su establo de congresistas sionistas dirigidos por el representante Eric Cantor para que reunieran a la manada habitual de cmplices electos en deuda con la financiacin sionista de sus campaas. Diez representantes estadounidenses pidieron que el director de la Inspeccin General de la Inteligencia Nacional: Investigara minuciosamente la pasada relacin del Sr. Freeman con el reino de Arabia Saud y examinara a los donantes del Consejo Poltico para Oriente Medio (un think tank ubicado en Washington encabezado por Freeman) (Financial Times, Londres, 7 de marzo de 2009, pg. 3). Todo el liderazgo republicano dirigido por el azote de la Cmara Cantor corri llevando el baln de la ZPC despellejando a Freeman y a sus partidarios, para quienes tambin se pidi castigo. Obama, enfrentado al violento ataque sionista, capitul sin un quejido. La Casa Blanca no hace comentarios (ibid). El Poder Sionista se trabaj a ambos partidos polticos. Steve Israel (qu nombre tan apropiado!), un demcrata del Panel de Supervisin de las Inteligencias Selectas de la Cmara, escribi a Mr. Maguire (el Inspector General) sobre las, al parecer, perjudiciales declaraciones pblicas hechas por el propuesto presidente del Consejo Nacional de Inteligencia (Charles Freeman) sobre la guerra de Israel contra Lbano durante el verano de 2006 y su inacabable represin de palestinos bajo su ocupacin. Ni un solo sector del gobierno, ni un solo nombramiento, escapa al ojo crtico de la estructura de poder judo pro Israel en EEUU y de su establo de obedientes miembros no judos del Congreso. El xito sionista al purgar a Freeman del nombramiento para dirigir el Consejo Nacional de Inteligencia es un esfuerzo para evitar una repeticin del revs de inteligencia ms importante en su propaganda contra Irn en 2007. Fue entonces cuando diecisis agencias de inteligencia estadounidenses publicaron su Estimacin de Inteligencia Nacional sobre el programa de armas nucleares de Irn, socavando totalmente las proclamas estadounidenses e israeles de que Irn estaba produciendo material nuclear a nivel de armamento y que era cuestin de meses que pudiera fabricar armamento nuclear. La NIE forz a la ZPC a lanzar un ataque furioso sobre sus hallazgos y sobre las agencias profesionales de inteligencia para sostener la campaa de Israel que trataba de empujar a EEUU a una guerra contra Irn. El objetivo central de la campaa dirigida por los sionistas en el Congreso contra Freeman era utilizar la investigacin para acosar y socavar su defensa independiente, profesional y experta de un enfoque imparcial. Al etiquetarle de pro rabe y pro Hams (con implicaciones de vnculos con el terrorismo), forzaron la retirada de su nombramiento a favor de un funcionario dispuesto a manipular la inteligencia para ajustarse a los objetivos israeles.

La cultura de la calumnia y la degradacin de los valores democrticos

La exitosa purga del nombramiento de Charles Freeman como presidente del Consejo Nacional de Inteligencia por parte de la ZPC ilustra el poder que sta detenta en todos los nombramientos que se producen dentro del gobierno estadounidense. La purga de Freeman revela los mtodos y tcticas de la ZPC, su red de poder entre las diferentes ramas del gobierno y sus vnculos con los dirigentes de la organizacin estadounidense judo-sionista. La purga pone de manifiesto el hecho de que la lealtad al estado de Israel se ha convertido en una condicin indispensable para poder acceder a cualquier puesto importante en el gobierno estadounidense y que, a la inversa, cualquier candidato para un cargo importante, no importa las cualificaciones posea, si se le ha ocurrido criticar la poltica israel, se le elimina autormticamente. La aplicacin del juramento de lealtad a Israel, que se produjo en el caso de la purga de Charles Freeman, es un acto claro de intimidacin dirigido contra toda la clase poltica estadounidense: Pnte a criticar  a Israel, en cualquier contexto, y ya te puedes despedir de tu carrera para siempre! La purga de Freeman tiene inmensas consecuencias presentes y futuras para los polticos estadounidenses, para el debate pblico y para las libertades democrticas en EEUU.

Como ocurre casi siempre, cuando en EEUU se plantea alguna cuestin o nombramiento poltico de inters para el estado de Israel, el AIPAC toma la iniciativa. En el caso de la purga de Freeman, cuando el director de la Inteligencia Nacional, Dennis Blair, anunci la designacin de aqul, el AIPAC hizo circular un dossier de mentiras, calumnias y difamaciones sobre Freeman y sus posiciones, centrado en sus crticas hacia acciones especficas israeles, a saber, su brutalidad en Gaza y en Lbano y sus violaciones de los derechos humanos. El ataque judo-sionista fue dirigido (no poda ser otro) por Steve Rosen, el encargado desde hace mucho tiempo de hacer el trabajo sucio para el AIPAC, acusado de graves delitos y actualmente juzgado por espionaje por pasar documentacin clasificada estadunidense relacionada con la poltica iran a agentes del gobierno israel. Promovido por el AIPAC, un tsunami de artculos y comentarios atacando a Freeman aparecieron en los medios ms importantes, describindole como un instrumento rabe, anti Israel y cosas an peores. En paralelo a la campaa en los medios, los principales senadores judos-sionistas Schumer y Leiberman y el representante Cantor lanzaron una virulenta campaa en el Congreso, aunque su nombramiento no necesitaba la aprobacin del Congreso. Schumer se asegur la complicidad de la Casa Blanca en la purga a travs de comunicaciones directas con el Jefe del Gabinete de la Casa Blanca y compaero sionista Rahm Emmanuel, quien probablemente pas la lnea al compaero sionista Axelrod, el asesor jefe de Obama. En ningn momento, ni un solo funcionario en todo el rgimen de Obama pronunci una sola palabra en apoyo del nombramiento de Freeman propuesto por Blair ni rechaz las mentiras ni las asesinas arengas de los compadres de Lieberman, Schumer y sus compaeros de viaje. Donde el rgimen de Obama no fue abiertamente cmplice, la maquinaria de la purga sionista se dedic a intimidar logrando un silencio aquiescente.

El profundo, insidioso, autoritario y partidista carcter del liderazgo sionista en el Congreso puesto en evidencia con la purga de Charles Freeman es consistente con el apoyo de Lieberman y Schumer para que se nombre a Michael Hayden director de la CIA de Obama, el agente fundamental en poner en marcha el ilegal programa de espionaje interno de Bush y su apoyo para el ultrasionista Michael Mukasey como Fiscal General de Bush, que perdon la utilizacin de torturas con agua a sospechosos por agentes estadounidenses.

Lo que ms sorprende en la purga de Freeman emprendida por los sionistas del Congreso es el hecho de que sus dirigentes afirmaran abiertamente que se haban cargado su nombramiento para sofocar cualquier crtica a la poltica israel. El senador por Nueva York Schumer dijo: Charles Freeman era el chico equivocado para este puesto. Sus declaraciones contra Israel superaban todo lo aceptable e iba contra corriente en la administracin. Inst repetidamente a la Casa Blanca para que le rechazaran y me alegra que hicieran (sic) bien las cosas. (citado por Glen Greenwald en Charles Freeman Fails the Loyalty Test, www.salon.com, 10 de marzo de 2009).

El poder y la arrogancia de la ZPC son tales que Schuman no se cort en alardear abiertamente de cmo oblig al director de la Inteligencia Nacional, Dennis Blair, a capitular y renunciar a su candidato. En su ampliamente publicado comunicado de renuncia, Freeman describi con elocuencia el poder destructivo y las operaciones puestas en marcha por la Configuracin del Poder Sionista:

Los libelos contra m y su fcilmente rastreable huella de emails demuestran de forma terminante que hay un lobby poderoso determinado a impedir cualquier punto de vista que no sea el suyo propio.

Las tcticas del lobby israel llegan hasta las ms profundas simas del deshonor y la indecencia e incluyen la difamacin, la intencionada manipulacin de los archivos, la fabricacin de falsedades y un absoluto desprecio por la verdad. (Citado en Al Yasira, 10 de marzo de 2009).

Al purgar a Freeman, la ZPC est en posicin de influir sobre los futuros directores de la inteligencia estadounidense y asegurarse de que sus informes no contradigan la inteligencia israel, especialmente sus mentiras acerca del programa nuclear de Irn. Schumer, Lieberman, el AIPAC y los presidentes de las Organizaciones Judas Estadounidenses Ms Importantes se han apoderado de otro nivel vital de poder al impulsar la poltica estadounidense hacia una confrontacin militar con Irn en lnea con los dictados de Israel.

El poder de la ZPC sobre el rgimen de Obama tiene consecuencias importantes en la poltica exterior de EEUU, especialmente en la poltica blica en Oriente Medio y en todo el mundo, donde pases, regiones, movimientos y pueblos rechazan el Estado militar-colonialista de Israel y la ideologa racista sionista. Los mismos polticos que se mantienen junto a Israel son tambin los que apoyan la lnea de enfrentamiento militar con Irn a menos que capitule ante los ultimtum israeles y estadounidenses y renuncie sus polticas de energa nuclear y a sus vnculos con los rabes/musulmanes anticolonialistas y otros movimientos y gobiernos independientes.

Las negociaciones con Irn, Siria y Palestina, segn las formul Obama a partir de sus nombramientos sionistas y de las condiciones que stos exigen, no tienen futuro: Se han convertido automticamente en unos tinglados que llevan a una confrontacin militar, a una escalada de las sanciones y a consentir los robos de tierra de Israel. El resultado es el aumento de la tensin y de los gastos militares masivos continuados del rgimen de Obama en una poca de catastrfica recesin econmica. La aparente irracionalidad de dedicar los escasos recursos econmicos a guerras sin fin y confrontaciones militares en las no hay intereses de seguridad estadounidenses en juego, slo puede explicarse por los intereses militaristas del Estado de Israel y el poder de sus partidarios en EEUU para imponer su definicin de seguridad sobre el gobierno estadounidense.

Para probar empricamente nuestra hiptesis sobre el alcance y profundidad de la influencia de la Configuracin del Poder Sionista y su capacidad para subordinar las polticas de la Administracin Obama a los intereses de Israel, hemos examinado diez reas de cuestiones importantes. Planteamos las posiciones y acciones israeles, especialmente en las cuestiones vitales relativas a la paz y la guerra que afectan a los intereses, nombramientos clave y relaciones estratgicas de Estados Unidos. Hemos hallado que en casi todas las reas temticas, la posicin israel se haba trasladado a la poltica estadounidense. Este alto nivel de correlacin se explicaba sucesivamente en la intensa actividad de la Configuracin del Poder Sionista y en el alto nivel de penetracin de esos funcionarios partidarios de Israel en todos los puestos importantes de la poltica y en el poder de veto que son capaces de ejercer ante determinados nombramientos, tanto la ZPC como sus dirigentes en el Congreso.

La Configuracin del Poder Sionista

La Configuracin del Poder Sionista (ZPC) plane y organiz la retirada del veterano diplomtico Charles Freeman de la direccin del Consejo Nacional de Inteligencia (NIC) del presidente. Es una de las mayores victorias de Israel en sus esfuerzos por controlar la poltica exterior de EEUU en Oriente Medio. El NIC es un aparato de alcance mundial, compuesto por diecisis agencias de inteligencia con 100.000 empleados y un presupuesto de de 50.000 millones de dlares. Es el cerebro y las manos a la hora de reunir la informacin ms importante y confidencial utilizada para analizar y formular la poltica estadounidense y para dirigir las operaciones clandestinas de todo el imperio global estadounidense. Mediante su desvergonzada purga de la eleccin del Almirante Blair como Jefe de Inteligencia de Obama, la ZPC ha anunciado a todo el establishment poltico de EEUU, a sus aliados y a sus enemigos, que la prxima designacin debe ser sometida a su examen y aprobacin, lo que significa que el candidato debe ofrecer su lealtad a las polticas israeles. Adems de su abrumadora presencia en la rama del ejecutivo, incluida la Casa Blanca y los asesores ms cercanos al presidente, la demostracin pblica de su total dominio sobre ambas Cmaras y su creciente penetracin en el mando cvico-militar en el Pentgono, su eficaz absorcin de los altos puestos de inteligencia cierra el crculo del control sionista, o mejor dicho, del dominio absoluto sobre todo el Estado estadounidense. El resultado es la subordinacin de las polticas e intereses nacionales de EEUU a los objetivos militaristas de Israel, incluyendo el apoyo a las conquistas y hegemona israeles en Oriente Medio y en otros lugares.

Sionistas en el poder

La coincidencia o correlacin entre las ilegales polticas militaristas de Israel y la aprobacin y conformidad del rgimen de Obama, aunque esto implique sacrificar promesas electorales, intereses securitarios y econmicos a nivel nacional y la opinin pblica mundial, puede explicarse en gran medida por el nombramiento de veteranos partidarios de Ante todo, Israel para puestos decisivos de poltica exterior y asesora. En el mismo centro del rgimen de Obama, en la posicin ms influyente a la hora de elaborar polticas tenemos a David Axelrod, el principal asesor del presidente, a quien el New York Times describi recientemente como: Tiene ms peso que ningn otro en la nmina del presidente Muy pocas de las palabras que salgan de la boca del presidente no contarn con la bendicin de Axelrod. Revisa todos los discursos, estudia todas y cada una de las posiciones y trabajos polticos de importancia para preparar las respuestas a la crisis actual. (New York Times, 9 de marzo de 2009). El amigo y compaero sionista ms antiguo de Axelrod, el Jefe del Gabinete de la Casa Blanca, el israelo-estadounidense Rahm Emmanuel, se rene con l cada maana para coordinar sus agendas para la Casa Blanca. El dueto sionista, los Rasputines de Chicago mascadores de pizza y bebedores de t de hierbas, son los sionistas polticos ms directos e influyentes que aseguran la primaca de los intereses de Israel a la hora de elaborar la poltica estadounidense para Oriente Medio, desde matar de hambre a los habitantes de Gaza a atacar a Irn. Sin duda, Axelrod y Emmanuel tuvieron algo que ver en el nombramiento efectuado por Obama-Clinton del compaero sionista Jeffery Feltman y de Daniel Shapiro como jefes de las negociaciones con Siria (BBC, 7 de marzo de 2009). Su agenda, las prioridades de Israel, aseguran que no hay ninguna posibilidad de conseguir un acuerdo global. El dueto sionista de la Casa Blanca estuvo sorprendentemente silencioso mientras sus compaeros sionistas criticaban con ganas la designacin de Charles Freeman para dirigir el Consejo Nacional de Inteligencia de Obama e ignoraban la humillacin que Israel le infligi a la Secretaria de Estado Clinton durante su visita a ese pas cuando el estado judo arras los hogares de familias palestinas en el Jerusaln Este rabe el mismo da de su llegada, en claro repudio de la solucin de dos Estados de Obama.

Con el consejo y consentimiento del principal asesor econmico sionista, Laurence Summers, el rgimen de Obama design al compaero sionista y ex compinche clintoniano David Cohen para el puesto ms importante en la tarea de controlar la financiacin terrorista (Financial Times, 9 de marzo de 2009, pg. 2). Cohen estar en posicin de desempear varias tareas fundamentales para el Estado israel, incluyendo las de perseguir a todas y cada una de las instituciones de beneficencia musulmanas y organizaciones humanitarias palestinas y presionar sobre los fondos de inversin, de exportacin y financieros estadounidenses y exteriores para que retiren sus inversiones de los pases musulmanes y rabes crticos con Israel. Se puede esperar que presione de forma agresiva a los bancos y exportadores asiticos y europeos para que pongan fin a su comercio e inversiones en Irn. Aunque sobre el papel es un nombramiento secundario, en realidad Cohen jugar un papel clave a la hora de promover las sanciones econmicas israelo-sionistas de lnea dura contra Irn y de mantener el bloqueo contra Gaza. El director de la agencia de no proliferacin nuclear de Obama es Gary Samore, quien estableci claramente sus credenciales como partidario de Ante Todo, Israel en un discurso ofrecido en Israel el 18 de diciembre de 2008, cuando declar que estaba a favor de bombardear Irn si no se consegua cerrar su programa de enriquecimiento de uranio, un programa que es legal bajo el Tratado de No Proliferacin Internacional (Financial Times, 24 de febrero de 2009, pg. 9). El 24 de febrero de 2009, el rgimen de Obama nombr a Dennis Ross como asesor especial de Hillary Clinton para la regin del Golfo. Ross es uno de los altos operativos de Israel en el establishment poltico de Washington con largo historial de relaciones de trabajo con institutos polticos estadounidenses e israeles con vnculos con el establishment de la poltica exterior, la inteligencia y el ejrcito israeles. En noviembre de 2008, Ross firm un documento defendiendo un ataque militar contra Irn. Ross, como enviado del presidente Clinton en las negociaciones entre Israel y Palestina, contribuy a que stas se rompieran al asumir las posiciones no negociables de Israel y difamar a Yaser Arafat calificndole de escollo.

La Configuracin del Poder Sionista domina todos los comits polticos exteriores clave en el Congreso, bien directamente o a travs de sionistas judos o representantes electos que van a remolque va contribuciones financieras o amenazas de venganzas electorales y campaas calumniosas en los medios de comunicacin. En las primeras semanas en el poder, la maquinaria poltica sionista ha bloqueado con todo xito las iniciativas de algunos de los asesores de Obama para asistir a la conferencia antirracismo de Durban y ha desviado las crticas del criminal bloqueo de Israel contra Gaza de dos congresistas que visitaron Gaza para contemplar la destruccin con sus propios ojos. La ZPC ha calumniado y forzado la retirada del nombramiento de Charles Freeman como jefe del Comit Asesor de Inteligencia. Ha endosado abiertamente la apropiacin masiva de territorio en Cisjordania y Jerusaln Este. El rgimen de Obama, alineado con Israel, ha enterrado eficazmente cualquier pretensin de negociaciones de paz con los palestinos cambiando el enfoque a unas negociaciones/acuerdo regional, por las que los enviados sionistas se dedican a presionar a Siria, Lbano e Irn para aislar a los dirigentes palestinos que se oponen a la anexin de su tierra por Israel y a la expulsin de su pueblo.

La profunda y extensa penetracin de la ZPC en el rgimen de Obama representa la mayor amenaza para la seguridad nacional de una potencia exterior desde la fundacin de la Repblica estadounidense. El alcance y destructivas consecuencias se detallan ms ampliamente en el texto Israel Asserting Middle East Supremacy: from Gaza to Tehran. [En espaol, Israel reafirma su supremaca en Oriente Prximo, de Gaza a Tehern: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=80506].

El poder de la ZPC tambin se pone de manifiesto en la rama judicial y queda ilustrado en el juicio por espionaje a dos importantes dirigentes del AIPAC -el principal lobby pro Israel- Steven Rosen y Keith Weissman. Ambos fueron arrestados y acusados despus de que admitieran haber cogido documentos clasificados estadounidenses relativos a la poltica de EEUU hacia Irn y habrselos entregado a un espa del Mossad, la inteligencia israel, asignado a la embajada israel en Washington DC. El juez federal del caso, R. S. Ellis ha emitido varios fallos a favor de los espas: reforzando el punto de vista de aqullos de que el acto de entregar documentos clasificados a una potencia extranjera es una prctica habitual en Washington y no espionaje. La ZPC ha movilizado con xito a todo su aparato en los medios de comunicacin de masas, a sus seguidores en el Congreso y a un amplio espectro de progresistas judos y gentiles en defensa de Rosen y Weissman en nombre de la libertad de expresin, equiparando perversamente el robo de documentos oficiales clasificados estadounidenses relativos a cuestiones de seguridad, pasndoselos a un agente de un gobierno extranjero con el uso por el periodismo de investigacin de fuentes gubernamentales. Los numerosos arrestos del FBI y discretas deportaciones de decenas de espas israeles sin acusacin ni juicio, y la frecuente queja de antiguos funcionarios estadounidenses de que rdenes desde arriba bloqueaban sus testimonios acusatorios ante el poder de sionistas colocados en puestos muy altos o autoridades bajo su control que aseguraban la impunidad a los espas que cometan actos hostiles e ilegales contra la seguridad y los intereses econmicos de EEUU. La presencia de tantos sionistas en puestos de poder en el rgimen de Obama asegura que las operaciones israeles de espionaje en EEUU pueden suspenderse porque Israel puede obtener cualquier documento o deliberacin directamente de los funcionarios de la Administracin Obama. Mejor incluso, los israeles pueden coelaborar ellos mismos algunos documentos de toma de posicin!

Con los sionistas en el poder, significa que el imperio de EEUU proseguir enrgica y agresivamente los enfrentamientos militares y las guerras regionales en Oriente Medio a instancias de Israel. La Casa Blanca o el Congreso dominado por los sionistas no han cuestionado a ningn nivel los costes exorbitantes de servir a los intereses de Israel incluso en medio de una depresin econmica grave. Virtualmente, todo el establishment de los medios ms importantes y las 51 Organizaciones Judas Estadounidenses Ms Importantes, que estn presionando a favor de bloqueos, sanciones y guerra preventiva contra Irn, son libres de ignorar las prdidas inmensas y los sufrimientos que suponen para el pueblo de EEUU estas desviaciones de miles de millones de dlares de los impuestos estadounidenses, de las inversiones en el interior del pas a las guerras para Israel. El control sionista sobre la poltica hacia Oriente Medio de la Casa Blanca asegura que EEUU se enredar en guerras sin fin en el Golfo Prsico y en el Sur de Asia, porque Israel tiene una agenda militar abierta que abarca a toda la regin y un ejrcito de agentes dispuestos y deseosos de imponer esa agenda al gobierno estadounidense.

S. Segu pertenece a los colectivos Tlaxcala, Rebelin y Cubadebate. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a los traductores y la fuente.



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