Portada :: Economa :: Londres: G-20 al rescate del capitalismo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2009

G-20-FMI
El miedo de los poderosos

Hedelberto Lpez Blanch
Rebelin



El temor a perder el control poltico-econmico sobre los pases del Tercer Mundo que durante dcadas ha ejercido el sistema capitalista encabezado por Estados Unidos y Europa, motivaron que estos pases impusieran sus recetas en la pasada cumbre del G-20 para tratar de salvar sus privilegios.

La situacin no es nada halagea pues la crisis financiera-econmica global por la que atraviesa el capitalismo, el desprestigio actual de los organismos internacionales financieros (FMI y Banco Mundial impuestos por Washington en 1944 tras los acuerdos de Bretton Woods al finalizar la Segunda Guerra Mundial), los acuerdos para crear nuevas instituciones bancarias y la posibilidad de regular el poder del dlar propuesto por varios pases del orbe, estn haciendo peligrar prerrogativas y controles de los poderosos.

El pasado 24 de marzo, en Caracas se anunci el establecimiento del Banco del Sur con un capital inicial de 10 000 millones de dlares que se incrementar en el futuro con la incorporacin de nuevos socios y servir para financiar distintos tipos de proyectos para el desarrollo de los pases miembros. Como otro paso hacia la integracin latinoamericana los firmantes son Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Anteriormente se cre el Banco del ALBA, integrado por Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela que cuenta con un capital de ms de mil millones de dlares y se utiliza para prstamos a los Estados miembros que incursionan en obras de infraestructura, servicios de salud, educacin, desarrollo social y cultural. En estos dos bancos, los miembros aportan segn sus posibilidades pero todos tienen el mismo peso en las votaciones.

La Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica, (ALBA), junto a acuerdos regionales de integracin como PETROCARIBE, PETROSUR, ha ayudado a muchas naciones a solventar en parte la enorme crisis global.

En los primeros das de abril se form el Banco Binacional Irn-Venezuela que segn sus presidentes, Mahmud Ahmadineyad y Hugo Chvez, es el resultado del establecimiento de una nueva estructura financiera internacional que dejar de lado los vicios y las injusticias del modelo capitalista que procura la explotacin de los pases y los condena al coloniaje. Asimismo, tendr capacidad para actuar tanto en Irn como en todo el Oriente Medio, Asia y en Europa.

En los prximos meses se instalar el Banco Ruso-Venezolano con similares funciones y ya labora el Fondo de Financiamiento Estratgico Chino Venezolano.

El llamado de China (poseedor de las mayores reservas de divisas y de bonos del Tesoro estadounidense) a adoptar una nueva moneda de reserva internacional para reemplazar al dlar, estabilizar el clima monetario mundial y proteger sus gigantescas reservas cambiarias acab de intranquilizar a Estados Unidos. Rusia tambin hizo declaraciones en el mismo sentido.

El gobernador del Banco del Pueblo de China, Zhu Xiaochuan, haba anunciado que su pas quera reemplazar al dlar, designado como moneda de reserva con un estndar diferente bajo supervisin del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El gigante asitico expres a fines de marzo la inquietud por su inversin en Estados Unidos en momentos que la principal economa mundial se enfrenta a una profunda recesin.

Ante estas circunstancias y hechos, Estados Unidos y Europa decidieron darle todo el apoyo al casi moribundo Fondo Monetario Internacional en el intento por revivir a un organismo desprestigiado ante la mayora de los pueblos y gobiernos del mundo por la imposicin de sus polticas neoliberales y de libre comercio que han llevado a la pobreza y la miseria a millones de personas en el orbe y que ha sido uno de los causantes de la crisis econmica mundial.
En la reunin de Londres, ante numerosas protestas populares y represiones policiales, las potencias occidentales con apoyo de algunos pases denominados emergentes, apostaron por salvar el libre comercio, la propiedad privada, la recuperacin del dlar como moneda internacional, las polticas neoliberales ya fracasadas y, sobre todo, la forma de control financiero que han ejercido sobre las naciones pobres mediante los mecanismos del FMI y el Banco Mundial.

En esa direccin el G-20 triplic las reservas del FMI en 750 000 millones de dlares para convertirlo en una especie de Banco Central del mundo que interviene en ltima instancia para supuestamente evitar el derrumbe de sus miembros acosados por la crisis recesiva global.


Segn los analistas, de la misma forma que los bancos centrales de las metrpolis estadounidenses y europeas pilotean los "rescates" de empresas y bancos quebrados (con dinero pblico y garanta estatal), el FMI va a cumplir ese rol a escala de los gobiernos de los pases "emergentes" y "subdesarrollados" del Sur perifrico.

Se le esta otorgando al FMI las funciones de contralor general para que el dinero prestado vaya prioritariamente en auxilio de los bancos quebrados e intentar salvar al sistema financiero capitalista, y a la vez monitorear el cumplimiento de las obligaciones, o sea, las condicionantes que conllevan el otorgamiento de los prstamos.

Adems, le asignaron otros 250 000 millones en nuevas emisiones de giros y a instituciones multilaterales de desarrollo como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otros 100 000 millones.

Algunas migajas se le entregarn a las naciones emergentes presentes en la cita y sobre todo a varias de Europa del Este que hoy se encuentran sumidas en graves situaciones econmicas como Lituania, Letonia, Hungra, Ucrania, Rumania y Repblica Checa que a la Unin Europea le es necesario salvarlas para su estabilidad.

En los aos venideros se prev entregar alrededor de 50 000 millones de dlares a los 50 pases ms pobres del planeta lo cual es una minucia si se conoce que frica pag en los ltimos aos 30 000 millones de dlares solo por el servicio de su deuda externa.

Desde 1944 Estados Unidos y Europa mantienen un pacto para controlar las actividades del FMI y del BM, al imponer Washington los directivos en el BM y los europeos los del Fondo sin que medie oportunidad para que algn pas del Tercer Mundo pueda obtener esos puestos.

Adems, estos organismos disfrutan de inmunidad jurdica total, y por tanto no se les puede realizar reformas sin la aprobacin de Washington y otros pases ricos que ostentan la enorme mayora de los votos por ser los mximos acreedores.

Los dos entes financieros no ofrecieron soluciones para contener la crisis de los crditos hipotecarios en Estados Unidos ni fueron capaces de realizar un aviso ante la situacin financiera mundial que se avecinaba.

El Fondo Monetario desde hace 65 aos obliga a que los pases en desarrollo apliquen medidas econmicas que han beneficiado en todo momento a las capas adineradas de la sociedad y a las grandes compaas. Las naciones que se niegan a cumplir sus directivas son apartadas o ignoradas en el otorgamiento de crditos.

Cuando estall la crisis de la deuda externa a principios de la dcada de 1980 el Fondo oblig a sus deudores a realizar ajustes profundos en sus programas sociales, abrir las puertas a las transnacionales, impulsar la privatizacin en detrimento de industrias y servicios pblicos, lo que en su conjunto conllev al saqueo de las riquezas, a la elevacin de la pobreza y a una mayor desigualdad social en esas naciones.

Las profundas crisis que tuvieron lugar a fines del pasado y presente siglos en Asia y Amrica Latina provocadas por las medidas de libre comercio y globalizacin neoliberal llevaron al borde del colapso a varias economas de esas regiones.

Para librarse de esas ataduras econmica-polticas, Malasia y Tailandia liquidaron sus deudas con el FMI y apostaron por la independencia fiscal, lnea que fue seguida por Brasil, Venezuela y Argentina. Las solicitudes de emprstitos al organismo internacional cayeron estrepitosamente pues muchas naciones prefirieron acumular reservas internacionales sobre su comercio exterior.

Entonces la crisis para el Fondo no se hizo esperar ya que sus ingresos mayormente proceden de los altos impuestos que imponen a los prstamos otorgados que casi siempre van a los pases en vas de desarrollo los cuales se convierten en eternos deudores.

Por tanto resultaba enormemente necesario salvar al moribundo FMI, y adems que no se analizara ni se tomaran medidas efectivas para eliminar el secreto bancario, la necesidad de lograr una moneda internacional que reemplace al desgastado dlar, ni contrarrestar las acciones proteccionistas en tiempos de crisis, por citar algunas cuestiones medulares que afectan a la economa internacional.

Por eso resultan tan apologticas y faltas de credibilidad las declaraciones del primer ministro ingls, Gordon Brown cuando al trmino de la reunin relmpago del G-20, que solo dur unas horas, enfatiz que se acab el Consenso de Washington al referirse a las tesis neoliberales que dominan la economa mundial desde mediados de los aos 80 impuestas por Estados Unidos y Europa.

Lo cierto es que con el enorme suero monetario introducido al FMI, los creadores del Consenso de Washington quieren continuar dominando y controlando al mundo en una versin capitalista que no tiene nada de nueva, y tratar de contrarrestar las polticas nacionalistas e integradoras que estn surgiendo en varias regiones del mundo y en especial en Amrica Latina.

Esperemos para ver cuanto les dura la euforia.


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