Portada :: Economa :: Londres: G-20 al rescate del capitalismo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2009

Cumbre del G-20
Patacones y blanqueo de capitales

Jorge Altamira
Prensa Obrera


La semana pasada se reunieron con gran pompa, mucha preparacin y bastantes expectativas los jefes de Estado de las naciones que forman el Grupo de los 20. Ya lo haban hecho en noviembre pasado, siempre con el objetivo de encaminar la bancarrota capitalista mundial ante la imposibilidad obvia de superarla. Durante las semanas anteriores al evento, la prensa mundial haba descrito una divisin entre Estados Unidos y Gran Bretaa, por un lado, y Europa, por el otro. La delimitacin pasaba, se deca, por el siguiente eje: Estados Unidos pretenda que Europa incrementara los gastos fiscales en las proporciones que lo haban hecho los norteamericanos, a los fines de estimular la demanda. Los europeos, por su parte, reclamaban que se pusiera un lmite a las actividades de los fondos especulativos y a las operaciones desde los parasos fiscales, con el argumento de que haban originado la crisis financiera que desemboc en la crisis mundial generalizada. En realidad, Europa no puede secundar a los Estados Unidos en la expansin del gasto fiscal porque no tiene un presupuesto comn. Los Estados que la componen no tienen condiciones de financiarlo en forma separada. El Banco Central Europeo no puede jugar el rol de financista que cumple la banca central norteamericana porque, adems de no tener como contraparte un presupuesto estatal nico, tampoco tiene una moneda que goce de los privilegios de emisin del dlar.

En realidad, esta presentacin del problema slo sirvi al propsito de disimular que el G-20 no tiene las condiciones ni tampoco es el mbito para tratar el ncleo duro de la crisis: varios billones (millones de millones) de activos y de prstamos invendibles y, por lo tanto, completamente desvalorizados, que los bancos de todas las latitudes -pero especialmente los norteamericanos- tienen en su poder. Estos activos sin valor impiden a los bancos hacer frente a las deudas que han contrado por valores similares. A la larga esto conduce a la quiebra del sistema financiero internacional y al dislocamiento monetario. La cada brutal de la demanda mundial no es la causa de la crisis, sino la consecuencia de la quiebra bancaria. Solamente el crdito que financia el comercio internacional se ha hundido un 90 por ciento. No es de sorprenderse que se prevea la primera cada del intercambio mundial en 65 aos, en un escalofriante 9 por ciento. El rescate de los bancos quebrados ha sido encarado por cada uno de los Estados nacionales con los mtodos que tienen a su disposicin. Esencialmente, los bancos centrales han salido a emitir dinero: la Reserva Federal ha expandido el dinero a disposicin de los bancos, en menos de un ao, de 300 mil millones de dlares a 4 billones - lo que se dice una bicoca. La deuda pblica de Estados Unidos se ha ido a los 12 billones de dlares y su dficit fiscal a 1,5 billones al ao. Sobre este punto decisivo, el G-20 ni os meter sus narices.

Cuasi-monedas

Lo que, de todos modos, plane como una pesadilla sobre la cumbre es la bancarrota de Europa del Este, los pases del Bltico y algunos de Asia. Solamente los europeo-orientales tienen un dficit financiero para slo el ao 2009, de 500 mil millones de dlares, entre deuda externa y dficit comercial. Una declaracin formal de cesacin de pagos sera mortal para muchos bancos occidentales que ofician de acreedores. Los crditos otorgados por los bancos austracos a sus sucursales o clientes euro-orientales, por ejemplo, equivalen a la totalidad del producto bruto de su pas, o sea que no existe la posibilidad de que sean rescatados por el gobierno de Austria. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta que las divisas de Mxico y de Brasil requirieron el sostn de la Reserva Federal por 70 mil millones de dlares, es claro que existe una amenaza de cesacin de pagos del conjunto de los llamados pases emergentes.

A diferencia de crisis anteriores, los agujeros financieros de los pases emergentes no pueden ser resueltos por medio de la devaluacin de sus monedas. De un lado, porque no existe la posibilidad de que de este modo aumenten las exportaciones, ya que la crisis es mundial, no nacional. Del otro, la devaluacin provocara la bancarrota de capitales nativos y forneos, lo que acentuara esta misma crisis. Por ltimo, una cadena de devaluaciones de pases emergentes acabara por dislocar el mercado monetario mundial. Ms concretamente, el pas con mayor dficit comercial del mundo y con mayor necesidad de financiamiento es Estados Unidos, o sea que el dlar es la moneda cuya valuacin es la ms artificial del planeta. Esta sobrevaluacin del dlar se acentuara como consecuencia de una cadena de devaluaciones tercermundistas, porque ella provocara una fuga de capitales a Estados Unidos. Los desequilibrios mundiales se acentuaran y Estados Unidos se chupara todo el financiamiento mundial disponible, lo que dejara en la bancarrota al resto del mundo. La poltica de prstamos que est siguiendo el FMI es contener las devaluaciones monetarias mediante la cada, en trminos absolutos, de los salarios y los gastos sociales del gobierno -o sea la deflacin monetaria. Lo que pretendi hacer Cavallo antes de diciembre de 2001.

Es precisamente esta absorcin del financiamiento disponible por parte de Estados Unidos lo que provoc la mayor friccin con Europa y hasta con China, y hasta una irascible diatriba contra los planes de Obama por parte del presidente rotativo de la Unin Europea.

El G-20 no le encontr una salida o siquiera una contencin a esta catstrofe inminente, sino solamente un parche. Para los argentinos es una receta que conocemos de memoria: patacones y blanqueo de capitales.

En efecto, el G-20, con nuestra madame La Presidente', in coda', decidi devolverle la vida al FMI para que pueda emitir una moneda nueva, los llamados Derechos Especiales de Giro (DGR). Los ms pcaros disfrazaron este viejo nuevo invento como el principio de creacin de una nueva moneda independiente de los Estados nacionales. De acuerdo con esto, el destino de los capitales no lo decidirn, dentro de algn tiempo, los comisionistas polticos de la burguesa de cada pas, sino un burcrata multinacional sin amo individualizado. En realidad, el DGR es una moneda que no circula ni tiene respaldo propio, cuya unidad de valor equivale a la cotizacin promedio de una canasta de monedas. Cada pas podra girar sobre ella en una proporcin de los aportes que ha hecho en su propia moneda -la mayora de las cuales no tiene aceptacin internacional. Es claro que su circulacin no saldra de los tesoros de los bancos centrales y del FMI, pero si se le diera vida libre sera exactamente un patacn o un lecop. La funcin de los DGR es darle un respiro al dlar y al euro (que ya se han emitido en cantidades descomunales para el rescate de los bancos) para financiar la deuda externa y los dficit de los llamados emergentes. Por ahora seran el equivalente de unos modestos 250 mil millones de dlares, que no cubren ni el 5 por ciento del agujero emergente. Si se los usara en la proporcin necesaria, deberan poder circular entre agentes privados, en cuyo caso el mundo tendr la moneda basura que supimos conseguir'. Mucho antes de eso, sin embargo, el sistema monetario internacional habr quedado dislocado.

Euroizacin


La entronizacin del FMI como una autoridad monetaria internacional y de los DGR como la nueva moneda de cambio y de reserva, es un desatino. Por eso, los ms serenos han sugerido, como alternativa, la euroizacin de toda Europa del Este; o sea, la sustitucin de sus monedas nacionales por el euro, como ocurre con Ecuador, por ejemplo, que sustituy al sucre por el dlar. Se esgrime el argumento de que se disipara la posibilidad de un default de esos pases, porque su deuda podra ser refinanciada en una moneda con respaldo fuerte. Nada parecera ms natural que la euroizacin, dado que esos pases ya pertenecen a la Unin Europea. Pero la variante, que tantos adeptos tuvo en el auge de la dolarizacin, fue rechazada. Es que, en ese caso, el garante de la deuda impagable de esos pases y de los del Bltico pasara a ser la banca central europea, que est encargada de la defensa del euro pero de ningn modo de los rescates nacionales, que son competencia de cada pas. El BCE, por otra parte, tiene por delante una tarea de rescate que lo excede, porque en la fila estn ya Irlanda, Grecia e Italia, y dentro poco se habr de anotar Espaa. El pas con el agujero financiero ms grande de toda Europa es el Reino Unido de la Gran Bretaa, cuya City de Londres ha sido destruida por el tsunami y est sufriendo la mayor salida de capitales del mundo y la segunda mayor bancarrota de crditos hipotecarios. Quiz fue esta situacin desesperante la que llev a que la reina se dejara agarrar por la cintura por Michelle Obama.

El BCE solamente podra asumir la funcin de rescatista si pudiera endeudarse a gran escala en el mercado mundial, pero para eso necesita el respaldo presupuestario y legal del conjunto de la UE -que no existe, y que solamente podra existir con el respaldo adicional de una polica y de un ejrcito, o sea de un Estado.

Estafadores de todos los pases, blanqueemos

El G-20 tambin decidi, bien que para las tribunas, emprenderla contra los parasos fiscales, aunque por ejemplo no mencion a tres Estados norteamericanos que funcionan como tales. En los parasos fiscales no solamente no se pagan impuestos, sino que se lavan capitales fraudulentos, en especial narcodivisas. Sin estos parasos, el capitalismo moderno sucumbira en el acto. Sin dinero negro no seguira en pie ningn banco importante en el mundo. Basta indicar que una nacin' europea, Luxemburgo (o Mnaco), es un paraso fiscal (de modo que algn da le tocar a un luxemburgus presidir la UE), para poner en evidencia el poco celo que se habr de poner para suprimir a esas mesas de dinero. La pltora de casinos, de negocios inmobiliarios y circuitos bancarios paralelos ha convertido a todos los pases en parasos fiscales.

Sin embargo, el empeo tiene alguna relevancia porque, como lo acaba de sugerir el Corriere della Sera, hay una excelente oportunidad para que los Estados dicten un blanqueo de capitales, o sea un perdn judicial e impositivo para el dinero que decida regresar al hogar'. Como se ve, Kirchner ha hecho escuela; Prat Gay, Lavagna, Ferreres y Gonzlez Fraga debern llamarse a silencio. Con una ley de blanqueo, los Estados y los bancos centrales podran conseguir un dinero adicional, proveniente de los parasos fiscales, para seguir llenando el barril sin fondo de los rescates bancarios. Los capitales de los bancos alojados en los parasos fiscales vendran en socorro de esos mismos bancos que estn afectados por activos y prstamos podridos. El Citibank, que se encuentra bajo la carpa de oxgeno del Tesoro norteamericano y de la Reserva Federal, acaba de crear, con el dinero de uno y de la otra, un fondo de inversin para financiar el rescate de los bancos, que adems recibir el aporte pblico!

China

Lo que no se le escapa a nadie es que el principal acreedor de todos aquellos que se encuentran en bancarrota es China, que tiene casi dos billones de dlares invertidos en Estados Unidos -unos 800 mil millones en bonos del Tesoro. China no va a salir de este atolladero aumentando su cuota en el FMI, ni prestndole al FMI para que ste emita DEGs. China es adicta a los yanquis, porque tampoco ha cesado de invertir en Estados Unidos sus excedentes de dlares.

Ahora bien, muy a pesar de ellos, este cordn umbilical se va a romper, por la simple razn de que el comercio mundial se est cayendo, y con l los supervit de las naciones que sobrevenden, y con esto el ritmo de incremento de sus reservas. Este simple mecanismo de la crisis deber llevar a la devaluacin del dlar y, por consiguiente, a la desvalorizacin del dinero de China en Estados Unidos. La ruptura de este vnculo es la madre de toda esta crisis y, naturalmente, sacudir a China de cabo a rabo. Los planes de Obama, para rescatar a la banca y a los acreedores de esta banca, con dinero pblico; la absorcin de capitales para financiar este rescate estatal; la valorizacin del dlar que resulta de todo este operativo; todo esto tiende a reproducir una relacin de dficit norteamericano con China (y de supervit de sta con Estados Unidos), que debe explotar por su efecto acumulativo o, en su defecto, por el derrumbe del comercio mundial engendrado por la crisis financiera y, ahora, industrial.

Muchos se han representado el endeudamiento de Estados Unidos con China como una inversin en las relaciones de dependencia entre un pas desarrollado y otro, en este caso, que es sui generis'. Pero China no exporta capital a Estados Unidos, sino Estados Unidos a China. El financiamiento del Tesoro norteamericano por parte de China no se aplica al desarrollo de los capitales chinos en Estados Unidos sino de los norteamericanos. China presta, a cambio de un inters, el dinero que el capital norteamericano utiliza para apalancar sus inversiones industriales o su comercio. El excedente monetario de China ha ido a parar a los bancos y fondos especulativos no chinos, que originaron' el derrumbe financiero actual. Si el ahorro chino ha estado financiando el desahorro norteamericano, esto significa que la desinversin china ha financiado la inversin y el consumo norteamericanos. En las relaciones semicoloniales, en cambio, el capital ingls, por ejemplo, compraba deuda del Estado argentino, pero para que ste pudiera pagar las obras pblicas que ejecutaba el capital ingls.

El intento de China de darle una funcin internacional al yuan (por ejemplo el canje con pesos argentinos) no pretende convertirlo en una moneda internacional. Es una expresin de la poltica de China para evitar que se revalorice su moneda frente al dlar y que las exportaciones chinas pierdan espacios en el mercado internacional. Las contradicciones anudadas entre Estados Unidos y China, en su relacin estrecha de dos dcadas, debern saltar como consecuencia de la bancarrota mundial. Los que vaticinan que la crisis podra terminar el ao que viene simplemente olvidan que an no ingres al escenario el estallido de las contradicciones entre Estados Unidos y China.



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