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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2009

Red-insurgencia virtual

Edgar Borges
Rebelin


Que el capitalismo simula estar en crisis para dar el salto a una gran mutacin no lo dudo; que est en marcha un engao global (con la sonrisa de Obama y las caras preocupadas de los mandatarios de la Unin Europea) me parece evidente; que todo avanza hacia la consolidacin de una red mundial de estupidizacin (robots al servicio de las grandes corporaciones) es indiscutible; que el poder econmico (con el aplauso de la ley, de la poltica y de la religin) nos secuestr la calle es cierto; que mientras tanto la izquierda permanece adormecida (o bailando al comps del engao) es inquietante. Sin embargo, considero que estamos en un momento estelar para resistirnos al proyecto de uniformidad de la existencia humana.

Si los lderes visibles de la izquierda no impulsan un debate slido que proponga un nuevo modelo revolucionario y prctico, le corresponder a cada individuo participar en la conformacin de una nueva conciencia social. Se trata de asumir, cada quien desde su posicin individual, la conciencia de que cada ser humano es un colectivo. Sospecho que por ah va el camino de la nueva batalla social. Y qu mejor que aprovechar al mximo los recursos de las nuevas tecnologas para resistirse al gran engao del poder establecido.

Nos secuestraron la calle (como espacio para la vida) y hay que rescatarla; eso es indudable. No obstante, el sistema capitalista abandona (en apariencia) la calle (tras el colapso que provoc) y traslada su campo de accin a un novedoso terreno creado con el objetivo de instaurar el ms frreo y uniforme proyecto de dominacin: el espacio virtual. Y es all, desde ese mismo espacio, de donde debe surgir el combatiente del siglo XXI.

Si cada individuo acta atendiendo la necesidad de impulsar la diversidad colectiva, los caminos de resistencia se multiplicarn antes de que el desgano y la indiferencia nos congelen la energa. Cada da se hace ms intil sostener las formas clsicas de protesta; por ms que nos resistamos a reconocerlo el capitalismo ha paralizado cualquier posibilidad de respuesta convencional. Esta crisis que nos impusieron es una trampa para darle un giro contundente al sistema de dominio. Lanzar piedras (o flores) es caer en el juego del poder (los violentos a la crcel y los pacifistas al cielo!); mejor sera impulsar acciones concretas que nos permitan intervenir en todas las formas de polticas (la econmica, la legislativa, la educativa, la cultural, la cientfica, la ecolgica, etc.). Ms que un objetivo abstracto, es una necesidad lograr desarrollar mecanismos que nos lleven a entendernos como millones de individuos conectados. Y dispuestos a movilizarnos hacia metas concretas.

Desconocer que cada ser humano es nico e irrepetible ha sido el mximo chantaje de la derecha; pero tambin ha representado una de las ms severas ignorancias con las que se ha estrellado la izquierda. Necesario es impulsar la educacin de un individuo consecuente con su especificidad y con la de cada uno de los otros. El uno es el otro. Oportuno es identificar las particularidades que nos ofrece este momento histrico. A partir de all debemos llenar de contenidos las nuevas tecnologas (con participacin consciente, estratgica y activa) antes de que las grandes corporaciones nos expulsen de la red, como antes lo hicieron de la calle.

La prxima batalla no ser por la autodeterminacin de los pueblos, sino por la autodeterminacin del individuo. La hora de los malditos (la luz que viene de las sombras) se acerca. Aprendamos a usar el reloj.



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