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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2009

Tailandia: La lucha de los "camisas rojas" por una democracia real

Giles Ji Ungpakorn
The Guardian

Traduccin para Rebelin por Mara Enguix


El conflicto en Tailandia no es un juego de simples filiaciones polticas: es una lucha de clases creciente entre los pobres y las viejas lites del pas

Quienes hayan visto la violencia de esta semana en las calles de Bangkok, seguramente pensarn que el caos actual es slo cosa de camisas de colores diferentes y de partidarios de diferentes partidos polticos, apenas distinguibles entre s. No es el caso.

Lo que llevamos viendo en Tailandia desde finales de 2005 es una lucha de clases creciente entre los pobres y las viejas lites. Desde luego no es una lucha de clases en sentido estricto. Como en el pasado hubo un vaco en la izquierda, los polticos millonarios y populistas como Thaksin Shinawatra han logrado liderar a los pobres.

Los pobres, urbanos y rurales, que forman la mayora del electorado, son los camisas rojas. Exigen su derecho a tener un gobierno elegido democrticamente. Comenzaron como partidarios pasivos del gobierno de Thaksin, el Thai Rak Thai, pero luego formaron un nuevo movimiento ciudadano llamado Democracia Real.

Para ellos, la democracia real significa el final de la dictadura de la junta militar y palaciega, aceptada desde hace tiempo calladamente y que ha permitido a los generales, los consejeros ulicos del consejo privado y las lites conservadoras actuar al margen de la Constitucin. Desde 2006, estas lites han atentado descaradamente contra los resultados electorales gracias a un golpe militar, el uso de los tribunales para disolver el partido de Thaksin en dos ocasiones y el respaldo a la violencia callejera de los camisas amarillas monrquicos.

El partido Demcrata actual est en el gobierno gracias al ejrcito. Muchos miembros del movimiento de los camisas rojas apoyan a Thaksin, y por buenas razones: su gobierno despunt por varias polticas modernas en beneficio de los pobres, como la creacin del primer sistema sanitario universal de Tailandia.

No obstante, los camisas rojas no son simples tteres de Thaksin; estn organizados en grupos comunitarios y muchos de ellos muestran su frustracin por la falta de liderazgo progresista de Thaksin, en particular por su insistencia en la lealtad a la corona.

El movimiento republicano est creciendo. Muchos izquierdistas tailandeses, como es mi caso, no apoyan a Thaksin. Denunciamos sus violaciones de los derechos humanos, pero estamos con el movimiento ciudadano por la democracia real.

Los camisas amarillas son conservadores monrquicos, algunos con tendencias fascistas. Sus guardias llevan y usan armas de fuego. Apoyaron el golpe de Estado de 2006, destrozaron el palacio del gobierno y bloquearon los aeropuertos internacionales el ao pasado. Estaban respaldados por el ejrcito. Por eso los soldados nunca disparan contra ellos. Por eso el primer ministro tailands actual educado en Oxford nunca ha hecho nada por castigarlos. A fin de cuentas, nombr a algunos de ellos ministros de Estado.

Los camisas amarillas pretenden menoscabar el derecho de voto del electorado para proteger a las lites conservadoras y los viejos y malos usos para gobernar Tailandia. Proponen un nuevo orden dictatorial, que permita al pueblo votar, pero no que parlamentarios y cargos pblicos se presenten en su mayora a las elecciones. Reciben el apoyo de los medios de comunicacin tailandeses convencionales, de la mayor parte de los profesores de clase media e incluso de dirigentes de oenegs.

Para comprender y juzgar los violentos sucesos que sacuden Tailandia, es preciso tener un conocimiento y una perspectiva de la historia del pas. La perspectiva es necesaria para poder distinguir entre atentar contra la propiedad y herir o matar a la gente.

El conocimiento histrico ayuda a explicar por qu los ciudadanos conocidos como camisas rojas expresan ahora su furia. Han tenido que soportar el azote militar, la privacin reiterada de sus derechos democrticos, continuos actos de violencia e insultos por parte de los medios de comunicacin convencionales  y de la comunidad acadmica.

Es mucho lo que est en juego. Todo compromiso est expuesto a la inestabilidad. Las viejas lites quiz piensen negociar con Thaksin para impedir que los camisas rojas se vuelvan completamente republicanos. Pero, pase lo que pase, la sociedad tailandesa no puede volver a los tiempos pasados. Los camisas rojas representan a millones de tailandeses hastiados de las intervenciones militares y monrquicas en la vida poltica. Como mnimo desearn una monarqua constitucional no poltica.

Giles Ji Ungpakorn es profesor y escritor tailands que viaj en febrero al Reino Unido tras ser acusado de lesa majestad en virtud del cdigo penal, que prohbe este tipo de crticas.
http://wdpress.blog.co.uk

Fuente: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2009/apr/13/thailand-human-rights




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