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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2009

En busca de la Tercera Repblica

Jos Lpez
Rebelin

O los retos del movimiento republicano para que la Tercera Repblica espaola deje de ser una utopa y se convierta algn da en una realidad


Teniendo clara la necesidad de la Repblica en nuestro pas, como mejor garanta del imprescindible proceso de "regeneracin democrtica", lo siguiente que se nos plantea es cmo conseguir traer la Repblica teniendo en cuenta la realidad actual de nuestra sociedad y las experiencias del pasado.

 Est claro que el movimiento republicano est en auge en Espaa. Cada vez se ven ms banderas tricolores en la calle, proliferan las plataformas ciudadanas por la Tercera Repblica (Club Republicano por la Tercera Repblica, Ciudadanos por la Repblica, Foro de Republicanos de Izquierdas, Unidad Cvica por la Repblica, Movimiento por la Tercera Repblica, Foro por la Tercera Repblica, etc.), proliferan actos simblicos contra la monarqua actual, algunos medios de la prensa "oficial" empiezan a atreverse tmidamente a denunciar las "carencias" de la Casa Real (la prensa libre hace tiempo que lo lleva haciendo, prensa alternativa en claro auge), dentro de la propia clase poltica dominante (por ahora slo Izquierda Unida) la causa republicana ha entrado en agenda (Red de Municipios por la Tercera Repblica), proliferan las denuncias pblicas contra el actual Rey (el alcalde de Puerto Real Jos Antonio Barroso se ha atrevido a denunciar pblicamente la naturaleza corrupta de la institucin monrquica, el coronel Amadeo Martnez Ingls ha denunciado pblicamente al Rey y ha pedido una comisin parlamentaria para investigarlo, etc.), incluso en las bases del PSOE (y a pesar de sus dirigentes) la causa republicana parece estar empezando a "despegar" tmidamente, proliferan actos de memoria histrica de la Segunda Repblica, proliferan los actos en los focos de debate social de base como los ateneos, etc.

Sin embargo, la censura Real que aplican los medios de comunicacin de masas ms conocidos impide que este auge sea percibido por la mayor parte de la poblacin, que sigue considerando (aparentemente) este tema como algo secundario y del pasado. Por tanto, cabe preguntarse si en las condiciones actuales (en las que los medios obvian sistemticamente el movimiento por la Tercera, en la que los principales partidos estn dominados por dirigentes que impiden cualquier debate o planteamiento de esta cuestin, en la que el pueblo permanece aparentemente "adormecido" en una especie de "amnesia semiconsciente") tiene realmente futuro este movimiento o slo representa una "lucha idealista" perdida de antemano. Cabe preguntarse cmo hacer ms efectiva esta lucha, cmo evitar todos los obstculos que intentan obviarla.

Toda lucha social que pretenda ser exitosa y transformadora debe siempre marcarse un objetivo claro a alcanzar que podr ser ms o menos utpico, ms o menos ambicioso (debe ser ms o menos idealista), debe tener en cuenta la situacin inicial de la que se parte (debe ser ms o menos realista), y debe marcarse un camino o estrategia para alcanzarlo (debe ser ms o menos pragmtica). Si no se cumplen estos tres requisitos es muy poco probable que dicha lucha pueda tener algn da el xito buscado. Toda lucha ms o menos utpica implica siempre realizar un camino ms o menos largo, ms o menos difcil. Si se es poco idealista (poco ambicioso) entonces el camino es ms corto pero el destino alcanzado est tan cerca del origen del camino, que a lo mejor no mereca la pena iniciarlo. Si se es demasiado idealista entonces el camino es demasiado largo y difcil con lo que es muy poco probable alcanzar el destino. Si no se es nada idealista o no se tiene claro el objetivo, el camino no tiene destino o ste es confuso y cambiante y por tanto por mucho que se ande, no se avanza, simplemente se da vueltas sin rumbo o bien se llega a una estacin intermedia muy alejada del destino final. Si se es poco realista se avanzar muy poco en el camino e incluso quizs ni se iniciar la marcha por mucho esfuerzo que se haga. Si se es demasiado realista entonces cunde el desnimo y no se inicia la marcha. Si se es poco pragmtico (si no se hacen pequeas paradas, si no se cogen ciertos atajos, si no se tiene en cuenta el terreno) el camino puede ser tan largo y dificultoso que tarde o pronto se deje de recorrer. Si se es demasiado pragmtico (si se hacen demasiadas paradas, si se cogen demasiados atajos, si se tiene demasiado en cuenta el terreno) entonces el camino es menos dificultoso pero se alarga tanto en el tiempo que incluso se llega a olvidar cual era el destino. Los tres requisitos son todos igual de fundamentales para alcanzar el destino y todos requieren un cierto "equilibrio" para no afectarse mutuamente, para conseguir recorrer el camino en un tiempo prudencial, con un esfuerzo asumible y con una probabilidad razonable de alcanzar el destino.

Por otro lado, es obvio, que toda lucha que pretenda cambiar la sociedad debe aspirar a ser mayoritaria, debe aspirar a contar con la mayor parte de la poblacin posible. No se puede cambiar la sociedad sin contar con la mayora de sta. Todo movimiento de transformacin social debe ir "reclutando" a las masas para tener cierta posibilidad de xito. Pero una vez ms se requiere un "equilibrio" para que las masas no acaben ahogando a la minora vanguardista promotora del cambio. Es decir, hay que ir CONVENCIENDO, CAMBIANDO a las masas para que el movimiento crezca y no al revs. No hay que caer en el error de ser mayoritario para dejar de ser transformador. Hay que buscar mayoras pero sin renunciar a los objetivos de la lucha. Hay que procurar que las masas se apunten al camino a recorrer y para ello hay que ir dnde estn para TRAERLAS a nuestro lado, no hay que quedarse donde estn para olvidar el camino. Por tanto, si una minora con iniciativa pretende cambiar a la mayora, lo primero que debe hacer es unirse para iniciar el camino juntos, para ir reclutando a las masas a medida que lo vaya recorriendo. Si iniciamos el camino de forma desunida, yendo cada uno hacia un destino distinto (aunque sean parecidos) o yendo hacia el mismo destino pero por caminos distintos, entonces ser muy difcil convencer a las masas para que se unan a nuestra marcha. Sin embargo, si nos ponemos de acuerdo en qu destino comn es razonable para todos los que iniciamos la marcha y para los que se unirn a ella en el futuro (es decir razonable para la mayora de la sociedad) entonces es muy posible que la marcha sea cada vez ms concurrida y por tanto aumenten sus posibilidades de xito.

Por otro lado, tan importante como fijar el destino del camino a recorrer, es determinar la causa por la cual hay que iniciar la marcha. Mientras que el movimiento republicano no d razones objetivas, claras y convincentes de los motivos por los que se hace necesaria la marcha, entonces difcilmente las masas se unirn a ella. Lo primero de todo es concienciar masivamente sobre la NECESIDAD de avanzar en democracia y sobre la conveniencia de que esto se haga mediante el establecimiento de una Repblica. El movimiento republicano debe hacer un esfuerzo por concienciar a la poblacin en general sobre los defectos de nuestra "democracia" actual (ver mi anterior artculo Los defectos de nuestra "democracia") y sobre la NECESIDAD de la Repblica (ver mi anterior artculo La necesaria repblica) para corregir dichos defectos. La Repblica puede ser el "catalizador" de la "regeneracin democrtica" de nuestro pas. La gente debe ver la Repblica como la mejor manera de avanzar en democracia. Debe asociar Repblica a ms democracia.

1) Seamos razonablemente idealistas

Evidentemente la primera condicin indispensable para iniciar el camino es tener claro el destino del mismo. Si dentro del movimiento republicano no nos ponemos de acuerdo en cul es el objetivo entonces difcilmente podremos llegar a l. Esto implica necesariamente un debate interno (pero abierto a la sociedad) del movimiento republicano para fijar el mnimo comn asumible por todas las corrientes del mismo, para fijar el objetivo comn bsico. Debemos aclararnos sobre qu modelo de Repblica queremos para nuestro pas. Es lgico (y bueno) que haya diferencias en los tipos de repblica defendidos por las distintas plataformas (repblica popular, federal, constitucional, etc.), pero si no llegamos a un acuerdo de mnimos sobre lo que debe ser la Tercera Repblica entonces probablemente no habr nada que hacer. Debemos priorizar lo que nos une sobre lo que nos separa. Si estamos todos de acuerdo en que lo verdaderamente importante es la Repblica, es la democracia, entonces debemos aparcar (temporalmente) nuestras diferencias para iniciar el camino hacia un destino comn (sin renunciar a nuestros respectivos ideales o destinos diferenciados una vez alcanzado el destino principal). Lleguemos primero a la "estacin intercambiadora principal" para luego ir hacia nuestros respectivos destinos. Todos los destinos "secundarios" son legtimos mientras se defiendan de forma democrtica. Y en todo caso, una vez alcanzada dicha "estacin intercambiadora principal", si no nos ponemos de acuerdo sobre cul debe ser la siguiente estacin, siempre podemos recurrir al debate pblico y a la democracia para que sea la ciudadana la que decida (como por otro lado es lo recomendable). Si estamos de acuerdo en que el objetivo fundamental es la democracia, entonces deberemos usar sta escrupulosamente para alcanzarla y desarrollarla. El camino hacia la Tercera Repblica debe hacerse con mtodos estrictamente democrticos. En los medios est el fin. Como dijo Gandhi, El fin est contenido en los medios como el rbol en su semilla; de un medio injusto no puede resultar un fin justo. No podemos ni debemos alcanzar la democracia (la Repblica es la forma que debe tomar sta) de forma antidemocrtica.

Por tanto el camino se puede dividir en dos etapas cuyos hitos seran:

1. Referndum para que el pueblo elija entre Repblica y Monarqua

2. Referndum para que el pueblo elija el tipo de repblica que desea (en caso de que en el anterior referndum haya sido aprobado el cambio de rgimen), si las discrepancias son insalvables.

Por supuesto ambos referendos deben estar precedidos por un amplio debate pblico y deben realizarse en condiciones democrticas mnimas que permitan que dicho debate sea libre y plural (donde todas las opciones puedan ser defendidas pblicamente en igualdad de condiciones). Evidentemente, el resultado final deber ser la redaccin de una nueva Constitucin de la nueva Repblica, que deber ser ratificada en un nuevo referndum. Es preferible consultar demasiado al pueblo que quedarse corto, no se puede construir una democracia sin que el pueblo intervenga (y cuanto ms intervenga mejor), peor es el coste de no hacerlo que los costes econmicos de hacerlo (costes que se pueden racionalizar si se evitan despilfarros innecesarios). En todo caso, en el segundo referndum para elegir el tipo de repblica, en el fondo se podra elegir simultneamente la Constitucin correspondiente y podra ahorrarse el ltimo referndum de ratificacin constitucional (siempre que se apruebe por mayora absoluta). Se trata de encontrar alguna frmula para que el proceso sea lo ms democrtico posible y a la vez lo ms operativo posible. No es posible escudarse en razones "tcnicas", en cuestiones "legalistas", en argumentos "econmicos", para evitar la idea principal y prioritaria: dar al pueblo el mximo protagonismo posible en el proceso democratizador.

2) Seamos razonablemente realistas

Para iniciar el camino, es imprescindible, una vez hayamos fijado un destino inicial comn, que las distintas plataformas republicanas se unifiquen en una plataforma nica general por la Tercera Repblica. Esto no significa, ni mucho menos, la disolucin de las plataformas actuales, simplemente significa su alianza estratgica para la consecucin de un objetivo comn e irrenunciable. La unin hace la fuerza. Pero la verdadera unin consiste en dar prioridad a los objetivos comunes, no en la renuncia de las legtimas diferencias, ni en la imposicin de unas sobre otras. El matiz es muy importante. De esta crucial e inicial etapa de "negociacin" depende el xito de todo el proceso. Por supuesto, como en todo proceso transformador, aparecern organizaciones supuestamente republicanas, que practicando la vieja tctica del "entrismo", del "divide y vencers", procurarn sembrar la desunin y la confusin dentro del movimiento republicano. Sin embargo, en cuanto se fijen dichos objetivos comunes irrenunciables, en cuanto se hagan las cosas de forma escrupulosamente democrtica y sin miedo al uso de la razn, dichos "entrismos" sern desenmascarados. Aquellas organizaciones que no se unan al carro comn de la Repblica y la democracia (siempre que dicho carro comn est tan bien construido que sea imposible no apuntarse a l si se tiene buenas intenciones) se delatarn por s mismas o bien tendrn tarde o pronto que apuntarse a l para que no se pongan ellas mismas en evidencia.

Una vez conseguida la unin de todas las plataformas y organizaciones republicanas (o al menos de la mayor parte), incluidos aquellos partidos polticos que as lo deseen, sobre el objetivo comn de la Repblica, de la democracia, lo siguiente es plantear una estrategia realista de concienciacin masiva sobre la NECESIDAD del cambio de rgimen en nuestro pas (por lo menos sobre la necesidad del debate pblico acerca del modelo de Estado, debate que hasta ahora no se ha producido). Es importante crear las condiciones mnimas de democracia para la celebracin del primer referndum que permita elegir entre Repblica y Monarqua (para llegar a la primera etapa del camino). Ahora mismo no se cumplen esas condiciones. Tenemos "la pescadilla que se muerde la cola": no habr democracia hasta que haya Repblica y no habr Repblica hasta que haya democracia. Hay que romper este crculo vicioso. Para ello la plataforma unificada republicana tiene que plantear una estrategia ACTIVA y UNIFICADA de concienciacin en TODOS los frentes: en la calle, en Internet (participando en todos los foros posibles, tanto en los "amigos" como en los "hostiles"), en las instituciones (denunciando los defectos y contradicciones de nuestra "democracia"), en los medios de comunicacin (tanto "oficiales" como "libres"), en los ateneos, etc. Hay que acudir donde est la gente, sin esperar a que venga a donde estamos nosotros, para convencerla de que se apunte a nuestra marcha. Hay que evitar los obstculos que impone el sistema monrquico, hay que evitar la censura, hay que usar la originalidad y la imaginacin para llamar la atencin del pueblo y de los medios sobre la cuestin republicana, hay que realizar actos simblicos que despierten simpata (pero a la vez que no resten seriedad ni credibilidad), hay que realizar las movilizaciones simultneamente en el mayor nmero posible de lugares (por ejemplo las manifestaciones del 6 de diciembre y de abril deberan realizarse en muchas ciudades y pueblos a la vez, junto con eventos culturales). Frente a las dificultades de hacerse or hay que crecerse, hay que SIMULTANEAR muchos actos, hay que promocionarlos los das anteriores y hablar de ellos en los das posteriores (aprovechando para denunciar las censuras informativas que se hayan producido). Pero tambin es necesaria una actitud activa INDIVIDUAL y PERSONAL de todos los republicanos (tanto de los que forman parte de las plataformas como de los simples ciudadanos concienciados con el tema) para ir convenciendo poco a poco a sus vecinos, a sus parientes, a sus amigos, a sus compaeros de trabajo, etc. Hay que recurrir tanto a los medios tradicionales de activismo (como el boca a boca) como a los nuevos medios que nos brinda la tecnologa de comunicacin (el boca a boca "digital"). Como dijo Julio Anguita, en lo que empieza a convertirse en uno de los grandes lemas de esta larga marcha, la Repblica hay que traerla, no vendr sola.

Pero adems, el discurso republicano debe ser realista, concreto y efectivo para llegar a ser convincente. No es suficiente con agitar las banderas tricolores, no es suficiente recurrir a actos simblicos que a veces pueden parecer "fuera de lugar" y que muchas veces son utilizados por el "enemigo" para desprestigiar la causa, no es suficiente con hacer "tertulias de caf acomodadas" entre personas que pensamos casi igual (y al mismo tiempo no acudir a debatir al "frente", donde no hay tantos correligionarios), no es suficiente con hacer merecidos actos de homenaje y recuerdo a los republicanos vctimas de la guerra civil y del franquismo, no es suficiente con hacer manifestaciones peridicas convertidas casi en "rutina semi-ldica". Todo esto es necesario (ms o menos necesario) pero no es suficiente.

Hay que usar una estrategia ms cercana al pueblo y ms convincente. Sin renunciar a la historia (y recuperndola cuando sea necesario desmontar argumentos antirrepublicanos basados en la distorsin interesada de lo que ocurri durante la Segunda Repblica), hay que presentar a la Tercera Repblica como opcin de futuro, como verdadera alternativa al rgimen actual, como ms democracia. La gente comn tiene que ver la Repblica no tanto como la reivindicacin de un pasado ms o menos "glorioso" sino como una reivindicacin de un futuro NECESARIO de mayor democracia. Hay que evitar que la gente vea la Repblica como fuente de inestabilidad, como la repeticin de situaciones que ocurrieron hace ya muchos aos. Hay que hacer comprender a la gente lo que realmente ocurri en la Segunda Repblica en su justa medida (sin negar los errores que indudablemente se cometieron pero dejando muy claro que, a diferencia de la dictadura franquista, el rgimen republicano era la legalidad democrtica y nunca foment la violencia ni la represin sistemtica, en todo caso no pudo o no supo evitar la violencia social que se produjo debido a una situacin muy inestable de bipolarizacin radical de la poltica espaola en esos tiempos). Hay que evitar que la gente vea al movimiento republicano como el revanchismo de la Espaa "perdedora" (esto no impide reivindicar la historia o la memora histrica cuando sea preciso). Tenemos que conseguir que la gente sea consciente de la importancia de la democracia (en sus vidas cotidianas) y que asocie Repblica a ms democracia. Esta es la clave. Que la gente perciba que esto no es una lucha "nostlgica" sino una lucha concreta y realista por conseguir mejores condiciones de vida en el presente y en el futuro. Esto no significa olvidar el pasado (sera un gran error porque sino, como se suele decir, estamos condenados a repetir los errores cometidos) sino que significa centrarse sobre todo en el presente y en el futuro. Por otro lado, tampoco hay que caer en el error de "vender la moto". La Repblica tampoco nos resolvera inmediatamente nuestros problemas cotidianos, pero sentara las BASES para que eso fuera mucho ms posible. Si el discurso del movimiento republicano suena demasiado idealista, demasiado utpico, demasiado "bonito", entonces a la gente le suena ms a "cantos celestiales". Hay que "vender la idea" de que la Repblica supondra un impulso importante hacia mayores cotas de democracia y sobre todo que representara un "desbloqueo" de una situacin totalmente estancada como la actual para permitir un avance CONTINUO de nuestra sociedad, no slo PUNTUAL. Hay que "vender la idea" de que la Repblica es NECESARIA, no es slo que sea ms "bonita", no es slo que sea ms conveniente, no es slo que sea ms lgica, no es slo que en vez de un rey tendramos un presidente de Repblica elegido por el pueblo. Slo cuando la ciudadana se conciencie sobre dicha necesidad, es cuando realmente la Repblica tendr posibilidades de pasar de la utopa a la realidad. Por tanto hay que centrarse en esta idea de necesidad y para ello hay que denunciar claramente y concretamente los defectos de nuestra "democracia", hay que denunciar las graves deficiencias democrticas del sistema monrquico actual (Constitucin que pone al jefe de Estado por encima de la ley, falta de separacin e independencia de poderes, falta de libertad de expresin, existencia de tortura y malos tratos policiales, jefe de Estado sin ningn control, corrupcin generalizada por falta de control y transparencia de los cargos pblicos, justicia que protege a los poderosos y se ceba con los dbiles, incumplimiento de los derechos sociales reconocidos por la Constitucin, etc.), hay que hacer ver a la gente las causas por las que las cosas no funcionan. Hay que hacerle ver que "las ramas del rbol estn podridas PORQUE el propio tronco lo est".

Hay que hacerle ver que no puede esperarse justicia de un sistema cuya ley de leyes es profundamente injusta porque atenta contra el principio bsico de igualdad ante la ley de TODOS los ciudadanos. Hay que hacerle ver que no podemos aspirar a tener trabajo o vivienda dignos si la estructura BSICA del Estado en que vivimos lo impide, si tenemos una Constitucin que da prioridad exagerada a los derechos "secundarios" de unos pocos (como el derecho a la propiedad privada o a la libertad empresarial) frente a los derechos bsicos de la mayora (como la vivienda o el trabajo). Hay que hacer ver a la gente la relacin entre las causas y sus efectos, a no perder de vista que las cosas ocurren por ciertas causas que pueden identificarse y por tanto corregirse (siempre que haya voluntad poltica para ello). Hay que hacerle ver que los grandes problemas no se resuelven, que son "crnicos", porque no tenemos suficiente democracia, porque el pueblo no tiene realmente el poder. Hay que hacerle ver que con ms democracia aumentan las posibilidades de solucionar dichos problemas, aumentan las posibilidades de mayor bienestar para la mayora del pueblo. Hay que hacer ver a la gente que el sistema lo hacemos entre todos y entre todos podemos y debemos mejorarlo (sin esperar PASIVAMENTE a que los causantes de sus deficiencias sean los que lo hagan). Por tanto, sin renunciar a lemas un tanto "inofensivos" como "No hay dos sin tres, Repblica otra vez" o "A la tercera va la vencida" o "Espaa maana ser republicana", es necesario usar lemas ms contundentes, concretos y serios como "Repblica es democracia" o "No a la monarqua antidemocrtica" o "No a la monarqua franquista" o "Monarqua y democracia son incompatibles" o "No a la impunidad Real" o "Por la igualdad ante la ley: No a la monarqua" o "Por la libertad de expresin: No a la Monarqua" o "Lo llaman democracia y no lo es" o "Ms democracia es mejor vida" o "No a la censura Real" o "Por la democracia, Repblica" o "Por el derecho a elegir rgimen" o "Por un referndum para elegir entre Repblica y Monarqua" o "Que el pueblo elija" o "La opcin republicana es ms legtima" o "Por la recuperacin democrtica: Repblica", etc. Finalmente, si queremos convencer a las masas de la causa republicana, hay que huir de discursos sectarios e "ideolgicos", hay que centrarse en conceptos "objetivos" que la mayora de la poblacin asume fcilmente (democracia, libertad, justicia, igualdad, bienestar social, etc.) y como consecuencia de la unidad de accin republicana hay que evitar en los lemas y en los discursos el uso de palabras que tengan que ver con las distintas corrientes o visiones o modelos de lo que debera ser la Tercera Repblica (una vez pasada la primera etapa, entonces ya tendr ms sentido reivindicar los distintos tipos de repblica: popular, federal, constitucional, etc.). En una primera etapa, en la etapa inicial de conseguir la Repblica, hay que evitar poner apellidos a sta. Hay que reivindicar la Repblica sin ms. Hay que evitar los sectarismos y las divisiones que slo pueden dar excusas al "enemigo" para "desprestigiar" la causa, para meter el miedo a la sociedad en el sentido de que a la monarqua actual slo puede sucederle el "caos". La Repblica no puede dar imagen de caos (esto no significa que deba ser un orden rgido, por otra parte muy peligroso).

En definitiva, la Repblica debe ser vista por el pueblo como una NECESIDAD de avanzar en democracia (de desbloquear su desarrollo) y por tanto de mejorar sus condiciones de vida, como la sustituta de un rgimen monrquico impuesto por una dictadura y con graves deficiencias democrticas. El movimiento republicano debe ser percibido como un movimiento democrtico, popular, pacfico, tranquilo, realista, centrado en el presente y en el futuro (pero enraizado en el pasado), unido (pero diverso)..

3) Seamos razonablemente pragmticos

En el caso de que en el primer referndum el pueblo elija la Repblica como sustitucin de la monarqua actual, es inevitable que se produzca un periodo transitorio de un rgimen a otro. Este periodo es muy peligroso porque puede ser aprovechado por los enemigos de la Repblica para conspirar contra ella, para evitar su proclamacin (a la historia podemos remitirnos), para crear el caos, o bien puede ser aprovechado para que los partidos y poderes del antiguo rgimen tomen posiciones para sobrevivir en el nuevo que se avecina (no sera raro que todos se declararan ms republicanos que nadie), asumiendo un protagonismo que no les corresponde y que puede desvirtuar la causa (que puede interferir en el resto del camino a recorrer). Es muy importante que dicha transicin sea lo ms breve posible y que se haga con las mnimas condiciones de seguridad. Para ello es imprescindible que todo est preparado y planificado con suficiente antelacin. Y por tanto es muy aconsejable que el inevitable debate sobre qu tipo de repblica implantar est ya "maduro" cuando se produzca pblicamente. Esto significa que aunque las distintas plataformas unificadas usen un discurso "oficial" nico para alcanzar la primera etapa, paralelamente debe producirse un debate en el seno de dicho movimiento sobre el modelo de la Tercera Repblica, por lo menos para aclarar y afianzar posiciones. Debate "interno", que debe servir para preparar el terreno para el debate pblico que se producira en el periodo de transicin entre las dos etapas de nuestro camino, previo al segundo referndum, pero sin interferir en la lucha por alcanzar la primera etapa de nuestra marcha. Por otro lado, en el periodo de transicin hacia la nueva Repblica, hay que evitar los errores del pasado, hay que evitar lo que ocurri en la "transicin" de la dictadura a la monarqua. Hay que conseguir que esta vez la transicin no se haga a espaldas del pueblo, no se haga sin el protagonismo (entre otros) de las plataformas populares republicanas, no se haga traicionando los ideales iniciales. Dicha transicin no tiene que volver a ser una "transaccin" de intereses, debe ser ms bien una negociacin, aunque sobre todo debe ser un debate pblico para que sea el pueblo quien decida esta vez. Hay que conseguir que la democracia sea la metodologa usada en TODAS las etapas del camino hacia la Tercera. Hay que conseguir que se redacte una Constitucin de acuerdo con los principios republicanos, con el objetivo fundamental de aumentar el grado de democracia de nuestro pas y sobre todo con la posibilidad abierta de mejorarla continuamente en el futuro. De esta manera cualquier "error" o inevitable "cesin" que se haya producido no tiene por que ser "eterna". La Constitucin de la nueva Repblica debe estar redactada lo mejor posible pero tambin debe ser abierta, no debe convertirse ella misma en un obstculo para un posterior y continuo desarrollo democrtico. Esto significa que inevitablemente cada plataforma republicana deber ceder en mayor o menor medida en ms o menos aspectos, en aras de conseguir en el menor tiempo posible el funcionamiento de la nueva Repblica, por su propia seguridad. Adems tampoco debe pretenderse resolver todos los problemas a la vez. No puede caerse en el error o la impaciencia de querer matar muchos pjaros de un solo tiro (no vaya a ser que nos salga el tiro por la culata). Los habr que querrn resolver tambin la cuestin de los nacionalismos (para lo cual propondrn una Repblica Federal), los habr que querrn "imponer" la revolucin por ley (para lo cual propondrn la Repblica Popular), los habr que querrn resolver de paso el problema de la unidad nacional (para lo cual propondrn la Repblica Constitucional), los habr que querrn seguir igual solo que bajo el disfraz de una Repblica reducida a la mnima expresin (vete a saber lo que propondrn, pero seguro que intentarn que la nueva Constitucin se parezca demasiado a la actual), etc. Todas estas visiones de lo que debe ser la Repblica espaola son igual de legtimas o por lo menos todas deben ser respetadas por igual, todas debern tener las mismas oportunidades de darse a conocer pblicamente, pero inevitablemente no podrn hacerse todas a la vez, y en todo caso deber ser el pueblo el que tenga la ltima palabra. Lo importante es implantar una Repblica que siente las BASES para que todos estos problemas se puedan resolver en su momento, para que la democracia sea la que permita resolverlos. Esto no significa renunciar a los objetivos comunes ms prioritarios (ni significa renunciar a los no comunes de por vida), la unidad del movimiento republicano no slo es necesaria para llegar a la primera etapa de nuestro camino, sino que es tambin necesaria para la puesta en marcha de la nueva Repblica, para la forma en que deben hacerse las cosas hasta la etapa final (independientemente de cual sea sta). La unidad debe ser en cuanto a cul debe ser la etapa inicial a alcanzar y en cuanto a la METODOLOGA a usar en TODO el camino. Dicha metodologa debe ser inexcusablemente la democracia y el debate pblico. Por tanto, el camino para ir de la primera etapa al destino final debe estar claro desde el principio de la marcha. De esta manera, cuando llegue el momento, nada ser producto de la improvisacin y por tanto del desorden ni del caos. Por esto hay que ser tambin razonablemente pragmticos, tenemos que conocer el terreno para evitar sus obstculos, para evitar que todo el esfuerzo haya sido intil, y para ello debemos proveernos de los mapas necesarios para que no nos pillen desprevenidos dichas dificultades. En este aspecto sera muy til que a lo largo del camino, desde el principio, en el debate "interno" del movimiento republicano, se llegue a un acuerdo sobre una redaccin mnima consensuada de la nueva Constitucin, identificando claramente los aspectos de coincidencia bsica (que debern ser irrenunciables y defendidos conjuntamente por las distintas plataformas republicanas en el periodo de transicin) y los aspectos de discrepancia que debern ser debatidos pblicamente para que el pueblo sea el que decida.. Bsicamente se trata de tener todo lo ms preparado posible para que el periodo transitorio sea lo ms corto, tranquilo y seguro posible. Hay que evitar la improvisacin, no seamos nosotros mismos los peores enemigos de la implantacin de la Tercera Repblica. Si tenemos las ideas claras, si estamos unidos en lo esencial, si lo tenemos todo preparado y planificado y si tenemos claro que ante las discrepancias tiene que ser el pueblo el que decida democrticamente, entonces tenemos muchas posibilidades de que si llega el momento, la Repblica pueda instaurarse con ciertas garantas de supervivencia.

Conclusin

El camino hacia la Tercera Repblica ser largo y difcil. Es imprescindible que a esta marcha se vaya uniendo progresivamente la mayora de la poblacin. Para ello es necesaria la unidad de accin republicana, sobre la base de que la Repblica debe suponer ms democracia y sobre la base de que el camino a recorrer debe hacerse usando la propia democracia como herramienta fundamental. Si el camino lo iniciamos para tener democracia, debemos ser coherentes y ejemplares exigiendo que el destino se alcance democrticamente. Para iniciar el camino y para convencer a las masas es imprescindible dar a stas razones convincentes, objetivas y concretas. Es necesario concienciar masivamente al pueblo sobre la NECESIDAD de avanzar en democracia, sobre la NECESIDAD de hacerlo mediante la instauracin de una Repblica. sta puede suponer un avance importante, pero no tanto por la magnitud del paso dado (que tambin) sino sobre todo por el hecho de dejar de estar parado, por el hecho de iniciar un camino continuo hacia la democracia plena, por el hecho de desbloquear el desarrollo democrtico actualmente "estancado". El verdadero avance es empezar a avanzar, es dar un PRIMER paso para posteriormente seguir andando. Para ello es imprescindible que el movimiento republicano sea idealista (pero no en exceso), realista, pragmtico, responsable, coherente, inteligente, claro, contundente, imaginativo, activo, serio (pero a la vez alegre, por qu no), respetuoso (las formas deben ser "exquisitas"), insistente, esforzado, unido (a la vez que diverso) y sobre todo ejemplarmente democrtico. Hay que evitar los errores del pasado y para ello es crucial tener toda la "hoja de ruta" preparada hasta el ms mnimo detalle posible, previendo los posibles obstculos (an as sern inevitables las dificultades imprevistas pero hay que preparar hasta el mximo previsible las contingencias del camino) de la larga marcha hacia la Tercera Repblica, hacia la verdadera democracia.

Ante las enormes dificultades que seguro tendremos, deberemos usar nuestras firmes convicciones y nuestra inquebrantable determinacin como "combustible" para que la marcha no se detenga y deberemos usar nuestra inteligencia y astucia como "volante" para sortear los obstculos que surjan. Como dijo Einstein, Hay una fuerza motriz ms poderosa que el vapor, la electricidad y la energa atmica: la voluntad.

Todos juntos y unidos a por la Tercera!! Hagamos de la utopa una realidad!!

Este artculo es un extracto realizado por Jos Lpez de su libro "Rumbo a la democracia", disponible para descargar libremente en diversos sitios de Internet.


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