Portada :: Amrica Latina y Caribe :: V Cumbre de las Amercas. Puerto Espaa 16-19 abril 2009
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2009

La Cumbre(esquizofrnica) de las Amricas

ngel Guerra
La Jornada


De la V Cumbre de las Amricas no debe esperarse ni asomo de solucin a los dramticos problemas estructurales de Amrica Latina y el Caribe, hoy agravados por tres dcadas de neoliberalismo y la irreversible crisis sistmica del capitalismo. Son muy ingenuos, o muy cipayos, los que deliran con que Obama puede modificar, por bien intencionado que sea, el rgido y ciego andamiaje de sujecin econmica, poltica y militar edificado a sangre y fuego por la clase dominante de su pas al sur del ro Bravo, desde la anexin de ms de la mitad del territorio de Mxico. Al contrario, todos los datos disponibles indican que Washington se emplea a fondo en apuntalar ese edifico y la mejor prueba es la reactivacin de la IV Flota y la reproduccin hacia el sur de su frontera de versiones a la carta del Plan Colombia.

El hecho de excluir a Cuba por imposicin de Washington con el argumento de la carta democrtica de la moribunda OEA hace de la cumbre un relicto monrosta, ajeno a la voluntad de los pueblos, a la moral y la legalidad internacional. Cabe recordar su embrin histrico en el ltimo cuarto del siglo XIX, contra cuyos fines de dominacin econmica y poltica por Estados Unidos alertara Jos Mart, reciclado a partir de 1994 en la cumbre de Miami con el canto de sirena del libre comercio.

La Declaracin Final, ya cocinada pese a la digna oposicin de varios gobiernos latinoamericanos, no menciona nada que incomode a Washington, servilmente atemperada por la secretara de la OEA. Obviamente, no puede emplear el lenguaje neoliberal triunfalista de las primeras cumbres puesto que el neoliberalismo empuj a la catstrofe econmica y social y Amrica Latina y el Caribe mostraron su capacidad de rechazarlo y derrotarlo desde el entierro del ALCA en la cumbre de Mar del Plata. El resultado es un documento insulso y sin fondo, como lo calific el ecuatoriano Correa, que recibir mltiples cuestionamientos, sobre todo por no condenar el bloqueo a Cuba e insistir en recetas inaceptable como reflotar al FMI.

Sin embargo, el eco de las luchas populares de Amrica Latina y el Caribe que contribuyeron a debilitar la hegemona imperial y al quiebre de la unipolaridad e hicieron surgir nuevos gobiernos independientes, una vocacin de unidad e integracin regional y el unnime llamado a Estados Unidos a poner fin al bloqueo contra Cuba seguramente se escuchar en la cumbre. Barak Obama se ver enfrentado a esta realidad, ignorada en el discurso de sus asesores, que tal vez lo lleve a meditar sobre la necesaria bsqueda de una relacin ms respetuosa con sus vecinos del sur.

El bloqueo es un acto genocida, la mayor y ms prolongada violacin masiva de los derechos humanos de un pueblo en la poca contempornea, sobradamente un crimen de lesa humanidad. Obama no tom parte en su establecimiento pero a menos que cambie su postura, no tiene como justificar la idea que ha expresado de mantenerlo mientras Cuba no cumpla con los requisitos de Washington. Insistir en esa arbitraria condicionante en la cumbre, adems de encarnar la poltica del garrote, arrojar graves dudas sobre su voluntad de cambio, lo colocar en contra de la opinin de todos los gobiernos presentes, incluso Canad, y de la inmensa mayora de los representados en la ONU.

Sus recientes medidas sobre Cuba rompen ciertamente con la obsesiva hostilidad de Bush aunque el lenguaje que las justifica, ms moderado, sigue en la tnica del cambio de rgimen, pero son objetivamente un paso hacia la distensin. Sin embargo, quedan muy lejos del clamor latinoamericano e internacional, de las propuestas de un viraje en la poltica hacia Cuba de importantes grupos empresariales y numerosos legisladores de su pas y hasta de la opinin de una gran mayora de estadunidenses, que segn encuestas recientes abogan por la normalizacin de relaciones con Cuba.

Es esquizofrnica la exclusin de Cuba cuando el consenso latinocaribeo ha sido normalizar las relaciones diplomticas con La Habana y su integracin a todos los organismos regionales existentes. Amrica Latina y el Caribe pidieron unnimemente a Washington el levantamiento del bloqueo hace cuatro meses y este ser exigido por los mandatarios ms independientes y decididos. Ese fantasma planear todo el tiempo en la reunin a puertas cerradas, pero no tardaremos en enterarnos de las sorpresas que deparar a Obama.

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