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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2004

La mejor pelcula del mundo sobre terrorismo

Abdennur Prado
Rebelin


La expresin cultural autntica
del hambre es la violencia
Glauber Rocha

El terrorista torturado

En un artculo publicado en El Pas (domingo 28 de noviembre), Michael Ignatieff afirma: "La mejor pelcula que se ha hecho sobre terrorismo -La batalla de Argel (1965), de Gillo Pontecorvo- se rod a instancias de un terrorista".

El "terrorista" en cuestin es Saadi Yacef, quien aparece en el film interpretndose a si mismo. Lder militar del Frente de Liberacin Nacional (FLN), Yacef es autor del libro La bataille d'Alger, que film Pontecorvo. Estuvo arrestado entre 1957 y 1962 por los franceses, siendo tres veces sentenciado a muerte. Los relatos de las torturas a miembros del FLN son autobiogrficos.

Actualmente, Yacef tiene 76 aos y goza de gran vitalidad. En una entrevista realizada a raz de su reciente visita a Brasil, comentaba: "Hubo mucho coraje, pero tambin mucho horror. A veces, al poner una bomba, yo lloraba, porque saba que iba a destruir vidas. Hoy, no soy capaz de matar ni a una gallina. Y perdonara a quien me tortur. Para m, ese captulo est cerrado. Ahora lucho por la paz".

Esta "lucha por la paz" se concreta en su cargo de senador en Argelia. Ha condenado reiteradamente los ataques terroristas realizados en nombre del Islam: "Existe un verdadero Islam, que es el de Muhmmad. Y un falso Islam, que esas personas se inventan. Muhmmad nunca dijo que las mujeres deban usar velo, ni que las personas deban matar por Al-lh".

De Argel a Bagdad

Esta no es la primera vez que se trae a colacin la pelcula de Gillo Pontecorvo para hablar de la guerra de Irak. Hace unos meses, Pascual Serrano public un artculo (Rebelin, 10-04-04), donde se sealan los paralelismos:

"La batalla de Argel" a "La batalla de Bagdad"
Pascual Serrano

Los acontecimientos en Bagdad, e incluso los de Madrid, hacen recomendable recordar la pelcula "La batalla de Argel". Una pelcula que relata la lucha del pueblo argelino por su independencia (...).

En el relato se suceden los atentados contra policas franceses por parte de los activistas del FLN para continuar la escalada de violencia mediante la colocacin de bombas en centros de reunin civiles, tanto por las autoridades francesas como por los militantes independentistas. Bombas en viviendas del barrio rabe de la casbah mientras sus ocupantes, incluidos mujeres y nios, duermen, bombas en restaurantes y discotecas que frecuentan los occidentales. Explosivos colocados por policas franceses que se hacen pasar por periodistas, pero tambin por mujeres rabes que las abandonan en cestas de la compra. (...)

La ONU, como ahora, se desentiende y no prospera ninguna resolucin que ayude a encontrar una salida. La megafona de los ocupantes franceses hace un llamamiento a la poblacin: "Colabora con nosotros para lograr una Argelia libre y democrtica, no colabores con los terroristas". Vuelve a nuestra mente la imagen de Bagdad.

Cuando los periodistas le preguntan al coronel francs Matieu por las acusaciones de tortura responde: "Francia debe quedarse en Argel?. Si su respuesta es que s deben aceptar tales consecuencias necesarias". Vuelve la tozuda actualidad.

La violencia de los ocupantes genera ms violencia: atentados indiscriminados contra viandantes, vehculos kamikazes contra las viviendas, hombres-bomba cuando se entregan. Familiar, verdad?

Bush se interesa por Argelia

En enero del 2004, La batalla de Argel fue reestrenada en algunas salas de Estados Unidos, con un xito inusitado. La ocasin no poda ser mejor, en pleno estallido de los escndalos por las torturas en Irak.

Tambin en el Pentgono se han dado cuenta de lo conveniente de ver este film para comprender la situacin actual. Segn Bruce Hoffman, experto en terrorismo de la Rand Corporation, la oficina de Conflictos de Baja Intensidad del Pentgono vio La batalla de Argel en un pase privado en agosto del 2004.

La invitacin a los altos cargos y funcionarios del Pentgono deca lo siguiente: "Cmo ganar una batalla contra el terrorismo y perder la guerra de las ideas. Nios disparan contra soldados, mujeres ponen bombas en cafeteras... Los franceses tienen un plan. Tiene xito desde el punto de vista tctico, pero fracasa desde el punto de vista estratgico. Para entender por qu, venga a la proyeccin de esta pelcula".

Segn otras fuentes, la pelcula ha sido proyectada en la Casa Blanca, en pase privado para el presidente Bush.

Lo que preocupa al Pentgono es lo siguiente: el film de Pontecorvo muestra como una victoria militar aparente es inseparable de la derrota poltica que acabar llevando al pas a su independencia. Para Hoffman, "la pelcula muestra que a travs de la historia, sin importar el pas, hay una tendencia a hacer caso omiso del silencio de los habitantes en una insurgencia" hasta que es demasiado tarde y es entonces la poblacin civil sufre una metamorfosis convirtindose en "algo poderoso".

La clave es la siguiente: los rebeldes viven mezclados entre la poblacin civil. Cuando los franceses atacan a los insurgentes, atacan a todos los argelinos, no son capaces de distinguir unos de otros. No importa que seas o no miembro de la resistencia, en cualquier momento puedes morir ametrallado por un soldado invasor, mientras estas rezando en la mezquita, o tratando de ganar unas monedas para mantener a tu familia. Bombardeos indiscriminados contra la poblacin civil, como en Argelia, como en Indochina, como en Vietnam, como en Iraq... al final, Pontecorvo muestra las pancartas con el lema: "Argelia = FLN".

En el referndum para la autodeterminacin, celebrado en marzo de 1962, la mayora de los argelinos vot de forma abrumadora por la independencia: 6.000.000 de votos a favor frente a 16.000 en contra.

Cine y terrorismo

Es La batalla de Argel "la mejor pelcula que se ha hecho sobre terrorismo"? Si de gustos cinematogrficos se trata, todos tenemos derecho a dar nuestra opinin. Alguien puede preferir L'Arme des ombres (El ejrcito de las sombras, 1969), el bello homenaje de Jean Pierre Melville a la resistencia francesa durante la ocupacin nazi. Otros recordarn las pelculas polticas de Solanas, Littn o Sangins... Podramos incluso remontarnos a La madre (1922) de Pudovkin, una muestra de la toma de compromiso de "una madre" con la lucha armada en la Rusia pre-revolucionaria.

La mayora de estos filmes toman partido por lo que ahora se llama "terrorismo", en un sentido romntico, incluso panfletario. Lo extraordinario del film de Pontecorvo es el perfecto equilibrio que mantiene entre la mirada documentalista y la implicacin en los sucesos. No hay inocentes ni culpables, por lo menos en un sentido superficial. No se trata de un retrato de una "resistencia justa" que emplea "mtodos nobles" para defenderse de un "invasor innoble". En el fondo, la batalla de Argel no es militar. Es la batalla por lograr el apoyo de la poblacin al FLN, y esto se logra provocando una escalada represiva por parte de los ocupantes.

Pontecorvo no es en absoluto maniqueo. El mismo conoca los laberintos de la lucha de guerrillas: afiliado con 19 aos al Partido Comunista italiano en 1940, ingres dos aos despus en la resistencia armada y termin mandando la Tercera Brigada de partisanos que liber Miln de los nazis. Es decir: el mismo fue calificado como terrorista por las fuerzas de ocupacin contra las que se rebel.

Tierra en trance

Durante la elaboracin de las lneas anteriores he recordado Terra em transe (1967), del cineasta brasileo Glauber Rocha. Este film no habla directamente del terrorismo, sino de la desesperacin, del fracaso de la izquierda poltica en la Amrica Latina, del avance inexorable del fascismo. Un filme que estalla en la imagen final del protagonista enarbolando una metralleta en un contrapicado inolvidable.

Frente a Pontecorvo (mirada de documentalista), la esttica de Rocha nace en las entraas. No es un film objetivo, sino un vmito de amor, de horror y de impotencia. La suya no es ni pretende ser la resistencia de los "buenos-demcratas-civilizados" frente a la barbarie de los "malos-tirnicos-nazis", sino la rebelin de los feos y andrajosos tercermundistas contra la pulcritud de una maquinaria poltico-econmica que no deja un resquicio para la esperanza.

Sobre Terra em transe dijo Rocha: "La film con repulsin. El montajista me dijo que no haba ni un solo plano bonito. Todos los planos son feos, porque trata sobre personas perjudiciales y sobre un paisaje podrido en falso barroco".

La esttica de Rocha nos recuerda al anlisis que hace Ignatieff sobre los filmes de las decapitaciones en Irak. Se trata de provocar repulsin, de mostrar la convulsin que se apodera de los seres vivos en la espiral de la podredumbre institucionalizada.

El paisaje de fondo es el de la realidad poltica internacional. La hipocresa en toda su crudeza, los asesinatos en masa presentados como obras de civilizacin frente a la barbarie de los pueblos, la tortura aceptada como instrumento de liberacin. El mito de la superioridad de la cultura occidental en toda su crudeza.

Rocha lo dijo claramente: "No profeso respeto alguno por la cultura europea y, al mismo tiempo, considero que nuestra cultura comienza desde cero. Comienza de la historia generada por el hambre".

Rocha se sita donde nadie se atreve a situarse: en lo anterior al terrorismo como desencadenante de la violencia. El terrorismo no nace de la nada, sino en la tierra devastada por la apisonadora del mercado. La violencia poltica es mesinica, tiene mucho que ver con la mstica, nace del trance provocado por el hambre. El xtasis siempre se ha comparado con la muerte.

La palabra portuguesa transe alude, para Rocha, a "un estado de convulsin desvelada que asaltaba a la conciencia creadora, le daba su verdadero impulso y no permita que la obra realizada se independizase de los espasmos que la haban originado". No una tesis poltica brillante, sino un espasmo. Esto es lo que nos ayuda a interiorizar las imgenes de nuestra violencia cotidiana, para devolverlas como acto creativo.

Rocha defini esta esttica de forma contundente:

"Nuestra originalidad es nuestra hambre, de la que proceden todas nuestras miserias. La expresin cultural autntica del hambre es la violencia. La esttica de la violencia es revolucionaria, no primitiva. En esta fase, incluso el colonizador deber prestar atencin al colonizado. Sin embargo, esa violencia no es concitada por el odio, sino por el amor, por una amor de la accin, del cambio."

Por Abdennur Prado
Secretario de Junta Islmica
[email protected]



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