Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2009

Gaza 2009
Des-Oslizar la mentalidad palestina

Haidar Eid
Arabh Media Internet Network

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Los blancos no slo han sido culpables de haber pasado a la ofensiva sino que por medio de algunas maniobras habilidosas han conseguido controlar las respuestas de los negros a la provocacin. No slo ha dado patadas a los negros, sino que tambin les han dicho cmo reaccionar ante las patadas. Durante mucho tiempo el negro ha estado escuchando con paciencia los consejo que le prodigaban acerca de cul es la mejor manera de responder a las patadas. Con dolorosa lentitud ahora est empezando a dar muestras de que su derecho y su deber es responder a la patada del modo que l considere apropiado. Steve Biko

Uno de las consecuencias ms importantes de la masacre de Gaza (2009) ha sido el enorme y sin precedentes aumento del apoyo popular a la causa palestina, algo con lo que los signatarios de los Acuerdos de Oslo (1993) no deben de estar muy contentos. Sin duda, la vuelta a las consignas pre-Oslo de liberacin, como opuesto a independencia, han creado un nuevo dilema, no slo para las elites polticas de Oslo, sino tambin para la ONGizada izquierda estalinista.

El proceso de Oslizacin, es decir, la combinacin de corrupcin, ONGizacin y liquidacin de los principios revolucionarios y la retrica vaca, unido a la ficcin de la solucin de las dos prisiones, recibi un duro golpe en las elecciones de 2006. A juzgar por las declaraciones hechas no slo por altos cargos de la Autoridad Palestina (AP), sino tambin por la izquierda e incluso por el gobierno de Hams, el objetivo ltimo del actual ro de sangre ha llegado a ser el establecimiento de un Estado palestino, sean con las dimensiones que sea, esto es, la solucin de los dos Estados. La contradiccin entre [por una parte] el enorme apoyo popular, la reactivacin de la campaa de BDS [boicot, desinversin y sanciones a Israel], las manifestaciones contra el Israel de Apartheid y sus crmenes de guerra contra los palestinos de Gaza, y [por otra] la reiteracin por parte de la mayora de las organizaciones polticas del mantra de los dos Estados es un fuerte indicio de la necesidad de un programa alternativo cuya primera prioridad sea la des-Oslizacin de Palestina.

Para entender los Acuerdos de Oslo y el enorme dao que han causado a la causa palestina es necesaria una contextualizacin histrica del denominado proceso de paz o, mejor, de lo que muchos pensadores crticos han denominado la industria de la paz. Entender esto es un paso necesario hacia un proceso de des-Oslizacin, un trmino que sobre el que volver ms adelante.

Se asegur que los Acuerdos de Oslo eran el primer paso hacia la autodeterminacin y un Estado independiente. Pero ahora, 16 aos despus del famoso apretn de manos en la Casa Blanca, est claro que a corto plazo no se va a establecer un Estado debido al mero hecho de que Oslo simplemente ignor la existencia del pueblo palestino como pueblo. En otras palabras, estos acuerdos han ofrecido al sionismo lo que siempre se ha esforzado por obtener. La infausta declaracin de Golda Meir acerca de que los palestinos no existen es un buen ejemplo de ello.

Y, sin embargo, afirmar que Oslo y Camp David fueron grandes oportunidades perdidas y avances importantes, y que el llamado proceso de paz estaba en marcha hasta que los palestinos (es decir, las vctimas colonizadas) acabaron con l es una deliberada distorsin ideolgica de la realidad para preparar a los palestinos para ms concesiones. En Oslo y Washington no se cre la verdadera paz global, sino que lo que se cre fue un plan estadounidense-israel para resolver el conflicto tras la destruccin de Iraq y el colapso de la Unin Sovitica, as como su intento de crear un nuevo Oriente Medio (por usar las palabras de Condoleeza Rice), un Oriente Medio caracterizado por la hegemona imperialista-sionista y apoyado por regmenes despticos. Los Acuerdos de Oslo nacieron muertos porque no garantizaban los derechos nacionales y polticos mnimos de 10 millones de palestinos. Mientras haya refugiados, cantones, detenidos, bloqueo, asentamientos, tortura legal de prisioneros, desposesin, asesinatos y ocupacin no se puede lograr una paz global. Es una ilusin en las mentes de aquellos que firmaron los Acuerdos de Oslo.

Estos acuerdos llevaron a la creacin de una autonoma administrativa limitada en Gaza y en partes de Cisjordania. Se dio a la poblacin local el derecho de formar una autoridad a la que podan llamar nacional. La pregunta ahora es qu hace que la Autoridad Nacional Palestina (APN) est por encima de ser cuestionada? Cul es el fundamento legitimo sobre el que se estableci? Muy sencillo: los Acuerdos de Oslo. Ahora resulta muy obvio que a pesar del famoso apretn de manos en el csped de la Casa Blanca y en Annaplois, y a pesar de las optimistas palabras acerca del nuevo Oriente Medio, estos acuerdos, a diferencia de las resoluciones de Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad, no han garantizado el establecimiento de un Estado palestino soberano e independiente o el retorno de los refugiados, ni siquiera la demolicin de los asentamientos judos, y la compensacin a aquellos palestinos que perdieron, y siguen perdiendo, sus hogares, tierras y propiedades. Tampoco la liberacin de todos los presos polticos o la apertura de todos los checkpoints, que se han convertido en pesadillas cotidianas para los residentes en Cisjordania y Gaza ...etc. A pesar de todos los apretones de manos, besos y amistosas ruedas de prensa, Israel lanz contra la poblacin civil de Gaza una de las guerras ms sangrientas en la historia del conflicto, una guerra que en 22 das mat a ms de1.400 personas, incluyendo 438 nios, 120 mujeres, 95 ancianos, 16 mdicos, 5 periodistas, 5 mujeres extranjeras, y que destruy ms de 40.000 instituciones y casas, con lo que muchas familias quedaron sin hogar. Esto, por supuesto, no se haba mencionado como un objetivo de los Acuerdos de Oslo, pero tampoco se mencion nada que hubiera impedido que esta sangra tuviera lugar.

Esta es la realidad poltica que a los altos cargos palestinos que firmaron los Acuerdos no les gusta que les recuerden. De hecho, lo que se cre en partes de Gaza y Cisjordania es una entidad muy extraa, unos bantustanes tipo apartheid apoyados por la comunidad internacional. Por consiguiente, Gaza 2009 es la imagen especular de Oslo. Si se tiene en cuenta que entre el 75 y el 80% de los gazates son refugiados, los resultados de las elecciones de 2006 se vuelven ms comprensibles en su contexto colonial pero tambin en trminos sociopolticos. Lo que Oslo ha creado en tanto Gaza como en Cisjordania es literalmente dos mundos diferentes, dirigidos ambos por instituciones no democrticas, mucho aparato de seguridad, un tribunal militar tercermundista (elogiado por la administracin Clinton), corrupcin, mala administracin, ineficacia y nepotismo, por mencionar slo unas pocas cualidades (neo)coloniales.

Ganando las guerras de 1948, 1956 y 1967 y consiguiendo reconocimiento internacional, rabe y palestino, Israelcomo un Estado de apartheid colonial y de colonosha esperado avanzar a un nuevo estadio, un estadio que requiere la formacin de una nueva conciencia entre los palestinos colonizados. Aqu radica el peligro de Oslo: Oslizacin, en este nuevo contexto neo-sionista, significa la creacin de un nuevo paradigma en el que uno hace desaparece la conciencia de su supuesto enemigo (el Otro) y se sustituye con una mentalidad unidimensional por medio de la construccin de una ficcin (dos Estados para dos pueblos) cuyo fin es inalcanzable. Hasta el fascista Lieberman ha empezado a cantar la misma cancin.

En otras palabras, tener el objetivo de crear la Palestina de dos Estados es tener el objetivo de crear una falsa conciencia dirigida por una intelligentsia asimilada, algunos de cuyos integrantes tienen un pasado revolucionarios. La intencin de corear las consignas de la solucin de los dos Estados, dos Estados para dos pueblos, vuelta a las fronteras del 1967, o incluso de una hudna* de larga duracin (como propone Hams) es garantizar la subordinacin y conformidad de los palestinos, especialmente de aquellos que tiene ideas revolucionarias. Han desaparecido el derecho al retorno de seis millones de refugiados y su compensacin, y los derechos nacionales y culturales de la poblacin indgena de Palestina de 1948.

Sin embargo, este objetivo nunca ve la anttesis que crea a consecuencia del desplazamiento, la explotacin y la opresin; ignora la conciencia revolucionaria que se ha formulado a travs de las diferentes fases de la lucha palestina. Tampoco tiene en cuenta el legado de la resistencia civil y poltica que se ha convertido en el distintivo de la lucha palestina. De ah la necesidad de formular polticas palestinas alternativas. Ser consciente de la corrupcin de la Autoridad Palestina y de las enormes diferencias de clase creadas por los Acuerdos de Oslo ha sido definitivamente el inicio de la des-Oslizacin representada por la Intifada de al-Aqsa y los resultados de las elecciones de 2006. Esto es una conciencia de oposicin que no tuvieron los signatarios de Oslo. Ambos acontecimientos representan un rotundo rechazo de los Acuerdos de Oslo y de sus consecuencias.

Con todo, la AP considera Gaza uno de los tres componentes bsicos de un Estado independiente, aunque est separado geogrficamente del segundo componente, es decir, Cisjordania. El tercero, Jerusaln, est bajo total control israel. Ningn palestino de los territorios ocupados cree que las zonas semi-autnomas en Gaza y Cisjordania (es decir, las zonas que caen en la categora A) pueden sentar las bases de un Estado independiente. A lo que Oslo ha llevado es, de hecho, a Sudfrica. Cuando los negros sudafricanos tenan que ir desde sus townships a las grandes ciudades blancas necesitaban conseguir un pase. En tiempo de paz los palestinos, no slo los que trabajaban en Israel, sino tambin los que queran visitar Cisjordania desde Gaza o al revs, tenan que solicitar un permiso. Adems de ste, los palestinos necesitaban una llamada tarjeta magntica, que es una tarjeta informatizada que tena una contrasea para el archivo de seguridad de su titular. Nadie poda trabajar en Israel, o visitar Cisjordania o siquiera ir a un hospital dentro de la zona verde sin un permiso y una tarjeta magntica. Si a una palestina o a un palestino se le concedan estas inapreciables tarjetas, segua sin poder visitar otra zona a menos que tuviera derecho a hacer la visita. Si lo o la pillaban en otra zona se le confiscaba inmediatamente el permiso y la tarjeta, por no hablar de la tortura a la que se expona. Hoy en da a nadie se le concede siquiera estos lujosos permisos y tarjetas. En qu se diferenciaba el apartheid sudafricano?

Los jefes tribales de los batustanes sudafricanos crean que ellos eran los jefes de Estados independientes. Afortunadamente, a pesar de sus muchos compromisos con el Partido Nacional, el Congreso Nacional Africano nunca acept la idea de separacin y de bantustanes. Por otra parte, los dirigentes oficiales palestinos alardean al final del milenio de haber puesto los cimientos de un bantustn que afirman que es un Estado independiente en ciernes. Indudablemente este es la ltima oferta que los sionistas pueden ofrecer a su Otro tras haber negado durante un siglo su existencia y despus de que el mismo Otro haya demostrado que es humano y humana. Para que el sionismo pueda seguir estando presente en Palestina, el Otro tiene que ser asimilado y esclavizado sin que l o ella sea consciente de ser esclavizado. De ah que se conceda el gobierno semi-autnomo de las ciudades palestinas ms pobladas y de ah la lgica que lleva a los Acuerdos de Oslo.

As pues, Oslo trajo un nivel de corrupcin sin precedentes a Palestina y se ha convertido en la norma la coordinacin de seguridad con Israel, bajo la supervisin de (irona de las ironas) un general estadounidense. Repetir el mantra de los dos Estados, llevar la bandera palestina, cantar el himno nacional y, lo que es ms importante, reconocer a Israel, sin tener en cuenta los derechos de dos tercios del pueblo palestino: en esto es en lo que consiste Oslo.

La leccin que aprendemos de Gaza 2009 es aprovechar todos los esfuerzos para luchar contra los resultados de los Acuerdos de Oslo y formar un Frente Unido sobre una plataforma de resistencia y reformas. Esto no se puede lograr sin desmantelar la AP y sin darse cuenta de que los ministerios, cargos de primer ministro y presidencias en Gaza y Ramala son una fachada similar a los Homelands Independientes de Sudfrica con sus jefes tribales. El clsico programa nacional, creado y adoptado por la burguesa palestina llegado a su fin su xito. La mayora de las fuerzas polticas, incluyendo el partido que gobierna en Gaza, no pueden explicar cmo van a retornar seis millones de refugiados palestinos al Estado de Israel de los judos y cmo, al mismo tiempo, se va a crear un Estado palestino independiente.

De ah la necesidad de un paradigma alternativo que se divorcie de la ficcin de la solucin de las dos prisiones, un paradigma que convierte los sacrificios del pueblo de Gaza en un momento decisivo en la lucha por la liberacin, uno que se construye sobre el creciente movimiento global anti-apartheid al que Gaza 2009 ha dado impulso. Por consiguiente, des-Oslizar Palestina es una condicin previa para una paz con justicia.

* Hudna es una palabra rabe que significa tregua, calma y, a veces, alto el fuego (n. de la t).

Haidar Eid es profesor adjunto del departamento de literatura inglesa de la Universidad de al-Aqsa en Gaza y miembro del Grupo Un Estado Democrtico. Contacto: [email protected]

Enlace con el original:

http://www.amin.org/articles.php?t=ENews&id=2846



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