Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2009

El utillaje del mundo acadmico, Bolonia y Amrica Latina

Manuel Moncada Fonseca
Rebelin


Con cunta supuesta inocencia se conciben, presentan y difunden las cosas en el mundo del capital; con cunto derroche propagandstico la publicidad con que cuenta el sistema ofrece sus falsas promesas, trampas en la que, en mayor o menor medida, caen diversos sectores sociales. La Academia misma, que tiende a presumir de ser conciencia crtica de la sociedad, tambin se ve sometida a la influencia del capital. Por eso, a tono con los intereses que ste sustenta, en ella sobradamente se hable de apoliticidad y desideologizacin como elementos que, supuestamente, caracterizan su quehacer. Eso se afirma justamente all donde la ideologa, en diversas expresiones, est siempre presente, tanto como ocurre con cualquier doctrina religiosa que, igualmente, presume de eso mismo.

Sin embargo, por ms que haya casas de estudio queriendo alejarse de toda politicidad e ideologizacin, buena parte de ellas educa en la competitividad y no en la solidaridad; rechaza la lucha contra las polticas yanqui-europeas impuestas a los pueblos del mundo, pero no esas polticas, lo que dice hacer para no meterse en poltica; o bien rechaza a los que se oponen a la ms que atada y condicionada ayuda del Primer Mundo al Tercer Mundo, pero no a la atadura y condicionamiento que ello encierra. Se aduce que la ayuda, venga como venga, debe ser invariablemente bienvenida, aunque conduzca al mismo infierno.

En la misma frecuencia, no pocos acadmicos hablan de nuestros mercados, en vez de las fuerzas o sectores sociales que necesitan recibir educacin; de nuestra oferta acadmica, en vez de las carreras a servir; de clientela en vez de estudiantes, etc. Y pese al propsito de actuar ceidas a estrictos marcos acadmicos y cientficos, hay universidades comprometidas abierta o solapadamente con el mundo de la empresa y los empresarios.

En la tnica expuesta, no pocas personas del mundo acadmico se dejan seducir por la triloga en boga eficiencia, eficacia y calidad, tomada por la pedagoga estadounidense del eficientismo industrial que, de forma mecnica, traslada al campo de las ciencias humanas y al de la pedagoga en particular, conceptos propios del mundo empresarial [1] . Y aunque no parezca del todo as, dentro de los marcos estrechos que impone la realidad capitalista, la insistencia de sustituir en lo posible la universidad presencial por la enseanza virtual es parte de ese proceso conducente a crear una universidad amoldada por entero al mundo del capital [2] . No es acaso una manera de librarse del personal docente superfluo en aras de reducir el gasto presupuestario?

Hoy el ltimo grito de la moda que el capital impone a las universidades consiste no slo en acercarlas a las empresas, sino en volverlas empresas. No en vano, Jos Luis Rodrguez Zapatero, presidente de Espaa, declar en enero de 2007 ante el Foro de la Nueva Economa, su deseo de que las universidades sean ms empresas y stas ms universidades. Igual debe decirse de que la Comisin Europea sealara en 2005 que la UE haba financiado la conversin de sectores como la industria del acero o la agricultura y que ahora estaba encarando el imperativo de modernizar la industria del conocimiento y en particular sus universidades. [3]

Bolonia o la Mercantilizacin de la Universidad

Detengmonos ahora en la matriz de muchos de los fenmenos que se estn presentando en las universidades bajo el manto de que son, por s mismos, repuestas a exigencias internacionales. Y se trata, en efecto, de exigencias internacionales, pero no de la humanidad sino de los grandes capitales. Son ellos los que se encuentran detrs de lo que hacen o comienzan a hacer los centros de educacin superior; sin embargo, el fenmeno por excelencia que ms le interesa promover y afianzar a las grandes transnacionales es el llamado Proceso Bolonia.

El nombre 'Bolonia' designa el proceso que pretende poner a la Universidad al servicio de los intereses del capital dominante, bajo el supuesto de favorecer la movilidad de docentes y estudiantes, cuando en realidad trata de aplicar los criterios de la OMC sobre privatizacin de servicios pblicos. Ello responde al Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (GATS) de 1995, afanado en llevar al libre comercio todo tipo de actividad humana. Con ello, se busca desterrar toda modalidad de servicio pblico. Pero Bolonia se orienta, en lo esencial, a proporcionar a la mano de obra la formacin que demanda el funcionamiento del sistema capitalista actual. No es casual que en Espaa se haya separado la universidad del sistema educativo y se pusiera a su frente a una representante de la patronal de la industria farmacutica. [4]

En protesta por la falta de transparencia que ha caracterizado a este proceso, en distintas partes de Europa los estudiantes se manifiestan cada vez ms abierta y masivamente en su contra. Como contraparte, los rganos de gobierno de las universidades, no slo han desacreditado a los que reclaman una discusin masiva del Plan Bolonia, sino que lo han criminalizado y reprimido con el objetivo de impedir cualquier proceso de reflexin pblica, compartida y democrtica al respecto [5] . As ocurri, por ejemplo, el 18 de marzo pasado, cuando el edificio histrico de la Universidad de Barcelona fue intervenido policialmente, hecho que no se registraba desde fines del Franquismo; algo similar ocurri con la Universidad Pompeu Fabra [6] . A partir de lo sealado, es fcil comprender por qu mientras el Crculo de Empresarios o la OMC emiten libremente sus opiniones sobre el papel que debiera desempear la educacin universitaria, a los activistas de movimientos sociales y a los ciudadanos corrientes se les prohbe hacerlo. No sorprende que los partidarios de Bolonia cuenten con mucho ms canales oficiales de expresin que sus crticos [7] .

Sobre los nefastos planes que encierra Bolonia da cuenta, por ejemplo, el documento del Crculo de Empresarios de 2007, titulado Una universidad al servicio de la sociedad, donde se lee que a la universidad hay que ponerla a competir, como cualquier otro organismo econmico en el tejido econmico de la sociedad. Y en la ltima pgina del mismo documento, se pide eliminar el funcionariado de la universidad pblica, para situar a los profesores en condiciones de flexibilidad laboral semejante al modelo de las universidades privadas estadounidenses. As se comprende que la llamada Agencia de Evaluacin Externa de la Calidad, aplique una misma vara de criterios empresariales para medir al conjunto de departamentos, proyectos de investigacin, acreditacin de los profesores, etc.

A estas alturas, el asunto no radica ya en quin sepa y quin no sepa, sino en qu resulta empresarialmente rentable y qu no. En la misma lnea, pese a que an subsisten muchas licenciaturas, es de esperar que al cabo de tres a cinco aos, al implantarse la evaluacin continua de los estudios por parte de las Agencias de Evaluacin, de dichos estudios quedarn en pie slo aqullos que se estimen rentables para las empresas. En lo que atae al profesional, se le volver tan especializado en todo y en nada que se convertir en un profesional al servicio de un mercado laboral basura, para el cual trabajar como un profesional basura, desde una universidad que, adaptada a ese medio, se volver tambin basura. En fin, con Bolonia, se pone fin a la universidad de los conocimientos y se inaugura una universidad centrada en competencias, destrezas y habilidades que responden al mercado [8] .

Ahora bien, aunque formalmente Bolonia se destina a equiparar las universidades europeas en su conjunto y a fomentar la movilidad del estudiantado y del profesorado, tras este proyecto se ocultan muchas cosas, entre otras, la incompatibilidad de combinar trabajo y estudio debido a que esto supondr 8 horas diarias de dedicacin a clases; la suba de precios de matrculas y tasas; la privatizacin y mercantilizacin de la universidad; la desaparicin de las carreras no rentables para las empresas privadas que financiarn a la universidad.

El esfuerzo mayor est puesto en formar en la competitividad profesional, en detrimento de la enseanza cientfica y humanista; dirigir los postgrados a la formacin especializada para que los poseedores de estos ttulos aspiren a alcanzar una cualificacin que vaya de maestra a doctorado, pero a sabiendas de que con ello no se podr absorber a todos los estudiantes porque, en este campo, se ofrecer slo lo que las empresas precisen y financien con prstamos que se saldarn trabajando gratuitamente a su servicio e incluso pagando matrcula por las prcticas en stas. Las investigaciones que no sean rentables econmicamente estarn condenadas a desaparecer [9] .

Con Bolonia, se dejar de realizar investigacin bsica para beneficiar la investigacin aplicada que se supedita a las trasnacionales como la alimenticia, farmacutica, automotriz y armamentista; bilogos y bioqumicos, entre otros, pondrn los laboratorios en manos de la Bayer, Monsanto, General Motor o de la Coca-Cola; se dejarn de investigar temas como el calentamiento global, el desequilibrio ecolgico, la desigualdad social y el hambre. Y tanto socilogos como politlogos tendrn que realizar encuestas por encargo, por ejemplo, de los grandes almacenes, los lderes de partidos polticos, etc.; los periodistas respondern por completo a las grandes empresas mediticas [10] .

Con Bolonia, a las universidades se les compara por medio de rankings locales y se les clasifica geopolticamente a nivel global; se crea un mercado global para servicios de educacin superior y su regulacin se define en rondas del GATS, no en sedes acadmicas. En fin, la Universidad es ahora un gran negocio competitivo que exige de inversiones continuas y de gran envergadura. De esta suerte, si antes al individuo se le exiga una cualificacin concreta, ahora se le exige la adaptacin permanente; debe ser capaz de captar las necesidades del mercado y contar con competencias atractivas para sus posibles empleadores. Se le exige entonces una disponibilidad y flexibilidad totales, individualizando an ms las relaciones laborales y desmantelando las garantas y seguridades conseguidas tras una larga historia de conflicto social y negociacin colectiva. [11]

 

Quines estn en su contra?

Se acusa a los antibolonia de ser minoras, pero, los hechos han mostrado lo contrario en diversas partes de Europa. A manera de ilustracin, en la Universidad Autnoma de Barcelona (UAB) el 93 % del estudiantado se muestra contrario a los planes que las grandes transnacionales han trazado para la educacin en general [12] .

Bolonia es asunto que tambin preocupa a personas de distintas ideologas que laboran en el mundo acadmico, quienes sosteniendo como imprescindible e inaplazable una reforma que ponga fin a su progresivo deterioro, estn conscientes de que el Plan de Bolonia, aunque presuntamente servira de respuesta a ese deterioro, no ha resultado tal; por el contrario, ha trado aparejado el desmantelamiento de la universidad pblica, cuyo funcionamiento se est supeditando a los intereses del mercado; y el conocimiento en ella generado, al ser utilizado como mercanca, se est desperdiciando [13] .

En Grecia, hace tres aos, pese a la constante represin policial, la fortaleza de la lucha de miles de estudiantes  oblig al gobierno a retroceder la aplicacin del Plan Bolonia . En Francia la lucha contra Bolonia, an sin ser continua, ha sido fuerte y masiva. En Italia, este ao las movilizaciones han superado a las anteriores en nmero de participantes. En diciembre, ms de un milln de personas desfil en Roma exigiendo el retiro de una ley que atentaba contra la calidad y el acceso de la enseanza pblica; profesores, personal de servicios y estudiantes marcharon expresando unnimemente que no pagaran por una crisis que ellos no haban provocado. En solidaridad con estos sectores de la educacin, miles de trabajadores y los sindicatos italianos de transporte organizaron una huelga. Las distintas movilizaciones tuvieran as carcter masivo. Todas estas luchas libradas en Grecia, Francia e Italia sobrepasaron los marcos escolares; todas implicaron vnculos con otros sectores sociales que, igualmente, combaten contra las polticas neoliberales [14] .

Como en muchos otros casos, las decisiones relativas a Bolonia se adoptan desde arriba, slo despus se busca la argumentacin ideolgica que las justifique. De este modo, a las autoridades les resulta fcil sostener que los crticos, estudiantes y profesores, estn desinformados o simplemente tienen ganas de armar lo [15] . Empero, los hechos demuestran lo errneo de esta manera de percibir a los crticos de Bolonia: los estudiantes que participan del movimiento antibolonia no son ni energmenos antisistema, ni adolescentes desinformados. Por el contrario, entre los miembros de la comunidad universitaria son los ms lcidos y responsables; los de ms coraje y generosidad para defender la existencia de un autntico sistema de educacin superior. Son los ms interesados en la sobrevivencia y reafirmacin de una universidad vinculada a los ideales de la Ilustracin; a la posibilidad de un mundo serio que se rija por el amor al saber y a la realidad. [16]

 

No existe, pues, una actitud intransigente de parte de los crticos de Bolonia. Pero son claros al demandar un debate no desde el estrecho marco de un canal de televisin, sino uno que sea en verdad masivo, en el cual pueda participar todo el mundo, particularmente las partes implicadas, disponiendo del tiempo necesario para explicar con detenimiento la posicin sustentada; tras lo cual desean que se convoque a un referndum vinculante que permita conocer el parecer de toda la comunidad universitaria [17] . Pero, hacindose los desentendidos, los encargados de montar el Plan Bolonia, a sabiendas de que existen claras posiciones en contra de que la educacin en su conjunto responda a los intereses de los empresarios, aducen que stos pueden pedir lo que les venga en gana, sin que forzosamente se les conceda. Mas se sabe que, en el mundo en que vivimos, a los empresarios se les concede lo que desean [18] , porque se imponen recurriendo a todo el inmenso poder del que disponen.

Bolonia y Amrica Latina

Las cosas en Amrica Latina no andan lejos de lo que est pasando con la educacin en Europa. La privatizacin de la misma se ha dejado sentir con tanta fuerza que, a lo largo de la presente dcada, los estudiantes matriculados en universidades privadas han pasado de un 20% a cerca de un 35%; significa que la regin se encuentra entre las que, en el mundo, concentran mayor cantidad de estudiantes en universidades privadas. Ello es explicable a partir del afn de las clases pudientes del continente y de sus seguidores en las casas de estudio de vivir copiando modelos exitosos procedentes del Norte. Por ello, se da prioridad a la formacin profesional sustentada en criterios individualistas, desprovista de pensamiento crtico. Por lo mismo, en los planes de estudio dirigidos no por casualidad con ms fuerza a la formacin tcnica, las disciplinas que proporcionan herramientas de anlisis poltico-social que permiten comprender la realidad nacional, regional o mundial, se estiman cada vez menos importantes.

Como expone Marcelo Colussi, lo que preocupa no es tanto la desaparicin de la universidad pblica, sino la privatizacin en la concepcin que se tiene de la misma. Se trata de que, como plantea Deiby Ramrez citado por el mismo autor, la universidad es pblica no slo por ser financiada por el Estado sino, sobre todo, por estar abierta a todos los estratos sociales y porque sus beneficios se extienden a toda la sociedad; sin embargo, las universidades pblicas se acomodan cada vez ms a ese principio de mercado que desecha lo que no proporciona ganancia, lo que no es privado y, por tanto, exitoso. El mensaje dado por las universidades pblicas cobijadas por estas concepciones neoliberales, concluye Colussi, es el de amoldarse a las fuerzas que lo deciden todo, es decir: el mercado. [19] Por cierto, en la historia latinoamericana, el acomodo al poder externo ha sido un hecho dominante en la conducta de las clases gobernantes. Por ejemplo, Carlos Cuadra Pasos, idelogo del conservatismo, hablaba de amoldar la poltica interna y externa de Nicaragua al que lo decida todo en ella, o sea al Departamento de Estado [20] .

Para saber cmo se expresa el amoldamiento de las universidades al mercado, conozcamos una sntesis del perfil que, segn el venezolano Vladimir Acosta, ellas ha adoptado en la regin: son colonizadas, dependientes, subordinadas a una visin derechista, globalizada, eurocentrista y blanca de mirar el mundo; en ellas los saberes se disocian, se fragmentan, justamente para impedir una visin de totalidad, y para hacer del estudiante que se grada, que egresa como profesional, un profesional limitado, con una visin burocrtica profesional, orientada en lo personal a hacer dinero, y en la visin que se tiene a encerrarse dentro de un marco profesional sin tener conocimiento de su identidad, de su historia y de su compromiso con su pas. [21]

Los procesos que tienen lugar en la ARCIS de Chile (Universidad de Artes y Ciencias Sociales) constituyen una clara muestra del amoldamiento arriba acusado. ARCIS ha pasado de ser una institucin educativa sin fines de lucro a ser una sociedad annima, propietaria del patrimonio inmobiliario de la universidad; de una condicin democrtica a una autoritaria; de una institucin que se cre y forj a s misma a una que se ve dirigida por fuerzas extraas a la Academia; de una que se diriga desde sus mismas aulas de clase a una que se dirige desde un hotel y una sede partidaria; de una que fue abierta, acogedora y hospitalaria a una cerrada, hostil y vigilada; de una que serva a las personas a una que ahora sirve al capital; de una que se basaba en la razn y el compaerismo a una que promueve el individualismo y la odiosidad [22] .

Por supuesto, el problema de la educacin chilena no se reduce a la ARCIS, es en realidad un problema del sistema educativo en su conjunto. Los nicos que tienen posibilidades de ingresar a la academia (sea sta pblica o privada) son primordialmente aqullos que demuestran capacidad econmica para cubrir los altos costos que en ella se cobran. Pero an cuando este obstculo pueda sortearse a costa de hipotecar el futuro propio y el de la familia para   poder estudiar , las personas que no forman parte del grupo selecto de la clase dominante , al concluir sus estudios, tropiezan con el obstculo insalvable del campo laboral que est copado por gente de su misma clase social; en cambio, los hijos de los poderosos, desde antes de culminar sus estudios, tienen asegurado su puesto laboral en algn consorcio capitalista [23] .

Contra la preocupacin de personas que laboran en las universidades pblicas por las crticas constantes que externan los medios de derecha contra ellas, debe plantearse que esos medios no cuestionan los errores, pequeos o grandes, que comete la Academia, sino justamente su condicin de institucin pblica, financiada por el Estado y carente de fines de lucro. En otros trminos, es la existencia de las universidades pblicas lo que, en verdad, est en juego. De ah que, como expresa Rafael Cuevas Molina , al ubicarse el gasto de educacin en el campo social, el mismo se estima reducido y, a partir de ello, se le exige a la Universidad que, de modo creciente, mediante la venta de servicios, genere sus propios recursos y, por otra parte, se le empuja a racionalizar sus gastos reduciendo los que se hacen para salarios del personal, con lo que crece la cantidad de profesores flotantes (horarios), sujetos a prestar sus servicios espordicamente, bajo precarias formas de contratacin [24] .

La Universidad est lejos de constituir el universo de fenmenos sociales; las acciones del capital en su contra tampoco son nicas. Por el contrario, a escala global y local, ella es slo parte de un mundo mucho ms amplio y complejo en el que impera el dominio del capital. Por eso, sus acciones en contra de este dominio opresor deben fundirse cada da ms con las que emprenden diversos movimientos sociales, polticos, medioambientales etc., que, por doquier, estn luchando porque que el planeta, sus recursos, la vida, la sociedad y la humanidad entera se armonicen para hacer realidad la existencia de un mundo que, para todos, sea mejor y mucho ms seguro que el actual. Por el contrario, su alejamiento de esa lucha slo puede debilitarla cada da ms y, consecuentemente, condenarla a muerte.

Es hora de que las universidades se comprometan con la transformacin social ms profunda; que hagan ciencia e investiguen no como un fin en s mismo, sino como autnticos medios de esa transformacin que la supervivencia de la vida sobre la tierra convierte ya en necesidad perentoria. En este sentido, la Academia debe hacer suyo, sin ninguna vacilacin de por medio, el siguiente planteo de los pases del Alba ante la V Cumbre de las Amricas [25] :  

 

La crisis econmica global, la del cambio climtico, la alimentaria, y la energtica son producto de la decadencia del capitalismo que amenaza con acabar con la propia existencia de la vida y el planeta. Para evitar este desenlace es necesario desarrollar un modelo alternativo al sistema capitalista. Un sistema de:

Solidaridad y complementariedad y no de competencia;

Un sistema de armona con nuestra madre tierra y no de saqueo de los recursos naturales;

Un sistema de diversidad cultural y no de aplastamiento de culturas e imposicin de valores culturales y estilos de vida ajenos a las realidades de nuestros pases;

Un sistema de paz basado en la justicia social y no en polticas y guerras imperialistas;

En sntesis, un sistema que recupere la condicin humana de nuestras sociedades y pueblos y no los reduzca a ser simples consumidores o mercancas.

Notas:


[1] Rafael Cuevas Molina . Argenpress . Universidad, cultura y democracia en Amrica Latina: La era neoliberal. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82625

[2] . Montserrat Galcern, catedrtica de Filosofa en la Universidad Complutense de Madrid. Tiene la Universidad algn inters para el capital?. Peridico Diagonal. Nmero 70. 24 ene - 6 feb 2008. http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article5238

[3] . Carlos Sevilla. La segunda ola de contrarreformas del Proceso de Bolonia. Peridico Diagonal. Nmero 70. 24 ene-6 feb 2008. http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article5236

[4] . Salvador Lpez Arnal. Entrevista con Manuel Martnez Llaneza. www.kaosenlared.net/noticia/entrevista-manuel-martinez-llaneza .

[5] . Manifiesto del PDI (personal docente) y el PAS (personal no docente) ante el Proceso de Bolonia. Contra el desmantelamiento de la universidad pblica. Este texto fue ledo el 10 de marzo de 2009 por el escritor, ensayista, profesor y catedrtico de la UB Jordi Llovet, en el edificio histrico de la Universidad de Barcelona [Traducido del cataln para Rebelin por Carles Gil y Salvador Lpez Arnal]. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82084

[6] . B asta de represin contra el movimiento anti-bolonia; solidaridad con los y las detenidas y heridas http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article7600

[7] . Bolonia y el derecho a la protesta: algunos apuntes sobre la forma y el fondo Gerardo Pisarello http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2442

[8] . Carlos Fernndez Liria, escritor y profesor de filosofa de la Universidad Complutense de Madrid. Bolonia es un intento pattico, desesperado, de adaptar la universidad a un mercado laboral basura. SanBorondon.info http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82338

[9] . Convocada huelga y manifestacin para el da 13 de noviembre contra Bolonia http://www.lahaine.org/index.php?p=33684

[10] . Marcos Roitman Rosenmann. La respuesta universitaria al plan Bolonia. http://www.lademocracia.es/La-respuesta-universitaria-al-plan-Bolonia

[11] . Dani Iraberri Esto s es Bolonia, seores Rectores! http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82519

[12] . Miles de estudiantes se manifiestan en el Estado Espaol contra el Plan Bolonia. www.kaosenlared.net/noticia/miles-estudiantes-manifiestan-estado-espanol-contra-plan-bolonia

[13] . Manifiesto del PDI (personal docente) y el PAS (personal no docente) ante el Proceso de Bolonia. Ob. cit.

[14] . Izquierda Anticapitalista . Contra Bolonia: Estudiantes de toda Europa Unos . www.kaosenlared.net/noticia/contra-bolonia-estudiantes-toda-europa-unios-1

[15] . Francisco Fernndez Buey . De qu Plan Bolonia hablamos?. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82660

[16] . Insurgente. Decenas de miles de estudiantes se manifiestan contra el Plan Bolonia; hay heridos y detenidos tras la intervencin de los antidisturbios. Un centenar de profesores e investigadores universitarios firman una declaracin de apoyo. http://www.redasociativa.org/elinsurgente/modules.php?name=News&file=article&sid=16200

[17] . Ibd.

[18] . Carlos Fernndez Liria. Ob. cit.

[19] Marcelo Colussi . Rebelin . Latinoamrica: en defensa de la universidad pblica. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82206

[20] . Carlos Cuadra Pasos. Obras. Tomo I. Coleccin Cultural Banco de Amrica. Serie Ciencias Humanas N 5. 1977. pp. 489-490.

[21] . Marcelo Colussi . Ob. cit.

[22] . Comit de solidaridad con los estudiantes expulsados . Los procesos de la universidad ARCIS. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83917

[23] . MIR-EPR (Batalln Chile). El papel de los monopolios en la educacin formal chilena. http://www.lahaine.org/index.php?p=9674

[24] Rafael Cuevas Molina . Ob. cit.

[25] . Documento de los pases del Alba para la V Cumbre de las Amricas. http://www.abn.info.ve/noticia.php?articulo=178032&lee=16



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter