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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2009

La izquierda llega al gobierno pero no tiene el poder

Eric Toussaint
Rebelin


 
Introduccin: Tres grandes categoras de gobiernos en Amrica latina

En Amrica Latina, si exceptuamos a Cuba, podemos sealar tres grandes categoras de gobiernos. En primer lugar, los gobiernos de derecha, aliados de Washington, que desempean un papel activo en la regin y ocupan una posicin estratgica: son los de lvaro Uribe en Colombia, Alan Garca en Per y Felipe Caldern en Mxico.

En segundo lugar, hallamos presuntos gobiernos de izquierda que llevan a cabo una poltica neoliberal y apoyan a la burguesa nacional o regional en sus proyectos: Brasil, Uruguay, Chile, Nicaragua y el gobierno de Cristina Fernndez Kirchner, de los peronistas argentinos. Son gobiernos que hacen una poltica neoliberal, que favorece al gran capital, maquillada con algunas medidas de asistencia social. En efecto, doran un poco la pldora neoliberal aplicando programas sociales. Por ejemplo en Brasil, las familias pobres reciben un poco de ayuda del gobierno, lo que le asegura el apoyo popular en las regiones ms pobres del pas.

Algunos de estos gobiernos intentan mejorar sus relaciones con Washington, especialmente con el establecimiento de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos. Chile firm uno y Lula, en Brasil, tambin busca un acuerdo con Washington en torno a una serie de asuntos polticos. Pero al mismo tiempo persisten grandes divergencias de opinin entre el gobierno de Lula y Estados Unidos. Dichas divergencias se refieren a la defensa de los intereses de la burguesa brasilea que conciernen a la agricultura y a una serie de sectores industriales, especialmente los dirigidos a la exportacin, que no aceptan el proteccionismo de Estados Unidos.

En la tercera categora de pases se encuentran Venezuela, Bolivia y Ecuador, que se enfrentan con la oposicin activa de importantes sectores de la clase capitalista local y de Washington. Cuba es, en s misma, una cuarta categora.

1. Caractersticas de las experiencias en curso en Venezuela, Ecuador y Bolivia

La importancia de las movilizaciones populares

En cuanto a los pases que conforman la tercera categora, Venezuela, Bolivia y Ecuador, hay que sealar que nicamente podremos entender la poltica de estos pases si tenemos en cuenta las potentes movilizaciones populares que jalonan su historia reciente. En Ecuador, cuatro presidentes de la derecha fueron devueltos a sus casas entre 1997 y 2005 gracias a las grandes movilizaciones de la poblacin. En Bolivia surgieron importantes luchas contra la privatizacin del agua en abril de 2000 y a finales de 2004. Las movilizaciones relacionadas con el gas, en octubre de 2003, derrocaron e hicieron huir (a Estados Unidos) al presidente Gonzalo Snchez de Lozada. Venezuela, desde 1989, ha conocido importantes movilizaciones que inauguraron las grandes luchas sociales contra el Fondo Monetario Internacional, que se desarrollaron a escala planetaria en los aos noventa. Pero fueron todava ms espectaculares las enormes movilizaciones populares del 12 de abril de 2002, manifestaciones espontneas de protesta contra el golpe de Estado para derrocar a Hugo Chvez. Estas movilizaciones consiguieron, directamente, el regreso de Hugo Chvez al palacio presidencial de Miraflores el 13 de abril de 2002. Las grandes movilizaciones populares son un factor decisivo en la existencia y supervivencia de los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

y de la adopcin democrtica de nuevas constituciones

El segundo punto importante es la revisin de la Constitucin. En 1999 en Venezuela, durante el primer mandato de Hugo Chvez, se adopt por referndum una nueva Constitucin democrtica (redactada por una Asamblea Constituyente). Dicha Constitucin, que sigue actualmente en vigor, ha garantizado ms derechos culturales, econmicos y sociales a la mayora de la poblacin venezolana. Adems, la propia Constitucin estableci un mecanismo democrtico que permite revocar, a media legislatura, a los cargos elegidos a todos los niveles (incluido el presidente de la Repblica). La adopcin de una nueva Constitucin en Venezuela, posteriormente inspir a los gobiernos de Bolivia y Ecuador. Ecuador adopt una nueva Constitucin en septiembre 2008 y Bolivia en enero 2009. Son reformas efectivamente profundas! Esos cambios polticos democrticos que se estn llevando a cabo en estos tres pases no slo se han silenciado sistemticamente en los medios de comunicacin de los pases ms industrializados y otros, sino que adems dichos medios han orquestado una campaa constante de injurias con el fin de presentar a los jefes de Estado de los tres pases como repulsivos dirigentes populistas y autoritarios.

Las experiencias de estos tres pases andinos, en relacin con la adopcin de nuevas Constituciones, son muy ricas. Deberan inspirar a los pueblos y las fuerzas polticas de los dems pases. Slo hay que comparar la situacin de Europa, con la ausencia de un procedimiento democrtico para la aprobacin del Tratado constitucional. Por supuesto, las experiencias en curso en Venezuela, Bolivia y Ecuador tambin tienen contradicciones y lmites importantes que hay que analizar.

Recuperacin del control pblico sobre recursos naturales

Un tercer punto importante: los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador tomaron medidas para reforzar el sector pblico y obtener el control de los recursos naturales. En Venezuela, el Estado tom el control de la gran compaa petrolera PDVSA que, aunque era pblica, favoreca los intereses privados y declaraba la mayora de sus rentas en Estados Unidos. Fue una batalla muy dura. La clase capitalista organiz un golpe de Estado en abril de 2002 seguido de un cierre que paraliz la empresa en diciembre de 2002 y enero de 2003. El producto interior bruto de Venezuela se hundi en los primeros meses de 2003, pero finalmente el gobierno recuper el control de la situacin con el apoyo de la mayora del pueblo. El Estado venezolano tambin ha conseguido el control de un importante campo de petrleo, la falla del Orinoco. En Venezuela, el Estado produce dos tercios del petrleo, y un tercio lo producen las grandes compaas petroleras. Pero actualmente el petrleo se explota en el marco de nuevos contratos negociados en los que el Estado recauda ms rentas que antes. Hay que aadir otras nacionalizaciones: la produccin y distribucin elctrica, las telecomunicaciones (CANTV), la siderurgia (SIDOR, que cuenta con 15.000 trabajadores), el sector del cemento y algunas empresas de produccin alimentaria (Cargill). Sin olvidar la reforma agraria, dirigida a entregar la tierra a quienes la trabajan.

Bolivia nacionaliz el petrleo y la produccin de gas en 2006. Evo Morales envi al ejrcito para controlar los campos petroleros, pero las multinacionales siguen estando activas ya que son ellas las que extraen el petrleo y el gas. Claramente, el Estado es el propietario de las riquezas naturales, pero son las grandes multinacionales quienes explotan el petrleo y el gas. De ah la importancia estratgica de los acuerdos entre Venezuela y Bolivia, que permitirn a Bolivia reforzar una compaa petrolera pblica para extraer y refinar el petrleo y el gas. Bolivia no tiene refinera; las que tiene Ecuador son insuficientes. Bolivia y Ecuador exportan petrleo e importan combustible y otros productos refinados. De ah, tambin en esto, la importancia de acuerdos estratgicos entre Venezuela, Ecuador y Bolivia para reforzar la autonoma de los dos ltimos.

Lo que Venezuela, Bolivia y Ecuador tienen en comn con la segunda categora de pases (Brasil, Uruguay, Chile, Argentina), es una poltica determinada de programas de asistencia pblica. No se trata de rechazar pura y simplemente estas medidas, pero es totalmente necesario promover la creacin de puestos de trabajo, subir fuertemente los salarios y garantizar ms derechos sociales y econmicos para los asalariados, campesinos, artesanos, comerciantes, pensionistas y otros subsidiados sociales. Venezuela y Bolivia han avanzado en esta direccin pero todava queda mucho que hacer.

Ecuador: estarn a la altura de las expectativas suscitadas por la auditora?

Ecuador emprendi una importante iniciativa relacionada con la deuda pblica. Rafael Correa cre, en julio de 2007, la Comisin de auditora integral de la deuda pblica interna y externa (CAIC). Era una comisin compuesta por doce miembros de los movimientos sociales y ONG de Ecuador, seis miembros de campaas internacionales para la anulacin de la deuda del Tercer Mundo (form parte de la Comisin como representante del CADTM) y cuatro representantes del Estado (el ministerio de Hacienda, el Tribunal de Cuentas, la Comisin anticorrupcin y la fiscala general). Lo que es interesante, es que aqu no se habla de representantes de la sociedad civil (que incluye a las asociaciones patronales, por ejemplo), sino de delegados de los movimientos sociales como el movimiento indgena (CONAIE) y otros movimientos sociales radicales de Ecuador. Esta Comisin que se reuni por primera vez los das 23 y 24 de julio de 2007 present su informe final al presidente Rafael Correa el 23 de septiembre de 2008 y al pblico el 20 de noviembre 2008. Las recomendaciones que yo apoyaba dentro de la comisin no fueron seguidas por el Gobierno 3 . Mi posicin era abogar por un acto soberano de declaracin de nulidad de las deudas identificadas como nulas. Un acto soberano existe en el derecho internacional y no pasa por una negociacin, sino por un acto unilateral. Tambin yo propona combinar eso con enjuiciar en el pas a los responsables, extranjeros o nacionales, del endeudamiento fraudulento, ilegtimo.

Ecuador representa, por lo tanto, un ejemplo de un gobierno que adopta la decisin soberana de investigar el proceso de endeudamiento con el fin de identificar las deudas ilegtimas y el objetivo anunciado del no pago de dichas deudas. La eleccin de Rafael Correa a la presidencia modific la correlacin de fuerzas e hizo converger sobre este pas la atencin tanto de los gobiernos de los pases ricos, como de las instituciones multilaterales, los mercados financieros, los gobiernos latinoamericanos y los movimientos altermundialistas . Todos acechan y se preguntan, unos con esperanza y otros con temor, qu medidas adoptar el gobierno de Correa en materia de endeudamiento: estarn a la altura de las expectativas suscitadas por la auditora? Nada est garantizado de antemano, Rafael Correa y su gobierno pueden dudar, como tantos otros gobiernos, y no ser lo suficientemente audaces. Un elemento decisivo ser la capacidad que tenga la poblacin de transformarse en agente directo del cambio.

Los tratados de comercio entre los pueblos

En oposicin a los tratados de libre comercio que firman algunos pases de Amrica Latina con Estados Unidos o la Unin Europea, merecen destacarse los nuevos acuerdos que se firmaron entre los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Cuba. Hay que citar, por ejemplo, los 20.000 mdicos cubanos que van a trabajar voluntariamente en Venezuela para proporcionar medicina gratuita, prioritariamente en los barrios pobres, o las 40.000 operaciones de cataratas u otros problemas oftalmolgicos, de las que se beneficiaron gratuitamente los ciudadanos venezolanos en hospitales cubanos. A cambio, principalmente en forma de trueque, Venezuela proporciona petrleo a Cuba. El mismo tipo de acuerdos se aplica entre Venezuela y Bolivia. El otro elemento positivo en cuanto a la integracin es la continuacin de la ampliacin del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Amricas). Al comienzo inclua a Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. En 2008, se ha extendido a Honduras y a la isla Dominica. Y se puede comprobar, desde hace unos meses, un acercamiento prudente de Ecuador.

En conclusin de esta primera parte, las experiencias que se llevan a cabo en estos pases son muy diferentes de la imagen caricaturesca y negativa que presentan la mayora de los medios de comunicacin. Los procesos en curso son complejos y a veces contradictorios, los retrocesos son posibles, incluso probables; quizs los gobiernos no puedan llegar lo suficientemente lejos en las transformaciones polticas y sociales a favor del pueblo. La desestabilizacin orquestada por las clases dominantes locales y Washington puede ralentizar el proceso en curso. Las vacilaciones de los gobiernos pueden desembocar sobre ms de lo mismo. Claudio Katz subraya una evolucin posible: La trayectoria seguida por la revolucin mexicana ilustra otro desemboque posible de los procesos nacionalistas actuales. Este acontecimiento fue celebrado oficialmente durante dcadas como un hito de la emancipacin, pero en los hechos permiti la gestacin desde el estado de una clase capitalista. Muchos relatos han ilustrado cmo los prceres revolucionarios se enriquecieron con los fondos pblicos a costa de la mayora popular.

Esta duplicidad entre el mito liberador y la realidad opresiva domin durante dcadas la vida poltica mexicana y debe ser observada con atencin en Venezuela, Bolivia y Ecuador. La creacin de un segmento de privilegiados -desde las propias entraas de un proceso liberador- constituye uno de los grandes peligros que afrontan los procesos radicales de los tres pases. 4

2. Cuando los movimientos de izquierda llegan al gobierno no tienen el poder

Es el caso ecuatoriano, como tambin lo fue el de Allende en el Chile de los 70, el de Hugo Chvez en Venezuela, el de Evo Morales, es el caso de cualquier gobierno de izquierda en una sociedad capitalista. Un frente electoral o un partido de izquierda llega al gobierno, pero no al poder, porque el poder econmico, est en manos de la clase capitalista (grupos financieros, industriales, agrupaciones de bancos, medios de comunicacin, de comercio, etc.). Esta clase capitalista tiene el poder econmico. Adems tiene el Estado, el aparato de la justicia, los ministerios de Economa y finanzas. Esta clase controla los medios de comunicacin. En el Ecuador como en Bolivia o Venezuela, si el gobierno quiere realmente cambios estructurales, tiene que entrar, en un momento dado, en conflicto con el poder econmico para quitar el control de la clase capitalista sobre los medios de produccin, de servicio y de comunicacin. Las tensiones estn dadas, pero los cambios estructurales no se han dado a nivel econmico.

Hagamos una comparacin histrica.

Cuando la burguesa tom el poder poltico en Francia gracias a la revolucin de 1789, ella ya tena el poder econmico. Los capitalistas franceses del siglo 18, antes de conquistar el poder poltico, se haban ya convertido en acreedores del rey de Francia y en dueos del poder econmico .

A diferencia de la burguesa, el pueblo no puede comenzar a gestar otra sociedad, sin ejercer directamente el poder del Estado. La repeticin del paulatino ascenso que realizaron los primeros industriales y financistas bajo el feudalismo resulta inviable para el pueblo, que no acumula riquezas, no controla empresa, ni administra bancos.

Es desde el poder poltico que el pueblo puede empezar las transformaciones al nivel de la estructura econmica as como empezar la creacin de un nuevo tipo de Estado.

A este nivel es fundamental iniciar una relacin interactiva entre un gobierno de izquierda y el pueblo que tiene que fortalecer su nivel de autoorganizacin construyendo desde abajo estructuras del poder popular.

Esta relacin interactiva, dialctica, puede ser conflictiva si el gobierno vacila en tomar las medidas que reclaman las bases.

La presin de las bases es vital para convencer a un gobierno de izquierda de profundizar el proceso de cambios estructurales a favor de una redistribucin radical de la riqueza a favor de las y los que la producen.

3. Entre los sectores de izquierda, se discuten dos opciones cuando se trata de pensar en trminos de cambios. Algunos buscan la superacin de la fase neoliberal recuperando un desarrollo regulado por la accin estatal, otros defienden una ruptura socialista.

El primer esquema lo ponen en prctica organizaciones de izquierda o el partido peronista que estn en el gobierno. Es la poltica, por ejemplo, de Luiz Incio Lula da Silva en Brasil; esa misma poltica tambin es la aplicada por Cristina Fernndez de Kirchner en Argentina, Michelle Bachelet en Chile, etc. En Argentina, hace dos meses, el gobierno de Cristina Fernandez renacionaliz los fondos de pensin. Entonces vemos que las polticas correspondientes a la primera opcin que usted ha mencionado en su pregunta estn siendo puestas en prctica. Pero ellas no permiten responder, en mi opinin, al desafo que presenta la crisis global. Se puede constatar que esta prctica poltica mantiene la dominacin de la sociedad capitalista en la que el Estado interviene como bombero para apagar el incendio provocado por la crisis global del capitalismo.

La segunda opcin, que propone una verdadera ruptura socialista se encuentra an en estado de propuesta. No puedo citar gobiernos actualmente en el poder, que pongan en prctica de manera coherente esta orientacin, aunque algunos de ellos, como los de Hugo Chvez o de Evo Morales, actan parcialmente en esta direccin. Sus discursos son de ruptura socialista, pero sus prcticas son ms moderadas que el contenido de sus discursos. Entonces, ser que el esquema ms radical es posible? Ciertamente que lo es. Pero implica profundas movilizaciones sociales para dar prioridad a un verdadero proceso revolucionario como el que triunf en Cuba hace 50 aos, el 1 de enero de 1959. Durante los aos que siguieron a la victoria de la revolucin cubana, se asisti en la isla a intensas mutaciones: una profunda redistribucin de la riqueza en beneficio de la poblacin, la prdida por parte de los capitalistas de la propiedad de los medios de produccin, de servicio y de comunicacin, un proceso de democratizacin. Ms tarde, Cuba, sometida al bloqueo de los Estados Unidos y a la influencia sovitica, cambi parcialmente de direccin. Pero es imposible olvidar el poderoso impulso revolucionario del comienzo. No veo por qu, frente a esta crisis capitalista global, no puedan aparecer en el futuro, explosiones revolucionarias como las que ocurrieron en Cuba.

4. La situacin actual no es simplemente una crisis econmica o financiera, la cuestin es mucho ms profunda. En qu sentido este enmaraado global tiene que ver tambin con la crisis de la izquierda?

Existe, en efecto, una crisis de gestin social liberal. Hago referencia a la poltica del gobierno Lula, a la poltica del gobierno Zapatero en Espaa, o a la de Gordon Brown, en Gran Bretaa. Hay una crisis profunda, el pueblo que vot para colocar a estos gobiernos en el poder esperaba de ellos otro tipo de poltica. Es necesario recordar de la eleccin de Lula, que el programa con el que fue electo en 2002 anunciaba una verdadera ruptura con las polticas neoliberales (no hablo de ruptura con el capitalismo). Al contrario de una ruptura asistimos a una continuidad de las polticas neoliberales. Por tanto, la crisis de credibilidad de la izquierda forma parte de la crisis global.

Adems, es claro que las dramticas experiencias del socialismo real del siglo pasado pesan igualmente. En la memoria colectiva, perdura la idea de que el socialismo est asociado con una estatizacin completa de la economa, con la dominacin de un partido nico y con la ausencia de verdaderas libertades democrticas.

Resumiendo, se tie



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