Portada :: Amrica Latina y Caribe :: V Cumbre de las Amercas. Puerto Espaa 16-19 abril 2009
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2009

Una Cumbre coja, sin Cuba y Puerto Rico

Carlos Rivera Lugo
Claridad


Cuba y Puerto Rico son de un pjaro las dos alas, reciben flores y balas en el mismo corazn .

Lola Rodrguez de Ti

Al mes de la liberacin de Nicaragua de la tirana somocista en julio de 1979, fui enviado por Claridad para realizar un amplio reportaje sobre la Revolucin Sandinista. Apenas llegado a Managua, asist a una conferencia de prensa cuyo motivo era la visita al pas del lder poltico panameo Omar Torrijos. Junto a Torrijos, se encontraba Daniel Ortega, entonces miembro de la Junta que gobernaba provisionalmente sobre el pas. Al final del encuentro periodstico, pregunt cul era la posicin de los gobiernos de ambos sobre el caso colonial de Puerto Rico. Torrijos rpidamente quiso esquivar la pregunta, alegando que no quera tener problemas adicionales con los johnnies. Sin embargo, Ortega se expres sin titubeo alguno a favor de la autodeterminacin e independencia de Puerto Rico como parte integral que es de la Amrica Latina. Sus actuaciones posteriores siempre honraron en la accin lo que en ese momento verbaliz, no importa los costos diplomticos. Los principios no se someten a la lgica del clculo de costos. Lo justo no tiene precio.

Eran los tiempos en que Cuba haba logrado enunciar, en el marco de la Primera Conferencia Internacional de Solidaridad con la Independencia de Puerto Rico, celebrada en 1975 en La Habana, lo que se conoci en ese entonces como la Doctrina Dortics, en alusin al presidente cubano Osvaldo Dortics, quien tuvo a su cargo el mensaje de clausura de la Conferencia. Segn dicha Doctrina, Puerto Rico es una parte integral de la Amrica Latina y, por ende, cualquier intento por anexar la isla antillana a Estados Unidos constituira una violacin a la integridad territorial de esta Amrica nuestra. La nica va descolonizadora respetuosa del carcter latinoamericano y caribeo de Puerto Rico sera, pues, aquella que culminase en su soberana plena en la independencia. El entonces Secretario de Estado de Washington, Henry Kissinger rompi el hasta entonces tradicional mutismo de la diplomacia estadounidense sobre Puerto Rico, para rechazar la Doctrina enunciada desde La Habana como una intromisin en los asuntos internos de Estados Unidos. La pretensin de Kissinger no tuvo eco y la causa a favor de la descolonizacin de la Isla se encamin irreversiblemente hacia su internacionalizacin.

No pude dejar de recordar aquel primer encuentro mo con Ortega, cuando en estos das conoc de su ejemplarmente solidaria intervencin ante la Quinta Cumbre de las Amricas, celebrada en Trinidad y Tobago. Apenas unas horas despus de que una delegacin representativa del movimiento de liberacin nacional de Puerto Rico fuera detenida y maltratada en el Aeropuerto Internacional de Puerto Espaa, y uno de sus integrantes deportado a instancias del Servicio Secreto de Estados Unidos y la INTERPOL, el hoy presidente nicaragense hizo honor a su compromiso solidario inquebrantable tanto con Cuba como Puerto Rico.

A esta cumbre me niego a llamarle Cumbre de las Amricas. Hay dos grandes ausentes: Cuba y Puerto Rico, seal Ortega.

Cul es el pecado que se alega haber cometido Cuba para haberle excluido? Su heroica y firme lucha a favor de su independencia y la independencia de los dems pueblos, dijo.

A Cuba se le excluye. Cuba, cuyo delito ha sido prestar solidaridad sin condiciones a nuestros pueblos, y por eso se le sanciona, se le castiga, se le excluye y por eso no me siento cmodo en esta cumbre, no puedo sentirme cmodo, siento vergenza de estar participando en esta cumbre con la ausencia de Cuba, expres el mandatario nicaragense.

Sobre Puerto Rico, denunci que siguiese sometida a las polticas colonialistas de Washington y puntualiz: Llegar el da, a como ya est aconteciendo, donde ya se ha incorporado a Cuba en el Grupo de Ro, donde estamos trabajando para construir una gran alianza, una gran unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeos, llegar el da en que ah tambin en esa gran alianza estar el pueblo de Puerto Rico, tengo la conviccin y la seguridad que ese da llegar.

Ambos casos, el de Cuba y Puerto Rico, pretendieron ser secuestrados y acallados por el gobierno estadounidense. A pesar de todas las maniobras para no tener que responder por la exclusin de Cuba y su poltica ilegal de bloqueo de hace casi cinco dcadas, la presencia de Cuba logr imponerse mediante las intervenciones de varios de los mandatarios latinoamericanos y unas audaces declaraciones del presidente cubano Ral Castro Ruz hechas desde Venezuela a la conclusin de la ms reciente Cumbre del ALBA (Alternativa Bolivariana de los Pueblos). Cuba est dispuesta a poner todos los temas sobre la mesa en cualquier proceso de negociacin para la normalizacin de sus relaciones con Estados Unidos, pero en igualdad de condiciones y con pleno respeto al derecho de autodeterminacin y la soberana nacional del pueblo cubano, dijo el mandatario cubano. Al presidente Barack Obama no le qued otra alternativa que responder que su pas deseaba un nuevo comienzo con Cuba, aunque seguidamente envenen la esperanzadora declaracin suya con la ya manoseada manifestacin de condiciones previas con las que el gobierno de La Habana debe cumplir para que Washington elimine su criminal bloqueo.

Sobre las ya trilladas precondiciones a Cuba, el presidente venezolano Hugo Chvez Fras se encarg de recordarle a Obama que de la misma forma en que l le pide tiempo y paciencia a los dems jefes de gobierno en la regin para que ponga en marcha acciones concretas en la direccin de la nueva relacin que ha dicho querer tener con el resto de los pases del hemisferio, tambin deba l tener la misma comprensin hacia Cuba. Miren, yo que conozco bastante a Cuba, en Cuba hay cambios interesantes, no le pidamos lo imposible. Lo mismo que deca Obama, que l no puede cambiar de un da para otro. Pero Cuba est ah. Hay un proceso en marchaPero, aqu todos queremos a Cuba, todos aqu somos amigos de Cuba y aspiramos que Estados Unidos lo sea tambin, puntualiz Chvez en su mensaje ante la Cumbre.

Y es que Obama, como recin estrenado gobernante en Washington, an depende de una maquinaria del viejo imperio que est viva, nos record Chvez en su mensaje y subrayaba: Hay que frenarla. Desmontarla. Slo as se puede potenciar lo que el propio Chvez llam la suramericanizacin, en los cambios, de Norteamrica.

Aparte de Cuba, la otra prueba de fuego de la voluntad de cambio de Washington bajo la presidencia de Obama es Puerto Rico. La violenta accin represiva desatada en el Aeropuerto Internacional de Puerto Espaa contra la delegacin de independentistas puertorriqueos que acudan a la alternativa Cumbre de los Pueblos, es indicativo de cunta fuerza an tiene la maquinaria del viejo imperio y cun rodeado sigue el presidente por sus cuadros y polticas. Bajo la anterior administracin de George W. Bush, dicha maquinaria procedi a la criminalizacin de facto de la causa independentista puertorriquea y la ms burda intromisin en las elecciones coloniales celebradas en noviembre pasado, la cual ha puesto en entredicho la legitimidad de sus resultados. El gran beneficiado de la intervencin federal estadounidense fue el hoy gobernador, de tendencia anexionista, furibundo neoliberal y militante del Partido Republicano de Estados Unidos, Luis Fortuo, el mismo que declar en estos das que no le importaba el hecho de que Puerto Rico no estuviese representado en los procesos de integracin que, como la recin celebrada Cumbre, se llevan a cabo en la regin. Deca, como todo buen colonizado, que se siente bien representado por el presidente estadounidense.

Si en algo ha servido esta Cumbre ha sido para dejar planteado la impertinencia de subsiguientes ausencias de Cuba y Puerto Rico, las dos vergenzas de la poltica imperial pasada hacia Amrica Latina que el gobierno de Obama debe corregir de inmediato. Hasta que eso no ocurra, las venas de la Amrica nuestra siguen abiertas y el primer presidente afronorteamericano en la historia poltica de Estados Unidos se arriesga a hacer suya la culpa del colonizador.

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El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.

www.claridadpuertorico.com



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