Portada :: frica :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2009

ONGs para la prevencin de los estados fallidos

Ana Camacho
Rebelin


El argumentario promarroqu es un prodigio de elasticidad y versatilidad. Tiene slo un principio inamovible: que el Shara Occidental acabe siendo de Mohamed VI, a costa de lo que sea (derecho internacional, lgica, intereses nacionales espaoles, solidaridad con las vctimas de una ocupacin ilegal) A partir de ah, el resto de los argumentos son de extrema flexibilidad y adaptacin al medio. Que toca vender la burra a la derecha? Pues se le dice al pblico al que se intenta conquistar que el Frente Polisario es un reducto del comunismo y de la guerra fra. Que acto seguido hay que hacerlo con oyentes de la izquierda? Pues con la misma conviccin los responsables del arsenal van y cargan municin muy pensada para tocar la fibra sensible de la memoria histrica y bombardear a la audiencia con datos que indiquen que lo de la independencia del Shara es un asunto de fachas. Y si la historia no da para ello, pues los amigos de Mohamed se encargan de reescribirla para que todo cuadre y la progresa acabe convencida de que, en este tema, lo avanzado y social es ser un forofo de una dictadura feudal como la que manda y oprime al otro lado del Estrecho.

Una de las ideas fuerza (como dicen los expertos en comunicacin) sobre la que ltimamente machaca el argumentario promarroqu es la de que a los espaoles no nos conviene nada un Shara independiente porque se convertira en uno de esos estados fallidos africanos que, al estar situado en un punto tan sensible de nuestro patio trasero (las islas Canarias, a media hora de avin), nos creara un montn de problemas. La advertencia ha cosechado tal xito en las islas afortunadas que, con la ayuda de empresarios muy desinteresados y sin nimo de lucro, se est fraguando un nuevo movimiento solidario: la Organizacin por la Prevencin de los Estados Fallidos (OPRESTAFA).

La iniciativa no contempla la promocin del buen gobierno, los derechos humanos, la democracia y la erradicacin de las prcticas corruptas con las que los cleptcratas africanos matan de hambre a sus paisanos y les obligan a marchar en patera hacia las islas. No importa, en Espaa somos muy originales y no solemos tener en cuenta lo que se hace o se dice en el resto del mundo, ni siquiera en temas de solidaridad humanitaria. As que la nueva ONG ha ido cobrando impulso a medida que en las Canarias ha ido cundiendo el entusiasmo por los planes con los que Mohamed VI promete abrir puertas y nuevas lneas de negocio al archipilago.

Lo que caracteriza al OPRESTAFA es la desenvoltura con la que sus promotores defienden que hay que negarles a los saharauis el derecho a pronunciarse sobre si quieren finalizar su descolonizacin con una independencia y, acto seguido presumen de mucha conciencia socialista y amor por el derecho internacional (el candidato socialista a las elecciones europeas Juan Fernando Lpez Aguilar, por ejemplo).

A los que discrepan de su peculiar sensibilidad buenista, los administradores del argumentario promarroqu los acusan de padecer terribles males: desde el no comprender que la historia no tiene marcha atrs hasta pecar de rancio colonialismo y ser unos antimarroques. Justo como suelen decir en Rabat los del entorno de Mohamed.

En resumen: ellos, los promarroques, son muy progres y sensatos al defender la legalizacin de una invasin y ocupacin colonial del Shara que todos los partidos de la izquierda condenaron en 1975, cuando todava no haban descubierto que el franquismo que entreg el pueblo saharaui a sus enemigos tena razn. Porque sta debe ser, digo yo, la conclusin a la que han debido de llegar ahora para acusar de colonialistas a los que apoyan el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro libremente en un referndum, tal como estableci la doctrina de la ONU en los aos sesenta, cuando se fraguaron la mayor parte de las independencias que liberaron del vasallaje colonial y nacional (terminologa ONU) a ms de 50 pases de frica y Asia.

Tan seguros estn del xito de la OPRESTAFA que los proMohamed VI ni se preocupan del riesgo de que sus oyentes se pongan a pensar tres segundos y acaben sospechando de que la autntica actitud colonial o neocolonial se anida en la soberbia con la que estos progresistas espaoles se toman la libertad de suplantar la opinin y voz de los saharauis, sin contar con su voluntad. Mucho deben de confiar en el poder hipntico de sus comunicadores en la alta poltica si creen que no se va a notar que esa preocupacin por las malas consecuencias del fracaso estatal sigue una lgica muy parecida a la que enarbolaron las potencias colonizadoras para justificar su presencia en tierra ajena: evitarle a los pueblos que sometan las inconveniencias de seguir siendo vctimas de su propio atraso, que para eso estaban ellos con una cultura superior dispuestos a ensearles mientras suplan su incapacidad de autogobierno el tiempo que fuese menester.

An suponiendo lo peor, que un Shara independiente no acabe cumpliendo las expectativas de los saharauis que persiguen este sueo de libertad, tendrn que ser ellos los que decidan con su futuro y no nosotros, no?

No espero respuesta. S muy bien que a estas alturas del debate hemos llegado al momento mgico en el que los gestores del argumentario marroqu meten la mano en su chistera para sacar uno de los antdotos con el que neutralizar al contrario por la va rpida de la descalificacin: defender la legalidad internacional en el Shara es cosa de fachas.

Es lo que suele ocurrir. Una por ejemplo expresa ciertas dudas sobre el sospechosamente entusiasta empeo de los amigos de Mohamed VI por enviar una delegacin parlamentaria al Shara (eso que escrib de las lanzas y la Eurocmara) y ellos van y contratacan con un: cuidado con lo que dice sta que ah hay sntomas inequvocos de fachismo y estpida marrocofobia!.

Yo tengo mucha paciencia y estoy dispuesta a explicarles a los de OPRESTAFA lo de la importancia de la consistencia diplomtica, que dicen los ingleses, y de los precedentes en derecho internacional, las veces que haga falta, con datos y no con calificativos. Incluso con un caso prctico en los Balcanes (Kosovo) y administrado por una ministra muy progresista como la Chacn, por eso de cambiar de escenario. Aunque sabiendo lo poco que les gusta complicarse la vida a estos solidarios y, sobre todo, cmo se las gastan en su misin para tergirversar, soy consciente que lo ms prctico ser abrir un epgrafe en mi cubculo que diga: Lo que dicen que dije.

Hay que tener mucho cuidado con la fra impavidez con la que los procuentascorrientes de jerifaltes marroques (esas que prosperan con el expolio de la pesca, fosfatos y bienes saharauis) le hacen liftings a la historia para lograr la cuadratura del crculo. Confiados en que entre los solidarios con las vctimas saharauis son cada vez menos los nacidos antes de 1958 (cuando los planes de estudio obligaban a los estudiantes preuniversitarios a desarrollar el tema de las plazas y provincias africanas entre ellas el Shara), van y te explican, como si revelasen una exclusiva que hasta ahora slo estaba al alcance de unos pocos privilegiados, que lo del derecho a la autodeterminacin del Shara es un asunto que fabric nada ms y nada menos que el almirante Carrero Blanco. S, s, el que el desaparecido y venerable historiador Javier Tusell (libre de la sospecha de fachoso), describi como la eminencia gris del rgimen de Franco, es decir (en clave de memoria histrica), lo ms facha del fascismo fraquista.

Lo mejor es que, haciendo ostentacin de canas (que para algo tienen que servir), redondean la noticia con el yo lo vi, yo estuve ah para advertirnos que en esa aviesa maniobra facha y marrocofbica, el mano derecha del dictador Franco manipul a los chiujs saharauis para que dejasen de sentirse marroques y deseasen la independencia.

Seguramente al almirante Carrero Blanco no le hara ninguna gracia acabar pasando a la historia como uno de esos rojos que l despreciaba por no comprender la misin civilizadora de Espaa en frica que l defenda con tanto ahnco en el Shara o Guinea Ecuatorial. Con el trabajo (reconocido incluso por la diplomacia marroqu) que se tom para convencer a todos quisqui de que el Shara, Ifni, Fernando Poo y Ro Muni eran provincias tan espaolas como Tarragona, Salamanca o Mlaga! Y s, sus servicios secretos utilizaron a los chiujs pero no precisamente para convencerles de lo que ya ellos saban (que el Shara nunca haba sido de Marruecos), sino para que no reclamasen el derecho a la independencia hasta que su pueblo estuviese preparado para no ser un estado fallido. Fueron esos servicios secretos los que estuvieron involucrados en la desaparicin de Bassiri (nico mrtir saharaui del colonialismo franquista) que les incomod organizando esa protesta con la que, en 1970, los saharauis ms jvenes expresaron su disconformidad con la complicidad de los jeques con las autoridades coloniales.

Pero si en el ms all hay conexin ADSL, indispensable para seguir ciertos debates ausentes de la prensa tradicional, no habr espritu ms indignado por la atribucin de una aureola de paladn de la independencia saharaui al almirante Carrero Blanco, que el del pobre embajador Jaime de Pinis (en la foto, en Nueva York con Adolfo Obiang Bik, luchador por las libertades de Guinea en los tiempos de la colonia, y hoy luchador contra la opresin del dictador Obiang).

Si alguien defendi abiertamente en el rgimen de Franco que Espaa deba cumplir con sus compromisos en la ONU y descolonizar de una vez las provincias africanas, fue l, Jaime de Pinis. Malo es no hacerle justicia porque sus buenos disgustos le cost hacer comprender a sus colegas que la idea no era suya sino de la comunidad internacional. Pero el colmo, es que se le quite el mrito para drselo precisamente al seor que ms le hizo sufrir por decir lo que deba: Carrero no se andaba con chiquitas y lleg a acusarle incluso de abandonista (de las colonias) y antipatriota, que en la jerga poltica del momento era como acusarle de traidor a la patria. Como para acabar de cnsul en Siberia!

P.D. Por cierto, no trabajo en la COPE ni tengo ninguna relacin laboral con esta emisora como han dicho algunos. Los que as lo han dado a entender, lo saben muy bien y si lo aclaro es para que quede en evidencia el poco aprecio que le tienen a la verdad. En todo caso, mi nica condicin a la hora de poner la firma en un artculo es que me dejen hacerlo como me ensearon, con el compromiso a los valores que obligan a rechazar cualquier presin de personas, partidos polticos, grupos econmicos, religiosos o ideolgicos que traten de imponer la informacin al servicio de sus intereses. Algo que, desgraciadamente, en los medios espaoles es cada vez ms dficil de cumplir, especialmente cuando se informa sobre el Shara o Guinea Ecuatorial. Pero eso los redactores del argumentario promarroqu lo saben de sobra y por eso son tan osados.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter