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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2009

RDC: Perspectivas y posibles soluciones al conflicto

Juan Carrero Saralegui
Revista Pueblos


Cualquier pronstico, en el mbito que sea, viene siempre condicionado por el acierto o el error en el diagnstico. Tambin sucede as en este anlisis que se me ha propuesto. Y suele ser frecuente, a la vez que peligroso, el confundir los sntomas con el verdadero problema. En mi opinin, otro personaje pblico que acaba de caer en este error ha sido Mario Vargas Llosa. Creo que se ha atrevido a enfrentarse con un conflicto tan complejo como es ste, sin tener suficiente conocimiento de l [1]. Me referir a su ltimo reportaje escrito desde el Congo, publicado en El Pas Semanal del pasado domingo 11 de enero, ya que se trata de un autntico compendio de la versin oficial de este conflicto, un autntico arquetipo de los anlisis polticamente correctos sobre el momento en que se encuentra ste.

El reconocido escritor peruano nos hace una estremecedora crnica de los sntomas de esta enorme debacle: violaciones, crmenes, secuestros de nios que sern forzados a convertirse en asesinos, y todo tipo de barbaries. Barbaries de las que, segn l, son responsables por igual todos los agentes de este conflicto. Tras leer su reportaje no se sabe quines son los agresores y quines los agredidos, o incluso, si estas categoras pueden ser aplicadas en este conflicto. Si nos hubiese explicado la guerra civil espaola al estilo de lo que acaba de escribir respecto al actual conflicto del Congo, an no sabramos si todo empez porque la Repblica de rojos y anarquistas criminales se "alzaron" contra las fuerzas "nacionales" o qu diablos pas.

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Cdric Gerbehaye/Agence Vu/Cedida por MSF
Agosto de 2008, RDC. Vista del campo de desplazados de Nyanzale, Kivu Norte

Por ms que en nuestra pasada guerra todos cometiesen crmenes, no creo que se pueda dar carpetazo a aquel terrible episodio nacional afirmando, sin ms, que todos eran igual de criminales. Pero eso mismo es lo que l nos dice, sin el menor reparo, respecto a lo que l llama "El galimatas congoleo":

"No tengo la menor simpata por el rebelde Laurent Nkunda, y probablemente es falso que la razn de ser de su rebelda sea slo la defensa de los tutsis congoleos, para quienes los hutus ruandeses, armados y asociados con el Gobierno [congoleo, se supone], constituyen una amenaza potencial. Pero representan las Fuerzas Armadas del presidente Kabila una alternativa ms respetable? La gente comn y corriente les tiene tanto o ms miedo que a las bandas de milicianos y rebeldes, porque los soldados del Gobierno los atracan, violan, secuestran y matan, al igual que las facciones rebeldes y los invasores extranjeros. Tomar partido por cualquiera de estos adversarios es privilegiar una injusticia sobre otra. Y lo mismo se podra decir de casi todas las oposiciones, rivalidades y banderas por las que se entrematan los congoleos."

El mensaje est bien claro, "no hay que tomar partido", dice Vargas Llosa junto a otros analistas. Los que toman partido "estn simplificando el conflicto", dicen los expertos de algunas ONG que se consideran los depositarios de la recta y slida doctrina. Incluso se atreven a ir ms all, "las simplificaciones llevan a la guerra", llegan a decir. "Tampoco los judos son ningunos santos", decan algunos en la Alemania nazi mientras miraban para otro lado cuando se los llevaban. "Algo habrn hecho", o yo mismo decir a algunos en la Argentina de Videla cuando miles de personas desaparecan.

En honor a la verdad hay que decir que Vargas Llosa llega a dar un paso ms all de la mera crnica de calamidades y se atreve a hablar de poltica, de gobiernos. Pero slo de los gobiernos de aquella regin. Slo ellos, al parecer, tienen responsabilidad sobre lo que sucede all: "Las guerras que lo sacuden han dejado hace tiempo de ser ideolgicas (si alguna vez lo fueron) y slo se explican por rivalidades tnicas y codicia de poder de caudillos y jefezuelos regionales o la avidez de los pases vecinos (Ruanda, Uganda, Angola, Burundi, Zambia) por apoderarse de un pedazo del pastel minero congoleo." Incluso se atreve a poner el dedo en la llaga, en la llaga de los intereses mineros. Pero aqu hace una sorprendente pirueta: "Muchas minas estn ahora en manos de esas bandas, milicias o del propio ejrcito del Congo". Es decir, que el Gobierno legtimo del Congo se atreve a explotar sus propios yacimientos mineros, en plan de igualdad con rebeldes, bandas y dems agresores exteriores, qu desvergenza de Gobierno!

Silencio consciente?

Pero es ms grave an lo que se calla en ese reportaje que lo que se dice en l: ninguna multinacional o gobierno "Occidental" es ni tan siquiera citado en su artculo. Al parecer, segn Vargas Llosa, todo lo que en el Congo sucede nada tiene que ver con las grandes multinacionales o las grandes potencias de nuestro mundo. Parece olvidar que las intromisiones de las grandes potencias no se hacen necesariamente con intervenciones directas como en Irak, sino que muchas veces se realizan a travs de gendarmes regionales, de "amigos" interpuestos.

Pero el seor Vargas Llosa llega demasiado tarde, se incorpora con demasiado retraso a esa selecta elite de grandes firmas que han puesto su maravillosa pluma al servicio de una versin sobre el conflicto del frica de los Grandes Lagos que ya ni cuadra ni cuela. Aparece en escena, salvaguardando el honor de "Occidente", cuando ya incluso la ms que moderada ONU ha alzado su voz y ha publicado listas de decenas de multinacionales implicadas hasta el cuello en la gnesis y la prolongacin de esta tragedia. Ya todo es demasiado descarado. Ya todo el mundo ha odo hablar del coltn y otros minerales excepcionales indispensables para nuestros telfonos mviles y ordenadores porttiles, que no llegan a nuestras manos, unos y otros, por arte de magia, sino a travs de compaas mineras y de empresas de alta tecnologa. Son ellas las que desde octubre de 1996 financian las agresiones al Congo.

Ahora nuestro mundo se est empezando a enterar de ello, pero las denuncias vienen de lejos. Yo mismo, al igual que algunos otros, denunci los intereses estadounidenses bien al inicio, ya en enero de 1997, en una carta que, en mitad de un ayuno que durara 42 das, dirig desde Bruselas a Bill Clinton. La firmaran 19 premios Nobel y la prctica totalidad de los presidentes de los diversos grupos polticos del Parlamento Europeo. Tambin, un poco ms tarde, la que era congresista y enviada especial del mismo Clinton a aquella regin, Cynthia McKinney, levant su voz inequvocamente y con energa. Al viajar all, descubri horrorizada a los altos ejecutivos de esas multinacionales firmando contratos mineros con los agresores y financiando su avance militar. Desde entonces, con pleno y directo conocimiento de causa, viene llamando "golpes militares promovidos por su presidente Clinton, con resultado de millones de muertos", a aquel conjunto de agresiones que la doctrina oficial slo quiere designar como el genocidio ruands de los tutsi y la ulterior persecucin de los genocidas hutu en el Congo.

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Cdric Gerbehaye/Agence Vu/Cedida por MSF
Agosto de 2008. Registro de una familia de desplazados en el campo de Lushebere, Kivu Norte. Esta familia, de 8 miembros, tendr que alojarse en una sola choza

En el reportaje de Vargas Llosa no poda faltar, por supuesto, el leitmotiv de todo artculo que se precie, de todo artculo "serio" sobre este conflicto, de todo artculo sin "simplificaciones" ni "partidismos": el leitmotiv de los hutu genocidas. Pero, a diferencia de otros expertos ms astutos y documentados, Vargas Llosa dice de estos hutu algo inslito, que har sonrer incluso a los defensores de esa versin oficial. En un momento de su artculo se refiere a ellos como el "Ejrcito ruands hutu que invadi el Congo despus de perpetrar la matanza de cientos de miles de tutsis en el vecino pas". Cualquier persona que tenga un conocimiento elemental del conflicto sabe que los nicos ruandeses que han invadido reiteradamente el Congo son los tutsis del FPR (Frente Patritico Ruands) liderados por Paul Kagame, actual presidente, que arrebataron el poder a los hutu-genocidas (as, siempre unido, como le gusta a la doctrina oficial) en julio de 1994. Invadieron el Congo directamente en octubre de 1996 y en agosto de 1998 causando millones de vctimas mortales. Lo han continuado haciendo por medio de personajes interpuestos. Las ltimas agresiones son las que vienen realizando sirvindose de Laurent Nkunda.

Vargas Llosa, al hablar de esa invasin, se debe referir a los miles de soldados hutus que, derrotados y desmoralizados huyeron (que no invadieron) al Zaire, perdidos en una inmensa marea humana de ms de dos millones de refugiados, que fueron establecidos en campos bajo la bandera de la ONU. Cerca de 600.000 de estos refugiados seran sacrificados, de una manera increblemente descarada y brbara, tras ser atacados y bombardeados esos campos con armas pesadas por el FPR, una vez que la Administracin estadounidense dio luz verde para ello. Se suele usar el hecho de la presencia de estos hutus en el Este del Congo para mantener vivo el fantasma de un posible nuevo ataque de su parte a Ruanda y para justificar las continuas agresiones del FPR al Congo. Pero hasta la fecha jams haba ledo ni odo calificar esa presencia de miembros de las antiguas FAR en el Congo como invasin de este pas por parte del "Ejrcito ruands hutu".

Creo que el reportaje de Vargas Llosa es bien aleccionador. Por lo que mi comentario algo extenso no es accidental. Es el modo de desenmascarar tanto la nueva fase en la que ha entrado el gran proyecto para el control de los excepcionales recursos del Congo como las nuevas directrices propagandistas de "aquellos que cuentan", especficas para este momento del proceso. Sin este diagnstico, no tendramos base para hablar de perspectivas y posibles soluciones. El objetivo de la actual etapa es el de seguir manteniendo debilitado al Gobierno de Joseph Kabila en un permanente estado de impotencia real en el ejercicio del gobierno (como antes a Laurent Kabila hasta asesinarlo), a la vez que el Congo es calificado como "Estado fallido". De quien la propaganda no nos habla es de quien, precisamente, est logrando hacer de l un Estado fallido. Vargas Llosa, desde luego, no nos cuenta que las actuales Fuerzas Armadas del Congo que, como explica con todo lujo de detalles, cometen tantos crmenes, son el resultado de una imposicin forzada por algunas grandes potencias. Son un reagrupamiento en el que han sido incorporados los antiguos agresores, segn la frmula 1 (presidente) + 4 (vicepresidentes) de los Acuerdos de Paz de Sun City. Las dificultades del Gobierno para controlarlas son enormes. Tampoco nos explica que las pagas de los militares son ridculas y que los mismos que impiden que el Congo repunte econmicamente, estn encantados con esa imagen internacional de unas tropas congolesas que se dedican al pillaje.

Jugando al despiste

Todo esto es la antesala de la "solucin" que Occidente dar a este caos. Una solucin que dar legalidad y estabilidad al pillaje que Ruanda, sobre todo, realiza a favor de la "comunidad internacional". Pillaje que debe ser asegurado frente a China y otros gobiernos no "occidentales" que pretenden tambin una importante parte del pastel de todas estas materias primas para cubrir su creciente demanda de ellas. Lo ltimo en este proyecto, que sigue su curso, es la entusiasta incorporacin de la Francia conservadora, el Plan Sarkozy, que retoma lo esencial del Plan Cohen: el Congo, pas de superficie inmensa y extraa organizacin de riquezas fronterizas, debe realizar con Ruanda, de demografa dinmica y superficie pequea, un dilogo. Pero Sarkozy tiene la desvergenza de aclarar que tal dilogo no debe ser slo un dilogo coyuntural, sino estructural Y aclara qu significa esto: el Congo, en buena vecindad, "debe compartir con Ruanda su espacio y sus riquezas".

Por todo esto, en esta fase, la propaganda apunta precisamente a equiparar a agresores y agredidos. La anterior, la de la ocultacin y negacin de los hechos, ya pas. Ahora es la etapa de la creacin de confusin. sta es igualmente efectiva. Una sociedad confusa es una sociedad desmovilizada. Esto es lo que explica que las mismas sociedades que, como la nuestra, se manifiestan enrgicamente contra la agresin a Gaza, que en varias semanas ha provocado unas 1.300 vctimas, permanezca silenciosa frente a las 1.200 diarias del Congo. Han sido necesarios demasiados aos para que salgan a la luz y sean reconocidas la agresin y el pillaje, que algunos venimos denunciando desde el comienzo. Para nosotros han sido aos de menosprecio y de desacreditacin sistemtica de nuestras tesis por parte de los orculos de la doctrina oficial. Pero para los africanos han sido incomparablemente peores, han sido aos de desolacin y muerte.

Ahora los hechos son innegables, la montaa de ms de 5 millones de muertos y la de miles de toneladas de materias preciosas y estratgicas expoliadas no pueden ser ocultadas, ni son ya, de hecho, negadas por nadie. Ahora toca deslegitimar al Gobierno de Joseph Kabila equiparndolo con los agresores. Un Gobierno que, aunque se le puedan criticar muchas cosas, ha surgido con casi el 60 por ciento de los votos en unas incuestionables elecciones, frente al escaso 2 por ciento de Azaras Ruberwa, el representante de los intereses ruandeses. Un Gobierno, el de Kabila, que se ha atrevido a diversificar sus relaciones con otros gobiernos y a firmar hace ms de un ao unos acuerdos comerciales y de cooperacin muy importantes con China. Un Gobierno legtimo, surgido por fin de unas elecciones incontestables despus de casi 50 aos, justamente los que han trascurrido desde la independencia y el asesinato de Patrice Lumumba, el lder anticolonialista asesinado tambin por Estados Unidos y Blgica. Demasiados problemas para los dos tmidos intentos de liberacin del yugo de la colonizacin y el neoesclavismo. Demasiadas coincidencias. Demasiado descaro por parte de los analistas que en sus crnicas de la historia reciente del Congo no hablan de estos intereses internacionales. Es muy fcil hablar de los crmenes del rey Leopoldo II siglos despus.

Y en cada fase de este gran proyecto, que se inici en octubre de 1990 con la invasin de Ruanda por parte de Uganda y del FPR, ha habido siempre las correspondientes estrellas mediticas "invitadas". En una curiosa sincronicidad con las actuaciones que deciden en cada momento aquellos que realmente conducen todo este proceso, estas estrellas han sido el rostro, la pluma y la voz de la propaganda, consciente o inconscientemente. Termino mis referencias a Vargas Llosa recordando una entrevista que, justo una semana despus de su reportaje, public tambin El Pas. Es una entrevista de Juan Cruz a Jean Daniel, Fundador de Le Nouvel Observateur. Lleva este ttulo: "La capacidad de hacer el mal que tiene el periodista es devastadora". Y tras esa afirmacin contina: "En un da o en una hora se puede deshacer una reputacin, se puede transformar a alguien que tiene fama de ser honesto en un terrible malhechor. Es un poder terrible."

Las cosas por su nombre

Con las mentiras de unos y la inconsciencia de otros se provoc el acoso y derribo del Gobierno de Ruanda, que fue el inicio de esta gran desestabilizacin regional que an sigue su curso. Con las mentiras de unos y la inconsciencia de otros se est prolongando el martirio del Congo. Son ya ms de 3 millones de vctimas las habidas en Ruanda y ms de 5 en el Congo, no es ya suficiente? Hagamos de una vez el diagnstico correcto, empecemos a especificar ya el tipo de conflicto ante el que nos encontramos. Llammoslo por su autntico nombre. Y ese no es otro que el de agresin. Al igual que la de Irak. Y, tambin como en ese caso, se trata de una agresin promovida por "aquellos que cuentan". Estn muy preocupados por la creciente influencia de aquellos gobiernos que, como el de China, quieren empezar a contar. Por ello EE UU acaba de poner en marcha su AFRICOM. Aunque en realidad, en el frica de los Grandes Lagos, le bastan de momento sus gendarmes ruandeses para la ejecucin de su proyecto neocolonial.

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Refugio improvisado en un campo de desplazados internos de Nyanzale, Kivu Norte

En el momento en que este artculo sea publicado, una delegacin mallorquina de la que formo parte estar volviendo del Congo, por invitacin de su Gobierno. Nos encontraremos con el presidente Joseph Kabila y los ms importantes actores en todo lo relacionado con la superacin de este conflicto. Frente a las graves y permanentes agresiones que sufre su pueblo desde hace aos, les manifestaremos todo nuestro apoyo y el de todos aquellos a los que representamos. Los responsables ltimos regionales de estas agresiones son fundamentalmente los mismos contra los que el juez Fernando Andreu Meralles de la Sala Cuarta de la Audiencia Nacional ha dictado orden internacional de arresto, como resultado de la querella presentada por nuestro Forum: decenas de mximos cargos del actual Gobierno de Ruanda.

Precisamente uno de los ltimos testigos presentados ha testificado, con pleno y directo conocimiento de causa, que fue Paul Kagame quien orden el asesinato de Laurent Kabila. Segn tal testimonio, se logr as abortar las importantes relaciones comerciales que su Gobierno estaba a punto de establecer con China y Venezuela, pases "indeseables" para aquellos gobiernos y lobbies anglfonos y europeos que controlan y explotan esos extraordinarios recursos en condiciones de verdadero expolio. Por ello, en dicha entrevista con el presidente Kabila, el senador del Bloc per Mallorca, Pere Sampol i Mas, le entregar la mocin aprobada en el Senado por unanimidad, en la que se insta al Gobierno espaol y a las Naciones Unidas a "garantizar que un Gobierno soberano como el del Congo pueda gestionar y controlar sus recursos naturales de acuerdo con el derecho internacional y establecer libremente convenios comerciales con cualquier Estado". Y tambin a "que proteja a la poblacin civil agredida por elementos armados congoleses y ruandeses liderados por Laurent Nkunda con el apoyo del ejrcito de Rwanda y garanticen la independencia de un Estado soberano como el de la Repblica Democrtica del Congo, a la vez que ejerza un control que evite que en ambos bandos se produzcan masacres indiscriminadas".

A su vez, el director general de Cooperaci Internacional de las Baleares, Jos Ramn Balanzat Torres, le entregar la Proposicin no de Ley, aprobada en el Congreso por unanimidad, en la que se insta al Gobierno a activar los mecanismos necesarios para que se entregue a Espaa a los 40 altos mandos del FPR, acusados del asesinato de 9 espaoles y de grandes masacres en Ruanda y el Congo, contra los que el juez Andreu dict orden de arresto el 6 de febrero de 2008. Tambin Jordi Palou Loverdos, el representante legal de nuestro Forum y de las vctimas espaolas, ruandesas y congolesas, le entregar un extracto del citado auto del juez Andreu, que tanto est ayudando a modificar la imagen internacional del FPR y su lder Paul Kagame.

Y finalmente, yo mismo le har entrega de la carta que, el pasado 10 de noviembre, las principales coordinadoras y campaas de ONG y movimientos sociales espaolas enviamos al Gobierno espaol y a su representante ante Naciones Unidas, expresando nuestra extrema preocupacin por la alarmante escalada de violencia en el Congo. En dicha carta, las organizaciones instamos a una accin enrgica e inmediata de la comunidad internacional para proteger a la poblacin civil y asistir a las ms de 1.600.000 personas desplazadas. Tambin denunciamos que la verdadera causa del conflicto est en el control de la explotacin de las riquezas mineras del Congo. Por ello instamos al Gobierno a ejercer toda la diplomacia necesaria para que la comunidad internacional apoye la reactivacin del proceso de paz, tratando con prioridad la relacin entre la explotacin de recursos naturales y la violacin de Derechos Humanos, garantizando la soberana del Estado congoleo sobre sus recursos naturales de acuerdo con el derecho internacional.

Hay que tener tambin en cuenta los lazos afectivos que, cada vez ms, se van estableciendo entre el pueblo del Congo y el de Espaa. En especial, no hay que olvidar que 4 maristas espaoles, cuyas familias estn personadas en la querella criminal de nuestro Forum, fueron tambin asesinados el 31 de octubre de 1996 por las tropas ruandesas y, ms concretamente, por orden de Paul Kagame, en el Este del Congo. En los mismos lugares en los que recientemente Ruanda, por medio de Laurent Nkunda, ha cometido otra vez sus crmenes. Para detener sus ataques, ste exigi, de nuevo, que el Congo rescindiese los importantes acuerdos ya firmados con China.

El pueblo del Congo, con sus 450 etnias histricamente pacficas y hospitalarias, no se merecen lo que desde hace siglos se est haciendo con l. En especial, la gran tragedia que ha sufrido esta ltima dcada debera avergonzar a cualquier ser humano con sensibilidad y movilizar toda su solidaridad. En principio, las perspectivas de futuro no son demasiado alentadoras para este pueblo criminalizado, asolado y abandonado por casi todo el mundo. Dada la importancia de los intereses que estn en juego, la naturaleza inmisericorde de tantos responsables de las grandes decisiones que marcan el futuro de nuestro mundo, las inexorables dinmicas de los sistemas que lo rigen, la fuerza con la que es desplegada la propaganda, la confusin an reinante en la sociedad y la consiguiente desmovilizacin, no nos permiten ser demasiado optimistas.

Pero la resiliencia de estos pueblos africanos y su capacidad de regeneracin fundamentan la esperanza de que las circunstancias puedan ir conducindonos hacia el fin de la impunidad. La experiencia del da a da de la lucha de nuestro Forum para dejar en evidencia a los criminales, me ha dado la conviccin interna de que "no se puede engaar a todo el mundo durante todo el tiempo", como afirmaba Gandhi. Y a la vez, la certeza de que el hacer emerger la verdad es un paso trascendental para generar cambios reales. De hecho, a medida que va aflorando la verdad, se estn empezando a producir cambios. As, y slo a ttulo de ejemplo, podemos referirnos al hecho de que, en estos ltimos das, Holanda y Suecia hayan cancelado sus ayudas a Ruanda. Ha sido el resultado del reciente informe de la ONU, en el que se denuncia que es el Gobierno de Kagame el que financia y sostiene la "rebelin" hasta ahora liderada por Nkunda.

Juan Carrero Saralegui es presidente del Forum Internacional para el frica de los Grandes Lagos. Este artculo ha sido publicado originalmente en el n 36 de la Revista Pueblos, marzo de 2009.

Notas

[1] Dado el formato y el tamao de este artculo sera difcil documentar cada una de las afirmaciones que ir haciendo a lo largo de l, las notas al pie de pgina seran excesivas. Slo utilizar estas notas al pie para conducir a los links con los principales documentos a los que me referir. Quien desee profundizar ms en la versin de este conflicto que aqu expongo puede ver: www.veritasrwandaforum.org.

 



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