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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2009

Terroristas y piratas no cooperarn en un futuro cercano
Monstruos contra aliengenas

John Feffer
TomDispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Introduccin del editor de TomDispatch

A veces podra parecer que toda la geopoltica global de EE.UU. se redujera a poco ms que una guerra por dinero dentro del Pentgono. En los mejores momentos, cada servicio armado todava tiene que mantener y actualizar sus diversas razones de ser por los miles de millones de dlares que recibe; cada uno tiene que luchar algo mucho ms difcil en tiempos econmicos difciles por mantener y aumentar su trozo de la tarta presupuestaria. Lo notable es que ahora estamos en el peor de los tiempos econmicos y no obstante, durante ms de un ao, el Pentgono todava pueda seguir pretendiendo que no sea as. Despus de ocho aos en los que el gobierno de Bush hizo saltar la banca con gastos militares, un presupuesto del Pentgono que ya est vastamente inflado aumentar milagrosamente una vez ms, aunque sea por un 4% relativamente modesto, en el prximo ao fiscal. Pero no hay que pensar por un solo segundo que el Ejrcito, la Fuerza Area y la Armada no estn buscando vidamente puntos de apoyo adecuados para un futuro ms precario.

La imbatible Armada imperial de EE.UU. reina sobre los mares del planeta. Sus 11 grupos de batalla de portaaviones, esas vastas bases militares flotantes, deambulan por los ocanos del mundo sin encontrar oposicin. Pero hay un problema. Ahora mismo, como seala a continuacin John Feffer, co-director del invaluable sitio en Internet Foreign Policy In Focus y colaborador regular de TomDispatch, la guerra estadounidense de importancia es por tierra (y en el aire sobre ella) en el teatro de operaciones Af-Pak, lo que deja a la Armada buscando afanosamente un sentido es decir dinero futuro.

Ahora mismo, el Ejrcito y los Marines llegan a los titulares y reciben atencin, lo que podra significar que consigan la parte del len del futuro botn, mientras se recalibran para un futuro de contrainsurgencia. (Un, dos, muchos Afganistanes) De modo que, pensando en trminos navales, los piratas somales es decir, una amenaza real en el mar han llegado justo a tiempo, suministrando una excusa para una nueva ola de gastos potenciales orientados a crear el equivalente de la contrainsurgencia en el mar. En los hechos, hay que pensar en esos piratas slo como el comienzo de una ola de nuevas misiones navales que involucran varias formas de operaciones flotantes de baja intensidad: no slo piratera, sino terrorismo martimo, proliferacin nuclear, contrabando de drogas, y trfico con humanos para las cuales los planificadores e impulsores navales ya comienzan a pregonar a bombos y platillos.

Y, desde luego, ninguna nueva misin debiera carecer de su armamento preferiblemente de alta tecnologa: en este caso, el Barco de Combate del Litoral, un inmenso montn de dinero en un paquete relativamente pequeo. Con una dimensin equivalente a un tercio del tamao de un destructor, esa nave de 500 millones de dlares tiene el propsito de patrullar las aguas poco profundas del planeta, aunque hasta ahora result ser una pesadilla en la produccin. Sin embargo, el Secretario de Defensa Gates acaba de aumentar modestamente la produccin de la nave y vendr ms de los reformadores de la Armada. Hay que contar con una nueva gama de embarcaciones ms pequeas, para aguas poco profundas, que ya han sido bautizadas por un oficial naval de Escuadrones de Influencia.

Ahora mismo, evidentemente, drones areos sin tripulacin son lo ms novedoso en el nuevo arsenal de contrainsurgencia de la Fuerza Area (y tambin en las adquisiciones de la Armada), de modo que qu les parecen unos robo-barcos sin tripulacin? No os preocupis, ya forman parte de la nueva misin de la Armada. El mar es el lmite, por as decirlo. Tom

Monstruos contra aliengenas

Los terroristas y los piratas no cooperarn en un futuro cercano

John Feffer

En las revistas de dibujos animados, los malos se unen a menudo para combatir a las fuerzas del bien. Los Masters of Evil combaten al equipo de sper-hroes de los Avengers. El Joker y Scarecrow se alan contra Batman. Lex Luthor y Brainiac enfrentan a Superman.

Y los piratas somales, que han dominado los titulares recientes con sus secuestros y tomas de rehenes, se unen a al-Qaeda para formar un dinmico do del mal contra EE.UU. y sus aliados. Somos los monstruos amigos una inmensa superpotencia grande y pesada con un corazn de oro y ellos son los extraterrestres del Planeta Caos.

En la tpica imaginacin de dibujos animados de algunos de los principales expertos de EE.UU., las amenazas de titulares dobles contra el poder de EE.UU. estn ciertamente a punto de cooperar. El mundo de los servicios de inteligencia est alborotado por noticias de que islamistas radicales en Somalia financian a los piratas y reciben una parte de su botn. Considerando ese cuadro general. Fred Ikl insta simplemente a matar a los piratas. Robert Kaplan se explaya de modo ms hipottico: El gran peligro en nuestros das es que la piratera puede servir potencialmente como plataforma para terroristas. Utilizando tcnicas de piratas, es posible secuestrar barcos y hacerlos estallar en medio de un estrecho abarrotado, o capturar un barco de crucero y tirar por la borda a los pasajeros de ciertas nacionalidades.

Las condiciones caticas en Somalia y otros pases, el fervor contra el Estado, la influencia mediadora del Islam, el atractivo del gran dinero: son factores que supuestamente impulsan a un grupo de malhechores a los brazos del otro. Ambos crmenes involucran a bandas de bandidos que se divorcian de sus naciones-Estado y forman enclaves extraterritoriales; los dos apuntan a civiles; los dos involucran actos de homicidio y destruccin, como lo estipula la Convencin de Naciones Unidas sobre Alta Mar: con fines privados, escribe Douglas Burgess en un artculo editorial del New York Times llamando a una combinacin de proceso judicial de terrorismo y piratera.

No es por primera vez. Desde 2001, en un esfuerzo por dar un abolengo distinguido a la Guerra Global contra el Terror y probar la superioridad de la guerra sobre la diplomacia, eruditos e historiadores conservadores han tratado regularmente de comparar a al-Qaeda con los piratas de Berbera de los aos 1800. Se equivocaban entonces. Y con la actual asimilacin del terrorismo y de la piratera, es un nuevo dj vu.

Malinterpretando la piratera

A diferencia de al-Qaeda, los piratas somales no tienen gran deseo de derribar a EE.UU. y a todo el mundo occidental. No tienen intencin alguna de establecer una especie de califato pirtico. A pesar de las afirmaciones de Burgess, no se empecinan en asesinar y destruir. Simplemente quieren dinero.

La mayora de los piratas son antiguos pescadores desplazados de su fuente tradicional de ingresos por piratas mucho mayores, o sea los conglomerados transnacionales de la pesca. Cuando un gobierno somal inhabilitado result ser incapaz de asegurar sus propias costas, esas compaas pesqueras penetraron para apoderarse de la rica pesca en las aguas locales. Para empeorar las cosas, escribe Katie Stuhldreher en The Christian Science Monitor, hubo informes de que algunos barcos extranjeros incluso vertieron desechos en las aguas somales. Eso llev a pescadores locales a atacar barcos pesqueros extranjeros y a exigir compensacin. El xito de sus primeros ataques a mediados de los aos noventa, persuadi a muchos jvenes a colgar sus redes y preferir los AK-47.

A pesar de sus diferentes ideologas al-Qaeda la tienen, los piratas no se ha hecho cada vez ms popular afirmar que existe un vnculo entre el Islam radical y los filibusteros somales. La faccin militante somal al-Shabab, por ejemplo, est supuestamente en connivencia con los piratas, recibiendo una parte de su dinero y ayudndoles en el contrabando de armas a fin de prepararlos para sus incursiones. Los piratas tambin ayudan supuestamente a al-Shabab a desarrollar una fuerza martima independiente para que puedan contrabandear a combatientes yihadistas extranjeros y armas especiales hacia Somalia, argument recientemente el ex embajador de EE.UU. en Etiopia, David Shinn.

De hecho, los islamistas en Somalia no son partidarios de la piratera. La Unin de Cortes Islmicas (ICU), que tuvo un cierto control desigual sobre Somalia antes de que Etiopa invadiera el pas en 2006, enfrent a la piratera, y hubo una serie de incidentes. La ms militante al-Shabab, que surgi de la ICU y se convirti en una fuerza insurgente despus de la invasin etope, ha denunciado la piratera como una ofensa contra el Islam.

La agrupacin de islamistas y piratas bajo el mismo epgrafe oculta la nica solucin real a los multifacticos problemas de Somalia. La piratera no a va terminar mediante un mayor ejercicio de fuerza externa, no importa lo que pueda pensar el columnista del New York Times, Thomas Friedman. (En un artculo reciente en el que lamenta la muerte de la diplomacia en una era de piratas, recomienda una oleada de dinero y poder de EE.UU. para tener xito contra todos los adversarios.) Por cierto, el que tres piratas hayan sido muertos por tres francotiradores de los U.S. Navy Seals [fuerzas especiales de la Armada de EE.UU., N. del T.] simplemente ha llevado a ms capturas de barcos y de rehenes.

Es probable que la simple escalada militar y la guerra contra los piratas somales tengan tanto xito como la ltima aventura de EE.UU. contra Somalia en los aos noventa, que ahora es recordada slo por el infame incidente del Black Hawk derribado. EE.UU. y otros pases deben encontrar ms bien un modus vivendi con los islamistas en Somalia para llevar la esperanza de orden poltico y desarrollo econmico a ese agreste pas.

La diplomacia y el desarrollo, por deslucidos que parezcan en comparacin con un tro de francotiradores con buena puntera, constituyen la nica esperanza para Somalia y para la navegacin comercial que pasa cerca de sus costas.

Desde la costa de Trpoli

Habra sido el colmo de la irona si los francotiradores que liquidaron a los tres jvenes somales en ese bote con su rehn estadounidense hubieran estado a bordo del USS John Paul Jones, un destructor de la Armada con misiles teleguiados. Considerado el padre de la Armada de EE.UU., Jones fue un importante pirata en sus das. O por lo menos es lo que pensaron los britnicos, cuyos barcos capturaba y saqueaba.

En su lugar nos queda la irona menor de que los francotiradores hayan disparado desde el USS Bainbridge. Ese barco lleva el nombre del comodoro William Bainbridge, quien combati contra los piratas de Berbera en las batallas de Argel y Tnez durante las Guerras de Berbera y fue l mismo tomado prisionero en 1803.

Los paralelos entre los piratas de ayer y de hoy son impresionantes. Entonces, como hoy, observadores estadounidenses describieron mal a los piratas como piratas musulmanes. De hecho, como explica Frank Lambert en su libro The Barbary Wars, esos piratas sirvieron en realidad a gobiernos seculares que formaban parte del Imperio Otomano (tal como Sir Francis Drake saque barcos espaoles por cuenta de la Reina Isabel en el Siglo XVII o Jones sirvi a EE.UU. en el XIX). Entonces, como ahora, los piratas recurrieron a atacar barcos comerciales porque haban sido excluidos del comercio legtimo.

Los piratas de Berbera se dedicaron a saquear naves europeas porque los gobiernos europeos haban excluido a los Estados de Argel, Trpoli y Marruecos del comercio con sus mercados. En aquel entonces, el novato EE.UU. acus a los piratas de Berbera de ser traficantes de esclavos, sin reconocer que EE.UU. era entonces el centro del trfico global con esclavos. Actualmente, el gobierno de EE.UU. denuncia la piratera, pero no hace nada para impedir la pesca ilegal en reservas pesqueras que ayud a excluir a los piratas de sus trabajos llevndolas a ocupaciones arriesgadas pero lucrativas en el filibusterismo.

El vnculo ms improbable, sin embargo, involucra la amalgama entre terrorismo y piratera. Despus del 11 de septiembre, eruditos e historiadores identificaron la reaccin militar de EE.UU. contra los piratas de Berbera como un precedente til para atacar a al-Qaeda. Poco despus de los ataques, el profesor de derecho, Jonathan Turley, invoc la guerra contra los piratas de Berbera en un testimonio ante el Congreso para justificar las represalias de EE.UU. contra los terroristas. El historiador Thomas Jewett, el periodista conservador Joshua London, y el director ejecutivo de la Coalicin Cristiana del Estado de Washington,

Rick Forcier, apuntaron todos a esos piratas como radicales islmicos avanzados para su tiempo para subrayar la imposibilidad de negociaciones y la necesidad de guerra, tanto entonces como ahora.

La batalla contra los piratas de Berbera llev a la creacin del Cuerpo de Marines de EE.UU. ( a las costas de Trpoli) y al primer gran gasto de fondos del gobierno de EE.UU. para militares que pudieran combatir en guerras distantes. Para historiadores como Robert Kagan (en su libro Dangerous Nation), esa guerra inici lo que sera una distinguida historia imperial, en contraste con la sabidura convencional de un EE.UU. que asuma slo con renuencia su manto hegemnico.

Servir el actual conflicto con los piratas somales, si es vinculado con xito en la mente pblica con el terrorismo global, de parte significativa de una nueva justificacin para la continuacin del imperio y todo un nuevo conjunto de gastos militares necesarios para sostener una empresa semejante?

La nueva Guerra Global contra el Terror (GWOT)?

EE.UU. tiene la armada ms poderosa del mundo. Pero lo que sta puede hacer contra los piratas somales es limitado. Grandes caones y destructores no pueden cubrir los vastos espacios ocenicos necesarios en los que operan piratas de tecnologa relativamente baja, no pueden reaccionar con suficiente prontitud ante rpidos ataques puntuales, y en ltima instancia es poco probable que logren intimidar a lo que el Secretario de Defensa Robert Gates ha llamado con bastante exactitud un puado de piratas adolescentes con poco que perder.

El rea que patrullamos es de ms de 2,6 millones de millas cuadradas y la simple realidad es que no podemos estar en todas partes al mismo tiempo para impedir todo ataque de piratera, dice el teniente Nathan Christensen, de la Quinta Flota de EE.UU. en Bahrin. El ao pasado, aproximadamente 23.000 barcos pasaron por el Golfo de Adn. Los piratas capturaron 93 de ellos (algunos grandes, otros pequesimos). Pero, en parte porque esas rutas comerciales son tan cruciales para el bienestar econmico global, ese minsculo porcentaje provoc miedo en los pases ms poderosos del planeta.

La incapacidad de la Armada de EE.UU. de eliminar la piratera ha llevado a previsibles pedidos de ms recursos. Por ejemplo, para encarar giles amenazas de baja intensidad como las de los veloces piratas, el Pentgono considera Barcos de Combate del Litoral, que, a entre 450 y 600 millones de dlares cada uno, costarn cerca de 30.000 millones, una suma inmensa para un proyecto plagado de excesos de costes y problemas de diseo. Mientras la guerra terrestre (y en el aire) aumenta su presin en Afganistn u con la CIA a cargo de las operaciones en Pakistn, es comprensible que la Armada trate de mantenerse al mismo nivel de los otros servicios. El objetivo de la Armada de una fuerza de 33 barcos, que los impulsores propugnan a cualquier coste, slo se puede lograr recurriendo a una amenaza comparable a la de los terroristas en tierra. Por qu no aprovechar el equivalente funcional de terroristas en el mar?

Los piratas constituyen la amenaza perfecta. Han existido siempre. Interfieren directamente con las hojas de balance, de modo que se cuenta con el apoyo de la comunidad de los negocios. A diferencia de China, no poseen ningn bono del Tesoro de EE.UU. Por cierto, ya que son protagonistas no-estatales, se puede contar con que casi todos los pases se pondrn de nuestra parte en su contra.

Y, finalmente, el Pentgono ya se est reestructurando para encarar as una amenaza semejante. Mediante su revolucin en los asuntos militares, la adopcin de una doctrina de flexibilidad estratgica, y el cultivo de fuerzas de reaccin rpida, el Pentgono se ha estado preparando para enfrentar las amenazas asimtricas que han reemplazado en gran parte las amenazas ms fijas y previsibles de la era de la Guerra Fra, e incluso de la era de los Estados canallas que la sigui por un corto tiempo. El ms reciente presupuesto militar de Gates, con su alejamiento de sistemas obsoletos de armas de la Guerra Fra hacia fuerzas ms flexibles, encaja perfectamente en esta evolucin. Ciertamente hay que aplaudir la cancelacin del caza furtivo F-22 y la reduccin del dinero para la Agencia de Defensa con Misiles a favor de sistemas ms prcticos. Pero el Pentgono no est a punto de realizar un remate por cierre de negocio En realidad el nuevo presupuesto de defensa de Obama aumentar en un 4%.

La Guerra Global contra el Terror, o GWOT, de George W. Bush fue un camino til para que el Pentgono consiguiera todo lo que quera: un extraordinario aumento en los gastos y en las capacidades despus de 2001. Con el retiro oficial de la GWOT y la amenaza de un dficit federal sin precedentes, el Pentgono y las industrias de la defensa tendrn que pregonar nuevas amenazas o enfrentar la posibilidad de un masivo apretn del cinturn que va ms all del simple juego de manos con los recursos.

La Guerra contra el Terror contina, claro est, en la oleada del gobierno de Obama en Afganistn, la campaa de la CIA con ataques de aviones teleguiados en las zonas fronterizas de Pakistn, y las operaciones del nuevo Comando frica. Sin embargo, la fase de reemplazo para la GWOT: operaciones de contingencia en ultramar, no requiere que se extreme la imaginacin. Obviamente no es su propsito. Pero es un problema genuino para los militares en trminos presupuestarios.

Y llegan los piratas, quienes desde Errol Flynn hasta Johnny Depp siempre han sido un gran atractivo en las boleteras. Como lo indica la reciente histeria meditica por la tripulacin del Maersk Alabama, la frmula puede ser transferida a la vida real. Si sacan a Johnny Depp de la ecuacin, los piratas pueden ser simplemente reposicionados como extraos extraterrestres que mascan narcticos.

Despus, es simplemente cuestin de que EE.UU. convoque a la coalicin de monstruos dispuestos para que aplasten a esos extraterrestres antes de que se apoderen de nuestro planeta. Pensasteis que nosotros contra ellos se haba acabado con el gobierno de Bush?

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John Feffer es co-director de Foreign Policy In Focus en el Institute for Policy Studies. Sus escritos se encuentran en su sitio en Internet.

Copyright 2009 John Feffer

http://www.tomdispatch.com/post/175062/john_feffer_the_piracy_problem





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