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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2009

Sobre la promesa/juramento de los cargos pblicos

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


No haba reparado hasta el momento.

Escuch por casualidad el pasado viernes 24 de abril la toma de posesin de la Consejera de Obras Pblicas del gobierno andaluz, la ex alcaldesa de Crdoba, el ltimo caso de transfuguismo en nuestro pas, sobre cuya concrecin poltico vale la pensar no slo en la decisin de la seora consejera sino, tambin, en la OPA nada afable del PSOE y del nuevo presidente andaluz. No me disperso, no es el tema

La consejera prometi por el Rey y la Constitucin la frmula anexa, con las palabras ms o menos conocidas.

Caben, creo, dos consideraciones sobre esta imposible liturgia.

La primera presenta una cara ya comentada por la izquierda en reiteradas ocasiones. Cmo es posible que un futuro ministro/ministra del Estado, desconozco qu ocurre en las comunidades-nacionalidades, promete o jure ante un crucifijo, con una Biblia no muy alejada? Pero, cmo es posible ni siquiera imaginar un acto as? Tiene de hecho validez jurdico-poltica en un pas donde la Constitucin parece reconocer la importancia social de una dogmtica religiosa concreta pero no se declara confesionalmente en ningn sentido? No lo parece.

De hecho, tampoco parece que tenga ningn sentido la misma disyuntiva entre promesa o juramento. Pero no habamos quedado que los gustos y decisiones privadas pertenecan a ese mbito y que la razn pblica pide o exige otros controles y cuidados? Qu sentido tiene realmente que un cargo pblico jure su compromiso sobre su futura ocupacin?

Parece ms bien razonable exigir que el uso de juramento se reduzca, si es el caso, a su participacin en reuniones familiares, privadas, organizativas o en actos de su institucin creencial pero que, en la esfera de lo pblico, independientemente de la cosmovisin que cada uno y una quiera cultivar -agnstica, indiferente, atea, religiosa- lo que debera imponerse, sin que eso signifique imposicin alguna, es el uso del prometo. Alguien podra defender que un cargo pblico pudiese elegir adquirir y enunciar su compromiso pblico dilucidando entre dedicar su esfuerzo a la mezzo Teresa Berganza o a la inolvidable soprano Lucia Popp? Si no es el caso, por qu va a poder elegir entre lo que de hecho una disyuntiva no homognea, entre un prometer y un jurar?

An ms. Suponiendo que no fuera as, suponiendo que fuera admisible que un futuro cargo pblico pudiese jurar su compromiso pblico, qu sentido, qu significado ltimo tendra esa misma formulacin oral? Qu significa realmente juro por mi honor o dignidad o trminos afines- hacer respetar la Constitucin y siguiendo? Qu sentido tiene ese jurar por mi honor? No es de hecho un enunciado litrgico asignificativo? Cul es la diferencia entre emitir una afirmacin as y decir, por ejemplo, que El intervalo semiabierto [a,b) goza los jueves al medoda escuchando el segundo movimiento del concierto para clarinete de Mozart? Puede un intervalo disfrutar con Mozart los jueves a la hora de la comida? Se puede jurar por el honor?

La segunda consideracin acaso sea ms directamente poltica.

Desconozco qu ocurre en otras comunidades o autonomas y no recuerdo ahora exactamente cul es la formulacin en la aceptacin de Ministerios del gobierno central pero, en el caso comentado, en el caso de la ex Alcaldesa trnsfuga, ella prometi su cargo apelando al Rey y a la Constitucin. Por este orden si no recuerdo mal. Por el Rey y la Constitucin? Cmo por la Constitucin y, adems, por el Rey? Pero no se incluye la forma de Estado en el articulado de la Constitucin de 1978? No se nos col entre lneas la forma del Reino de Espaa al aceptar derechos ciudadanos no siempre respetados y cumplidos? Qu puede significar prometer o jurar por el Rey y, adems, por la Constitucin? Remarcar la autonoma del poder real en Espaa? Concederle un poder especial? De dnde vendra entonces la legitimidad de ese poder? No de la Constitucin, citada en segundo lugar, sino de su nombramiento inicial, de la decisin tomada en las Cortes franquistas? Pero cmo puede admitirse que un cargo pblico adquiera su compromiso resaltando la figura del Rey, antes que y al lado del texto constitucional? Se trata acaso de una leccin de realismo poltico descarnado, de elevar a la categora de formulacin lingstica litrgica institucional lo que de facto es sabido o sufrido por todos y todas? De dnde ha surgido esa formulacin, quien ha sido el autor de tamao desvaro?

Parece razonable por ello solicitar que ningn posible cargo de IU, o de fuerza afines o prximas, afirme su compromiso pblico usando esa formulacin extraviada. Ningn imperativo legal puede obligarnos. La mnima decencia poltica debera ser situada, una vez ms, en el puesto de mando. No s si el poder proviene del fusil, como apuntaba Mao, a veces s desde luego, pero la decencia poltica no bebe ni puede beber en disparates servil-monrquicos.

PS: En una nota anterior sobre el comportamiento poltico de la ex dirigente trnsfuga del PCE y de IU, coment que la consejera de Obras Pblicas haba sido estrecha colaboradora de Gaspar Llamazares. No creo que mi formulacin pudiera dar pie a esa interpretacin pero acaso caba leer mis palabras como crtica velada al diputado de IU. Lejos de mi intencin, aparto de mi ese cliz. En lo que s, el comportamiento de Gaspar Llamazares, tras su marcha de la Presidencia de IU, su hacer pblico como cargo institucional representativo, no slo me parece excelente sino que creo necesario, adems, destacarlo. Y felicitarle -y felicitarnos- por ello.



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