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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2009

Desafueros bolonianos

Carlos Taibo
Pblico


La discusin relativa al proceso de Bolonia choca frontalmente con un obstculo: pese a que sobran las razones para concluir que el proceso en cuestin arrastra demasiados elementos conflictivos, nuestros gobernantes han decidido que su aplicacin es inexcusable.

Si desde hace tiempo la UE est empeada en asumir ambiciosas pulsiones de mercantilizacin y privatizacin, a duras penas cabra imaginar que la enseanza universitaria quedase al margen de aquellas. Bolonia es hoy la punta de lanza principal al respecto. Mientras, por un lado, reclama una presencia creciente de las empresas en la universidad, por el otro apuesta por activas polticas de reduccin del gasto pblico.
Si lo primero es inquietante tanto ms para quienes pensamos que en las sociedades opulentas hay que reducir la produccin y el consumo al tiempo que se desarrollan la vida social y el ocio creativo, lo segundo configura una agresin contra viejas polticas redistributivas, como lo testimonian la sustitucin de becas por crditos o el encarecimiento general de los estudios que bebe del nuevo sistema de posgrados (aunque estos tengan precios pblicos, los ttulos de grado que se alcanzarn con anterioridad tendrn un valor menor, con lo que la obligacin de cursar posgrados se traducir en un encarecimiento inevitable de la inversin necesaria para rematar los estudios).

Hay otra cara de la cuestin a la que apenas se presta atencin: si el proceso de Bolonia se aprob en un momento de bonanza econmica, su aplicacin coincide con una etapa de crisis y recesin. Esto es ms importante de lo que pueda parecer, por cuanto pone en un brete el despliegue de los elementos saludables alguno hay que el proceso acarrea. As, el establecimiento de lmites en el nmero de alumnos por grupo debera traducirse, por fuerza, en un incremento sensible en el nmero de profesores. Nada ms lejos, sin embargo, de una realidad llamada a convertirse en un poderoso estmulo para la explotacin de los docentes peor pagados y de los becarios, en contra de la excelencia que se preconiza. Es probable que, si hasta ahora las protestas contra Bolonia han sido protagonizadas por estudiantes, en adelante se sumen a ellas muchos profesores inquietos por las consecuencias, esperables, de su aplicacin. Hay quien agregar que los partidarios acrrimos de Bolonia deberan preguntarse si esas empresas cuya presencia en la universidad aoran, ocupadas hoy en menesteres ms prosaicos, no le van a dar ostentosamente la espalda.

Ni siquiera cabe dar por demostrado el buen sentido de muchos de los cambios que deben introducirse en el sistema de enseanza. El carcter uniformizador de esos cambios la presuncin, por ejemplo, de que la proliferacin de seminarios y clases prcticas mejorar la formacin de los alumnos merece una discusin que se ha esquivado de la mano de la aceptacin resignada de lo que viene de arriba. En tales condiciones, y aunque la demanda de una moratoria en el despliegue del proceso acarrea algn elemento de racionalidad, lo suyo es que nos preguntemos si, frente a la aplicacin manu militari que han postulado hasta ahora nuestros gobernantes, no se impone discutir, en serio, y desde el principio, qu modelo de universidad y qu modelo de sociedad queremos.

http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/171/desafueros-bolonianos/



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