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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2009

Obama: sancocho imperial

Jos Steinsleger
La Jornada


El vasto y heterogneo conjunto de pueblos que se llaman Estados Unidos de Amrica se nutren de la conviccin generalizada de que Dios los eligi para ser una nacin superior a todas las dems: el Destino Manifiesto.

El Manifest Destiny fue concebido por los primeros colonos de fe puritana y protestante llegados desde Inglaterra y Escocia en el siglo XVII. John Cotton, predicador puritano, deca en 1630: Ninguna nacin tiene el derecho de expulsar a otra, si no es por un designio especial del cielo como el que tuvieron los israelitas, a menos que los nativos obraran injustamente con ella. En este caso tendrn derecho a entablar, legalmente, una guerra con ellos as como a someterlos

En el proceso de ocupacin de Texas y Oregn, el periodista neoyorquino John L. Sullivan populariz la idea del Destino Manifiesto. En 1845, Sullivan escribi Anexin, artculo que no se prestaba a confusin. Dijo: el cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extenderse por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Tal fue la poltica del presidente Teodoro Roosevelt (1901-09), muy popular y progresista puertas adentros.

Al asumir el mando, el presidente Barack Obama invoc las Escrituras, y prometi elegir lo mejor de la historia de Estados Unidos. En qu tramo histrico se habra inspirado? En la divisa anticolonial libertad o muerte de los patriotas de Nueva Inglaterra, o en la pelcula hollywodense del mismo nombre que exalta la vida de Sam Houston, El primer texano (1956)?

Pensaba Obama en el primero de mayo de los trabajadores del mundo que, con excepcin de Estados Unidos, conmemoran a los mrtires de Chicago (1886)? O pensaba en las recias feministas de su pas que, si acaso, recuerdan el incendio de la fbrica de Nueva York que en marzo de 1911 caus la muerte de ms de un centenar de trabajadoras, hecho que influy en la conmemoracin del Da Internacional de la Mujer? Pensaba Obama en los comentarios sarcsticos de Mark Twain sobre el imperialismo, o en Luther King, Malcolm X?

Retomando el espritu de campaa (que gir en torno a la hermosa palabra hope, esperanza), Obama manifest: todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de alcanzar la felicidad plena. Y, sin duda, algo de hope flota en los ambientes polticos ms humanizados de la sociedad estadunidense. Porque luego del purgatorio en el que sus antecesores empantanaron a Estados Unidos y el mundo, dan ganas de abrazar al compaero Obama.

Cun fundada es la hope? Difcilmente, palestinos, iraques, afganos o paquistanes po-dran coincidir con tales expectativas. Para ellos seguir lloviendo el fuego redentor del Destino Manifiesto. Como as tampoco, por causas distintas, las tienen los sionistas neocon que, al parecer, dieron un paso al costado, reacomodando posiciones.

Producto meditico con fuertes dosis de autenticidad, Obama representara al hijo bueno de una sociedad que, paradoja y teocrticamente, sigue siendo educada en los imponderables del Destino Manifiesto, imponindole al mundo sus patrones de libertad y democracia.

Qu tipo de sociedad sera entonces la que, fuera de tener en sus crceles a ms de 2 millones de personas, es testigo rutinario de matanzas ejecutadas por locos sueltos, habiendo contabilizado en su historia nueve intentos de magnicidios (Harry Truman, 1951; Richard Nixon, 1974; Gerald Ford en dos ocasiones, 1975; Ronald Reagan, 1981), cuatro de los cuales dieron en el blanco: Abraham Lincoln (1865); John Garfield (1881); William Mc Kinley (1901) y John Kennedy (1963)?

En los trminos planteados por Obama y su equipo (no menos nefasto que el de los Bush, slo que con buena voluntad), ni la lectura detenida y reflexionada de Las venas abiertas de Amrica Latina representan posibilidades de hope alguna.

Obama es el jefe de un imperio en crisis. Y la ocupacin militar de Mxico va, el Plan Colombia va, la estrategia para ocupar la Amazonia va, los proyectos, so pretexto de la seguridad (de su seguridad), van; el emplazamiento de bases militares va y, viento en popa, la Cuarta Flota imperial va.

En Amrica Latina y el Caribe, los cuatro objetivos irrenunciables de la poltica exterior estadunidense, son: el monrosmo (Amrica para los americanos del norte); el libre comercio (acuerdos y negocios bilaterales); el intervencionismo poltico, militar y de seguridad; el sancocho del panamericanismo new age.

Obama ignora que lo nuevo ya fue ensayado por su imperio en otras ocasiones: despolitizar las ambigedades, las controversias y las contradicciones de las relaciones recprocas. Difcil cometido, pues los vientos tambin soplan en favor de los pueblos.

Sin embargo, las palabras de Teodoro Roosevelt continan vigentes: Si una nacin demuestra que sabe actuar con una eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y poltica, si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qu temer una intervencin de los Estados Unidos (1901).

 

http://www.jornada.unam.mx/2009/04/29/index.php?section=opinion&article=050a2pol




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