Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2009

Una pequea luz roja
Sobre el fascismo israel

Uri Avnery
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Tal vez Avigdor Lieberman sea slo un episodio pasajero en los anales del Estado de Israel. Tal vez el fuego que trata de prender slo eche algunas llamas y se apague solo. O tal vez las investigaciones policiales del grave affaire de corrupcin del que se le sospecha lo eliminen de la esfera pblica.

Pero lo contrario tambin es posible. La semana pasada prometi a sus aclitos que las prximas elecciones lo llevarn al poder.

Tal vez Lieberman resulte ser un Israbluf (un trmino que l mismo gusta de utilizar), y se revele que tras la espantosa fachada no hay ms que un impostor comn.

Puede que este Lieberman verdaderamente desaparezca, y sea reemplazado por otro Lieberman todava peor.

De todos modos, debemos enfrentar francamente el fenmeno que representa. Si alguien cree que sus declaraciones suenan fascistas, tendr que preguntarse si existe la posibilidad de que un rgimen fascista pueda llegar al poder en Israel.

* * *

La premonicin INICIAL es un resonante NO. En Israel? En el Estado Judo? Despus del Holocausto que trajo consigo el fascismo nazi? Hay quin pueda imaginar que los israeles se conviertan en algo semejante a los nazis?

Cuando Yeshayahu Leibowitz acu, hace muchos aos, el trmino judeo-nazis, hubo un estallido en todo el pas. Incluso muchos de sus admiradores pensaron que el turbulento profesor haba ido demasiado lejos.

Pero las consignas de Lieberman lo justifican en retrospectiva.

Algunos desechan el logro de Lieberman en las recientes elecciones. Despus de todo, su partido Israel es nuestra casa no es el primero que surge de la nada y gana impresionantes 15 escaos. Exactamente la misma cantidad que fue conseguida por el partido Dash del general Yigael Yadin en 1977 y por el partido

Shinui de Tommy Lapid en 2003 y ambos desaparecieron pronto sin dejar rastros.

Pero los votantes de Lieberman no son como los de Yadin y Lapid, que eran ciudadanos comunes aburridos con ciertos aspectos particulares de la vida israel. Muchos de sus votantes son inmigrantes de la antigua Unin Sovitica, que ven a su Ivett, inmigrante de la ex repblica sovitica de Moldavia, como representante de su sector. Aunque muchos de ellos llevaron consigo de su antigua patria una visin del mundo derechista, antidemocrtica e incluso racista, no plantean de por s un peligro para la democracia israel.

Pero el poder adicional que convirti al partido de Lieberman en la tercera faccin por su tamao en la nueva Knesset [parlamento] vino de otro tipo de votante: jvenes nacidos en Israel, mucho de los cuales acababan de participar en la Guerra de Gaza. Votaron por l porque crean que expulsara a los ciudadanos rabes de Israel, y a los palestinos fuera del todo el pas histrico.

No son gente marginal, fantica o desfavorecida, sino jvenes normales que terminaron la escuela secundaria y sirvieron en el ejrcito, que bailan en discotecas y quieren formar familias. Si gente semejante vota en masa por un racista declarado con un pungente olor a fascista, el fenmeno no puede ser ignorado.

* * *

Hace cincuenta aos escrib un libro llamado La esvstica, en el que describ cmo los nazis se apoderaron de Alemania. Me ayudaron mis recuerdos de infancia. Tena 9 aos cuando los nazis llegaron al poder. Presenci las agonas de la democracia alemana y los primeros pasos del nuevo rgimen antes que mis padres, en su infinita sabidura, decidieran escapar y asentarse en Palestina.

Escrib el libro en vsperas del juicio de Adolf Eichmann, despus de darme cuenta que la joven generacin en Israel saba mucho sobre el Holocausto pero casi nada sobre la gente que lo provoc. Lo que me ocup ms que nada fue la pregunta: Cmo pudo un partido tan monstruoso llegar democrticamente al poder en uno de los pases ms civilizados del mundo?

El ltimo captulo de mi libro se llamaba Puede pasar aqu. Era una parfrasis del ttulo de un libro del escritor estadounidense Sinclair Lewis, Eso no puede pasar aqu en el que describi precisamente cmo podra pasar en EE.UU.

Argument en el libro que el nazismo no es una enfermedad especficamente alemana, que en ciertas circunstancias cualquier pas del mundo podra ser infectado por ese virus incluido nuestro propio Estado. A fin de evitar ese peligro, hay que comprender las causas subyacentes para el desarrollo de la enfermedad.

Cuando se afirma que estoy obsesionado por este tema, que veo ese peligro amenazando en cada esquina, respondo: No es verdad. Durante aos he evitado discutir ese tema. Pero es verdad que llevo en mi cabeza una pequea luz roja que se enciende cuando siento el peligro.

Esa luz est centellando.

* * *

Qu hizo que brotara la enfermedad nazi? Qu hizo que brotara en un cierto momento y no en otro? Por qu en Alemania y no en otro pas con problemas similares?

La respuesta es que el fascismo es un fenmeno especial, diferente de cualquier otro. No es una extrema derecha, una extensin de actitudes nacionalistas o conservadoras. El fascismo es en muchos sentidos lo opuesto del conservadurismo, aunque pueda aparecer en un disfraz conservador. Tampoco es una radicalizacin del nacionalismo ordinario y normal, que existe en toda nacin.

El fascismo es un fenmeno nico y tiene caractersticas nicas: la nocin de ser una nacin superior, la negacin de la humanidad de otras naciones y minoras nacionales, un culto del lder, un culto de la violencia, el desdeo por la democracia, una adoracin de la guerra, el desprecio por la moral convencional.

Todos estos atributos crean en conjunto el fenmeno, que no tiene una definicin cientfica concertada.

Cmo lleg a suceder?

Cientos de libros han sido escritos sobre el tema, se han presentado docenas de teoras, y ninguna de ellas es satisfactoria. Con toda humildad propongo mi propia teora, sin pretender que sea ms vlida que ninguna de las otras.

Segn mi percepcin, una revolucin fascista estalla cuando una personalidad muy especial encuentra una situacin nacional muy especial.

* * *

Tambin se han escrito muchos libros sobre la personalidad de Adolf Hitler. Casa fase de su vida ha sido examinada bajo el microscopio, cada una de sus acciones ha sido discutida incansablemente. No hay secretos sobre Hitler, pero Hitler ha seguido siendo un enigma.

Uno de sus rasgos ms obvios fue su patolgico antisemitismo, que fue mucho ms all de toda lgica. Lo acompa hasta la ltima hora de su vida, cuando dict su testamento y se suicid. En los momentos ms desesperados de su guerra, cuando sus soldados en el frente clamaban por refuerzos y suministros, valiosos trenes fueron desviados para transportar judos a los campos de la muerte. Cuando la Wehrmacht [ejrcito alemn] sufra una atroz falta de casi todo, trabajadores judos fueron sacados de fbricas esenciales y enviados a la muerte.

Se han sugerido muchas explicaciones para su patolgico antisemitismo, y todas han sido desmitificadas. Quera Hitler vengarse de un judo del que se sospechaba que haya sido su verdadero abuelo? Odiaba al doctor judo que trat a su adorada madre antes que muriera? Era un castigo por el director judo de la escuela de arte que no reconoci su genio? Odiaba a los judos pobres que encontr cuando careca de vivienda en Viena? Todo esto ha sido examinado y fue considerado insatisfactorio. El enigma persiste.

Lo mismo vale para sus otros puntos de vista y atributos personales. Cmo logr el poder de hipnotizar a las masas? Qu posea que hizo que tanta gente, de todo tipo, se identificara con l? De dnde surgieron sus desenfrenadas ansias de poder?

No lo sabemos. No existe una explicacin completa y satisfactoria. Slo sabemos que entre los millones de alemanes y austracos que vivieron en esos das, y de los miles que crecieron en circunstancias similares, hubo (que sepamos) un solo Hitler, una persona nica. Para pedir prestado un trmino a la biologa: fue una mutacin nica.

Pero ese nico Hitler no se habra convertido en una personalidad histrica si no hubiera encontrado una Alemania en circunstancias nicas.

* * *

Alemania a fines de la repblica de Weimar tambin ha sido tema de numerosos libros. Qu hizo que el pueblo alemn adoptara el nazismo? Causas histricas, con races en la terrible catstrofe de la Guerra de los Treinta Aos o incluso eventos anteriores? El sentido de humillacin despus de la derrota en la Primera Guerra Mundial? La clera contra los vencedores, que hicieron morder el polvo a Alemania e impusieron inmensas indemnizaciones? La terrible inflacin de 1923, que elimin los ahorros de clases enteras? La Gran Depresin de 1929, que ech a la calle a millones de alemanes decentes y diligentes?

Esa pregunta, tampoco ha encontrado una respuesta satisfactoria. Otra gente tambin ha sido humillada. Otros pueblos han perdido guerras. La Gran Depresin afect a docenas de pases. Tambin en EE.UU. y en el Reino Unido, millones fueron despedidos de sus puestos de trabajo. Por qu el fascismo no tom el poder en esos pases (con la excepcin de Italia, claro est)?

A mi juicio, la chispa fatal fue encendida en un momento aciago en el que un pueblo listo para el fascismo encontr al hombre que tena los atributos de un lder fascista.

Qu habra sucedido si Adolf Hitler hubiera muerto en un accidente automovilstico en el otoo de 1932? Tal vez otro lder nazi habra llegado al poder pero el Holocausto no hubiera ocurrido, y tampoco, probablemente, la Segunda Guerra Mundial. Sus probables reemplazantes Gregor Strasser, quien era No. 2, o Hermann Goering, el as piloto adicto a la morfina eran ciertamente nazis, pero ninguno de ellos fue un segundo Hitler. Carecan de su personalidad demonaca.

Y qu habra pasado si Alemania no hubiera cado en una profunda desesperacin? Las potencias occidentales podran haber detectado el peligro a tiempo y ayudado a la reconstruccin de la economa alemana y a reducir el desempleo. Podran haber abrogado el infame Tratado de Versalles, impuesto por los vencedores despus de la Primera Guerra Mundial, y permitido que los alemanes recuperaran su autorespeto. La repblica alemana podra haber sido salvada, los dirigentes morales, que Alemania tena en gran cantidad, podran haber recuperado su rol dirigente.

Qu habra pasado entonces? Adolfo Hitler, a quien el ampliamente adorado presidente del Reich, mariscal de campo, haba llamado desdeosamente el cabo bohemo, habra seguido siendo un pequeo demagogo en los mrgenes lunticos. El Siglo XX habra sido muy diferente. Decenas de millones de vctimas de la guerra y seis millones de judos no habran perdido la vida, sin llegar a saber lo que podra haber pasado.

Pero Hitler no muri temprano y el pueblo alemn no fue salvado de su destino. Se encontraron en un momento crucial, y estall la chispa, encendiendo el detonador que condujo a la histrica explosin.

* * *

Un encuentro tan desafortunado no se limita, evidentemente, al fascismo. Ha ocurrido en la historia en otras circunstancias y a otras personas.

Winston Churchill, por ejemplo. Sus estatuas salpican el paisaje britnico, y es considerado uno de los ms grandes dirigentes britnicos de todos los tiempos.

Sin embargo, hasta fines de los aos treinta, Churchill fue un fracaso poltico. Pocos lo admiraban, y menos todava lo apreciaban. Muchos de sus colegas lo detestaban de todo corazn. Era considerado un eglatra, un arrogante demagogo, un borracho errtico. Pero en un momento de peligro existencial, los britnicos encontraron en su persona su portavoz y al lder que tom sus destinos en sus manos. Pareci como si en los primeros 65 aos de su vida, Churchill hubiera estado preparndose para ese momento, y como si Gran Bretaa hubiera estado esperando precisamente a ese hombre.

Habra sido diferente la historia si Churchill hubiera muerto el ao antes de trombosis coronaria, cncer al pulmn o cirrosis del hgado, y Neville Chamberlain hubiera continuado en el poder? Ahora sabemos que l y sus colegas, incluido el influyente ministro de exteriores, Lord Halifax, consideraron seriamente la aceptacin de la oferta de paz de Hitler de 1940, basada en la particin del mundo entre los imperios alemn y britnico.

O Lenin. Si el estado mayor imperial alemn no hubiera suministrado el famoso tren sellado para llevarlo de Zurich a Suecia, de donde sigui a San Petersburgo, habra tenido lugar la revolucin bolchevique, que cambi la cara del Siglo XX? Es verdad que Trotsky lleg antes que l, y tambin Stalin. Pero ninguno de los dos era un Lenin, y sin Lenin es muy posible que no hubiera tenido lugar, y ciertamente no tal como lo hizo.

Tal vez se podra agregar a esta lista a Barack Obama. Una persona muy especial, de origen y carcter nicos, que tuvo un proftico encuentro con el pueblo estadounidense en un momento importante de su destino, cuando estaba sufriendo dos crisis al mismo tiempo la econmica y la poltica que proyectan sus sombras sobre todo el mundo.

* * *

Volvamos a Israel. Se acerca el Estado de Israel a una crisis existencial moral, poltica, econmica que lo convertira en una nacin en peligro? Es posible que Lieberman, o alguien que tome su lugar, resulte ser una personalidad demonaca como Hitler, o por lo menos Mussolini?

En nuestra situacin actual hay algunos indicios peligrosos. La ltima guerra mostr una decadencia mayor de nuestros estndares morales. El odio hacia la minora rabe de Israel aumenta, y tambin el odio hacia el pueblo palestino ocupado que sufre una lenta estrangulacin. En algunos crculos, el culto de la fuerza bruta gana en fuerza. El rgimen democrtico est en una crisis sin fin. La situacin econmica puede caer en el caos, de modo que las masas lleguen a ansiar un hombre fuerte. Y la creencia en que somos un pueblo elegido ya est profundamente arraigada.

Puede que esos indicios no lleven necesariamente al desastre. La historia est llena de naciones en crisis que se recuperaron y volvieron a la normalidad. Aparte del Hitler real, que ascendi a alturas histricas, hubo probablemente cientos de otros Hitler, no menos dementes y no menos talentosos, que terminaron sus vidas como cajeros de bancos o escritores frustrados, porque no encontraron una oportunidad histrica.

Tengo mucha fe en la resistencia de la sociedad israel y de la democracia israel. Creo que tenemos fuerzas ocultas que saldrn a la luz cuando ms falta haga.

Nada tiene que pasar. Pero todo puede pasar. Y la pequea luz roja no dejar de centellear.

--------

Uri Avnery es escritor israel y activista por la paz en Gush Shalom. Es colaborador del libro de CounterPunch: The Politics of Anti-Semitism.

http://www.counterpunch.org/avnery04282009.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter