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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2009

Vuelve la lucha de clases en el Reino Unido!

Alberto Montero Soler
Rebelin


As de contundente lo proclamaba la semana pasada el peridico britnico Telegraph: Presupuesto 2009: Gordon Brown declara la lucha de clases con impuestos sobre los perceptores de rentas ms altas.

Y es que el Primer Ministro britnico, ante la situacin de crisis de las finanzas pblicas, se ha atrevido a presentar un presupuesto en el que se aumenta el tipo marginal impositivo hasta el 50% para los ciudadanos que perciban ms de 150.000 libras anuales y se reducen los beneficios fiscales sobre las contribuciones que estos realicen a sus fondos de pensiones. Igualmente, se aumentarn los impuestos sobre el combustible, el alcohol y el tabaco.

El argumento para justificar esta medida es de una lgica aplastante: si estas clases fueron las que en mayor medida se beneficiaron de los tiempos de bonanza previos a la crisis pareciera lgico que ahora asuman en mayor medida las consecuencias de la crisis, tanto ms cuanto que su posicin para hacerle frente es manifiestamente ms robusta que la del resto de ciudadanos.

Todo ello tiene la pretensin de conseguir aminorar el deterioro de las cuentas pblicas britnicas, severamente golpeadas por la crisis financiera internacional, con un dficit pblico que se sita en torno al 5,5% del PIB (el segundo ms elevado de la Unin Europea tras el de Irlanda) y que va a exigir de emisiones de deuda pblica durante el prximo ao por valor de 220 mil millones de libras (un 50% ms que el ao pasado) para poder enjugarlo. Por su parte, del incremento de los impuestos sobre las rentas altas se esperan recaudar 3.200 millones de libras y 6 mil millones de los restantes impuestos.

Con la elevacin del tipo impositivo sobre las rentas altas, el gobierno laborista de Brown rompe un pacto implcito entre la clase poltica britnica mantenido desde los tiempos de Margaret Thatcher, cuando se redujeron los tipos impositivos que superaban el 40% y que, evidentemente, recaan sobre las rentas ms altas.

Y es que el Reino Unido constituye, junto a los Estados Unidos, el referente paradigmtico de la virulenta ofensiva neoliberal emprendida por las lites econmicas para restaurar su poder de clase puesto en peligro durante la crisis de los setenta. Esa ofensiva se articul bsicamente a travs de mecanismos regresivos de redistribucin de la renta con el consiguiente efecto en trminos de incremento de las desigualdades sociales. As, por ejemplo, nos encontramos con que desde 1982, el 1% superior de los perceptores de renta de ese pas ha doblado su porcentaje de la renta nacional desde el 6,5% al 13%.

De esta forma, para principios de este siglo el proyecto de recomposicin del poder de clase en el Reino Unido se encontraba ya en su mximo apogeo. De tal suerte, entre los aos 2000 a 2001 se alcanzaba el mayor nivel de desigualdad de la renta al menos desde 1961, siendo especialmente intenso el proceso de agravamiento de las desigualdades entre 1979 y 1993, precisamente la mayor parte de los aos de gobierno de Margaret Thatcher y su contrarrevolucin conservadora.

Durante la misma, como magnficamente ilustra David Harvey en su Breve Historia del Neoliberalismo, se intensific el ataque contra la clase trabajadora como claramente resalt Alan Budd, uno de los principales asesores econmicos de la Dama de Hierro, al afirmar sin pudor que las polticas efectuadas en la dcada de 1980 consistentes en combatir la inflacin restringiendo la economa y el gasto pblico eran un modo encubierto de golpear a los trabajadores. Y vaya si los golpearon porque mediante la aplicacin simultnea de polticas monetarias y fiscales restrictivas y la apertura del Reino Unido a la competencia y a la inversin extranjera, el poder de la clase trabajadora se vio completamente desmantelado al tiempo que caa su participacin en la distribucin de la renta como consecuencia de la desindustrializacin y las disminuciones salariales impuestas por la va de las polticas librecambistas y las amenazas de deslocalizacin productiva promovidas desde el gobierno.

Esta situacin, al menos en cuanto a la distribucin de la renta se refiere, se mantuvo prcticamente inalterada durante los aos del gobierno laborista de Tony Blair. De hecho, el cenit en la desigualdad de la renta se produjo, precisamente, durante su gobierno.

Y no es sino ahora, cuando la situacin de la economa britnica es especialmente grave como consecuencia, no lo olvidemos, de la culposa gestin del riesgo asumida por las instituciones financieras que tienen en la City londinense uno de sus centros neurlgicos cuando ese pacto implcito por fin se rompe y, con l, se anuncia la muerte del Nuevo Laborismo impulsado por Blair.

Evidentemente, la propuesta ha sido rpidamente contestada con argumentos que en ningn caso recurren a cuestiones de justicia o equidad, como hubiera sido de esperar tratndose de materia impositiva, y s lo hacen aludiendo a aspectos relacionados con la competitividad. Prueba evidente de que las estructuras impositivas de los pases son consideradas cada vez ms como un factor de competitividad aadido a otros factores estructurales de sus economas y no como estructuras destinadas, entre otras cosas, a una redistribucin ms equitativa de las rentas.

Y, as, se ha argumentado que la subida del tipo impositivo marginal puede provocar un huda de los cerebros de las finanzas que operan en la City londinense hacia pases con unos niveles impositivos inferiores.

Lo cual no deja de ser esperpntico como argumento: los mismos cerebros privilegiados responsables de la aparicin y extensin de esta crisis financiera mundial y, en consecuencia, tambin de la situacin de las finanzas pblicas britnicas parece que merecen ser, por todo ello, protegidos y mimados, no vaya a ser que se decidan a emigrar. Vivir para ver.

En cualquier caso, creo que de todo lo anterior hay que destacar que al menos esta crisis est sirviendo para poner sobre el tapete propuestas y polticas que hasta hace unos meses se consideraban herticas como, por ejemplo, subir los impuesto a los ricos. Lo cual no deja de ser esperanzador habida cuenta de la profunda interiorizacin de la inexistencia de alternativas que viene rigiendo la poltica econmica de los gobiernos de la mayor parte del planeta. Si, como sensacionalistamente anuncian algunos, ste es el primer paso en el retorno de la lucha de clases, bienvenido sea.

Alberto Montero Soler ([email protected]) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga (Espaa). Puedes leer otros textos suyos en su blog "La otra economa".


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