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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2009

Crmenes impunes

Carlos Taibo
Fusion



Mientras primen los intereses, tendremos que aguardar la puesta en marcha de mecanismos internacionales eficaces para castigar crmenes de guerra, de lesa humanidad y de genocidio.

Los euroburcratas, quienes mangonean la enorme estructura que dirigen y controlan veintisiete pases de Europa desde Bruselas, pretenden que los beneficios de la economa criminal organizada se incluyan en la contabilidad de la Unin Europea (UE). De no hacerse dicen se distorsionan indicadores econmicos como el producto interior bruto o la tasa de paro. Pero nadie propone cmo, a partir del conocimiento de esos datos criminales, se pueden redoblar esfuerzos para localizar, procesar, juzgar y condenar a los responsables del crimen organizado.

Segn la aguda declaracin de un estadstico de la OCDE, calcular el dinero que gana el crimen organizado es imprescindible (sic) para cuadrar las cuentas nacionales. Pero ese genio y otros del mismo pelaje no concretan razones ni beneficios de tal clculo. Acaso para que los ministerios de Hacienda intenten cobrar impuestos a los grandes gngsters de Europa?

La economa del crimen organizado es poderosa. Lo que algunos socilogos denominan producto criminal bruto andara entre los 800.000 millones y el billn de dlares anuales en el mundo. El narcotrfico se llevara la palma con 400.000 millones de dlares, luego prostitucin, trfico de armas, de especies animales protegidas, trfico y explotacin de mujeres, de trabadores, falsificacin de marcas, pirateo de audiovisuales, falsificacin de monedas, blanqueo de dinero, contrabando, extorsin, asesinatos por encargo Todo un mundo de delitos, crmenes y violaciones de todos los derechos habidos y por haber.

Conocer el volumen econmico del crimen organizado es objetivo de Naciones Unidas desde hace tiempo. Lgico y sensato porque, si no se conocen los problemas, si no se conoce al enemigo, mal puede uno enfrentarse a ste, mal pueden abordarse aqullos. Pero de conocer los ilcitos e ilegtimos beneficios de los criminales a integrarlos en la contabilidad legal europea Este analista tuvo el acierto de calificar el capitalismo como un sistema gangsteril.
Y por ah contina porque, ya en 1996, dos mil magistrados y jueces europeos acordaron y firmaron la Declaracin de Ginebra donde denunciaban con valenta y lucidez que, junto a la construccin de Europa, parasitaba otra menos honrosa, la de los parasos fiscales en tierra europea (islas del Canal de la Mancha, Gibraltar, Mnaco, Liechtenstein, Andorra, Luxemburgo), que han permitido todo tipo de malolientes enjuagues y blanqueos financieros, hasta tal punto que el informe de los jueces afirma que las finanzas modernas y el crimen organizado se sustentan mutuamente: estaban y estn muy de acuerdo en que no tiene que haber reglas ni supervisin ni control de capitales.

Bien, ahora le hemos visto los cuernos al diablo, por definir esta mltiple crisis que nos ahoga. Y nos hemos rasgado las vestiduras y cubierto la cabeza de cenizas, jurando y perjurando que a partir de ahora todo ser diferente y habr normas, supervisin, control de capitales, y que los parasos fiscales se anden con ojito Suponiendo que vaya en serio, dnde encuadrar entonces esa majadera contable euroburocrtica?

Un pretendido experto en economa ha declarado tambin que los criminales activan la economa porque invierten y gastan su dinero en hoteles, mansiones, yates, joyas, lujo y as benefician a muchas zonas. La ONU, sin embargo, ha documentado desde hace tiempo que la economa criminal es un cncer en metstasis que contribuye a las crisis financieras y econmicas, arruina a los pases empobrecidos y aumenta la pobreza, entre otras cosas porque el grueso de ese dinero sucio y opaco va a la economa especulativa, la que crea crisis. Adems, como reconoca la conferencia para la prevencin del crimen de Naciones Unidas de El Cairo en 1995, la penetracin del crimen organizado en la economa se facilit por los ajustes estructurales que los pases endeudados se han visto obligados a aceptar para conseguir prstamos internacionales. Es preciso decir algo ms o ya es difano?

As las cosas, es evidente que necesitamos una revolucin. No en el sentido tradicional e histrico con armas y sangre. Una revolucin de principios, de valores. Una revolucin tica.

Carlos Taibo. Profesor de Ciencia Poltica en la Universidad Autnoma de Madrid. CCS

http://www.revistafusion.com/20090429876/Actualidad/Actualidad/crimenes-impunes.htm



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