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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-05-2009

Gripe porcina o gripe industrial?

Mario Lpez


Un nio mexicano de no ms de 10 aos, portando un cartelito modesto de trazos escolares, con tachaduras y todo, podra tener la clave del tema de moda en el mundo, el virus AH1N1. La foto y el evento los public el diario La Jornada de Mxico en su edicin del 4 de abril pasado.

La nota de prensa se refera a la protesta impulsada por la comunidad de La Gloria ubicada en el Estado de Veracruz en Mxico, que reclamaba a las autoridades respuestas por la creciente presencia de enfermedades respiratorias que se sospecha son incubadas en las granjas de pollos y cerdos levantadas por los consorcios multinacionales en la zona.

El cartelito infantil ilustrado con un cerdito de cuaderno encerrado en un crculo y tachado con una equis como pidiendo prohibicin iba acompaado de un exhorto: Ya peligro, granjas Carroll. La granja es una productora de cerdos subsidiaria de la poderosa estadounidense Smithfield Foods, el monopolio de la cra de cerdo en el mundo.

Como es habitual nadie le prest atencin a la gente de La Gloria, mucho menos al papel ajado del annimo nio y luego el mundo qued inmovilizado ante la impresionante propaganda gestada por la Organizacin Mundial de la Salud, OMS, en todos los medios del planeta invitando a gobiernos y autoridades sanitarias a desocupar los bodegas de las multinacionales de los frmacos que tenan listos millones de dosis de Tamiflu y Relaxin. De la noche a la maana se le apareci la virgen en forma de OMS a Donald Rumsfeld, principal accionista de laboratorios Gilead Sciences Inc, comercializador del antiviral y a sus pares Roche y Glaxo SmithKline. Estos mismos han retado (extorsionado) al planeta a que flexibilice las medidas sobre control de pruebas y a cambio producen la vacuna en cuestin de semanas. El negocio perfecto, perfeccionamos el virus y vendemos a nuestro criterio el frmaco, por publicidad no se preocupen para eso estn la OMS, los gobiernos del mundo y los medios masivos, slo necesitamos un poco de pnico, por eso es preciso invertir unos centenares de muertos, eso si, ubicados lejos de la metrpoli.

Y claro, no es tan descabellado hacer la asociacin de gripe porcina, laboratorios y exsecretario de defensa y por ende armas biolgicas. Baste releerse el texto de William Bloom Matando la esperanza, donde se relata con estupor la manera como el Pentgono en 1971 sembr en Cuba la fiebre porcina africana que llev a que el gobierno ordenara el sacrificio de centenares de miles de cerdos; o la criminal accin de transmisin de dengue con mosquitos cosechados en los laboratorios de la guerra bacteriolgica que afect a ms de 300 mil isleos, matando alrededor de 150 personas dentro de ellas un centenar de seres que como el chamaquito mexicano no llegaban a los 15 aos de edad.

A los seres humanos nos han ido apilando como pollos en las ciudades, que ms que crecer se hinchan ante la llegada masiva de ms pollos... perdn, personas. Los espacios cada vez ms reducidos, las zonas comunes o pblicas que antes eran de dominio comunitario como extensin de la morada ahora est copadas por los centros comerciales, las avenidas para los carros, los parqueaderos, las ciclovas, el trnsito de las motos, las ventas de quiosco, la contaminacin visual, sonora, ambiental o tomadas por el hampa. El hogar del futuro es una persona con sobrepeso sentada frente a un computador que apenas se levanta para ir a dormir o al bao. Debe comer sin moverse del monitor y todo le llega a domicilio. Su vida til ser lo suficiente como para cumplir con la hipoteca del apartamento y del carro, pagar impuestos, servicios y consumir toda la chatarra disponible. Luego deber morir previo pago del seguro funerario. Lo heredarn otros pollos a quienes les tocar conformarse con menos espacio.

No hay diferencia alguna con los pichones que salen de la cscara de huevo para inmovilizarse en una jaula donde engordan antes del sacrificio sin sentir sobre sus plumas la luz solar ni experimentar el uso de sus patas. Mueren sin contacto con la naturaleza, jams caminan y slo conocen un nico alimento. Un concentrado hecho a base de sus propias eses. Las multinacionales los deforman, los atrofian. Les estandarizan el peso, el color, sabor y la relacin grasa-carne magra. Les recortan la vida, les racionan el aire. Han pensado en producir en serie pollos de 4 patas ante la demanda de muslos en las ferias de comida, pronto engendrarn slo pechugas o alitas. La ambicin de la industria no tiene lmites. Si los humanos quieren imaginar las comodidades del hombre del futuro slo tienen que observar el ciclo de vida del alimento plastificado que les traen del asadero. Todo esto ha sido seguido de cerca por muchas ONGs ambientalistas, dentro de ellas destacamos a Grain.

Con los cerdos sucede exactamente lo mismo. Los virus se originan en esos galpones multiplicadores de capitales. A altas temperaturas, en dnde los animales pelean hasta la muerte con sus pocos alientos centmetros de vida y de aire. Los niveles de estrs en esos campos soados por los nazis son inimaginables. Los frmacos, concentrados, qumicos y nmeros que inundan las explotaciones porcinas y aviares son delirantes. Y es all al estrecharse el contacto cerdo-aves-humanos (la gallinaza hace parte de la dieta de los porcinos) donde se combinan, mutan y diversifican, lo dems lo hace el laboratorio, los virus que dispararn las ganancias de la industria farmacutica. Todo el negocio est garantizado, no ocurre lo mismo con la suerte de centenares, pronto seremos millones, de muertos pobres cuya memoria ser apenas estadstica.



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