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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2009

A Javier Ortiz

Ana Delicado Palacios
Rebelin


Dos de los mejores textos del periodista Javier Ortiz son los Exilios (http://www.javierortiz.net/jor/apuntes/exilios y http://www.javierortiz.net/jor/apuntes/exilios-y-2 ). En ellos habla de la traicin de los ideales propios en una sociedad que los tienta continuamente. Confes, a lo largo de estos y muchos otros escritos, que no se senta parte de un mundo acomodado, hipcrita y codicioso, y que l prefera refugiarse en algunos exilios que le servan para tomar aire y rebelarse ante la claudicacin constante de una modelo de vida torpe y sin sentido.

Javier ha muerto a los 61 aos, a una edad en la que todava poda sentirse joven. Fue siempre deslumbrante la lucidez de sus artculos, la franqueza de su palabra, y la risa franca que abra paso a una conversacin dulce y sincera. l se consideraba antiptico e impertinente, pero una mirada bondadosa y perspicaz fue de antemano su carta de presentacin, y a pesar de los golpes que le depar el discurrir del tiempo, mantuvo siempre una mente abierta, y una predisposicin gentil y atenta para aquellos que pudimos conocerle.

Fue sobre todo, una curiosidad humilde y tierna, que fi siempre a su intuicin, la que le acompa en sus quehaceres, en sus charlas, en su forma de escuchar, en las veladas que comparti con amigos. Apreci encuentros que estimaba como nicos. Nada de tomar un caf para vernos, Ana, me deca. Una comida con su sobremesa.

Por eso lleg a conocer tanto y a tanta gente. Precisamente porque valor la oportunidad de vivir cada da, no le servan ni lecturas apresuradas, ni reuniones surgidas en el apremio, ni escritos que tuvieran la impronta de la urgencia. Se dedicaba con voluntad a lo que tena o quera hacer, y aquello pasaba a ser su prioridad. Su entrega y dedicacin a la escritura de bellos artculos nunca fue una excusa para no poner el dedo en la llaga, como l deca. Denunci con nombres, seal el absurdo de un sistema poltico y social envilecido, y jams tuvo la tentacin de acomodar sus principios en posiciones ms dciles, que habran procurado embaucarle con rditos fascinantes y que habran recibido slo un rechazo visceral como respuesta.

El segundo Exilio que escribi termina as: Discut muchas veces con [el juez] Joaqun Navarro, porque ramos bordes de diferente tipo (aunque, eso s, bordes los dos). Pero l siempre entendi que hubiera convertido en mxima suprema de mi vida lo que Jorge Oteiza me dijo cuando yo era tan slo un cro rabioso: Nunca malogres tu carrera de perdedor con un xito de mierda. l no lo hizo. Espero estar en condiciones de acudir a mi propia tumba con el mismo timbre de gloria.

A fe que as lo ha hecho.


http://anadelicadopalacios.blogspot.com


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