Portada :: Ecologa social :: Crisis de gripe porcina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2009

Ya es hora de que esto termine

www.comunizacion.klinamen.org


Todos llegaron a vivir la ley de la peste, ms eficaz cuanto ms mediocre

- A. Camus, La Peste.


En otras pocas el anuncio de una enfermedad contagiosa y letal siempre despert inmediatamente el pnico y con razn - entre la gente desprevenida. Hoy esta respuesta es ligeramente diferente, pues la urgencia de los poderosos por convertir cualquier emergencia en un buen negocio les obliga a aadir un elemento adicional al miedo: la confusin. Para incrementar las ventas de lo que sea y el control poltico sobre la gente, no basta con que sta se encuentre aterrorizada: adems debe estar desorientada al punto de la parlisis.


Por eso en tiempos de crisis real o imaginaria de la sociedad capitalista, la capacidad de los explotados para comunicarse entre s es vital. Es en estos momentos cuando se pueden percibir ms claramente los lmites de las diversas formas de contra-informacin. Concretamente, adems del telfono y de algunos impresos de escasa circulacin, el correo electrnico y los foros pblicos en internet son los nicos medios de comunicacin que nosotros, los desposedos de la tierra, podemos todava controlar ms o menos a nuestro antojo. Por eso debemos cuidarlos, dndoles un uso que nos ayude a orientarnos mejor.


Una vez que los medios comenzaron a informar sobre la peste, era cuestin de horas para que la internet se llenara de extraas versiones sobre el origen y la naturaleza del mal, sobre su carcter ficticio o su espantosa realidad, sobre su pertinencia poltica y econmica, etc. As, la gripe porcina es al mismo tiempo el azote de Jehov y la coartada de Caldern, el corolario lgico de la industria pecuaria y la jugada maestra de Donald Rumsfeld, la confirmacin del peor delirio conspiranoico y un bluff del que nadie se acordar en seis meses ms...


Para algunos esta alucinante profusin de verdades definitivas y contradictorias es la prueba de que vivimos en la plenitud de la democracia informativa, donde todos podemos decir lo que se nos venga en gana porque el orden pblico nos ha garantizado el Derecho a hacerlo.


En realidad, todo esto demuestra que en nuestra miserable existencia de explotados y oprimidos, estamos tocando fondo: no slo estamos impedidos de decidir de qu est hecha nuestra vida personal y colectiva, sino que adems nos hemos vuelto incapaces de saber qu sucede a nuestro alrededor. Desde hace mucho tiempo el mundo no nos pertenece y ni siquiera nos pertenecen nuestras vidas, pero nunca antes el mundo haba sido un lugar tan opaco e indescifrable, un sitio en el que no podemos saber nunca a ciencia cierta qu est pasando. Hoy da, quin sabe con certeza hasta qu punto nuestra vida depende o no de una srdida maniobra ejecutada por miserables hombres de negocios?

Difcilmente la confusin se va a detener en este punto.

500 mil ciudadanos del orden capitalista se encuentran montados en aviones comerciales a cada minuto del da y de la noche, haciendo inevitable la propagacin del virus H1N1, en caso de que realmente se sea el problema.

Mientras tanto, 210 mil millones de mails se envan diariamente en todo el mundo, y crece a toda velocidad el nmero de ellos dedicados a demostrar que la ltima peste negra es cierta o falsa, segn sea la preferencia del usuario. Esto hace inevitable la profundizacin del desorden mental, del miedo o de esa indiferencia patolgica que termina siendo la nica defensa del individuo frente a una realidad que parece desintegrarse bajo sus narices.

Hay gente que lleva aos sin ver televisin y que trata de no levantar la vista del suelo mientras camina por la calle. Es gente que odia recibir mensajes publicitarios de cualquier tipo, o llamamientos a esto o lo otro, vengan de donde vengan. No prestan atencin. Slo escuchan y hablan con personas, porque slo en la conversacin sus ideas y emociones se pueden transformar a partir de una interaccin humana real, viviente. Tarde o temprano una persona sana se harta de que le digan lo que tiene que pensar, qu debe sentir, a quin debe creerle y de quin debe desconfiar, cmo debe verse a s misma y qu es lo que tiene que desear y hacer. Sin embargo, no importa lo que uno haga, viviendo bajo el capitalismo uno siempre est expuesto a recibir rdenes o recomendaciones imperiosas provenientes de empresas, organismos estatales, agrupaciones polticas y religiosas, annimos blogs y colectivos, hombres y mujeres de buen corazn, seres desesperados...

Esta verborrea insensata slo empeora las cosas. El intercambio de informacin por medios electrnicos debe servir para que tengamos, dentro de lo posible, una percepcin ms coherente y lcida del mundo. Tener un mnimo de orientacin sirve para sentirse ms seguro; sentirse seguro es un antdoto contra el miedo y lo hace a uno menos susceptible a la manipulacin.

Internet puede ser un arma, y debemos utilizarla con inteligencia si no queremos que se vuelva contra nosotros, as como hemos dejado que los dems medios de comunicacin se conviertan en armas que los ricos y poderosos usan para mantenernos confundidos y sumisos.

Basta ya de hacer declamaciones grandilocuentes, queriendo hacer parecer en nuestros mails que acabamos de descubrir la verdad definitiva, y que los dems deben actuar de acuerdo con nuestra visin. No bastara con enumerar y ordenar los hechos conocidos, tratando de orientar a los dems, sin ms ambicin que ayudar a hacer retroceder el miedo y la estupidez?

*Algunos hechos *

La gripe existe: todos lo sabemos por experiencia propia.

Diversos virus causantes de gripe afectan a humanos y animales, y en ocasiones mutan pasando de unos a otros.

Las condiciones de insalubridad facilitan la aparicin y propagacin de infecciones, as como la mutacin de los virus que las provocan.

La insalubridad generalizada resultante de la primera guerra mundial propici la pandemia de gripe espaola, que enferm a la mitad de la poblacin mundial y mat al 5% de ella.

Podemos mencionar al menos cuatro factores que han facilitado la aparicin y diseminacin de infecciones virales cada vez ms peligrosas, en los ltimos 50 aos:

- El desarrollo de la industria pecuaria

- La fabricacin de armas biolgicas con fines militares

- La expansin de la industria farmacutica y de biotecnologas

- El empeoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones explotadas, hacinadas y estresadas en enormes ciudades.


Estos son hechos reconocidos por todo el mundo, y se dan dentro de un marco general que podemos describir como el gran caos capitalista.

Este es un sistema al que es intil tratar de atribuirle alguna coherencia, porque no la tiene, excepto por la coherencia con que busca perpetuarse a costa de la vida en este planeta. Limitmonos por ahora a describir las fuerzas motrices que lo mantienen funcionando: la preservacin de la propiedad privada, la extraccin de valor del trabajo vivo, el incremento ilimitado del lucro mediante la produccin y compraventa de mercancas. Todo lo dems en este mundo existe o deja de existir en funcin de estas realidades bsicas, que dan forma a lo que llamamos capitalismo.

Cuando el gobierno de EEUU empez a bombardear en secreto a Cuba con bacterias y virus letales en 1961, lo hizo para asegurar el funcionamiento del capitalismo privado occidental. Cuando el gobierno cubano denunci en foros internacionales esos ataques biolgicos, lo hizo para asegurar el funcionamiento del capitalismo de Estado en Cuba. Ambos capitalismos han funcionado, pese a todo, y los ataques biolgicos sobre la isla han continuado por ms de 40 aos, favoreciendo toda clase de mutaciones virales no slo en el Caribe, sino por todo el mundo.

Tanto la pandemia de gripe que se extendi desde China hacia el resto del mundo en 1957, como la epidemia que infect a medio milln de personas en Hong Kong en 1968, se explican porque en esos aos hubo un importante desarrollo de la industria avcola en China meridional, y un notable incremento en la rapidez de los transportes y vuelos internacionales. Ambos son aspectos inseparables de la expansin capitalista de post-guerra, tanto en su variante privada como en la estatal. Tanto en 1957 como en 1970 el contagio pas a Estados Unidos, donde mat a miles de personas, gracias al transporte de tropas que haban estado haciendo la guerra, primero en Corea y luego en Vietnam, a fin de incrementar las ganancias de la industria armamentstica occidental.

En 1965 en EEUU haba 53 millones de cerdos repartidos en un milln de granjas. Hoy existen ms de 65 millones de cerdos en apenas 65 mil instalaciones. Este infernal hacinamiento, con todas sus nocividades sanitarias, no responde a otra cosa que a la necesidad de concentrar los capitales para favorecer el incremento de las ganancias.

En 1998 en Carolina del Norte estall una epidemia de gripe letal entre cerdos de criadero. Entonces se descubri que el virus causante haba entrado en un proceso de mutaciones aceleradas, que poda tener derivaciones impredecibles. La ONU tom nota de esta amenaza ms de una vez, transmitindole su preocupacin a los jefes de la OMS, sin que ello resultara en ninguna medida de prevencin ni control. Apelando a qu criterio iban a impedir o siquiera a limitar el derecho de la empresa privada a producir lo que sea y como sea para asegurar sus ganancias? Al criterio de la salud humana?

A mediados del 2006 se comprob el primer caso de trasmisin entre humanos de la gripe proveniente de las aves, debido a una recombinacin viral. Desde entonces se han hecho numerosas advertencias en el sentido de que tal recombinacin inevitablemente vuelva a darse, por la extensin cada vez mayor del mal entre animales de criadero y entre personas. Las previsiones son oscuras si se considera que la pandemia de 1918 tuvo una tasa de mortalidad del 2,5%, mientras que los recientes brotes gripales tienen una mortalidad treinta veces ms alta.

Justo un ao antes del brote de gripe en Mxico, un informe del Pew Research Center sobre la produccin en granjas industriales, adverta: la continua circulacin de virus en las enormes concentraciones animales puede incrementar las oportunidades de aparicin de nuevos virus, debido a mutaciones o recombinaciones que podran generar virus ms eficientes en la transmisin entre humanos. La comisin alert tambin de que el uso indiscriminado de antibiticos en las factoras porcinas estaba propiciando el auge de infecciones estaflocquicas resistentes, mientras que los vertidos residuales generaban brotes de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoo que mat a mil millones de peces en los estuarios de Carolina y contagi a docenas de pescadores).

Tambin se hicieron numerosas advertencias de que la composicin y dosificacin del antiviral oseltamivir, producido por la empresa austraca Roche, estaba aumentando la resistencia del virus H5N1, aumentando sus posibilidades de mutar en una cepa ms agresiva y resistente an.

Todas las advertencias fueron intiles.

Granjas Carroll, en Veracruz, es un enorme criadero porcino propiedad de Smithfield Foods, la mayor empresa de cra de cerdos y procesamiento de productos porcinos en el mundo. En su sede de Perote comenz hace algunas semanas una virulenta epidemia de enfermedades respiratorias que afect al 60 por ciento de la poblacin de La Gloria. El hecho fue informado por el peridico La Jornada, a partir de las denuncias de los habitantes del lugar, quienes desde hace aos llevan una dura lucha contra la contaminacin de la empresa y que por ello han sido reprimidos por las autoridades. Granjas Carroll declar que no est relacionada ni es el origen de la actual epidemia, alegando que la poblacin tena una gripe comn. No se hizo ningn anlisis para saber exactamente de qu virus se trataba.

El famoso Centro de Control de Enfermedades de Atlanta no se dio cuenta de lo que estaba pasando hasta seis das despus de que el gobierno mexicano empezara a aplicar medidas de emergencia. Las alertas emitidas desde entonces por ese Centro, y por la OMS, son gesticulaciones verbales que con suerte funcionarn como simples recomendaciones: hagan lo que hagan los gobiernos, no podrn limitar los efectos desastrosos desencadenados por esa fuerza ciega que es la empresa capitalista, que existe para extraer valor del trabajo humano y transformarlo en ganancia, y que no puede respetar otra ley que la de la competencia por el lucro con las dems empresas.

*Ponerle lmites al capitalismo? *

Es esta fuerza ciega e incontrolable la que va a determinar en ltima instancia la evolucin de la gripe porcina. Si por fortuna el actual brote pandmico se detiene ahora o en tres meses ms, o si mejor an resulta al fin y al cabo ser una farsa meditica... eso no cambia en nada el hecho de que la gigantesca expansin de la industria pecuaria, farmacutica y biotecnolgica en todo el mundo seguir generando las condiciones para que nuevos agentes patgenos surjan, muten y se diseminen, poniendo en peligro de muerte inmediata a millones de personas.

La demorosa, incoherente e ineficaz reaccin de los organismos internacionales y de los gobiernos frente a la pandemia, no debe ser condenada a la ligera, como si dichos organismos pudiesen reaccionar mejor dentro de un orden mundial cuya nica finalidad es la ganancia capitalista.

Y si los centros de investigacin y control bacteriolgico, as como las agencias mundiales dedicadas a cuidar la salud de la poblacin, estuvieran en manos de gente honesta y competente? El enorme complejo industrial dedicado a la explotacin de animales, la produccin alimentaria y de frmacos tiene una influencia econmica y poltica tan grande, que ningn organismo puede oponerse a sus intereses. Sera como tratar de convencer a un virus de que no destruya al organismo en que se ha alojado: la empresa capitalista es una organizacin que existe para succionar energa viviente y transformarla en dinero. Har lo que sea para alcanzar ese objetivo: hacinar a millones de aves, cerdos y peces en monstruosas instalaciones de pesadilla, saturar a los animales con antibiticos para evitar que mueran por las horribles condiciones en que se les mantiene, dejar caer miles de toneladas de residuos txicos sobre poblaciones humanas indefensas, obligar a sus empleados a trabajar sin resguardos sanitarios suficientes, negar su responsabilidad cuando todo esto se traduzca en una epidemia mortfera, y as sucesivamente con tal de incrementar las ganancias producidas por esta brutal explotacin. Si alguna vez algn gobierno o agencia es capaz de limitar estas atrocidades, ser slo como resultado de alguna catstrofe de proporciones, en la que mueran millones.

Esta es la realidad. Estamos hablando de enfermedades evitables, al igual que la mayora de las que afectan a la poblacin. Pero suprimir las condiciones que facilitan el desarrollo de estas epidemias pasa por suprimir la industria capitalista as como sus resguardos polticos y militares. Pasa por suprimir las investigaciones militares sobre bacterias y virus, una muy lucrativa rama de la industria blica. Adems habra que desmantelar la industria farmacolgica que produce medicamentos y los inocula prcticamente a la fuerza, a fin de aumentar sus ganancias. Por ltimo, sera necesario transformar el modo en que las sociedades producen e intercambian los bienes y servicios, ya que el modo actual de producirlos conlleva inevitablemente la concentracin de millones de personas en estructuras urbanas caticas e insalubres, en condiciones que debilitan al organismo humano hacindolo cada vez ms dependiente de frmacos que a la larga lo debilitan an ms... En esto como en todo lo dems, la conclusin definitiva es que mientras ms se desarrolle y expanda el capital, ms degradadas estar la existencia humana.


*No se necesita una conspiracin *

Algunos comentaristas han denunciado la evidente complicidad entre grandes empresas y organismos pblicos en la preparacin de la actual pandemia. Se sabe que continuamente se realizan experimentos militares que implican peligrosas mutaciones virales, pero casi no se ha hablado de la empresa Baxter, una de las mayores farmacuticas del mundo, que en el 2006 distribuy por varios pases de Europa oriental vacunas aviares contaminadas con el virus de gripe humana H5N1, favoreciendo la mutacin del virus; y que hasta hoy no ha habido ni una investigacin al respecto

Es verdad que la actual pandemia tiene efectos beneficiosos para el gobierno de Caldern en Mxico, que sirve a los planes imperialistas norteamericanos, que abre perspectivas de enormes ganancias para la industria farmacolgica, la de suministros mdicos y la de investigacin cientfica, y que, por si fuera poco, ayudar a dinamizar otros sectores econmicos como el de los medios de desinformacin masiva y el de la seguridad pblica.

Tambin es verdad que el estado de emergencia derivado de la pandemia servir para reforzar el control desptico de los Estados sobre las poblaciones explotadas, como ya se ha visto en Mxico, donde la Cmara de representantes aprovech los das de pnico para decretar casi en secreto medidas que intensifican el control policial e ideolgico sobre la gente: utilizacin de agentes encubiertos, intervencin de llamadas telefnicas y de correos electrnicos, uso irrestricto de informacin personal proporcionada por las empresas, vigilancia policial intensiva de internet, legalizacin del allanamiento de morada, fin de la enseanza de la filosofa en las escuelas, etc.

No es menos cierto que la Cumbre del G7 celebrada el 2 de abril anunci la necesidad de impulsar potentes incentivos econmicos para paliar la crisis mundial. Dos semanas despus Obama se reuni en Mxico con el presidente Caldern, quien al cabo de siete das convoc a sus ministros a una reunin de emergencia, tras lo cual el secretario de salud Jos Crdoba anunci la aparicin del virus de influenza. Al da siguiente el G7 declar que la economa mundial deba ponerse en marcha este ao y que para ello se lanzaran todas las acciones necesarias; anuncio que fue secundado por la empresa farmacutica Sanofi Aventis, que prometi invertir 100 millones de euros en una nueva planta de vacunas y donar 236,000 dosis a Mxico como apoyo al control de la enfermedad. Tambin se sabe que en marzo el presidente mexicano haba comprometido la compra a empresas francesas de vacunas anti-influenza por 100 millones de euros


Las piezas encajan lo bastante bien como para que descartemos una mera casualidad.

Sin embargo, no tiene sentido hablar de una conspiracin, si por ello entendemos un plan diseado con minuciosidad y ejecutado con precisin en cada detalle, por unos monstruos enceguecidos por la sed de poder. En todo caso, si tal conspiracin existiera: qu podramos hacer nosotros, simples proletarios, sin poder elevarnos a esas alturas para poner las cosas en orden all donde se decide todo? Manifestarnos en las calles para obligar a nuestros amos a explotarnos y manipularnos con un poco ms de conmiseracin? Elegir a otros representantes, ms benignos y menos codiciosos, que nos dominen con ms respeto?

La nica conspiracin que debe importarnos es la conspiracin de la que casi todo el mundo se ha hecho cmplice, y que pretende que el modo de produccin capitalista, este modo de producir nuestra vida por intermedio de empresas y del Estado, es insuperable y eterno.

El modo de produccin capitalista es el sacrificio de miles de millones de vidas, en favor del crecimiento imparable de cifras abstractas almacenadas en sistemas informticos, cifras que a fin de cuentas expresan el poder de un puado de sicpatas sobre el mundo entero.

Ese poder se derrumbara en un abrir y cerrar de ojos si dejramos de sustentarlo con nuestra pasividad y conformismo de cada da.

Puede que en verdad la pandemia de gripe sea una operacin meditica para atemorizarnos.

Puede ser tambin que secretamente hayan inoculado un virus para enriquecerse una vez ms a costa de nuestro sufrimiento, nuestro miedo y nuestra muerte.

Puede que todo haya sido un accidente imprevisto y que ahora los poderosos estn tratando de lucrar de l de la mejor forma posible, como hacen siempre.

Sea lo que sea, ir por ah aventurando hiptesis conspirativas es quedar reducido a una simple antena repetidora de la confusin generalizada. Asimismo, es intil decirle a la gente que todo este tiempo ha estado dormida y que al fin ha llegado la hora de despertar, de abrir los ojos. No tiene sentido llamar a la gente a organizarse, a denunciar y moverse si uno no est dispuesto a decirle en pos de qu han de moverse, ni contra qu exactamente. La gente vive paralizada en el fuego cruzado de rdenes contradictorias provenientes de ese mundo fantasmagrico que son los medios electrnicos y la propaganda: muvete, qudate quieto, duerme, despierta, librate, obedece, piensa, habla, re, divirtete, cree, no les creas...

Por qu iban a darle ms crdito a uno que a cualquier otro?

Si de lo que se trata es de mostrar un enemigo contra quin luchar, hay que mostrar uno al que tenga sentido denunciar y atacar al bajarse del bus el lunes por la maana, o al ir de camino al supermercado, o mientras se trabaja por un salario, o durante una asamblea del barrio, o en una sala de clases.

El capitalismo no es una conspiracin orquestada por Donald Rumsfeld y sus amigotes, es un tipo de relacin social que rige en el mundo entero, y en la que todos y cada uno de nosotros toma parte. Es esa relacin social en que tratamos nuestra propia actividad humana, nuestra capacidad de crear y producir, nuestra sociabilidad, nuestra fuerza de trabajo, como si fuera una mercanca ms que se compra y se vende en el mercado. Si millones de personas se negaran a seguir reproduciendo esa relacin social, si se negaran a vender su fuerza de trabajo por dinero, ese sera el principio del fin del sistema tecno-industrial, militar y poltico que nos oprime.

*Reaccionar a la emergencia o acabar con el sistema? *

Da lo mismo que la gripe porcina sea o no sea una farsa. Acaso es mucho ms terrible morir de una pulmona que morir de aburrimiento y de frustracin, da tras da, vendiendo la vida a cambio de un salario, sea bueno o malo? Acaso deberamos espantarnos ante la posibilidad de sufrir una gripe mortal, cuando nos hemos acostumbrado a vivir respirando gases txicos, comiendo alimentos qumicamente alterados, sin tiempo para descansar, conversar, hacer el amor, soportando el hacinamiento, el cansancio y la tensin constantes? Lo que define al capitalismo no son sus excesos, sino la aplastante normalidad de su funcionamiento cotidiano.

La enajenacin del individuo bajo el capitalismo alcanza su punto culminante cuando ste reacciona atemorizado ante una pandemia de gripe, o indignado ante la posibilidad de que sea una farsa, despus de haber tolerado tranquilamente las miserables condiciones de vida que en primer lugar hicieron posible la pandemia o su simulacin engaosa.

El capitalismo no es peor hoy da de lo que era hace un mes, antes de que se hablara de la peste. Es slo que hoy da est ms completo. Y lo estar ms an en el futuro, cuando la acumulacin de absurdas catstrofes y confusiones nos haga sentir que realmente estamos en el infierno.

Pero si el capitalismo slo se est aproximando a su realizacin ms plena, cmo es que seguimos siendo indiferentes a la guerra librada durante generaciones contra el capitalismo?

En 1918, cuando la pandemia de gripe mat a unas 60 millones de personas, en muchos poblados los nicos que se salvaron de la enfermedad fueron los que se negaron a ser vacunados.

Por la misma poca, en todo el mundo: de Petrogrado a la Patagonia, de Canad a la India, de China a Italia, de Argentina a Alemania, millones de explotados se movilizaron espontneamente para acabar con este orden social que los humillaba y asesinaba, igual que a nosotros hoy da. La huelga general, la insurreccin, el sabotaje, la propaganda escrita y verbal, la organizacin y la accin directa fueron algunas de sus armas, y siguen siendo armas vlidas y necesarias contra este sistema de muerte, hoy tanto como ayer.

Pero por sobre todo, lo que ha permitido a tantos hombres y mujeres levantarse contra la monstruosa opresin capitalista, desde hace siglos, ha sido la conviccin de que merecan vivir una vida mejor, de que era posible recuperar la comunidad humana, y que vala la pena cualquier esfuerzo por alcanzarla. Sin esa voluntad de comunizacin, sin esa conciencia de clase que vuelve hermanos a los que luchan y que delimita claramente la posicin del enemigo, ser en vano todo esfuerzo por salir de esta poca infame y vergonzosa.


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