Portada :: Economa :: Londres: G-20 al rescate del capitalismo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2009

Las grandes ilusiones

Boaventura de Sousa Santos
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Todo fue preparado para que los ciudadanos del mundo se sintieran aliviados y reconfortados con los resultados de la Cumbre del G-20 realizada en Londres. Las sonrisas y los abrazos colmaron los noticieros, el dinero aflor ms all de lo que estaba previsto, no hubo conflictos del tipo de los que hubo en la Conferencia de Londres de 1933, tambin en tiempos de crisis, cuando Roosevelt abandon la reunin en protesta contra los banqueros y, como si no hubiese mejor indicador del xito, los ndices de las bolsas de valores, comenzando por Wall Street, se dispararon en estado de euforia. Por encima de todo, la cumbre fue muy eficiente. Mientras que una reunin anterior con objetivos similares dur ms de veinte das Bretton Woods, 1944, de donde surgi la arquitectura financiera de los ltimos cincuenta aos, la reunin de Londres slo dur un da.

Podemos confiar en lo que leemos, vemos y omos? No. Por varias razones. Cualquier ciudadano con las primeras luces de la vida y la experiencia sabe que, con excepcin de las vacunas, ninguna sustancia peligrosa puede curar los males que causa. Ahora, por sobre la retrica, lo que se decidi en Londres fue garantizar que el capital financiero va a continuar actuando como lo ha hecho en los ltimos treinta aos, despus de ser liberado de los estrictos controles a los que antes estaba sometido. Es decir, en las pocas de prosperidad va a continuar acumulando fabulosas ganancias y, en las pocas de crisis, va a contar con la generosidad de los contribuyentes, los desempleados, los pensionistas estafados, las familias sin techo, con la garanta del Estado de Su Bienestar.

Aqu reside la euforia de Wall Street. Nada de esto es sorprendente, si tenemos en cuenta que los verdaderos artfices de las soluciones los dos principales asesores econmicos de Obama, Timothy Geithner y Larry Summers son hombres de Wall Street y que sta, a lo largo de las ltimas dcadas, financi a la clase poltica norteamericana a cambio de la sustitucin de la regulacin estatal por la autorregulacin. Algunos incluso hablan de un golpe de Estado de Wall Street sobre Washington, cuyo verdadero alcance y dao se revelan ahora.

El contraste entre los objetivos de la reunin de Bretton Woods donde participaron no 20, sino 44 pases y la de Londres explica la vertiginosa rapidez de esta ltima. En la primera, el propsito fue resolver las crisis econmicas que se arrastraban desde 1929 y crear una slida arquitectura financiera, con sistemas de seguridad y de alerta, que le permitiese al capitalismo prosperar en medio de la fuerte oposicin social, la mayor parte de orientacin socialista. Al contrario, en Londres asistimos a la pura cosmtica, al reciclaje institucional, sin otro objetivo que el de mantener el actual modelo de concentracin de la riqueza, sin ningn temor a la protesta social asumiendo que los ciudadanos estn resignados ante la supuesta falta de alternativas, e incluso con un retroceso en relacin con las preocupaciones ambientales, que volvieron a ser consideradas como un lujo para tiempos mejores.

Las instituciones de Bretton Woods en especial, el FMI y el Banco Mundial hace mucho que vienen siendo desvirtuadas. Sus responsabilidades en las crisis financieras de los ltimos veinte aos Mxico, Asia, Rusia, Brasil y en el sufrimiento humano causado a vastas poblaciones con medidas despus reconocidas como errneas por ejemplo, la destruccin de un da para el otro de la industria de la castaa de caj en Mozambique, dejando miles de familias sin medios de subsistencia llevaron a pensar que podramos estar ante un nuevo comienzo, con nuevas instituciones o con profundas reformas de las existentes. Nada de eso ocurri. El FMI se vio reforzado en sus recursos, Europa contina detentando el 32 por ciento de los votos y los Estados Unidos el 16,8 por ciento. Cmo es posible imaginar que los errores no se van a repetir?

La reunin del G-20 va a ser recordada por lo que no quiso ver ni enfrentar: la creciente presin para que la moneda de reserva internacional deje de ser el dlar; el creciente proteccionismo como prueba de que ni los pases que participaron de la cumbre confan en lo que fue decidido el Banco Mundial identific 73 medidas proteccionistas tomadas recientemente por diecisiete de los veinte pases participantes; el fortalecimiento de las integraciones regionales sur-sur, en Amrica latina, en Africa, en Asia, y entre Latinoamrica y el mundo rabe; la restauracin de la proteccin social los derechos sociales y econmicos de los trabajadores como factor insustituible de la cohesin social; el deseo de millones de personas de que las cuestiones ambientales sean finalmente puestas en el centro del modelo de desarrollo; la oportunidad perdida para terminar con el secreto bancario y los parasos fiscales, como medidas para transformar la banca financiera en un servicio pblico a disposicin de empresarios productivos y consumidores conscientes.

* Doctor en Sociologa del Derecho; profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Wisconsin (EE.UU.). Traduccin: Javier Lorca.



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